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Theda Bara nació en Cincinnati en 1885 como Theodosia Burr Goodman, hija de una familia judía que nada tenía que ver con los templos egipcios que Hollywood inventaría para venderla. Antes de ser mito fue actriz de teatro, mujer ambiciosa y rostro perfecto para una industria que empezaba a comprender el poder del deseo. En 1915, con “A Fool There Was”, se convirtió en la gran vampira del cine mudo, una mujer fatal que arrastraba a los hombres a la ruina y fascinaba a un público que aún no había visto nada parecido.

Su éxito fue enorme y brevísimo. Interpretó a Cleopatra, Salomé, Carmen y otras figuras peligrosas, envuelta en una campaña publicitaria que la presentó como criatura exótica nacida entre misterios orientales. Pero detrás del personaje había una mujer profesional, disciplinada y mucho más inteligente que su leyenda. Casi todas sus películas desaparecieron en incendios y descuidos de archivo. Murió en 1955, dejando una imagen poderosa: la primera gran mujer fatal del cine, fabricada por la fantasía y sobrevivida por el mito.

Veronica Lake nació en Brooklyn en 1922 con el nombre de Constance Frances Marie Ockelman y llegó a Hollywood siendo casi una adolescente. Su carrera explotó en 1941, cuando un mechón rubio le cayó sobre un ojo durante un rodaje y nació una imagen que el cine convertiría en leyenda. Aquel peinado, imitado por miles de mujeres, la volvió inolvidable, pero también la encerró en una máscara.

Fue una de las grandes figuras del cine negro de los años cuarenta. Junto a Alan Ladd formó una pareja magnética en películas como “El cuervo”, “La llave de cristal” y “La dalia azul”. También brilló en “Los viajes de Sullivan” y “Me casé con una bruja”. Pero detrás del mito había una mujer frágil, difícil, marcada por pérdidas, maternidad complicada, matrimonios tormentosos, alcohol y una industria que la exprimió deprisa y luego la apartó.

Su caída fue tan dura como su ascenso. Pasó de estrella de estudios a trabajar como camarera en Nueva York. Murió en 1973, con solo cincuenta años. Su historia no es solo la de una actriz hermosa: es la de una mujer devorada por el personaje que la hizo famosa.