Rusia ha reanudado los bombardeos a gran escala sobre varias ciudades de Ucrania, incluida la capital, Kiev. Los ataques se producen en vísperas de la esperada contraofensiva ucraniana, mientras en Bajmut, en el frente del Donbás, Rusia se ha hecho ya con más del 90% de una ciudad barrida por los combates.
La oleada de bombardeos rusos de la madrugada sobre varias ciudades ucranianas alejadas del frente ha causado más de una docena de muertos. Los profesionales de emergencias siguen trabajando en la búsqueda de supervivientes, por lo que la cifra puede aumentar, dado que aún hay gente atrapada bajo los escombros.
La capital ucraniana, Kiev, también ha sido alcanzada por varios misiles, así como otras localidades, como Dnipró, donde un proyectil ha matado a una madre y su hijo.
Los militares ucranianos aseguran que han derribado 21 de los 23 misiles de crucero lanzados por Rusia. Los bombardeos masivos se habían reducido en los últimos meses porque, según apuntan los expertos, el Kremlin estaría agotando su arsenal de misiles de largo alcance.
En Sudán, ya son 512 los muertos por los combates entre Ejército y los paramilitares de las FAR. Los bandos se acusan mutuamente de violar el alto el fuego que, en teoría, sigue vigente hasta mañana por la noche. La OMS advierte de que se avecina un desastre humanitario. No sólo por los combates; también por la falta de agua y de comida.
El alto el fuego se está respetando en líneas generales, aunque se han escuchado algunos disparos a las afueras de Jartúm. Desde Naciones Unidas advierten de que ninguna de las partes parece estar dispuesta a una negociación. Mientras, decenas de países continúan aprovechando esa tregua para evacuar a contrarreloj a sus ciudadanos.
A la base miitar de Torrejón de Ardoz (Madrid) ha llegado un Airbus 330 con 72 personas evacuadas de Sudán. Una de ellas era el padre José Javier Parladé, misionero comboniano que llevaba 52 años en el país africano. Aunque confiesa que al principio no tenía intención de regresar, finalmente accedió. Uno de los hechos determinantes fue la caída de una bomba en la sacristía. "Estos últimos días los hemos vivido con bastante miedo, porque estábamos en medio del ataque", cuenta. Con todo, asegura que su intención es volver cuando los enfrentamientos terminen. "Es una de las cosas más dolorosas que pueden suceder", lamenta.
TVE ha podido hablar con uno de los 34 españoles que han sido evacuados este domingo de Sudán, el padre Jose Javier, un misionero comboniano que ha estado trabajando en el país las últimas décadas. "Empezó un ruido tremendo de bombazos y fusilamiento y cosas y comprendimos que algo anormal estaba sucediendo". Así es como recuerda el primer día del conflicto el padre Jose Javier.