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El ascenso de China cada vez es más real. El país asiático está en la ropa, en la mesa, en la pantalla que está usted mirando. El embajador de España en Pekín entre 2018 y 2024, Rafael Dezcallar, define a China como capitalista y leninista, es decir, innovación y planificación con control social. Pero en su expansión, China ha tropezado con la otra gran potencia global, Estados Unidos, y también suenan tambores de guerra en Taiwán. El diplomático sostiene que "no podemos permitirnos el lujo de no conocer a China porque China está en todas partes (...) No hay que demonizarla: necesitamos entender a China para saber cómo oponernos a ella cuando haga falta, pero colaborar con ella cuando sea posible". Según Dezcallar, Europa y Estados Unidos deben dejar de culpar de sus propios fracasos a China, que —mientras tanto— ocupa el espacio que dejan los errores del Viejo mundo.

La bolsa española es el escenario este lunes de algo que no se veía desde la pandemia, cuando la economía mundial se paró por completo. Desde hace tres días, los índices de la mayoría de las empresas que cotizan en el IBEX-35 se desangran, igual que ocurre en Wall Street, Berlín, París o Londres. También en las plazas asiáticas. La debacle comenzó el jueves después de que Trump aranceles para casi todo el planeta. Los inversores temen una recesión y hasta el magnate Bill Ackmann habla de un "invierno nuclear económico" si se mantienen en el tiempo.

Foto: EFE/ Altea Tejido