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A solas con el mar: 'Surfear la vida', de Aitor Francesena, y otros libros sobre la pasión por las olas

  • Aitor Francesena, seis veces campeón mundial de surf adaptado, presenta el libro Surfear la vida
  • En sus páginas, el deportista comparte su historia más personal: la de la ceguera y la pasión por las olas
Marta Dominguez

No vas a volver al mar. No vas a surfear nunca más. No podrás tener una vida normal. Estas son algunas de las frases que le dijeron a Aitor Francesena (Zarautz, 1970), seis veces campeón mundial de surf adaptado. Una ola lo arrojó al vació, se llevó su vista y cambió para siempre su vida. Pero ese mismo mar que lo dejó ciego le dio algo muy valioso: la certeza de que uno siempre puede volver a empezar. Lo cuenta en Surfear la vida (Espasa), un libro autobiográfico con el que Francesena ha querido compartir su experiencia para acompañar a otras personas que se enfrenten a retos vitales.

«Soy Aitor Francesena, 'Gallo' para los amigos, campeón del mundo de surf adaptado, entrenador de grandes surfistas, vasco, cabezón de nacimiento y ciego». Así se presenta el deportista en las primeras líneas del libro. Y continúa: «A pesar de los golpes que me ha arreado la vida puedo decir que soy un tío con suerte, con una vida llamativa que me ha ofrecido oportunidades fascinantes dentro y fuera del agua. Llevo años dando conferencias por todo el país en las que transmito mis experiencias vitales e intento aportar los conocimientos que me han dado las victorias y los tropiezos; que de ambos he tenido unos cuantos».

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Surfear a ciegas

Francesena tuvo la vista delicada desde su infancia. Cada cierto tiempo tenía una visita médica en Donostia. El deportista recuerda como, empujado por el miedo, se escondía o se escapaba del caserío donde vivían, en los montes de Gipuzkoa. Llegaba a esconderse entre las zarzas, donde sabía que no buscarían, con tal de evitar el hospital. Aitor había nacido con una condición que le pesaba como una espada de Damocles: un glaucoma congénito que le haría perder la vista progresivamente.

A los 14 años Francesena perdió la vista de un ojo. Se había iniciado en el surf, el amor de su vida, unos meses atrás, y tras la pérdida no dejó de ir a la playa. En 2012 recibió el impacto de una gran ola, y quedó totalmente ciego. Tan solo tres meses después del accidente quiso volver a probar la entrada en el mar. Para una mayor estabilidad empleó tablas anchas y escogió olas pequeñas, y más adelante pasó a tablas estrechas y olas más grandes. Se dio cuenta de que el mar le daba mucha información. Aun viendo en negro, volvió a surfear.

Surfear a 20 grados bajo cero

A todo le intento sacar algo positivo

«Quedarse ciego es una faena», afirma con humor Aitor en la entrevista con Página Dos. «Pero a todo le intento sacar algo positivo. Para mí escribir ha sido maravilloso, de hecho estoy preparando una nueva novela», afirma Francesena. Reconocido en el mundo del surf por su trayectoria, Francesena fue uno de los pioneros de este deporte en España. Abrió la primera escuela en 1988, en Zarauz. Fue el primer entrenador de surf de España y su método de enseñanza se sigue empleando hoy con los principiantes. Ha entrenado a surfistas de élite como Aritz Aranburu, Eneko y Kepa Acero, Axi Muniain o Mario Azurza. Es promotor del grupo de surf adaptado dentro de la Federación Española de Surf.