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Juan José Cobo se adjudica la cuarta etapa de la Vuelta a Castilla y León

  • Leipheimer conserva el liderato en la general
  • Contador, gregario de lujo del líder

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Cobo vence y Leipheimer virtual ganador

El ciclista cántabro Juan José Cobo, de Fuji Servetto, ganó la cuarta etapa de la Vuelta Ciclista a Castilla y León con final en el Alto de la Laguna de Los Peces (Zamora) al atravesar la línea de meta en solitario con un registro de 3 horas 42 minutos y 3 segundos.

El estadounidense Levi Lepheimer, ayudado por Alberto Contador y todo el equipo Astana, aguantó al frente del pelotón y conservó el liderato en la penúltima etapa de la ronda castellanoleonesa.

Un día más se rodó con prisa. El clima soleado que acompañó a la etapa invitaba a ello. También a la pelea en el seno de un grupo apilado en el que Astana, como casi siempre, llevaba la voz cantante.

Pero el conjunto del líder permitió que en el kilómetro 46, a la altura de Torneros de la Valdería (León) diez corredores se diesen a la fuga.

José Joaquín Rojas, de Caisse D'Epargne; Rubén Pérez, de Euskaltel Euskadi; Ricardo Van der Velde, de Garmin-Slipstream; Yukiya Arashiro, de Boygues Telecom; Adrián Palomares, de Contempolis Ampo; Bartozs Huzarskik, de ISD; Iván Melero, de Burgos Monumntal; Jonathan Castroviejo, de Orbea; Antonio Piedra, de Andalucía Cajasur, y Juanma Gárate, de Rabobank eran los escapados.

De todos ellos, Gárate era el mejor colocado de cara a la clasificación general, ya que se encontraba a un minuto y cincuenta y seis segundos del maillot burdeos que sigue vistiendo Lepheimer. Sin embargo, el grupo perseguido mantuvo una ventaja de un minuto en los veinte kilómetros siguientes.

El ritmo era imponente -48 kilómetros en una hora- pero enseguida los corredores tenían que afrontar el primer escollo de la jornada. El Alto del Peñón, de primera categoría y de 1.84 metros de altitud.

Pero a los escapados no les dio tiempo a batirse para los puntos de la montaña, dado que el pelotón anuló la fuga en plena ascensión. Valverde, el vencedor de la etapa de ayer, tenía difícil el asalto a la general, pero se esforzó para mantener el maillot de la montaña y fue el primero en culminar el puerto. Ya era suyo.

Mientras tanto, en la bajada, Gárate atacó y cogió distancia. Primero se le unió Xabier Tondo, de Andalucía Cajasur, pero al cabo de un rato se le acoplaron otros cinco espadas: Óscar Sevilla, de Rock Racing, el estadounidense Cristian Van de Velde, de Garmin Slipstream; Fran Pérez, de Caisse D'Epargne; David Bernabéu, de Barbot, y Jorge Azanza, de Euskaltel Euskadi.

Gallos peligrosos, sobre todo Van de Velde, que en llano aumentaron la diferencia con el pelotón controlado por cinco hombres de Astana, entre ellos Alberto Contador, quienes trabajaron para el líder. El margen de maniobra era de escasos cincuenta segundos a la altura de Santiago de la Requejeda.

Más adelante, en Triufe y a falta de 28 kilómetros para la llegada, la carretera comenzó a picar levemente hacia arriba y a estrecharse, aunque no sería hasta cerca de los 17 para la meta cuando algún repecho comenzó a hacer daño en las piernas de los corredores.

Entonces, la ventaja seguía cerca de los cuarenta y cinco segundos, a pesar de que el equipo Astana tenía claro que la ascensión al Alto de La Laguna de Los Peces, de una ligera dureza, debía estar controlada. El combate comenzaba y sólo quedaba comprobar si Lepheimer aguantaba el envite.

Se inició la subida y el grupo adelantado de seis seguía al frente, aunque del pelotón saltaron Íñigo Cuesta y Adrián Palomares. Mientras, Azanza se descolgó con evidentes síntomas de flaqueza. En un principio, a Gárate le pasó lo mismo, pero logro redimirse y coger la rueda buena, justo cuando Tondo lanzó un buen ataque que descolocó al resto y le dejó en solitario a mitad de puerto. Restaban siete kilómetros.

Tondo se vació en su afán por lograr la victoria de etapa, pero cuando únicamente eran dos los kilómetros para la meta, Juan José Cobo voló para sacar hasta 19 segundos a un pelotón que no supo contrarrestar el ataque. Denis Menchov también desplegó sus armas. En vano, el ruso se decidió tarde y no pudo evitar la victoria del corredor cántabro, apodado "el Bisonte".