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Este viernes llega a los cines Golpes, un guiño al cine quinqui de los 80. Dirigida por Rafael Cobos e interpretada por Luis Tosar, Jesús Carroza y Teresa Garzón, entre otros, la cinta cuenta la historia de dos hermanos, uno policía y el otro, un atracador recién salido de la cárcel.

¿Quién no ha soñado con viajar en el tiempo como Marty y Doc? Y es que la trilogía de Regreso al futuro (1985-1990) dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Michael J. Fox y Christopher Lloyd hace tiempo que pasó a formar parte de la cultura popular. De hecho, es lo primero en que pesamos cuando mencionamos la frase "viajes en el tiempo".

Este 2 de diciembre se cumplen 40 años de su estreno en España y con ese motivo la trilogía ha vuelto a los cines desde el pasado viernes 28 de noviembre.

Es lo último de un actor que acumula once nominaciones a los Premios Goya y tres veces lo ha ganado. Luis Tosar sigue tirándose al vacío en cada personaje y eso es lo que hace en su nuevo trabajo: Golpes, la historia de dos hermanos con una vida en el alambre. Una historia, la opera prima de Rafael Cobos, que cuenta con la participación de RTVE.

Cada vez hay más mujeres que dirigen cortometrajes o largos documentales. Ellas a menudo tratan temáticas que hasta ahora se consideraban secundarias. Hablamos con la codirectora del festival Mujer Doc de Soria y con cineastas que apuestan por contenidos que ponen a las mujeres en primer plano y temas feministas. ¿Se están contando las historias de forma diferente?

Un viaje del siglo XIV al año 2030 de la mano de varias generaciones de mujeres vampiras sedientas de sangre humana limpia le sirve al director y guionista Eduardo Casanova para hacer un retrato del estigma ante el vih, en las vísperas del Día Mundial de la Lucha contra el VIH.

Ya sabe el vecindario que aquí todas somos fans del universo de Eduardo Casanova y no nos íbamos a perder la oportunidad de charlar con él de “Silencio”, la miniserie, de 3 episodios, que se estrena en Movistar + y que él ha dirigido. De vampiras, de activismo, de amor y de todo lo que se nos ocurra hablamos con Eduardo Casanova.

Hoy miramos las carteleras de hace 50 años con una mirada antropológica y hasta con cierta melancolía, aunque son tales los estereotipos, supuran -en infinidad de títulos- tanto machismo que solo queda situarlos en su tiempo como el sentir de un momento, como el despertar de una sociedad que quería abrirse paso.

En 1975, los censores aún siguen haciendo de las suyas, pero ya empiezan a levantar la mano y permiten los desnudos, casi siempre femeninos y "por exigencias del guión". "La idea es que, mientras el público se entretiene viendo esto, no va a molestar con el cine más serio, de cineastas más comprometidos políticamente", apunta Alejandro Melero, profesor de Comunicación y vicerrector de la Universidad Carlos III de Madrid. José Sacristán, por su parte, agradece haber tenido la oportunidad de trabajar con directores que imprimieron su huella en el llamado "cine de destape", en películas como ‘Sex o no sex’. "Era aquella ternura, aquella ingenuidad... de toda la represión, de la doble moral... la sacudida de caspa que arrojaba todo aquello", recuerda el actor con una memoria privilegiada. No se olvida, por supuesto, de la huelga de actores de febrero del 75, que fue un síntoma más de la necesidad de cambios que tenía nuestra sociedad.