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Marina Vega de la Iglesia fue la única agente secreta que operó desde la España de Franco, durante la Segunda Guerra Mundial, al servicio de la Francia Libre de De Gaulle. Su labor principal se desarrolló en Base España, una red de resistencia con sede en Madrid. Comenzó siendo correo; transportó documentación, armamento y ayudó a cruzar la frontera a personas que escapaban de la Francia ocupada. Cuando sus actividades de espionaje fueron descubiertas ella misma cruzó los Pirineos, pero en sentido opuesto. El país vecino era terreno conocido, allí había pasado los últimos meses de la Guerra Civil como exiliada.

Tras la victoria aliada se instaló en París, donde uno de sus cometidos fue buscar en la prensa española el rastro de nazis y colaboradores protegidos por el régimen franquista. La República Francesa le acabaría concediendo numerosos reconocimientos e insignias; incluso estuvo propuesta para la Legión de Honor.

En este documental sonoro, con guion de Libertad Martínez y realización de Samuel Alarcón, participan Paula Reigada Vega de la Iglesia y Ernesto Vega de la Iglesia, hija y primo segundo de la espía cántabra. Además, intervienen Ignacio Uría, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá que realizó una importante investigación sobre la vida de Marina, y Diego Gaspar Celaya, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza experto en la participación de españoles y españolas en la Resistencia. Parte de esta apasionante biografía la escuchamos en voz de su protagonista, conservada en el Archivo RTVE y en The Spanish Civil War Memory Project / Archivo de la Guerra Civil y la Dictadura Franquista de la Universidad de California, San Diego (Estados Unidos), dirigido por el profesor Luis Martín-Cabrera.

Su extraordinaria aventura vital une continentes, conecta culturas y revoluciona escenarios. Pero Josephine Baker también ha pasado a la historia como integrante de la resistencia francesa ante la ocupación nazi y como activista contra la discriminación racial. Por eso en 2021 se convirtió en la sexta mujer y la primera de piel negra acogida con honores en el Panteón de París. Nacida en Saint Louis (Estados Unidos), vivió una infancia de pobreza y exclusión. El baile, la música y el teatro fueron primero vía de escape y pronto, una profesión. Despunta en Nueva York por la voluptuosidad de sus pasos y una inimitable vis cómica. Contratada para un espectáculo en París, en 1925 cruza el Atlántico. Llevando al extremo el cliché del primitivismo, Baker se hará famosa por su danza salvaje, que despierta admiración y rechazo a partes iguales. Dentro de sus giras internacionales visitará España en los años treinta. A esas alturas ya es una estrella internacional de la danza, el cine y la canción. Cuando Francia declara la guerra a Alemania, viajará al frente para animar a las tropas y, tras la derrota, se enrolará en la resistencia. Después de la contienda se implica en la lucha contra el racismo, compromiso que extiende a su vida familiar al adoptar una docena de huérfanos de diversas procedencias: su famosa tribu arcoíris.

Este documental, con guion de Antonio Delgado y diseño sonoro de Mayca Aguilera, reconstruye la decisiva travesía que la trajo de joven a Europa a bordo del paquebote Berengaria. También investiga sus actividades de espionaje en los archivos de la inteligencia militar francesa, que custodia su expediente. Participan Jean-Claude Bouillon Baker, hijo adoptivo de la artista y autor del libro 'Lumière noire de nos rêves'; Belén Pérez Castillo, profesora de musicología en la Universidad Complutense de Madrid; y Rosalía Cornejo, profesora de Estudios Culturales en la Universidad de Ottawa.

Este miércoles se cumplen 80 años de los históricos juicios de Nuremberg, donde se juzgaron a los responsables de los crímenes del nazismo, justo cuando vuelve a apelarse con intensidad a la justicia internacional.

Foto: Hulton Archive / Getty Images

Vera Atkins fue Vera Atkins fue la espía que no fallaba, La inglesa de hielo, la mujer que dirigió una guerra sin disparar una sola bala. Nacida en Rumanía en 1908, hija de padre judío y madre inglesa. Entró como agente al Special Operations Executive, la unidad secreta creada por Churchill para desatar la resistencia desde la sombra. Durante los años más duros de la Segunda Guerra Mundial, reclutó y entrenó a agentes, muchos de ellos mujeres, para misiones en la Francia ocupada.

No era un rostro visible, sino el cerebro silencioso detrás de los paracaídas y las claves cifradas. Cuando los suyos desaparecían, ella misma los buscaba entre ruinas y prisiones nazis. Su elegancia era su armadura; su memoria, su arma más precisa.

Terminada la guerra, viajó por Europa rastreando los nombres borrados, identificando cadáveres, restaurando identidades. Nunca pidió reconocimiento ni rindió cuentas. Murió en 2000, a los 92 años, sin haber contado todos sus secretos.

Fue la mujer que dirigió una guerra sin disparar una sola bala, la que hizo del deber una forma de amor. En su escritorio, al morir, quedó una nota: “Los nombres no deben borrarse. Nunca.”

Extracto del reportaje "División Azul, perdedores de otra guerra", emitido en el programa de TVE Informe Semanal el 9 de julio de 2011.

Cerca de 5.000 miembros de la División Azul murieron en Rusia sin que sus tumbas fueran ubicadas. En algunos casos, los familiares han podido recuperar sus restos. Mariano Polonio era uno de los 500 hombres enterrados en Novgorod, cuya familia pudo encontrarle y repatriarle. En 1994 Julián García Vargas, ministro de Defensa entre 1993-1996, ordenó la repatriación de un soldado que representara a todos, y que fue enterrado en el cementerio de La Almudena de Madrid. Se trataba de un programa que incluía el adecentamiento de cementerios de españoles en Rusia.

"Funcionó a través de los canales institucionales - explicaba el exministro en Informe Semanal - Lo planteó el Ejército de Tierra con apoyo del Ejército del Aire a través del jefe del Estado Mayor. Es de un país civilizado tener a sus muertos debidamente honrados cuando han caído fuera de su territorio". "Pensándolo ahora con la distancia, el tiempo que ha pasado, algo parecido tendríamos que haber hecho con los muertos en España en la Guerra Civil, sobre todo en los primeros meses, que aún están algunos en las cunetas. Esto se tendría que haber abordado de otra manera", declaró García Vargas.