Así ayudan los perros de asistencia a personas con discapacidad
- Neska es una perra señal que avisa a su dueña sorda de los sonidos que no puede oír
- Macu ayuda a Gael, un niño con autismo, a calmarse cuando sufre una crisis
Son las ocho de la mañana y suena el despertador. En casa de Inma, la alarma no pasa desapercibida: Neska, una perra labradora de mirada atenta corre hacia la cama de su dueña y la despierta con suavidad. Inma tiene discapacidad auditiva y depende de Neska para oír. Una escena similar ocurre en la habitación de Gabo, un niño de ocho años con autismo. Su perro Macu salta sobre la cama para avisarle de que ha llegado la hora de ir al colegio.
Gabo, un niño autista, juega en su casa bajo la atenta mirada de su perro de asistencia
En esas imágenes cotidianas se resumen dos historias de amor, superación y segundas oportunidades que el programa De Seda y Hierro ha reunido en un documental sobre el poder transformador de los perros de asistencia en la calidad de vida de las personas con discapacidad.
Neska, los oídos de Inma
“La sordera, al principio, fue un gran obstáculo“
“Neska es mis oídos, implica tranquilidad, implica independencia, implica autonomía”, dice Inma Romano en el programa De Seda y Hierro. A los 30 años, fue perdiendo la audición de manera progresiva debido a una enfermedad hereditaria que afecta al oído medio. "La sordera, al principio, fue un gran obstáculo, una pérdida y un duelo”, recuerda. La llegada de Neska —la primera perra señal en España— lo cambió todo. Avisa a Inma de cualquier sonido, incluido el llanto de su hijo Gael. De esa manera, puede estar tranquila de que siempre hay alguien que escucha por ella. Ahora, mientras Neska se prepara para su jubilación, Inma da la bienvenida a Silka, la perra que tomará el relevo.
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Sin embargo, hay un aspecto en el que estos animales no pueden ayudar y es la comunicación entre madre e hijo. Inma no sabe hasta qué punto perderá la audición en el futuro, por eso Gael está aprendiendo lengua de signos. “No quiero que haya una barrera de comunicación entre él y yo”, afirma.
Macu, el refugio de Gabo
Los perros de servicio desempeñan un papel fundamental también en la vida de las personas con autismo, ofreciendo compañía, apoyo emocional y una sensación de seguridad constante. En el caso de los niños, estos animales se convierten en sus mejores amigos, figuras incondicionales con las que crean vínculos profundos y transformadores. Así ocurre con Gabo y su perro Macu.
Macu brinda a Gabo un apoyo emocional invaluable. Su presencia le ayuda a reducir la ansiedad y el estrés que siente cuando las cosas no salen como espera.
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“Si Gabo está con una crisis y tú te pones más nervioso que Gabo, solo vas a conseguir que la crisis vaya a más y, si hay veces que nosotros no podemos mantener la calma, Macu siempre es capaz de mantenerla, se queda con él, le apoya, le acaricia, le lame y Gabo acaba siempre saliendo”, explica Blanca, la madre del niño en De Seda y Hierro.
“Macu está al 100% dedicado a la familia“
El padre de Gabo, Alfonso Albert, califica de “impresionante” el trabajo de Macu y asegura que “está al 100% dedicado a la familia”. La escena de ambos en una sala de cine inclusiva refleja bien esa conexión: mientras Gabo disfruta de una película de superhéroes, Macu duerme plácidamente a su lado ofreciéndole seguridad.
De Seda y Hierro