En el Estado de Jalisco, en México, saben bien que la captura del narcotraficante El Mencho puede ser una buena noticia para Estados Unidos, pero no tanto para ellos. Al menos, a corto plazo, porque puede haber una guerra para sucederle.
Es exactamente lo que acabó pasando con el otro gran cártel del país, el de Sinaloa. Años después de la detención del Chapo Guzmán, tras la caída de su socio El Mayo se desata la guerra por el control de negocio entre sus herederos: los Chapitos, y la Mayada. La batalla se libra en las calles y salpica a todos.
Los que escapan a la justicia o la muerte continúan disputándose el pastel de la droga, en grupos cada vez más pequeños, pero no menos violentos. El Mencho era el último de una estirpe de grandes capos que inauguran nombres como Félix Gallardo o Rafael Caro Quintero. Ellos también han engrosado la lista de narcos mexicanos que cumplen condena mientras sigue creciendo su leyenda escrita en narcocorridos y superproducciones.
Foto: AP Photo/Jon Orbach.
Diario de Ucrania