La normalidad regresa a cuentagotas a la Sierra de Cádiz. En Grazalema, la huella del temporal sigue presente: más de 80 vecinos permanecen fuera de sus hogares mientras los técnicos evalúan los daños estructurales en las viviendas más afectadas. A pesar de la incertidumbre, el pueblo intenta recobrar su pulso cotidiano y los niños ya han vuelto al colegio.
Paralelamente, en Ubrique, la reapertura de las carreteras ha permitido que los alumnos de Bachillerato se incorporen finalmente a las aulas, sumándose a los de Secundaria en un curso marcado por el reciente temporal. FOTO: EFE / DAVID ARJONA