Un paseo por la Donostia literaria a través de 8 libros
- Descubre ocho libros que tienen la capital de la provincia de Guipúzcoa como protagonista
- Ramon Saizarbitoria, Ángel García Ronda o Nagore Suárez escogieron esta ciudad como inspiración
Además de un refugio para la gastronomía de vanguardia y punto de encuentro para los cinéfilos, Donostia es una ciudad que ha inspirado y protagonizado multitud de obras literarias. El alma libresca del lugar se cimenta en la figura de Pío Baroja, que nació en la calle Oquendo y llevó el espíritu donostiarra en su prosa seca y directa. Otros autores con vínculos a la ciudad fueron Indalecio Bizcarrondo, Gabriel Celaya, José María Salaverría o los más contemporáneos Fernando Aramburu, con su superventas Patria, o incluso Ernest Hemingway, que acabó de escribir su primera novela, The Sun Also Rises, en la capital gipuzkoana y en Hendaia. De hecho, Donostia es el escenario del penúltimo capítulo de la novela.
Ramon Saizarbitoria (San Sebastián, 1944) es uno de los grandes renovadores de la literatura en euskera. En Marturene (Erein) nos muestra a dos parejas que se están rompiendo a la vez. El autor rememora el pasado, recuerda otros paisajes, reflexiona sobre la Donostia que ya no existe, el fin de una época. Marta Kayser es madrileña, pero escogió la ciudad vasca para contar la historia de La fábrica de papel (Lumen), un cómic en el que una hija encuentra una foto de su bisabuelo que despierta su curiosidad. La investigación histórica la llevará desde los años treinta hasta hoy día por lugares como Madrid, los Pirineos y Cebreros, en busca de sus raíces y su lugar en el mundo.
La buena acogida del euskal noir
El oficial instructor de la Ertzaintza Vicente Parra es el protagonista de El aroma del crimen (Destino), de Xabier Gutiérrez. El investigador está sobre la pista de dos casos que tienen algo extraño en común, ya que las víctimas no se dedican a ese oficio: el mundo de la gastronomía. También de cocina va el siguiente libro del reportaje, aunque esta vez sin asesinatos de por medio. Anthony Bourdain dijo que «en un mundo perfecto, yo viviría en Donostia y sería hijo de Juan Mari [Arzak] y hermano de Elena». En Confesiones de un chef (Salamandra), el célebre y malogrado chef estadounidense calificaba Donostia como la ciudad donde mejor se comía de Europa, tanto en los restaurantes de alta cocina como en los bares más sencillos.
Volviendo al noir, en Muerte entre las estrellas (Milenio), de Laura Balagué, el Festival de Cine de San Sebastián es el telón de fondo de un asesinato. La oficial Carmen Arregui se ha tomado unas vacaciones, y está encantada ante la perspectiva de una semana de descanso.Junto a su amiga Miren ha estudiado el programa y seleccionado las películas que van a ver. Los planes se truncan cuando es hallado el cadáver de un miembro del jurado y Carmen debe aplazar sus vacaciones para trabajar en el caso.
Nagore Suárez se remonta a la Donostia de la posguerra en Lo que habita en sueños (Destino). Con la intención de escapar de la tutela de su hermano, una joven decide pasar el verano en su rincón favorito del norte buscando tranquilidad. Sin embargo, sus planes cambian cuando la invitan al mayor acto social de la temporada, la inauguración de la intrigante Villa Allur. Accidentalmente halla en una de sus paredes un cuadro de una enigmática pintora que conoce bien, y que jamás pensó que volvería a ver. Más lejos todavía viaja Toti Martínez de Lezea en La brecha (Ttarttalo). En el San Sebastián de 1813, José Bonaparte ha perdido la guerra. Tras cinco años de ocupación, los donostiarras esperan ilusionados la llegada de los libertadores, pero se preguntan qué ocurrirá si los militares franceses ofrecen resistencia.
Libros que tienen lugar en diferentes siglos, y en los que las calles y sus habitantes actúan como un nexo entre la historia real y la imaginada, como un paisaje para describir la condición humana. Desde los relatos marineros que evocan el pasado ballenero hasta los thrillers tecnológicos que se gestan en el Parque Tecnológico, la ciudad se ofrece como un catálogo inagotable de géneros, del suspense al realismo introspectivo.
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