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David Cal se abona a la plata

  • El palista gallego repite resultado en C-1 500 metros
  • No pudo superar al ruso Maxim Opalev, bimedallista olímpico
  • Está más satisfecho con el resultado que en los 1.000 metros
  • Iguala con Llaneras y Sánchez-Vicario como máximo medallista español
  • Ha sufrido una indisposición al llegar y ha vomitado en la recogida de medallas

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Cal consigue la plata en C-1 500
David Cal está condenado a la plata en los Juegos de Pekín. Tras el segundo puesto logrado en la carrera de C-1 1.000 metros, Cal ha repetido resultado en la de 500 metros, donde no ha podido superar al ruso Maxim Opalev. Es la séptima plata de la delegación española en Pekín.

El palista gallego hizo, como en la anterior carrera, un comienzo discreto, de menos a más, frente al fuerte arranque del palista bielorruso, Alexandr Zhukovski, que se destacó rápidamente del resto.

En el paso de los 250 metros, Cal ya era tercero tras el francés Goubel, mientras Opalev, su máximo rival, se guardaba fuerzas para un impresionante final.

A partir de los 300 metros, el ruso empezó a remontar con una fuerza increíble, superando al bielorruso y distanciando al español de manera clara al finalizar en 1:47.140. En un apretado sprint final, el pontevedrés se  impuso al ucraniano Cherban -medalla de bronce- y al francés con 1:48.397.

Zhukovski, hundido, solo pudo ser quinto, mientras que en último lugar ha quedado el ganador de la carrera de 1.000 metros, Attila Vajda.

Con esta medalla, Cal suma cuatro metales en unos Juegos Olímpicos, tras el oro y la plata de Atenas y la plata lograda ayer y se une al club de los máximos medallistas españoles de la historia que también integran el ciclista Joan Llaneras y la tenista Arantxa Sánchez Vicario.

Cal y Llaneras, además, son los únicos bimedallistas en estos Juegos.

Más contento


"Claro que me satisface. Dos medallas de plata no se ganan todos los días", ha declarado Cal nada más acabar la prueba.

"Hoy conseguí la plata otra vez, igual que ayer, pero hoy un poco más contento. La medalla de ayer pienso que tenía un poco más de opciones que en la de 500. La de 500 estaba un poco más abierta y el ruso estuvo muy fuerte y al final consiguió la victoria", ha reconocido Cal, que no partía como claro favorito en el Campo de Regatas de Shunyi.

"Hubo un momento que venía delante de él y lo venía controlando pero quise subir, se me agarrotaron los antebrazos, venía muy duro y no tuve opción", ha explicado acerca de sus posibilidades en la subida, normalmente el punto fuerte del de Cangas del Morrazo.

"Por fin se ha acabado, ¡que nadie pregunte por Londres!"

Por su parte, el entrenador de David Cal, 'Suso' Morlán, que  reconoció que tras el C-1 1000 les "había quedado un 'regustillo'  amargo", señaló que la plata del C-1 500 le "sabía bien" a David después de "una gran carrera".

"David ha hecho una gran carrera. Es el único que ha doblado las distancias con garantías y ha conseguido medallas en las dos", agregó  Morlán.

"Cuatro finales y cuatro medallas. Su peor resultado es una plata", recalcó el técnico, que bromeó después señalando que el ciclista Joan Llaneras ganó la particular lucha en Pekín. "Veníamos a por dos oros, pero Cal tiene 25 años y nos queda mucha cuerda",  dijo.

Morlán reconoció que en C1-1.000 habían entrenado "un montón de  veces por debajo del oro" pero que en 500 Cal había mejorado el tiempo de la final "en pocas ocasiones". "No me arrepiento de no  haber competido más en 2008. Lo que vale es el crono. Y los de Pontevedra y Salamanca eran buenos para luchar por dos oros", dijo.

"Por fin se ha acabado esto. ¡Que nadie pregunte por Londres!",  bromeó el entrenador, que se citó con el palista gallego el próximo 7 de enero de 2009 para empezar la temporada. "Le dije a David que pasara lo que pasara, nos veríamos ese día. Necesitamos descansar y perdernos de vista", dijo.

"Tiene cuatro meses para disfrutar de lo que se ha privado durante cuatro años, que es mucho. Merece dedicarle tiempo a su chica, a su sobrino, a su familia y a sus amigos. Ya tendrá el teléfono abierto. Es libre", finalizó el entrenador de David Cal.

Vómitos en el podio


Cal ha sufrido una indisposición nada más terminar la carrera, que se ha evidenciado en la recogida de medallas en la que, nada más acceder al podio, llevó su mano derecha al estómago. Era el anuncio de la dificultad que vivía Cal para contener las náuseas.

Aguantó unos minutos, pero ya no podía más. Depositó el ramo de flores en el suelo, se bajó de su escalón y se giró después para vomitar en la parte trasera del podio. Por dos veces fue incapaz de contenerse. Retornó a su lugar, y soportó con evidentes síntomas de molestias el tiempo que restaba de ceremonia mientras sonaba en himno ruso en honor de Opalev.

Nada más bajarse del podio, voluntarios olímpicos del servicio médico le ofrecieron una botella de agua, que Cal se arrojó sobre el cuello. A continuación, abandonó la zona del podio, acompañado por el médico de la selección española de piragüismo, ambos en una camioneta de transporte de los Juegos.

Cal apuntó a que  fue "precipitado" celebrar la ceremonia poco después de terminar la  prueba. "Tanto el médico como yo se lo habíamos advertido, que debían dejarme descansar. Pero no hubo forma", concluyó el doble medallista olímpico.

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