CINE INTERNACIONAL

'Adictos al amor', la comedia de Meg Ryan que demuestra que el amor es dulce, pero la venganza lo es más

  • Se pensó en Madonna y Johnny Deep para los papeles protagonistas
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Meg Ryan y Matthew Broderick en 'Adictos al amor'

Meg Ryan y Matthew Broderick en 'Adictos al amor'

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Amor, obsesión y muchas venganza son los ingredientes de Adictos al amor, una comedia con la que se sentirá muy identificado “cualquiera que haya sido dejado”. Y es que, como reza el eslogan de la cinta: “El amor es dulce. La venganza lo es más”.

Sam es un buenazo, un hombre muy ingenuo que se queda hundido después de que la que era el amor de su vida, Linda, le abandone por Anton Depeux, un atractivo francés, con el que se va a vivir a un apartamento del Soho neoyorkino. Pero Sam no acepta el adiós de Linda y, por eso, pone en marcha un plan para espiar a la pareja, conocer todos los detalles de su intimidad y, ¿por qué no?, utilizarlos para romperla.

Su plan pasa por instalarse justo en el edificio de enfrente junto con todo su instrumental de astrónomo. Todo iba bien hasta que el pasado de Anton llama, literalmente, a su puerta. Detrás de ella aparece Maggie, una impetuosa y vivaracha fotógrafa y motociclista, ex amante de Anton, que tiene un propósito claro: vengarse de su ex.

Anton se convierte de esta forma en el enemigo común, y no hay nada que una más a dos personas que tener un mismo objetivo, por lo que la tensión y hostilidad inicial entre ambos desemboca en una complicidad y una afinidad que dará un vuelco a la vida de los cuatro protagonistas.

Matthew Perry y Meg Ryan conversan en un banco de parque. Él lleva camiseta azul marino y chaqueta marrón; ella, chaqueta verde oliva sobre camiseta negra.

'Adictos al amor'

Madonna puedo ser Maggie

En Adictos al amor, Linda es Kelly Preston; Anton está interpretado por Tcheky Karyo; Sam es Matthew Broderick, y Maggie es Meg Ryan, la reina de la comedia romántica de los ’90, la considerada “novia de América” y que, sin embargo, a punto estuvo de no protagonizar el título.

Inicialmente, el papel estaba pensado para Madonna, con la que el director de la película, Griffin Dunne, había trabajado en la película Who’s that girl?, y fue a la cantante a la que se lo ofrecieron cuando comenzó a gestarse en 1993. Sin embargo, la producción arrancó mucho después y problemas de agenda hicieron que se cayera finalmente del elenco.

En su lugar, los productores hicieron una apuesta segura y trataron por todos los medios de subir al barco a una Meg Ryan que ya en esa época tenía la corona de reina de la comedia romántica y nueva “novia de América”. Todo, después del boom de Cuando Harry encontró a Sally. Pero no es el único éxito de Ryan, que tiene a sus espaldas títulos como Top Gun, Algo para recordar o Tienes un email, con la que fue candidata por segunda vez a los Globos de Oro como mejor actriz de comedia o musical. Nunca consiguió un galardón importante por su carrera, pero sí el premio del público, liderando de forma ininterrumpida las taquillas con todas sus producciones en los ’90. Tan solo en EEUU, llegó a recaudar más de 1.100 millones de dólares en apenas una década.

Paradójicamente, y pese a que su nombre era sinónimo de éxito en Hollywood, nunca quiso ser actriz y, mucho menos, famosa. De hecho, estudió periodismo, tal y como contó públicamente durante una conversación con Gwyneth Paltrow. “Estudié periodismo porque soy una persona muy curiosa, me apasionaba viajar y descubrir mundo”, confesó. Sin embargo, precisamente su carrera en el cine le impidió cumplir con sus deseos.

Meg Ryan es Maggie en 'Adictos al amor'

Broderick y Dunne tampoco fueron las primeras opciones

Meg Ryan no fue la primera opción para Maggie y Matthew Broderick tampoco fue el primer elegido inicialmente para interpretar a Sam. De hecho, para el papel se pensó en Johnny Deep, en pleno crecimiento tras su papel en Eduardo Manostijeras. En cuanto a Broderick, con Adictos al amor volvió a la primera plana de la interpretación, que le llevó a protagonizar poco después Inspector Gadget.

Y es que Adictos al amor está lleno de segundas opciones. Incluso la dirección se la ofrecieron a un casi desconocido por entonces Alfonso Cuarón. El director de Y tu mamá también o Roma lo rechazó y se decantó por La princesita (Little princess). El relevo lo tomó Griffin Dunne, quien finalmente dirigió la cinta. Fue el primer largometraje para Dunne, que saltó de esta forma detrás de las cámaras, tras haberse hecho un nombre en la industria protagonizando películas como Un hombre lobo americano en Londres y Jo, ¡qué noche!.

Una canción para una película

Amor, venganza, enredos, actores famosos y atractivos, una estética luminosa… Adictos al amor tiene todos los ingredientes que hacen de ella la comedia romántica por excelencia, incluyendo una banda sonora plagada de canciones pegadizas, incluyendo la famosa Addicted to love del rockero británico Robert Palmer, que dio nombre a la película. Palmer sacó el sencillo con gran éxito en 1985, con una letra en la que hablaba principalmente de adicciones y de cómo la personalidad influía en ellas. Una idea genérica que se focalizó hacia la adicción al amor, lo que la hacía perfecta para enmarcar la película, donde fue interpretada por Neneh Cherry.

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