Jesús Álvarez: "He estado en sitios donde la gente mataría por haber estado"
- El periodista deportivo Jesús Álvarez presenta en Las mañanas de RNE su libro Cerca de las estrellas
- En él repasa su carrera narrando algunos de los acontecimientos deportivos más importantes de la historia de España
La entrevista empezaba a las 11:08, pero a punto estuvo de irse a la prórroga antes siquiera de empezar, porque el calentamiento se alargó. Llegar al estudio desde donde se emitían Las mañanas de RNE, con Juan Ramón Lucas y Mamen Asencio, no fue tarea fácil para Jesús Álvarez (Madrid, 1958). Los pasillos de la Casa de la Radio se convirtieron en un túnel de vestuarios improvisado, repleto de viejos compañeros de equipo; el trayecto se transformó en una maratón de saludos y abrazos. "¿Qué tal?, ¿cómo estás?, una foto".
El presentador volvía a pisar su terreno de juego: el periodismo. Regresaba a su primer equipo: los micrófonos de RNE. "Aquí empezó todo. Empecé en Radio Exterior, luego fue el salto a Radio Nacional y de ahí a Televisión Española y todo lo demás. Y 50 años después aquí estamos", recuerda Álvarez.
Lo dice de carrerilla, con naturalidad, como si en medio siglo no hubiera narrado —y a veces protagonizado— los acontecimientos deportivos más importantes de la historia de España.
Además de contarnos ocho Juegos Olímpicos, ocho mundiales de fútbol y un sinfín de Eurocopas, Champions, mundiales de Fórmula 1 y rallys o Copas del Mundo de esquí, entre otros, también tuvo el privilegio de llevar la llama olímpica. "Cuando fue Barcelona 92 me ofrecieron portarla en Vitoria", relata. "Corrí durante 500 metros con ella. Me estuve preparando un mes. Fue un momento muy destacado de mi vida profesional y deportiva".
Y eso que tiene donde elegir. Fue testigo del "resurgir" del automovilismo nacional. "Con Adrián Campos y Luis Pérez Salas nos metimos de lleno en el mundo porque ficharon por la escudería Minardi y hacían toda la temporada. Fue el prólogo de lo que vendría después con Fernando Alonso y Carlos Sainz hijo".
También —cómo olvidarlo— formó parte del rugido del vestuario tras aquella histórica goleada de España a Malta por 12 a 1. ""Dame algo, señorito"", bromeó con Camacho en ese "ambiente de euforia" y "vapor de las duchas que empañaba el objetivo de la cámara". El capitán le regaló sus medias y ahí siguen, "guardadas en algún lugar de la casa", como un pequeño trofeo de la gesta. Uno más. Otro más.
A Jesús Álvarez le dio por sacar un libro, Cerca de las estrellas (Contraluz), aunque bien habría podido llenar un museo. Un libro, eso sí, que nunca "me planteé escribir". Nació de una un diario que empezó en 1996 para guardar recuerdos de su infancia y sus primeros años de profesión. Lo aparcó en 2002 y no lo retomó hasta que, ya jubilado de RTVE —"sin querer jubilarme", admite—, un amigo le animó a convertirlo en libro.
Sus 47 años de carrera son una colección de hitos congelados en pequeños souvenirs e instantáneas, sobre todo instantáneas.
Algunas están impresas. "Tengo fotografías con la reina Letizia, Fernando Alonso, Rafa Nadal o Vicente del Bosque; y con compañeros como Ana Blanco, Matías Prats segunda generación, Alfredo Urdaci, María Escario, Almudena Ariza, Lorenzo Milá, Javier Algarra, Ernesto Sáenz de Buruaga, Salvador Martín Mateos y demás", detalla. Otras, como la experiencia de "usar un micrófono bigotera para transmitir algún partido", solo permanecen en su memoria.
"Que se me permita la expresión, pero he estado en sitios donde la gente mataría por haber estado en el plano deportivo", resume. Sin embargo, "lo más destacado para mí es haber podido contar triunfos de los deportistas, selecciones y equipos españoles —reconoce—. Ese es el valor añadido de esta profesión" de la que, asegura, uno nunca se puede despegar.
El periodista lo es de todo y en todo momento, las 24 horas del día los 365 días del año. "Aunque te especialices en deportes, eres periodista global y puedes cubrir tanto una noticia de deportes como una de política, de nacional, de internacional…", señala. Sin excepción. "A mí me sucedió. Estaba veraneando en Ólvega, en Soria, y se produjo un atentado de ETA en el cuartel de la Guardia Civil de Ágreda, a diez kilómetros. Oí el bombazo, llamé a un amigo, me lo confirmó y fui para allí a contarlo. Solo cumplí con mi trabajo e instinto periodístico", concluye.
Las mañanas de RNE