Oliver Laxe, en exclusiva tras la nominación de 'Sirāt' en los Oscar: "Nada más político que conmover un corazón" | La Revuelta
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Es uno de los nombres del momento y ha estado en primicia en La Revuelta. El director gallego Oliver Laxe visita a David Broncano en exclusiva, apenas unas horas después de que su película Sirāt haya recibido una doble nominación a los premios Oscar, en la categoría de Mejor película internacional y en la de Mejor sonido. En esta última, además, con un hecho histórico, ya que es la primera vez que se nomina al Oscar a tres mujeres, las responsables de que mantener el ambiente de la rave sahariana en la película, rodada en una zona desértica de Teruel. “Estamos muy contentos, es muy difícil que te nominen” y más aún cuando “venimos de hacer películas difíciles de enseñar”, celebraba el cineasta.
Por extraño que suene, Oliver Laxe asegura que “estaba más nervioso por venir aquí que por las nominaciones”, ya que considera que “lo bonito es hacer la película” y la posibilidad de ganar premios “es un bonus”. “Nos gusta adaptar el cine a la realidad”, afirmaba al explicar que la música no dejó de sonar durante tres días en la rave real en la que filmaron, pero está convencido de haber hecho “un buen trabajo” con Sirāt porque “no deja a nadie indiferente”. Ni siquiera a quienes la critican, porque “aunque hay gente a la que le violenta”, pero eso significa que “algo te ha tocado por dentro”.
Cine político y poético para "rascar en el interior"
Sirāt comparte terna en la categoría de Mejor película internacional con la franco-iraní It was just an accident, la brasileña O agente secreto, la noruega Sentimental value y la tunecina The voice of Hind Rajab, y Oliver Laxe se ha detenido a hacer una serie de observaciones sobre algunas de ellas. “Hay mogollón de académicos brasileños y son muy nacionalistas, si presentaran un zapato lo votarían todos”, bromeaba el cineasta. Hablando ya más en serio, sobre la cinta de Joachim Trier ha comentado la importancia de las “mochilas emocionales familiares”, subrayando que, en ocasiones, “pasan cosas tan dolorosas que saltan a la genética y el dolor se va heredando de generación en generación”. Lo cual le ha llevado a reflexionar, por ejemplo, sobre si los reyes harán terapia.
También ha subrayado el director gallego la trascendencia del cine político como la historia de Hind Rajab, que aborda la dura situación que se vive en la Franja de Gaza. “Las películas políticas son muy necesarias”, enfatizaba Oliver Laxe, matizando que “no hay nada más político que conmover un corazón, rascar en el interior del espectador, y eso lo puede hacer una película extremadamente poética”.
De las montañas de Lugo a Hollywood y Paul Thomas Anderson
Sus padres, emigrantes gallegos en París, se conocieron en la sala Bataclan, tristemente conocida varias décadas después por los atentados de 2015. Ambos eran porteros en un edificio del Distrito XVI de la capital francesa y volvieron a su Galicia natal después de que su padre ganase un premio de fotografía por una instantánea que había sacado a Oliver y su hermano subidos a un carro en su pueblo de origen. Aunque nació y vivió en Francia hasta los seis años, las raíces tienen una fuerte presencia en Oliver Laxe y se nota en su acento y en los regalos que ha traído al programa: pan de centeno y miel hechos en el valle de Ancares, entre Lugo y León, donde reside y donde ha montado una asociación en lo que fue la casa de su abuela. “Ahora vivo allí y allí rodé O que arde”, cerrando el círculo. Y esas raíces se reflejan también en el primer concierto al que recuerda haber ido junto a su padre, uno de la banda orensana de rock Los suaves.
Los años han pasado y ahora Oliver Laxe, que se declara fan de La Revuelta, se codea con los nombres más importantes de la industria del cine, como Paul Thomas Anderson, cuya película Una batalla tras otra acumula 13 nominaciones a los Oscar. Un director al que tenía muchas ganas de conocer y del que recibió un “curioso” halago: “Me contó que estaba viendo Sirāt en la cama y a los 10 minutos se levantó, se vistió y bajo al cine que tiene en su casa para verla bien”. Palabras mayores.