Audrey Pascual y María-Martín Granizo, "pódium o camilla" en Milano-Cortina: "Quien tenga miedo a morir..." | La Revuelta
- Las esquiadoras, con cuatro medallas y un diploma en los Juegos Paralímpicos de Invierno, reclaman financiación para deportistas
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Audrey Pascual y María Martín-Granizo acaban de volver de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 con varias medallas, un diploma y mil anécdotas que contar. Y con muchas ganas de volver a comer comida española, porque “la pizza está muy bien, pero nada como las croquetas de jamón, las gambas al ajillo, la cecina de león y la tortilla de patata”. Así se expresaban las dos jovencísimas esquiadoras adaptadas en La Revuelta, donde han hecho gala de un impresionante sentido del humor hacia sus propias discapacidades y hacia la vida, y una actitud de “pódium o camilla” a la hora de competir.
La leonesa María Martín-Granizo nació en 2006 con agenesia femoral, en sus propias palabras, “con el fémur como el hueso de una aceituna”. Después de varias operaciones, los médicos hicieron “una labor increíble” consiguiendo reconstruirle “un falso fémur hecho con un batiburrillo de otros huesos. Tengo más tornillos que una ferretería”, ironizaba la esquiadora. Por su parte, la madrileña Audrey Pascual nació en 2004 con agenesia bilateral de tibias, lo que le obligó a utilizar desde sus primeros meses de vida unas prótesis que “parecen de muñeca” y que ahora guarda sobre el cabecero de su cama. Unas jóvenes deportistas que han superado todo tipo de barreras para llegar a lo más alto de sus disciplinas y que mantienen intacta la capacidad de reírse de sí mismas: “Estoy todo el día pinchándome ácido hialurónico. Si te pones morritos, bajas más rápido”, vacilaba Martín-Granizo antes de explicar sus inyecciones en la rodilla para “al menos, mantener la que me queda”.
Cómo vivir siendo “coja, mujer y esquiadora”
Recién llegadas de los Juegos Paralímpicos de Invierno, Audrey Pascual (oro en Supergigante y Combinada alpina, plata en Descenso y bronce en Eslalon) y María Martín-Granizo (diploma en Eslalon) hicieron las visitas protocolarias a los reyes de España y al presidente del Gobierno. “A la reina se le vio la vena periodística”, recordaba Pascual en La Revuelta, mientras que Martín-Granizo confesaba con un derroche de naturalidad que en la Moncloa “pedí forfaits gratis y dinero para los deportistas. Había una campanita y me dijo (Pedro Sánchez) que nunca la había usado: ¡Pues ya la uso yo!”.
Y es que, aunque Pascual recibirá cerca de 200.000 euros por sus cuatro medallas, Martín-Granizo ha expresado en varias ocasiones la necesidad de dotar de mayor financiación a los deportistas de disciplinas minoritarias: “Nos lo curramos mucho estudiando y haciendo deporte. Siendo coja, mujer y esquiadora, en España no vivimos ni de flys”. Otra de sus reivindicaciones ha ido dirigida a las plazas de aparcamiento reservadas para personas con discapacidad, recriminando a aquellos conductores que las ocupan sin autorización: “Si quieres quedarte con la plaza, quédate también con la discapacidad”.
“En cuanto lo pienses, te la pegas”
Pese a subrayar que los 115 kilómetros/hora que alcanzan “impresionan más” desde fuera que “vivirlo, porque estás muy concentrada”, las dos jóvenes esquiadoras adaptadas invitadas a La Revuelta se reconocían adeptas a la velocidad y a un cierto nivel de temeridad: “O pódium o camilla”, proclamaban como lema, apuntando que la concentración es fundamental porque “en cuanto lo pienses, te la pegas”, pero "quien tenga miedo a morir que no nazca". También han detallado los pormenores de sus respectivas categorías de discapacidad, “tres huellas” en el caso de María Martín-Granizo, con una pierna y dos estabilizadores, mientras que Audrey Pascual compite en el grupo de dobles amputados o lesiones medulares, respecto a quienes tiene ventaja porque “todo el cuerpo que tengo, aunque es cortito, es funcional”, bromeaba. Y no solo se trata de técnica y arrojo, también destacan la importancia de la fortaleza mental para superar los nervios de sus primeros Juegos de Invierno. En concreto, en el caso de Pascual, “estaba hecha un flan” porque “estamos acostumbradas a ser un poco invisibles y, de repente, me agobió tener a tanta gente pendiente”.
Una villa olímpica siempre es un aliciente para Las preguntas clásicas de Broncano, aunque las esquiadoras reconocían que “no nos hemos comido un rosco”, por lo que les ha servido “para enterarnos de cotilleos de otros, pero nada más”. Entre otros salseos, han destacado el protagonismo de los guías de los deportistas ciegos en el ámbito de la conquista: “Ligaban guías con guías, guías con otros deportistas…”, comentaban, volviendo a demostrar su facilidad para el humor explicando que, “a veces, dices: ¿Cómo se ha liado este con esta? Luego caes en que no ven, claro”. Ahora, después de triunfar en Italia, “a seguir con nuestras vidas de persona normal”, estudiando y practicando surf. La diferencia es que, para ellas, la normalidad es haberse proclamado también campeonas del mundo de surf adaptado, en 2024 y 2022 respectivamente, compartiendo equipo con Aitor Francesena, viejo amigo del programa.