Theda Bara nació en Cincinnati en 1885 como Theodosia Burr Goodman, hija de una familia judía que nada tenía que ver con los templos egipcios que Hollywood inventaría para venderla. Antes de ser mito fue actriz de teatro, mujer ambiciosa y rostro perfecto para una industria que empezaba a comprender el poder del deseo. En 1915, con “A Fool There Was”, se convirtió en la gran vampira del cine mudo, una mujer fatal que arrastraba a los hombres a la ruina y fascinaba a un público que aún no había visto nada parecido.
Su éxito fue enorme y brevísimo. Interpretó a Cleopatra, Salomé, Carmen y otras figuras peligrosas, envuelta en una campaña publicitaria que la presentó como criatura exótica nacida entre misterios orientales. Pero detrás del personaje había una mujer profesional, disciplinada y mucho más inteligente que su leyenda. Casi todas sus películas desaparecieron en incendios y descuidos de archivo. Murió en 1955, dejando una imagen poderosa: la primera gran mujer fatal del cine, fabricada por la fantasía y sobrevivida por el mito.