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La Matemática del Espejo

Oscar Camps (Open Arms), y su rescate más duro: "Fue horrible. Vimos morir a mucha gente"

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Óscar Camps en 'La Matemática del Espejo'
Óscar Camps en 'La Matemática del Espejo'

Oscar Camps, fundador de Open Arms, ha rescatado a más de 60.000 personas de morir ahogadas en el mar desde el año 2015. De todos sus operativos de rescate, hay uno que recuerda con especial sufrimiento, su primera misión: “Es lo más duro que he vivido jamás”. Así se lo ha contado a Carlos del Amor en una de las entrevistas más profundas del activista.

Oscar Camps y su rescate más duro: “Lesbos fue horrible”

Desde sus inicios en el rescate de personas que huyen de sus países en pateras, hasta ahora, el socorrista Óscar Camps, quizá haya visto morir a más gente de la que un ser humano de a pie pueda aguantar. Es uno de los riesgos que asume al lanzarse al mar a salvar vidas. Pero, ¿cuál ha sido su misión más compleja?: “En Lebos. Fue horrible, brutal, horroroso. Pasamos mucho frío y sufrimiento. Vimos morir a mucha gente. No teníamos recursos, estábamos solos, sin nadie, y mucho tiempo, fue durísimo”.

Que te encuentres con tan pocos recursos delante de un naufragio casi nunca pasa, según ha confirmado el activista, sin embargo, ese 28 de noviembre de 2015 fue la excepción: “Eran tantas las personas que había en el agua… y éramos dos motos de agua y 4 socorristas para rescatar a 260 personas y fue agónico. Estuvimos muchas horas, se nos hizo de noche y muchos desaparecieron”.

¿Qué pasa cuando flaquean las fuerzas en un rescate?

Camps se acuerda perfectamente de las caras de aquellos a los que ha salvado, en esta misión en especial, la de una niña que cogió del agua cuando ya le empezaban a fallar las fuerzas: “La entregué a una barca de los guardacostas griegos que ni siquiera podía alcanzar. Mira que es liviana la niña, que pesa poco, pero ya llevábamos rescatados tantos, que no podía ni levantar los brazos para subirla hasta arriba.”

Cuando flaquean las fuerzas por el cansancio, ¿qué se le pasa por la cabeza? “No puedes y te fallan a ti y a ellos, porque llega un momento que no tienen fuerza ni para agarrarse a nada, simplemente sacan la cabeza para coger un poco de aire y cualquier ola pequeña que les pase por encima, les tapa y les cubre."

El activista recuerda con gran tormento aquellos días en la isla griega en los que, según ha confesado, él y sus compañeros estaban siempre mojados y apenas tenían tiempo para dormir, ya que los avisos de salvamento eran constantes: “Te ibas a la cama a las 3 o a las 4 de la mañana, cansado, te tumbabas y te llamaban una hora y media más tarde diciendo: «Corre, corre, que hay una barca con problemas. Ponte el neopreno mojado, en invierno, de madrugada, sal corriendo, metete en el agua». Era durísimo, no se aguantaba más de 15 días aquello”.

Una española llega a Lesbos en patera procedente de Turquía

Aún con todas las adversidades por delante, lograron rescatar a 260 personas apoyados por pescadores de la zona: “Si no fuera por ellos, que vinieron a ayudarnos, hubieran muerto muchísimas más”. Tanto para Camps, como para sus 4 compañeros, todo aquello fue un tremendo aprendizaje y cuando volvieron a las costas más próximas a Europa, África y Asia, nada le parecía lo mismo: “Nos curtió a todos y el Mediterráneo nos pareció otra cosa”.

“Cuando tienes cadáveres a bordo es muy duro”

Las misiones de rescate requieren mucha fuerza mental, tienes que estar preparado para ver morir a mucha gente y seguir luchando para poder salvar a otros. En ese momento, según ha confesado Camps, “no te da tiempo a llorar, pero sí a sufrir”: “Excepto cuando tienes cadáveres a bordo, que es duro, muy duro. Solamente saber que llevas cuerpos en el barco que nos has podido rescatar y que algunos de sus familiares están vivos y ellos están en una bolsa de plástico, entonces, esa misión es horrible. Todo el mundo va arrastrando los pies y triste. Sobretodo porque no tenemos morgue en el Open Arms y los tienes que poner de cualquier manera y muchos días a bordo, unos cadáveres, pues la verdad es que te comprometen, no solamente metalmente, si no también físicamente”.