La extraña muerte de Waldo de los Ríos, autor del 'Himno a la alegría': preguntas y respuestas sobre su trágico final
- Alberto Ortega y Charlie Arnaiz son los directores del documental 'Waldo'
- Enlace para ver 'Waldo', ya disponible en RTVE Play
Miguel Ríos inmortalizó el 'Himno a la alegría', pero no todo el mundo sabe que este icónico tema lo compuso Waldo de los Ríos, uno de los padres de la música española en los 70, un genio de fama internacional que encumbró a artistas tan grandes como Raphael o Paloma San Basilio. Vivió rodeado de fama, éxito y dinero, pero sus demonios lo arrastraron hacia al abismo y murió de una forma trágica y extraña. Este documental, dirigido por Alberto Ortega y Charlie Arnaiz, recorre su vida con la voz de Miguel Fernández, su biógrafo, a la vez que se trazan los ejes sobre los que se construyó su trágico final.
Waldo de los Ríos nació en Argentina en 1934 y con 28 años surcó el Atlántico para ir a Europa. Solo llevaba una maleta cargada de ilusiones, que abrió en España y en España la dejó. Era 1962 y el músico se encontró un país triste, musicalmente hablando. "Tenía los mejores profesionales, los mejores equipos y técnicos, pero no tenía ideas". Cuando Waldo ponía la radio escuchaba 'A tu vera' de Lola Flores, 'Perdóname', de El dúo dinámico, y 'Tómbola', de Marisol. Cuando iba al cine veía El balcón de la luna, Atraco a las tres y La reina del Chantecler, con Sara Montiel. Desde Europa llegaban otros sonidos, como el de Isabelle Aubret y su deliciosa 'Un premier amour', que ganó el Festival de Eurovisión.
Los estudios más relevantes que había en España eran los de Hispavox, el gran sello discográfico en la que estaban Raphael, Karina, Miguel Ríos, Jeanette. Todos recuerdan a Waldo, que empezó como arreglista para pasar luego a ser compositor y, en poco tiempo se convirtió en el director musical de la compañía. Y todos resaltan su nueva visión, el nuevo sonido que creó: "Todos sus temas arrancaban de una forma diferente. Había mucho violín, mucha cámara, era música no agresiva".
Waldo de los Ríos con Karina y Tony Luz
El mejor sastre para vestir la canción
Fue un visionario que revolucionó la música. "El quería vestir la canción, y él era el mejor sastre", recuerda Karina. Su talento era enorme y quiso experimentar con nuevos sonidos, demasiado 'modernos' para la época. Por eso creó Los Waldos, un grupo con el que se adentró en nuevos sonidos y nuevas narrativas musicales. No tuvo éxito comercial, pero fue un buen laboratorio para que el compositor se adentrara en el jazz y la electrónica. Y es que Waldo no quería quedarse en España, su meta era Alemania, donde crecían nuevas corrientes artísticas.
Enamorado de Isabel Pisano
Pero la actriz uruguaya Isabel Pisano se cruzó en su camino y Waldo guardó la maleta para siempre. Ella fue su musa, su motivación, su gran amor. Pero no todos veían con buenos ojos esa relación y él, aconsejado por sus amigos, se va de gira y ella se queda sola en Madrid, abandonada. Pero cuando él regresa deciden que no volverán a separarse. Se casaron en 1970, en Gibraltar. Estaban ellos solos, tan solo les acompañaba Campero, su pastor alemán. Hay una canción de Mari Trini titulada 'Cuando me acaricias' que parece escrita para describir su pasión por Isabel Pisano. "Olvida lo que dije. Amor, te quiero".
El documental recorre su vida y su trayectoria, haciendo paradas en sus hitos. Entre ellos, la banda sonora de Quién puede matar a un niño, la película de culto que rodó Chicho Ibáñez Serrador, y también a la serie Curro Jiménez. Su fama traspasa fronteras y Stanley Kubrit le pide la música para La naranja mecánica, pero esta colaboración nunca llegó a producirse. En 1971 aparece en los televisores de media Europa para dirigir la orquesta que acompaña a Karina en Eurovisión con la canción 'Un mundo nuevo', compuesta por él. "Waldo tuvo una ovación más grande que la mía", dice.
Himno a la alegría
Miguel Ríos fue el elegido para proyectar con su voz la emoción de este tema. Y lo logró. Se lanzó en las Navidades de 1969, pero no tuvo el éxito esperado en un principio. Pero un dj canadiense escuchó el tema e hizo la versión en inglés, que grabó Miguel Ríos y... arrasó en todos los países. Miguel Ríos conquistó todas las listas de ventas del planeta, recorrió todo Estados Unidos. "Fue una locura total", dice Fernando Salaberri, que estaba en Hispavox. "Me dieron el Disco de Oro en Luxemburgo, pero Waldo se mosqueó, porque creía que tenía que ser para él".
Versionó a los clásicos
Tuvo la irreverente idea de versionar la música clásica de Beethoven y Mozart en clave pop y logró un éxito sin precedentes que se tradujo en una lluvia de millones. Y dicen que a partir de entonces empezó a cambiar: Waldo era otro Waldo. Se dijo que tenía muchos demonios y constantes bajadas a los infiernos, que era un hombre atormentando, que el éxito y la fama mantenían ocultas sus grandes y profundas depresiones. La mañana del 28 de marzo del 77 lo encontraron muerto, tenía dos disparos de escopeta en la cara. ¿Por qué lo hiciste Waldo? ¿Quién eres realmente?
Isabel Pisano y Waldo de los Ríos
Martin de la plaza: "Era homosexual, pero no lo aceptaba"
El documental intenta dar respuesta a estas cuestiones, analizando su intimidad, la parte de su vida que no quería que se conociera. "Un día hicimos el amor y el ya no estaba. Su mirada era escalofriante", contaba Isabel Pisano en una entrevista con Televisión Española. Waldo hacía muchas fiestas en casa, en las que corría el alcohol y las drogas, una vía de escape para el músico. En una de las fiestas conoció a Juan, un amigo con el que mantenía una relación muy especial. No se escondían, pero tampoco contaban qué había entre ellos. "Era homosexual, pero no lo aceptaba", dice el periodista Martín de la Plaza.
Diversos testimonios hacen un retrato social de la época, en la que la homosexualidad se ocultaba porque era pecado mortal, una aberración. Waldo no quería que la gente pensara eso de él, quería evitar el escándalo. No tenía a nadie para contar lo que le pasaba. Realmente estaba solo, triste, deprimido. El testimonio de Isabel Pisano es estremecedor y habla de la profecía del 28 de marzo. "Uno muere el día que está escrito. Waldo se mató porque era el día de su muerte. Él no lo provocó, era su destino. Le habían dicho a su madre que no cumpliría los 42 años" dice, y revela que utilizaron la güija y un espíritu le dijo: Atención, el 28 de marzo, siete, siete, salga al jardín. Fuego, fuego, salgan al jardín. Waldo va a morir el 28 de marzo de siete, siete. Era su destino y se tenía que cumplir".
Waldo de los Ríos
Una investigación manchada por la homofobia
¿Quién acompañó a Waldo en su despedida? ¿Fue la voz de un hombre o la de su madre? La investigación policial se pone en marcha, pero los informes están emborronados por la homofobia. 'Era un invertido'. Cuando la prensa se entera comienza el gran carnaval: titulares escabrosos, artículos amarillistas, rumores sin fundamento... 'El músico grabó su muerte por control remoto', decía uno de esos reportajes. Los cantantes a los que lanzó al estrellato y sus compañeros y amigos le dieron la espalda. Nadie fue a su entierro. Solo fue Chicho Ibáñez Serrador que lo quería como a un hermano. "Su muerte fue la desaparición de Hispavox como casa discográfica", dice Karina.
El documental de Documaster que emite Imprescindibles está disponible en RTVE Play, junto a otros dedicados a Isabel Coixet, Mocedades, Los Chichos, Vicente Romero, Oscar Tusquets y Mari Trini.