Durante las olas de calor es muy complicado conciliar el sueño, porque los termómetros apenas descienden de noche. Y durmiendo poco, cuesta todavía más aguantar las temperaturas tan elevadas que se registran durante el día. Son las llamadas noches tropicales, aquellas en las que la temperatura mínima no baja de los 20 grados, un fenómeno cada vez más frecuente y persistente durante. La falta de refresco nocturno impide que los organismos se recuperen del calor acumulado durante el día, lo que aumenta la sensación de agotamiento y puede afectar al descanso, la concentración y el bienestar general de la población.
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