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Muere Mijaíl Gorbachov

Raísa Gorbachov, todo sobre el gran amor del padre de la 'perestroika'

  • Fue el apoyo incondicional del político desde que contrajeron matrimonio en 1953
  • Rompió estereotipos e implusó la imagen de su marido
  • Mijaíl Gorbachov tenía una peculiar mancha en la frente: ¿Por qué le salió?

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Raísa y Mijaíl Gorbachov en una imagen de archivo

“Cuando murió Raísa casi dejé de caminar”, confesaba Mijaíl Gorbachov hace unos años a la revista Esquire. Unas palabras que prueban la profunda admiración que uno de los personajes clave del siglo XX profesaba hacia su esposa. Hoy el mundo llora la muerte de este exmandatario que se mantuvo en el poder entre 1985 y 1991. Comenzó al frente del Comité Central del Partido Comunista, para convertirse después en el último jefe de Estado de la Unión Soviética. En el cargo, fue uno de los artífices del fin de la Guerra Fría, hecho por el que recibió en 1990 el Premio Nobel de la Paz. El político ruso contó en cada uno de sus pasos con el incondicional apoyo de su esposa, Raísa, una mujer elegante que rompió con el estereotipo de primera dama soviética y que ayudó a impulsar la imagen de su marido en Occidente. ¿Quién fue realmente Raísa Gorbachov?

Raísa y Mijaíl, toda una vida

“Caminamos toda nuestra vida tomados de la mano”, declaraba el mandatario en un documental estrenado hace ahora diez años. Cuando Mijaíl y Raísa contrajeron matrimonio en 1953 llevaban ya tres intensos años de vivencias en común. Se conocieron cuando ambos eran estudiantes de la Universidad Estatal de Moscú. Hija de un ucraniano y de una siberiana, Raísa llegaba de la remota aldea de Rubtsovsk para estudiar filosofía cuando cayó prendada de Gorbachov.

Raísa y Mijaíl Gorbachov durante una visita a Barcelona, junto a Pasqual Maragall y el entonces Príncipe Felipe

Raísa y Mijaíl Gorbachov durante una visita a Barcelona, junto a Pasqual Maragall y el entonces Príncipe Felipe GTRES

El propio político reveló que, en un inicio, ella no estaba interesada en una relación, pero su conexión tan intensa como duradera en el tiempo, trastocó por completo sus planes. Estas confesiones forman parte del libro autobiográfico del ruso, publicado en 2012 bajo el título Solo conmigo mismo en el que aclara: “sentí que perdía la cabeza, quería ver a Raísa y estar donde ella estuviera”. Cuenta que ella acababa de salir de una separación dolorosa y se negaba a salir con él. Una negativa que se prolongó hasta su romántico primer beso, durante una tormenta eléctrica en un parque de Moscú. “Recuerdo su cara en un relámpago, sus ojos asustados. La abracé y de manera torpe pero apasionada comencé a besarla”, añadía en sus memorias sobre el inicio de su gran historia de amor. Tras su boda, el matrimonio se muda a Stavropol, donde Gorbachov empieza a ascender en el Partido Comunista. En 1979, a sus 49 años, era el miembro más joven del Politburó, mientras su esposa impartía clases de filosofía y sociología.

Raísa y su poder en la sombra

En 1985, Gorbachov es elegido secretario general del Partido Comunista. Lo que le sucede forma parte de la historia contemporánea. En sus mencionadas memorias, el político confesaba que, durante su etapa en el poder, siempre contó con los consejos de su mujer. “Llamaba a Raísa o ella me llamaba a mi dos o tres veces por día”, añadía. De esta forma, Mijaíl confirmaba la gran influencia que su mujer tenía en él, a la vez que se adelantaba a negar que Raísa ejerciese el poder en la sombra. El ex mandatario se hacía eco del rumor que durante años adjudicaba algunas de sus decisiones políticas a su esposa. "Esas historias constantes de que ella tomaba decisiones políticas o que me presionaban son tonterías. Ella ni siquiera sabía cómo funcionaba el Politburó", llegó a afirmar con rotundidad.

El matrimonio Gorbachov junto a los entonces Reyes durante una visita oficial a España en 1990

El matrimonio Gorbachov junto a los entonces Reyes durante una visita oficial a España en 1990 EFE

Raísa fue muy criticada por lucir costosos trajes entallados y abrigos de piel, en una época en la que muy pocas mujeres del país tenían acceso a ese tipo de vestuario. La que fuera primera dama de la Unión Soviética llegó a confesar que en alguna ocasión revendió prendas en tiendas de segunda mano. En cualquier caso, su imagen de elegancia transformó por completo la imagen que se tenía de las esposas de los mandatarios. Lo que sí logró Raísa Gorbachov fue explotar sus recursos en la preservación de la herencia cultural rusa, así como en la investigación contra el cáncer infantil, entre otras causas. La siberiana fue embajadora y creadora de numerosas fundaciones, algo que hizo hasta que la enfermedad se lo impidió.

La ex primera dama soviética, Raísa Gorbachov durante una visita oficial a Valencia

La ex primera dama soviética, Raísa Gorbachov durante una visita oficial a Valencia EFE

La muerte de Raísa, un golpe que Mijaíl nunca superó

La prematura muerte de su mujer fue un golpe devastador para Gorbachov. Raísa falleció en el hospital de la Universidad de Münster en Alemania en septiembre de 1999. Padecía leucemia. Mijaíl perdía a la que había sido sus ojos y oídos durante años. La devoción de Gorbachov hacía su esposa era tal que en 2006 creó una fundación con el nombre de Raísa con la que recaudar fondos para la investigación de la leucemia y otras formas de cáncer. A esta le siguieron otras iniciativas con las que homenajear a la que fuera su incondicional compañera de vida. 30 años después de dejar la política y otros tantos después de enviudar, el padre de la perestroika vivía austeramente en su casa a las afueras de Moscú. La gravedad de su enfermedad apenas había trascendido y su muerte a los 91 años, rodeado de su hija y sus nietas, ha pillado por sorpresa a muchos.

Gorbachov se despide de Raísa, su esposa desde el año 1953

despide de Raisa, su esposa desde el año 1953 EFE/EPA/SERGEY CHIRIKOV