Curro reclama su lugar en 'La Promesa' y reivindica su amor por Ángela
- Curro ha vuelto a La Promesa exigiendo al marqués ser uno más de la familia Luján
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La vuelta de Curro y Ángela a La Promesa ha comenzado con una amenaza del capitán de la Mata al que un día fue su hijo. Sin embargo, el marqués de Luján ha sacado las garras por su hijo bastardo, y ha defendido que lo importante es que volvía a estar de regreso. Claro que, la pareja llega con la decisión de su luchar por su amor y, especialmente, Curro con la determinación de dejar de ser un lacayo para ser uno más de la familia Luján. ¿Quieres ver cómo han sido estos dos tensos momentos? ¡Te contamos todos los detalles!
"Estamos enamorados, y vamos a seguir con nuestra relación"
Curro, Ángela, Alonso y Leocadia se han metido en la salita para tener más intimidad lejos del capitán de la Mata. La pareja agradece al marqués y la Figueroa que hayan accedido a tener esta conversación en la que la premisa es clara: "Si hemos vuelto a La Promesa no es para que todo siga como estaba", dice Curro. Leocadia, alterada al escuchar lo que ha dicho el lacayo, bufa y le pregunta si todavía se considera en posición de negociar. El qué sí se ve en esa posición parece ser el marqués, que conciliador, le pide a la señora escuchar primero lo que tiene que contar la pareja para después tomar las acciones pertinentes.
"Ni Ángela ni yo deseamos empezar esta nueva andadura con mentiras, apariencias y disimulos. Y, por el aprecio que les tenemos, queremos que sean los primeros en enterarse", continúa diciendo el hijo de don Alonso: "Estamos enamorados, y vamos a seguir adelante con nuestra relación". La noticia impacta duramente en el marqués y Leocadia, que se niega en rotundo a ello: "Hija mía, tanto tiempo de enfermedad te está nublando el juicio. Que tú entables relaciones con un criado está fuera de cualquier negociación". Claro, que Curro se mantiene firme añadiendo que no están negociando, si no que es una realidad.
Leocadia reprocha al joven su osadía, y pregunta a su hija si en algún momento se han parado a pensar qué pasará cuando se haga pública su relación. Alonso, por su parte, es claro con su hijo: "Curro, tú sabes que nuestra relación con la Corte en Madrid pende de un hilo". "Ya lo hemos hablado entre nosotros y no vamos a permitir que algunos nobles que ni nos conocen y viven a kilómetros de aquí prohíban nuestro amor", responde el joven, provocando la risa de Leocadia, preocupada por dónde quedará ese amor cuando todos les den la espalda.
Curro, seguro de sí mismo, afirma que no tiene miedo a trabajar, y que ganará dignamente un salario que les permita vivir juntos. Pero Leocadia cambia el foco a otro problema: Lorenzo. "¿Y has pensado en todo lo que eso supone respecto a Lorenzo? Por el momento tú sigues comprometida con él", le pregunta a su hija, que le da igual la situación, pues no piensa cumplir con ese compromiso. "Iremos con la verdad por delante. Fueron las mentiras las que casi terminan en un desenlace irreversible. No tenemos miedo", continúa reivindicándose Curro, sin embargo, la tensa situación y el largo viaje provoca el cansancio de Ángela, aún no del todo recuperada.
"Ya hablaremos con más calma", dice el marqués muy serio, y queriendo ser claro con la pareja: "Vuestra relación supone un problema y Lorenzo una amenaza, hay que obrar con cautela en este asunto, arreglando las cosas de dentro hacia afuera. ¿Entendido?".
Curro reclama su sitio en la familia Luján
Sin embargo, esta no ha sido la única conversación que Curro ha tenido con su padre. El joven le ha dicho a Alonso que quiere restituir su honor: "No quiero seguir siendo un criado de esta casa. Nada tiene que ver con la faena. Tengo callos en las manos, y no me avergüenzo de ello. Y seguiré trabajando, porque en un futuro quiero que a Ángela no le falte de nada. Soy consciente de que desde mi posición actual jamás podré casarme con ella. Y también soy consciente de que he llegado hasta aquí por ser su hijo natural, pero eso no es culpa mía. El trato recibido ha sido injusto y además excesivo".
Alonso sabe muy bien que su hijo tiene razón, pero le recuerda que no hubo otra opción, pues la Corona pedía su destierro y aun así se arriesgó a mantenerle en palacio como lacayo. Pero Curro continúa viendo injusta su situación y pon el ejemplo de otro: "Hay muchos otros como yo en la nobleza que conviven junto a sus familias con puestos más honorables, como ayudantes, secretarios". "No puedes pedirme esto precisamente ahora. No es justo", le dice su padre, pero Curro insiste en que lo injusto es que le niegue ese trato: "Vengo a reclamar el lugar que me corresponde en esta familia, y no me conformaré con menos".
Alonso, emocionado, le hace saber que ha sufrido al verle con el uniforme, sirviendo como si no perteneciera a la familia a un Curro, también con lágrimas en los ojos, que le pide hacer algo al respecto. Y finalmente, el marqués asiente: "Está bien. Pero durante un tiempo tendremos que dejar las cosas como están". Curro va a protestar, pero el marqués le levanta la mano para seguir hablando. "Cuentas con mi palabra de que haré todo lo posible para que seas feliz junto a Ángela. Pero si no lo hacemos bien… solo conseguiremos despertar aún más la ira del capitán".
Decepcionado, Curro pregunta si entonces vuelve a ser lacayo, algo que su padre le confirma, pero solo por precaución: "Sigue ocupando discretamente tu lugar en el servicio hasta que esto se solucione; te prometo que será por poco tiempo". ¿Conseguirá lo que quiere Curro? ¡No te pierdas los próximos capítulos de La Promesa para descubrirlo!