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Alzhéimer, una enfermedad que le puede tocar a cualquiera

 Noticia   Archivo sonoro de RNE  

  • En el Día Mundial del Alzhéimer indagamos en el inicio de esta enfermedad y en las consecuencias para las familias
  • Recordamos a algunos personajes públicos que padecen o padecieron este tipo de demencia
  • Un recorrido a través de los sonidos del archivo sonoro de RNE

Por
Día Mundial del Alzheimer - Ver ahora
rne

Es curioso, incluso roza lo irónico, que una enfermedad cuya base es el olvido, tenga un día mundial para recordarla de manera especial. Queremos aprovechar este Día Mundial del Alzhéimer para rememorar a los que ya no pueden hacerlo, a los enfermos, pero también a sus familias. Porque es muy duro para quien la sufre, pero no menos terrible para quienes les rodean. Familia, amigos, compañeros que han visto de cerca una de las enfermedades más duras que existen: la que te lleva a olvidar a los tuyos, tus recuerdos y lo que un día fuiste. Queremos hacer un recorrido a través de personajes públicos que la sufren o sufrieron, recordar cómo el cine le ha querido dar visibilidad, y ser conscientes de la fragilidad del ser humano. Porque esta enfermedad irrumpe en tu vida, un día llama a tu casa y entra, sin pedir permiso. Se sienta en tu sofá, come con los tuyos y se acuesta en tu cama. Y no entiende de cultura, situación social, ni sexo. Simplemente llega para quedarse.

En El gallo que no cesa nos acercaban al documental Los acordes de la memoria, un trabajo que recoge las terapias llevadas a cabo por expertos con ocho enfermos de alzhéimer:

El gallo que no cesa - Música y ciencia contra el alzhéimer y otras demencias - Escuchar ahora

Los datos que nos llegan en la actualidad son alarmantesEl alzhéimer afecta en el mundo a más de 30 millones de personas y a más de 900.000 en España. Y la perspectiva de futuro no es nada alentadora. Los especialistas aseguran que en caso de no hallarse tratamientos que ayuden a paliar la enfermedad, los enfermos podrían duplicarse en 2050.

Para empezar, ¿Quién era Alzheimer?

Para empezar nuestro recorrido tenemos que saber quién documentó por primera vez esta enfermedad neurodegenerativa. Y tenemos que viajar hasta el año 1906 y situarnos en la consulta del médico alemán Alois Alzheimer. Es aquí donde llega una paciente llamada Auguste Deter: "La estudia, la entrevista, habla con ella, y se da cuenta de que es un nuevo tipo de demencia y que está totalmente desorientada. [...] Es una enfermedad que empieza a edades tardías y como vivimos más, vemos más casos de alzhéimer. Una parte de las neuronas mueren y terminan por desaparecer" explicaba en "Cerebrópolis", de De pe a paJosé Ramón Alonso:

Las mañanas de RNE con Pepa Fernández - ¿Quién fue la primera persona en documentar el alzheímer? - Escuchar ahora

Pero también queremos mandar un mensaje positivo. Si seguimos una serie de recomendaciones podemos frenar la enfermedad. Estas son, entre otras: comer bien, llevar una dieta equilibrada, mantenernos activos, tanto física como mentalmente, y la tercera recomendación y la más bonita, es el compromiso social, intentar ayudar a otros. Si seguimos estos consejos reduciremos el riesgo de demencia y en concreto de la enfermedad de Alzheimer.

Adolfo Suárez

Celebramos el Día Mundial del Alzhéimer con algunos personajes públicos que padecen o padecieron esta terrible enfermedad. Comenzamos recordando al que fuera presidente del GobiernoAdolfo Suárez. La enfermedad de Alzheimer convivió con él 12 años, haciéndole olvidar todo lo que un día fue. El último acto público en el que estuvo, fue en Albacete el 2 de mayo de 2003. Durante la intervención que hizo, ya se podían apreciar los estragos que la enfermedad estaba haciendo en su cerebro y observamos como su memoria empezaba a fallarle. Su hijo, Adolfo Suárez Illana, lo recordaba así durante una entrevista que el realizaron nuestros compañeros de TVE: "Ha sufrido muchísimo durante una temporada larga, porque él sabía que iba perdiendo facultades. No sabemos cómo actúa el cerebro, no soy médico para decir si todas las tragedias que hemos vivido han podido dañar su cerebro", aseguraba su hijo haciendo referencia al fallecimiento por cáncer de su madre y hermana, algo que afectó de manera considerable a Adolfo Suárez.

Muere Adolfo Suárez tras 12 años conviviendo con una dura enfermedad

Carmen Sevilla

Otra de las mujeres que padecen esta enfermedad es la gran Carmen Sevilla. Una artista que debutó en el cine, en el teatro, que cantaba, que conseguía triunfar en todos los proyectos que se proponía. Lo último que sabemos de su situación actual es que su hijo Augusto Algueró decidió alejarla de la vida social para protegerla de los focos y darle los mejores cuidados posibles. Carmen Sevilla se despedía en el programa Cine de barrio en las navidades de 2010. Un anuncio que no solo escondía el adiós a su trayectoria en la televisión, suponía el adiós a toda una vida. Nos lo contaban en Lazos de Sangre.

No recomendado para menores de 12 años  Lazos de sangre - T3 - Carmen Sevilla - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Carmen Sevilla era el peinado, era el vestido, era la luz,

era la alegría, era los sentimientos, los amores...

Esa era Carmen Sevilla.

Ella era una mujer que paraba el tráfico

en la España de los años sesenta, setenta e, incluso, ochenta.

He nacido en Sevilla; un día con mucha suerte,

casada, muy casada; perezosa; a menudo, salvaje;

enamorada de la ciudad y... viciosa de los teléfonos.

Carmen Sevilla, en Estados Unidos, hubiese sido Jane Fonda.

¡Por lo menos! Por lo menos, si no más.

He tenido una vida con muchas riquezas,

me ha dado muchas riquezas la vida:

mi trabajo; mis compañeros; mis familiares;

mi cine, ochenta y tantas películas;

mis viajes por el mundo, conocer al mundo...

En todas las esferas.

Y eso enriquece mucho.

(Música)

El alma tiene un rincón donde preservar los recuerdos,

un lugar que atesora los momentos, sentimientos

e, incluso, objetos más valiosos;

aquello que nos define y quienes han marcado nuestra vida,

como Carmen Sevilla, no la podemos entender sin España.

# Yo soy Carmen, la de España, cigarrera de Sevilla. #

Y la música, el cine y la televisión de nuestro país

tampoco se entiende sin la presencia y la sonrisa

de una de nuestras estrellas más queridas.

# ...me escribió un francés... #

En nuestro rincón del alma, Carmen, la Carmen de España,

ocupa un lugar destacado.

Yo, con mi edad, he visto, he viajado,

he sentido, he sufrido, me he reído, me he divertido.

# Carmen de España... manola,

# Carmen de España... valiente. #

(Música)

Carmen era una actriz formidable, una mujer bellísima,

a la que admiré profundamente.

Mantuvo unos niveles de audiencia, en todo lo que hizo, increíbles,

en todo lo que hacía, es que era maravillosa,

porque era ella, porque era Carmen Sevilla.

¡Aquí estoy!

He dicho: "El regalo de Reyes para Carmen y digo...".

He encontrado este cordero. ¿Te gusta?

Ay, ay, si parecen de los míos... A ver, déjame verlo.

A ver si es tuyo. -A ver... Joé, tío, cómo pesas.

Sí que pesa.

(Música)

Carmen ha sido, sobre todo, una buena mujer,

una buenísima mujer.

(Música)

Si Marilyn Monroe fue la novia de América,

Carmen Sevilla fue la novia de España.

(Música)

Carmen Sevilla era imbatible como mujer;

es decir, le salían amores por todas partes.

Todos estábamos enamorados de Carmen.

He tenido pretendientes,

he tenido personas que se han enamorado,

que se han pretendido, y es que se han prendado.

De mí se prendaban los hombres

porque tenía eso, una especie de ingenuidad pícara.

# Flores de España, flores de vivo color;

# en una plata de luna, en otra rayo de sol

# y en todas como un perfume de amor. #

La entrañable sonrisa de Carmen sigue brillando.

# Como su cielo y su sol. #

Pero, tras años de dura lucha contra la enfermedad del olvido,

sus días transcurren en un reposo tranquilo

al que solo dos personas tienen acceso:

Su hijo, Augusto,

y el amigo anónimo que, durante décadas,

ha brindado a Carmen un apoyo tan honesto como incondicional.

# La amaré... #

Moncho Ferrer.

# Ramito de blanco luna, ramito de azucena... #

Nos conocimos hace más de cuarenta años.

# Flores de España... #

Yo llegué y le dije a Carmen: "Hola, Carmen, ¿cómo estás?".

La beso y Carmen está mimada, protegida...

Es mejor recordarla así, nadie vio a Rita Hayworth enferma.

# Ramito de azucenas... #

Creo que Carmen no recuerda nada, en ocasiones.

(Música)

(Música)

Carmen no se acordará de nosotros, pero yo me acuerdo mucho de ella.

# Ay, flores...

# De mi España. #

He sido una enamorada de mi trabajo, de mi profesión,

y aunque se dice que es sacrificio y que es...

Que no es vida, que nos enterramos en vida,

pero es una vida maravillosa y loca, que es nuestra profesión.

No sé hasta qué punto era la vida...

Si la vida la escogió a ella o ella eligió esa vida,

porque yo pienso, he pensado, que, algunas veces,

iba a remolque de la vida, no, siempre, hizo lo que quiso

cuando estaba en posición de poder hacerlo.

# Amor, amor

# en un cercano abril. #

Una vida, en definitiva, marcada por el modo

en que habían enseñado a Carmen a entender el amor.

# Mirar al amor con ojos nuevos. #

El primero de los hombres que tuvo un impacto directo en su destino

fue Augusto Algueró, el padre de su primer y único hijo.

¿En el amor has sido afortunada, Carmen?

La segunda vez, mucho; la primera, desgraciadamente...

No diré que él tenga la culpa, Augusto,

Augusto me dio un hijo maravilloso, que es Augusto Algueró;

y Vicente fue el amor de mi vida,

en un momento difícil de separación con Augusto.

# Llegará el amor y entre sus brazos... #

El segundo fue Vicente Patuel, el enérgico empresario de cine

que aportó a Carmen amor y devoción,

y, al mismo tiempo, una estabilidad tan excesiva como monótona.

# Amor, amor

# en un cercano abril. #

(Música)

Nosotras nos conocimos hace 72 años.

Ella decía que yo era su hermana.

(Música)

Él estaba enamorado de ella desde antes, desde mucho tiempo.

Patuel era, como tantos españoles de la época,

una persona que vivió embelesado con la figura de Carmen Sevilla.

En el año 48 la conocí, que estaba con el teatro Gran Vía,

en la compañía de Paco Reyes, hacía un papelito.

Bajé al camerino a pedirle una foto, que la tenemos guardada.

La conocía desde el año 48, hace 51 años.

La tuve para mí, exclusivamente, durante veinte años.

Vicente lo que le propone y, casi, exige,

es que Carmen Sevilla se retire del tajo laboral

y se vayan a aquella finca, la famosa finca de las ovejitas.

A ella nunca la habrás visto hablar

si Vicente Patuel era machista o no era machista,

la dejaba o no la dejaba, ella estaba feliz;

pero sí es verdad que era, un poco, machista.

Y Carmen consiente.

# Yo soy conservadora cabal

# y lo de protestar no me va.

# Prefiero, con sonrisa bien amable,

# hacer mil piruetas en el aire. #

Me dijo: "Mi querida, tú quieres el cine o a mí".

Y yo le dije: "Lo que quiero es a ti, mi vida".

¡Guau! Terminé, totalmente, ya no hice más películas.

# Seguir contigo hasta que se seque el sol... #

Era una mujer que hablaba mucho de la tradición, del respeto,

de lo que hay que hacer si estás casada...

# Te has cruzado en mi camino, has cambiado mi destino,

# pero tú me has dado lo mejor, tu amor, tu amor... #

Vicente Patuel, mi futuro, que prontito nos casaremos.

¿Os vais a casar aquí, en Argentina?

No, no se sabe, todavía.

Ya que llevamos once años no sabemos, todavía, dónde será,

si será en España o aquí, esa es la realidad,

todavía, no lo sé, pero, si Dios quiere, pronto.

(Música)

(Música)

# ...pero te quiero y fue lo primero... #

La previsible boda de la pareja es una exclusiva tan atractiva

que el periodista Jaime Peñafiel cierra para la publicación

de la época, "La revista",

un presupuesto millonario con Carmen y Vicente;

a pesar de que el novio no tiene la nulidad del otro.

Empezamos a negociar millones, y millones y millones...

Al final, se llegó a, casi, como a treinta millones,

de aquella época.

# Amor latino... #

¡Y olé!

(Aplausos y vítores)

El enlace se realiza en secreto

para preservar la primicia periodística.

(Aplausos)

Pero con el ritual que dos enamorados,

antes de dar el "sí, quiero", ansían tener.

Metieron a Carmen en el juzgado, ahí se puso su traje,

se maquilló, se peinó... Una boda en toda regla.

(Música)

Pero en aquella boda, que Carmen llevaba diez años esperando,

hay una ausencia.

(Música)

La persona más importante en la vida de la actriz.

Carmen tiene un hijo, pero yo no me fiaba de nadie,

y era mucho dinero.

Llegué a un acuerdo con Carmen, que nadie se enteraría, ni su hijo,

y Carmen accedió a todo.

Estaba tan feliz, tan feliz, que no se acordó de nadie,

ni me reprochó nunca el no permitir su presencia.

Lo entendió.

(GRITA)

(Música)

(Música)

# Tengo una alegría que cambió mi vida entera

# y no sé por qué motivo, y no sé por qué razón.

# ¿Será el amor? -Ay, será, será. #

Con aquel "sí, quiero" Carmen hace mucho más que casarse,

consiente en dejar atrás los estudios cinematográficos,

las galas, los platós de televisión...

Todo sacrificado a cambio del hermoso y aislado

campo extremeño, al que su marido insiste en ir.

# ¿Será el amor? Tu amor... #

Creo que al principio ella está contenta con la decisión

de aceptar la petición de Patuel.

-O sea, que ahora ni aunque te dieran todo el oro del mundo,

volverías a hacer una película. ¿No volverás?

No, porque no me deja el Patuel, no, pero por ahora, no.

Ahora estoy muy tranquila y muy a gusto, gracias a Dios.

# Será el amor, será, será, # será el amor, será, será,

# Será el amor, tu amor. # ¡Ole!

En la finca, Carmen hará pocas, pero sólidas amistades.

Es el caso de Félix, el taxista con el que Carmen

compartió miles de kilómetros a lo largo de los años.

Trayectos en los que conductor

y pasajera se convirtieron en amigos y confidentes.

Hoy, Félix, recibe en Herrera del Duque a "Lazos de sangre".

# Me siento feliz # si nunca me dice

# que me quiere ni tampoco se... #

Yo he sido taxista de ella, de Carmen Sevilla,

durante todo el tiempo que ha estado en la finca

que han sido unos 28 años, aproximadamente.

# Será el amor, será, será, # será el amor, será, será. #

En fin, algunas veces le gustaba salir

y, claro, cuando venía, pues la gente se arremolinaba:

"¡Ay, Carmen, ay, Carmen!". -"Hola, Carmen, ¿qué tal estás?"

La besaban y esto, en fin,

y eso le gustaba mucho a ella también.

# ¡Ay, será el amor! #

(Aplausos)

Después empieza a sentirse un poco molesta.

Creo que echaba de menos...

las relaciones que tenía, el cariño de la gente.

(Música)

(POTY) Conozco a Carmen Sevilla en la primera edición

de "Mira quién baila" y te firmo que pasó muchos momentos

de soledad, o sea, no hay imágenes de Carmen

dando biberones a los corderitos, o sea, estampas preciosas,

pero y las 23 horas restantes del día en el campo, asilada.

(MARÍA ROSA) Ella estaba muy enamorada de Vicente Patuel

y, claro, se apartó un poco de su hijo.

(FÉLIX) Pues a Vicente le gustaba mucho salir

por sus negocios y sus cosas y, en fin, no sé,

había días que estaba triste porque estaba un poco sola.

Cuando apagaba la luz me ponía a llorar y decía:

"Dios mío, ¿yo podré estar aquí? Es un cambio tan brutal,

¿podré resistir esto?". -Algo más le faltaba,

eso de toda la vida de su televisión y sus cosas...

pero, en fin, la vida se lo puso así.

Encerrada a campo abierto, Carmen ve el lento marchitar

de sus sueños, lejos quedaban las luces

de la fama, la música y la diversión.

Una vida alegra como una feria que había comenzado

en la vibrante Sevilla.

# En la feria de Sevilla

# una noche te encontré.

# Y en la feria de la vida

# yo de ti me enamoré. #

Aquí nací yo, en Sevilla, en esta maravillosa Sevilla

y en este barrio tan precioso.

Éramos una familia de clase media.

(HERRERA) Su padre y su abuelo escribían coplas

y escribieron cosas para gente tan importantes

como Estrellita Castro, Imperio Argentina.

# Gitano que tú serás

# como al falsa moneda. #

Te voy a decir cómo fueron mis comienzos,

en Madrid hacía un espectáculo Estrellita Castro

en el teatro Calderón, entonces, mi padre tenía

que mandarle unas canciones de las letras de su espectáculo.

(CARMEN RO) El día que Estrellita Castro

descubre a Carmen le hace subir al escenario

y la invita a bailar unas sevillanas.

-"¿Tú te atreverías a subirte al escenario

y bailarme las sevillanas?", digo: "Sí, cómo no".

Y subí, me bailé mi sevillana... -Estrellita Castro la ve bailar

y ve la gracia incalculable que tenía Carmen Sevilla

y quiere ficharla de manera inmediata.

El padre duda y ahí viene una famosa frase de Estrellita.

Estrellita Castro le replicó y convenció del tirón al padre

diciendo que si la hija va a ser puta, va a ser igual

detrás de un mostrador que encima de un escenario.

(CARMEN SEVILLA) Tuve la suerte de empezar

a trabajar muy jovencita con 13 años, prácticamente, 14...

Y ya pues, hombre, no es que ayudase muchísimo

a mis padres porque el primer sueldo

que tuve con Estrellita Castro, de bailarina, era de seis duros.

Seis duros que me lo comía yo en pasteles como digo yo.

Esa declaración de amor por los pasteles

sería una constante en la vida de una mujer

que a pesar de vivir durante décadas de su imagen

nunca ha terminado de resignarse a las estrictas dietas

a las que le obligaba su profesión.

A ella le encantaban las albóndigas de mi madre,

venía a casa y se ponía hasta arriba de albóndigas.

Se ponía que le dábamos la extremaunción y todo.

-¿Sueles llevar faja para disimular el tipo

o lo tienes así de bien?

-¡Ay, Dios mío! -Pero qué divinas sois.

-¿Dónde vamos a acabar aquí? -Os voy a decir mi secretillo.

-Cuéntalo, esa es la cámara, ahí. -De vez en cuando llevo

porque soy muy de tendencia a engordar.

Le decíamos: "Carmen, te va a ir al otro mundo

a base de albóndigas". Le encantaban.

La salsa, la albóndiga, en fin, comía, le gustaba comer.

Hijo mío, es que la gordura. -¿La gordura? Pero si estás divina.

Hombre, claro, porque no como.

(Música)

Era el director de "Cine de Barrio",

creo que es la persona que he visto de pelar gambas

o de pelar langostinos más rápido en mi vida.

# Me dices cabecita loca,

# va alborotando todo lo que toca

# y aunque lo pretendas, # cabecita loca,

# y aunque lo pretendas # tú no cambiarás. #

Carmen no ha cruzado todavía la barrera de los 20 años

cuando su desparpajo y su talento

la convierten en una estrella nacional.

Sus niveles de popularidad

la bautizan ya para siempre como Carmen de España.

# Ay, mira, mira, # lo mucho que te quiero,

# ay, mira, mira, cariño trianero. # Ay, mira, mira,

# lo mucho que te quiero,

# ay, mira, cariño trianero, cariño trianero. #

Era la que visitaba a los militares.

(NODO) Carmen Sevilla, madrina de la segunda bandera

de paracaidistas, despierta el entusiasmo

de los soldados en los campamentos.

No le faltan acompañantes espontáneos

para el baile sobre el tablado.

(JUAN Y MEDIO) Que venía cuando había una arriada,

era la que iba con Bobby Deglané a la radio, es que era...

Y cantaba. # Cariño trianero,

# cariño trianero, # cariño trianero. #

Se acabó. (JUAN Y MEDIO) Y cuando apareció

la televisión anunciaba Philips. # Tengo dos televisores

# que en el mundo # no hay mejores. #

Esta persona estaba omnipresente. # Uno para la nieve fría

# y otro para las calorías.

# Yo veo las corridas # en traje de baño. #

# ¡Ay, qué calor! # Todos se rinden a Carmen

por simpatía o admiración

pero hay un vínculo en la vida de Carmen

que surge en su época como adolescente anónima

y que acabaría floreciendo en intensa amistad,

es su relación con La Faraona.

# La verbena. #

Carmen Sevilla y Lola Flores tienen una amistad importantísima

porque Lola va a la academia que abre su padre

cuando todavía son dos niñas.

Es Carmen de España, Carmen la de Mérimée

Carmen de todo lo que quieran ustedes.

Carmen de todo, la novia de España,

de todo porque Carmen no hay más que una.

-Lola. -De verdad, y aunque no trabaje

como la Garbo, ella es Carmen Sevilla.

Ahora te voy a echar unos polvitos de la madre Celestina.

No me eches muchos polvos

porque ya no estamos para muchos polvos.

(RÍEN)

Aunque nuestros disgustillos

estén aquí, aquí está también nuestro corazón.

Le gustaba la forma de vivir de Lola Flores,

le gustaba ese vivir sin miedo, en cambio, Carmen había vivido

con muchos miedos. -Es una gran mujer,

luchadora, tremendamente, luchadora, apasionada por su gente,

por sus hijos, por su familia... Es una leona.

La leona de Castilla es Lola Flores vamos.

Carmen ha tenido un papel fundamental

en la vida también artística de Lolita porque amadrinó

su gira latinoamericana

y además fue la madrina de bautismo de su hermana Rosario.

En ese bautizo ninguno quería pagar su parte.

Una celebración tan destacada exigía de los padrinos,

Antonio el Bailarín y Carmen,

una generosidad económica a la altura.

Pero Augusto Algueró, el primer marido de Carmen,

impidió que su esposa cumpliera con lo que consideró

una factura tan abultada como la fiesta que allí se formó.

Fue un bautizo que no veas.

Yo estuve allí, un bautizo... bailaron todos los gitanos,

cuando salió Antonio a bailar,

la formó, la formó... Menudo bautizo.

(HERRERA) A Lola nunca se le olvidó que Algueró

no cumplió de manera inmediata lo que había pactado,

lo que había prometido. # Aquí en Madrid. #

Aquel desencuentro no impidió que las dos artistas

mantuvieran inalterables su gran afecto.

Y es que Carmen siempre priorizó la amistad

por encima de desacuerdos personales

o rivalidades profesionales.

(CARMEN RO) Carmen y Sara Montiel comparten absoluto protagonismo

en el momento, son contemporáneas, son rivales, son las dos divas

más importantes de este país.

Yo tenía suerte, de verdad te lo digo

suerte con todos ellos y con todas ellas también.

-¿Todas, todas y todos, todos? -Todos, todos y todas, todas.

La única que parecía que nos íbamos a matar y pelear

y todas esas cosas, no sé si te acordarás,

que fue con Sara Montiel cuando lo de "La Violetera".

Carmen tenía una ilusión enorme por hacer "La Violetera".

Dijeron: "Esto es para la Sara Montiel

y se lo quitamos a la Sevilla", ahí ya me dio una penita tremenda.

Carmen Sevilla ostentaba el título de ser la mejor pagada,

un título que, sin embargo, poco después se lo arrebata Sara.

(MONCHO) Se crea una tensión creo que fueron

unos años de silencio.

Carmen y Sara habían compartido el título

de mejor pagada y anhelos profesionales,

pero también el orgullo de haber enamorado

a galanes de la meca del cine y de medio mundo.

¿Y cuál ha sido el galán que más te ha impresionado

de todos los que has compartido?

Bueno, he tenido a Charlton Heston, he tenido a Vittorio de Sica,

Raf Vallone, a Paco Rabal, a Jorge Mistral,

a Mariano, a Luis Mariano.

(HERRERA) Marlon Brando estuvo enamorado de Carmen Sevilla

también Frank Sinatra, Yul Brynner.

¿Qué les diste a los hombres?

-Ingeniudad, pícara, una dulzura pícara....

Un misterio que quería y no quería y que no me dejaba

y que los ponía a tope.

(PEÑAFIEL) Para mí siempre ha sido muy seria

y eso que tuvo pretendientes de mucha categoría,

pero siempre les ponía un freno

En el rodaje de la película "Marco Antonio y Cleopatra"

Carmen Sevilla y Charlton Heston tienen una escena de amor

donde se tienen que dar un beso. (POTY) Grandísimo, guapísimo,

altísimo... oye, en una escena

le tocaba la tetita.

Ya verás como todo va bien. -El pecho.

Qué toqueo...

Buenas noches. -A ver sí, le da las buenas noches,

pero te ha tocado una teta. -Toqueteo, toqueteo, pero...

¿Pero cómo fue aquello? "Oye, chico no te pases".

-Yo digo: "Chiquillo, pero esto no está...".

Digo: "Oiga usted... oiga usted que esto no está en el guion".

Charlton Heston se aprovechó. -Sí.

Me dio unos masajitos... (RÍEN)

Y la fama y la belleza de Carmen cautiva a los americanos

y Hollywood le ofrece un contrato millonario

una oportunidad única a la que nuestra protagonista

en un acto que muchos tildarían de incomprensible, da la espalda,

un destino de ensueño pasa de largo.

Una época muy linda y me hicieron una proposición

de contrato de cinco años en la Paramount

para quedarme, pero yo española 100%...

Mi familia, mis padres, mis hermanos...

Dije: "No", a lo mejor hubiese sido otro destino mío.

Estás en Hollywood, pero te tira tu tierra

y tu familia, otras personas, pues prefieren ser más famosas

cada uno... Pero Carmen era muy familiar.

Contra todo pronóstico quien conquista, finalmente,

el corazón de nuestra protagonista no es ningún intérprete

de fama internacional, sino un hombre cuyo talento

luce tras unas gruesas gafas de pasta,

un genio de la música.

En "Estudio abierto" esta noche

Carmen Sevilla y Augusto Algueró. ¡Bienvenidos!

(Aplausos)

# ¡Arsa y dale! Yo tengo un morrongo

# que cuando en la falda, así... # (MAÚLLA)

# Me lo pongo. #

No hay que olvidar que Augusto Algueró compuso

muchísimas de las melodías del cine de entonces.

Compuso para gente tan importante como Serrat o Marisol.

(Música)

Mucha gente no sabe que lo que luego Nino Bravo

hizo un éxito mundial, que fue "Te quiero, te quiero",

estaba escrito para Carmen.

# Te quiero, vida mía. #

# Te quiero noche y día. No he querido nunca así. #

La boda de Augusto Algueró

y Carmen Sevilla fue la boda de la década.

(Música)

(NO-DO) La novia hace su entrada en el templo

del brazo de su padre y padrino.

Se casó superenamorada. Todo el mundo lo sabe.

La boda suya en Zaragoza, aquello fue... Toda Zaragoza.

(NO-DO) Carmen Sevilla, antes de abandonar el templo,

ofreció a la Virgen su ramo de desposada.

Rodeada de los asistentes a la ceremonia,

recibe con su esposo muchas felicitaciones.

La protagonista de tantas películas vive así una fecha inolvidable

de su vida venturosa y feliz.

¿Qué te voy a decir de aquella boda?

Fue muy bonita... -¿La boda cómo fue?

Fue en el Pilar, ¿no? -Sí, fue en el Pilar. Fue muy...

Lo que más me gustó, fue el traje.

Aún podía escucharse el eco de las campanas anunciando

el enlace, cuando comenzaron unos conflictos

que a pocos pasaron inadvertidos.

Algueró, realmente, tenía ciertos celos del gran tirón

erótico, sentimental e, incluso, sexual que tenía Carmen.

¿Has visto la película que dan esta noche en el Plaza?

No.

¿Querrías... venir conmigo?

Mi padre, Adolfo Marsillach, adoraba a Carmen Sevilla.

Es que la adoraba. Era devoción.

Y él llegó a cronometrar los besos de Carmen Sevilla

en algunas películas.

Tengo aquí de las memorias de Adolfo Marsillach...

"Cuando en algún plano tenía que besar a Carmen,

Algueró se colocaba detrás de la cámara para cronometrar

y medir la duración y longitud..."

(RÍE) "Del contacto de nuestros labios".

¿Quién es usted? ¿Qué busca? -Trabajo.

¿Dónde está el jefe de la estación? -Es mi padre.

Augusto era una gran persona, pero era muy mujeriego.

Me encanta la canción "Noelia", de Nino Bravo.

Y se volvió ella: "¿Noelia? Menuda vida me dio "Noelia".

# Solo sé que se llama Noelia. #

# Noelia, Noelia, Noelia, Noelia, Noelia. #

O sea, que Noelia existió y la canción se la compusieron

a Noelia y la compuso su marido.

En sus memorias, tu exmarido dice... Bueno, cuenta,

entre otras cosas, sus ligues a través de toda su historia.

Al parecer, ha tenido mucho éxito con las mujeres.

Sí, sí. Ha sido un donjuán. Sí, lo reconozco.

Yo recuerdo, entre otras cosas. una entrevista

cuando el matrimonio ya iba en declive,

en la que a él le preguntaban por la...

En fin... Por la inspiración que podía suscitar en él

Carmen Sevilla como musa.

Mejor que le preguntes cuando hace las canciones a Ornella Muti.

A lo mejor, piensa en eso. -Ah... Pues...

En las películas últimas de Ornella Muti... Pregúntale.

Porque por entonces se contaba que Algueró quedaba

con Ornella Muti no solamente para hablar de melodías.

# Aunque digas muchas cosas,

# son mentiras nada más. #

# Embustero. Embustero. #

# Que de tu cariño ya no me importa nada. #

A pesar de los numerosos problemas, Carmen logra con Augusto

el que ella siempre definió como "su mayor anhelo",

convertirse en madre.

Tuvieron un hijo maravilloso, que es un chico estupendo,

guapo como su madre, porque es guapísimo.

Augustito y yo... desde muy pequeños jugábamos juntos.

Augusto hijo, Augustito, como ella le llama,

es el... es el culmen de su vida.

Nos regañaban bastante. Yo creo que éramos bastante malos.

Pero a ella siempre la recuerdo con una sonrisa.

Cuando llega Augusto, yo creo que, de algún modo,

pilla a Carmen como madre a destiempo.

Es decir, ella que siempre había querido tener más de un hijo,

cuando tiene un hijo, no puede dedicarse como ella quiere.

Es decir, le falta tiempo para ser madre.

Esos momentos tan maravillosos cuando va creciendo una criatura,

no los he sentido en mi alma, en mi cuerpo

porque he estado trabajando. Y cuando venía, pues tenía tata,

tenía doncella y cuando iba a darle un beso por la noche...

"¡Chis! Señora, por favor, no,

que el niño está durmiendo".

Eso lo he llevado y lo llevo dentro de mi alma,

de que un tiempo maravilloso se me ha pasado a mí

en ser madre de verdad.

Siempre estuvo en el afán de Carmen Sevilla tener más hijos.

Sí. Desgraciadamente, he tenido solo un hijo que adoro,

que ya es un hombrecito de 19 años.

Pero... he tenido...

Podía haber tenido tres, pero... No es momento para hablarlo.

Ya lo contaré, ya os enteraréis, ya lo leeréis,

porque es una de las penas más grandes que puedo tener

como madre, el no haber tenido más hijos.

Algo que a ella siempre le amargó la vida,

fue la interrupción de dos... maternidades.

Por motivos profesionales.

Es sorprendente que en la vida de Carmen Sevilla

haya dos abortos,

porque es una mujer tradicional, de un credo muy cerrado.

Y la verdad es que la interrupción de un embarazo no cuadra

con la idea que ella ha tenido y ha sostenido siempre de la vida.

Ni el deseo de tener varios hijos ni sus firmes creencias religiosas

evitan que Carmen dé un paso del que siempre se arrepentiría.

De nuevo, ¿es ella quien dirige su vida

o es la vida quien la va llevando?

¿Y lo peor...?

¡Ay, lo peor...! ¡Dios mío!

Pude haber tenido...

dos más, dos hijos y no... no pude.

Tuve dos abortos y...

No estaba yo muy preparada en la vida. No sabía...

Cuando recuerda eso, no quiere ni recordarlo porque la hizo

muy desgraciada, lógicamente, lógicamente.

Arrinconada por la angustia y convencida de que el final

de su matrimonio con Augusto es inevitable,

Carmen busca consuelo en un compañero con quien

había compartido amores de película: Arturo Fernández.

# Eres lo más bonito que hay en Sevilla. #

# ¡Ay, Carmelilla! #

Yo recuerdo un programa que estábamos haciendo

y yo invité, eran protagonistas de la película,

a Arturo Fernández y Carmen Sevilla.

Y Arturo, desde que llegó, pues no paraba de coquetear con ella.

Guapísimo, porque sigue guapísimo todavía el tío...

¿Tú qué haces, hijo?

Es algo impresionante, con permiso de tu mujer.

Pero... Y de tus hijos y de todo.

Tú deja a la mujer. Tú piropéame. No te preocupes por mi mujer.

"Cómo me enamoré de ti. Cómo me gustabas, Carmen".

Pero yo tenía la sensación de que algo debió de haber allí,

porque ella no quería que se comentase.

No paraba de decirle: "¡Ay, Arturo! No bromees con esas cosas. ¡Ay!"

Cuidado, Alberto. Nos está viendo todo el mundo.

A mí me trae sin cuidado el mundo.

Y aunque nos vean... ¿No se nota que nos queremos?

Carmen coquetea un poco con el cine del destape.

Un poco, porque ella, hasta en el destape, es retacada.

Pero lo hace como acto de rebeldía.

Bueno, esto ya está listo...

¿Desea la señora algo más? -La señora quiere jugar un poquito.

El destape, tan tierno y tan conmovedor destape...

Coincidimos en una primera película que fue "Sex o no sex".

¿Jugar? -Sí.

A los submarinos.

Se vengaba un poco de Augusto Algueró

y de sus infidelidades, porque sabía que lo del destape

a Augusto no le gustaba nada.

Las películas que yo he hecho, pues eran toleradas para todos,

porque cuando me destapé un poquito, no veas la que se armó.

Las fotos que publica Carmen un poco subidas de tono,

son en el año 1969. Estamos en pleno franquismo.

En ese momento, se secuestra la revista e, incluso,

multan al director de la revista por faltar a las buenas costumbres.

Esa misma censura que por entonces da sus últimos coletazos,

recibe un nuevo revés cuando la más católica

de las estrellas nacionales se divorcia.

Llega un momento en que una mujer no puede soportar más.

Por mucho que esté enamorada, por mucho que sea creyente,

por mucho que no le gusten los divorcios...

Llamaba para decirle que cómo se casó con ese hombre.

-¡Ay, Dios! -No me ha gustado nunca.

Ella se merecía otra cosa mejor. -Señora...

Yo soy una persona que siempre creo en el destino.

Y yo creo que boda y mortaja, del cielo baja.

Me casé con él porque creo que estaba de Dios.

Esa vida de novela que había vivido Carmen, repleta de amores,

amistades, triunfos y viajes,

había acabado con Vicente Patuel. Aunque su talento, su ilusión

y su naturaleza hacen de ella una mujer siempre abierta

a aprender más, a conocer más o a amar más,

fue, precisamente, el amor el que le hizo cerrar la puerta

al mundo que había conocido.

El precio de ese sacrificio voluntario se redobla

con el pasar de los años.

No sé hasta qué punto uno puede digerir ser

una estrella de sus dimensiones y, luego, pasar...

a... a una situación en la que, prácticamente,

solo ves a las mismas personas, tres, cuatro o seis,

todos los días durante años.

Y tiene que escapar de aquello.

Carmen desea regresar, pero lleva décadas sin aprenderse un papel

y aunque mantiene intacta su belleza, su juventud

ha quedado atrás. Nadie, ni siquiera ella,

cree que exista oportunidad alguna de recuperar la fama.

Nadie... salvo Valerio Lazarov.

¡Dame un besito! (RÍE)

Que Dios te bendiga. -Muchas gracias.

Que te quiero mucho.

Cuando ella está en la finca extremeña

y la finca empieza a ser un problema económico,

Patuel y Lazarov tienen varias reuniones

para acordar algún... negocio.

Entonces, le ofrece mucho dinero por participar en televisión.

Una vez más, el destino de Carmen queda en una manos

que no son las suyas.

Vicente y Lazarov negocian cada detalle

de un posible regreso a la televisión.

"¿Por qué no la dejas y hace...? Que tengo un programa muy bonito

para ella y puede ser estupendo".

"Hombre, es que yo me voy a quedar solo en la finca".

"¡No, hombre, no!" Y dice Vicente:

"Pues, bueno, te puedo dejar. Pero yo, lo que voy a firmar,

va a ser nada más que cinco meses".

"Muy bien. Vamos a ver, cinco meses".

Y cinco meses... firmó.

Ellos creen que son 300 000 pesetas al mes y, sin embargo,

eran 300 000 pesetas por programa.

¿Por cada programa todos los días? Y dice Vicente: "¿Todos los días?".

Seis años. (RÍE)

Y de ahí, lo que nace es la gran resurrección televisiva

de Carmen Sevilla.

Mira. Cuando me dicen que va a ser Carmen Sevilla la persona

que va a presentar... o yo voy a presentar con ella el programa,

me puse, realmente, expectante, ¿no? Estaba algo nervioso.

Vamos... ¿Antes o después?

-¡No, arriba! -¿Abajo o arriba, capricornio?

Abajo... -¡Arriba!

¡Arriba, Carmen! (RÍE)

Arriba... Tú cállate que luego te vas a hacer un "capó".

¡Arriba!

¡La gente se enganchó para ver a Carmen en un concurso!

Pero es que no era el concurso. Era Carmen.

Soy Carmen...

Soy adicta... a las ovejitas.

(Risas)

Y veo ovejitas por todas partes.

Ella es muy coqueta. Lo fue y... lo es en la actualidad.

Se ponía un esparadrapo aquí en el cuello, detrás,

para quitar las arrugas.

Carmen fue la primera mujer que llevó el esparadrapo

a televisión. ¿Ahora lo traes? ¡Seguro que lo tienes ahora!

¡Enséñale el esparadrapo!

-¡Ay, qué "jodío"! -¡Enséñale el esparadrapo!

¿Pero por qué lo dices?

Mira. -Estamos entre amigos, hombre.

Estamos entre amigos, ya lo ves.

Y no puedo mirar mucho. -El esparadrapo le estira la piel

y evitan que se vean las cuerdas esas.

Ya está. Ya está, hombre.

Gastaba más esparadrapo que el Hospital de la Paz, vamos.

Si la cámara se viniera para acá

yo les enseñaba que no tengo ninguna operación todavía.

Que no me he operado todavía. ¡No me he operado!

Esto sí, esto se lo he dicho a mi chavala,

el esparadrapo de vez en cuando. ¿Has visto esto?

Pues no. Mira, hago así...

Muy buenas noches, mis queridos amigos.

Bienvenidos como siempre a...

a "Corazón corazón".

¿Sabes lo que pasa? -¿Qué pasa?

Que es el primer programa, es maravilloso.

Tenía que venir así, tenía que venir para el público,

porque se lo merecía.

Es la época de la Carmen Sevilla de la cultura del error, ¿no?

Porque Carmen Sevilla hizo del error un hallazgo televisivo.

Carmen, todas tus equivocaciones son puro arte.

Ciertos despistes los canalizaba, por decirlo de algún modo, ¿no?

Es un eufemismo que yo utilizo para decir que sí,

que a veces estaban guionizados.

Yo lo que pasa que soy muy despistada.

Y además lo finges. -Soy una...

Un pelín, ¿eh? -No.

Carmen Sevilla es muy lista. Ella creó un personaje

que era esa Carmen despistada, esa Carmen que salía en zapatillas.

Eres así. -Sí, no, ya he cambiado un poquito.

He cambiado un poquito porque me están ayudando mucho

en mi "Cine de barrio" y con mi pinganillo mi director

no veas, tela marinera.

Yo soy la persona que le iba diciendo a Carmen

lo que tenía que contar a través del pinganillo.

Le decía por el pinganillo lo que tenía que preguntar

y entonces ella a lo mejor entendía otra cosa.

Tú me comprende. ¿Verdad, Rosario?

Yo también te bendigo. Que Dios te bendiga

porque eres también una gran artista

que viene de tu padre y de tu madre.

Le va a preguntar una cosa a Lolita y le dice...

La cosa que tenía que decir es: "Hombre, claro, con tus genes..."

¿Y ella qué dice?

"Lolita, es que con tus gérmenes..."

Y los gérmenes los tenéis todos, todos.

Los genes. -¿Genes o gérmenes?

Los gérmenes malo. -Los genes.

Pero gérmenes también tenemos. -Se mean.

"Toa", se mea "toa".

Bueno, vamos a ver la película.

¿Otra vez? -Otra vez no.

Pero si ya nos vamos, Vamos a ver el telediario,

que esto se acaba ya, amigos.

Ella compraba cosas en verano, compraba bufandas en verano,

y después en Navidad cada uno teníamos nuestra bufandita,

y le habían salido muy bien de precio.

Nos reíamos mucho con eso porque ella bromeaba con eso.

"Huy, las he comprado que me han salido a nada.

Venga, toma, niño. Toma otra."

Viajábamos por España y la primera que llegábamos a comer y decía:

"No os preocupéis, niños, que pago yo".

Es decir, esas cosas eran continuas.

Pues yo a Carmen Sevilla la conozco

cuando damos juntos las campanadas en TVE.

Este año para mí es un placer poder compartir esta retransmisión

de las campanadas de fin de año con una mujer extraordinaria.

Ustedes ya la están viendo, Carmen Sevilla. Buenas noches.

Buenas noches. Muy buenas noches, mi querida España.

Bueno, yo os desearía todo en esta vida: paz, trabajo, salud.

A mí me hizo mucha ilusión porque a mi madre le encantaba.

Tenía ahí a su Carmen Sevilla y a su niño juntos,

algo para una madre maravilloso en un fin de año, ¿no?

Que la gente cree que este año nos vamos a equivocar

porque está Carmen Sevilla.

No, no, no. -Pues no, no nos vamos a equivocar.

Algo pasó que no se vio.

Se le metió el tacón en la alcantarilla.

"Ay, Ramoncito, hijo, que he metido aquí el tacón".

(CARMEN) El tacón. -¿Qué ha pasado?

Y cuando yo vi en el monitor que no estábamos en pantalla

yo me agaché, y yo tirando de la pierna de Carmen

y del zapato para sacar aquello, ¿no?

Yo la oía a Carmen reírse.

¡Clin, clon! ¡Clin, clon!

Con el rabito de la ovejita.

Ella quería beber y comer todas la uvas. Y yo decía:

"Carmen, ten cuidado que te vas a atragantar".

Un traguito, cariño. -Un traguito.

Nosotros volvemos... se lo ha bebido todo.

Cuidado con la cadena.

¡Huy! -¡Huy!

¡Huy, huy! -¡Huy, huy!

¿Pero desde cuándo me han clonado...?

La televisión que le devuelve la vida no solo le da momentos

de risas y felicidad, también momentos amargos

que ponen a prueba uno de los grandes valores de su vida:

la amistad.

Saltó la noticia de que ella

iba a ser la nueva presentadora de "Cine de barrio".

Pero yo ahora pues no...

A partir del sábado que viene con "Cine de barrio".

Si Dios quiere. -Más fans todavía.

Ay, si Dios quiere. -Tú fíjate, mira...

Una llegada que vino con bastante conflicto.

Y digo: "Carmen, me acaban de decir ahora en Prado del Rey

que me van a quitar a mí "Cine de barrio"

porque lo vas a hacer tú".

Y ella se puso a llorar y dice: "¡Por Dios, quieren enemistarnos!"

Y Concha Velasco recuerdo que estaba al lado y me dijo:

"Huy, la conozco muy bien, lo va a hacer".

Bien. -Carmen a partir de ahora

se va a encargar de llevar este programa para todos ustedes.

Dame suerte, Paraditas. -Yo te la he dado toda entera.

La gente tiene que entenderlo, que no hubo crisis

porque Carmen hiciera mi programa, era que me sentía traicionado

por una amiga tan grande y de tantos años.

Que no me han echado. ¿Qué me van a echar?

Venga, con la Sevilla a seguir recordando.

Yo firmé la paz con ella y ya está.

(CANTA) # Embustero, embustero,#

# que de tu cariño ya no me importa nada,#

# que de tu cariño ya no me importa nada,#

# que de tu cariño ya no me importa nada,#

¡Embustero!

Lo que hiere para siempre a Carmen es la muerte repentina

de Vicente Patuel, su gran compañero,

en la finca de Badajoz.

Esa vida a veces amarga,

en ocasiones generosa, que Carmen quizá ha escogido

o por la que quizá se dejó llevar, le arrebata lo que ella más ama.

Con mi coche y me sonó el teléfono.

"¡Felixín!"

La noté muy agobiada.

"Que se ha muerto don Vicente".

Digo: "¿Qué me está usted diciendo? ¿Se ha muerto don Vicente?"

"Sí, estoy sola aquí en la finca con él".

Digo: "Ahora mismo voy".

Y estaba ella con la perrita encima de él,

la perrita mirándole y ella igual, llorando allí.

Vicente hizo de esta tierra maravillosa de Extremadura,

de los Valles, un paraíso.

Y Dios se lo llevó.

Entonces pues... aquí estoy yo.

En el entierro de Vicente verla a ella llorando

con la cara pegada al cristal del furgón, ¿eh?

En ese momento no había nadie que pudiera consolarla.

Sé que estará muy dolorida y tremendamente sola.

La pobre se queda muy sola.

Os tengo en el corazón a todos, a todos.

Era un cariño tremendo el que le tenía.

Yo creo que tenía un cariño que abarcaba todos los...

todas las emociones de amor.

Ella se abrazaba a Rocío Jurado, que la tenía al lado,

y lloraba como una niña chica, pobrecita.

(TELÉFONO) Buenas noches, Carmen.

Soy Rocío Jurado.

¿De verdad? -Estás dando ahora un ejemplo,

de cristiana, de mujer valiente,

de gran humanidad, porque tienes un humanismo

que te rebosa por encima de tu pelo.

Estás dando ahora mismo en ejemplo a levantarte y tirar "palante".

Y te adoro, Carmen.

Siempre se emocionaba hablando de Vicente.

Siempre se emocionaba.

Mi amor. -Pues treinta años.

al ser que he querido más en mi vida aparte de mi hijo.

¡Guapa! -¡Guapa!

Yo he sabido lo que es el amor.

Y entonces se me fue en un momento...

que nunca jamás lo olvidaré.

Y perdonen que me ponga así, pero es que no lo puedo remediar.

(CANTA) # El corazón#

# es un panal de cera y miel.#

# Lo que le guste a cada cual#

# hará con él.#

Con la desaparición de Vicente Carmen se ve obligada a afrontar

su mayor miedo: la soledad.

La soledad después de desaparecer...

Vicente. -Esta...

persona tan... tan ex...

tan excepcional y tan importante para mí.

La soledad es muy dura.

Pero me estoy acostumbrando.

Carmen estaba sola casi siempre en su casa.

Yo recuerdo de ir a grabar alguna vez a su casa

y la sacábamos de la cama.

El trabajo en "Cine de barrio" era su tabla de salvación.

Dice: "Poty, ¿yo podría ir?

Me encantaría ir a 'Mira quién baila'".

Y digo: "Qué maravilla, no me lo puedo creer".

Es la primera vez que Carmen Sevilla

se pone pantalones en su vida.

Tenía tres días ensayo a la semana. Ella se venía los cinco días:

lunes, martes, miércoles, jueves, viernes. Ahí estaba.

Le daba vida estar con nosotros.

Para ella era un refugio.

Es que después de las navidades, de Año Nuevo, Año Viejo, de todo.

De todos los años.

Trincando, trincando, aquí vengo a adelgazar otra vez.

Digo: "Mira, vas a bailar un hip hop".

"Ole, Hitchcock, qué director de cine tan bueno".

(Música hip hop)

(Música hip hop)

Carmen se refugia en su público y en los programas de televisión

que tantos años le faltaron.

Sin el amor de Vicente, sin planes propios más allá

de los profesionales, convierte a su compañeros de trabajo

en sus amigos, y a sus amigos en su familia.

Mi padre, mi madre y mis hermanos y toda la familia la adoraba, ¿no?

Y era Carmen, y se sentaba allí.

Y si se quedaba dormida en un sofá mi padre estaba en el otro.

Cuando de repente te quedas sola,

o más sola de lo que quisieras estar, pues surge esto.

(CANTA) # Cuando quieras un poquito de alegría#

# tú lo encontrarás en las noches de Madrid.#

El compás de la vida podía ser cruel, muchas veces injusto,

y Carmen encajaría los golpes con sonrisas,

salvo cuando el sufrimiento lo padecen aquellos

que necesitan amparo.

Esas personas de...

Alzhéimer...

Que yo tengo a mi madre...

con 97 años... 98, y está como una reina,

cuidada como una reina,

mimada como una reina, aunque no me conoce.

Carmen no puede contener la emoción al hablar de su madre,

la mujer que la ha cuidado durante toda su vida

y cuyos recuerdos se han perdido de forma lenta e inexorable.

Carmen se enfrenta al profundo dolor de ver a un ser querido

en una posición tan desvalida;

pero también a la razonable incertidumbre de preguntarse

si acaso ese será su propio destino.

Hay un momento en el que Carmen, que está trabajando en televisión,

empieza a tener lagunas de memoria francamente preocupantes.

Y yo ahí comprendí que le estaba pasando

lo que le había pasado a su madre.

El último día de Carmen cómo no lo voy a recordar.

Es decir, todos los finales siempre son tristes.

Y todos sabíamos lo que suponía para Carmen.

Quiero decirle a mi vida que en estos años

en "Cine de barrio" he sido muy muy feliz, mi vida mía.

Y quiero darle las gracias

a mi querida TVE de esa felicidad, por haber estado trabajando

hasta los 80 años en mi querida televisión.

Ese adiós es un adiós a tantas cosas,

no solo a un programa de televisión, ¿no?

Es el adiós a una vida de artista, ¿no?

Salíamos con ella y le dábamos mucho ánimo. Y ella "¿Estoy guapa?"

Ella siempre: "¿Estoy guapa?

Mira cómo me he peinado hoy, cómo tengo el pelo".

Ella en ningún momento se ha dado cuenta que estaba enferma.

Nunca ha sido consciente.

Ella está en una residencia de prestigio cuidada como el mejor

hijo quisiera para la mejor madre o el mejor padre.

A mí me preguntan: "¿Y tú no has ido a verla?".

Yo a Carmen la adoro, y la adoraré siempre.

Pero yo creo que lo que ha dicho

su hijo en parte tiene razón.

Si él quiere que guardemos la imagen de ella en su casa

sentada con nosotros, está en su derecho.

Yo prefiero quedarme con el recuerdo

y todas las vivencias de estos años que he tenido con Carmen.

Solo el hijo de Carmen, Augusto,

y Moncho Ferrer, pueden ir a visitarla.

En esos momentos su eterno amigo se convierte en algo

aún más importante, en el hombre que intenta apartar la niebla

para devolver a Carmen recuerdos de intensa felicidad.

Siempre que voy cuando la veo en desánimo yo le canto

el "Violetas imperiales".

Yo la cojo de los hombros y hago el ritmo del vals.

(CANTA) # Violeta para ti, tengo yo una canción. #

(CANTA) # La misma que aprendí en tu antiguo pregón. #

# Te acuerdas de la Alhambra #

# al pie del Albaicín, #

# juntos en el jardín #

# que nos dio su ocasión. #

Para mí es una experiencia...

muy dura.

Durísima.

Haber convivido y compartido momentos tan...

tan maravillosos.

Y todas esas cosas tristemente ya no vuelven.

Cuando parto...

al final de la jornada me voy andando de espaldas...

y miro hasta el final...

y me pregunto: "¿Carmen sigue con su silencio?"

No puedo decir más.

(CARMEN CANTA) # Soy más que gitana princesa. #

# Violeta de España. #

# Tú en tierra extraña #

# vives para el recuerdo de aquel #

# amor. #

Solamente pido de verdad que no me olviden nunca.

Porque yo no os olvidaré y estaré eternamente agradecida

a todos ustedes.

Recordaremos a Carmen Sevilla como...

como una estrella cuya luz nunca va a dejar de brillar.

Yo creo que la gente recordará a Carmen Sevilla

como una actriz formidable y una mujer que ha ocupado

un puesto importantísimo en la cinematografía española

durante un montón de años, ¿no?

Para mí Carmen Sevilla es Carmen de España.

(CANTA) # Será el amor. # (CORO) # ¡Ay, será, será! #

Amor. Yo creo que destaco de ella sin lugar a dudas

lo grandísima persona que es.

(CARMEN CANTA) # Si nunca me dice lo que quiere #

# ni tampoco sé lo que prefiere. #

Todo el mundo la quiere,

porque no se la puede dejar nunca de querer.

(CANTA) # Soy la Carmen de España. #

¿Cómo querría yo que la recordaran?

Pues...

como alguien que contribuyó a que muchas personas fueran

algo más felices.

(Música)

Yo le tengo que dar las gracias...

A todos ustedes porque me habéis dado la vida.

(Aplausos)

(CANTA) # Cuando miro a los gachés. #

# Yo soy la Carmen de España #

# y no la de Mérimée, y no la de Mérimée. #

Lazos de sangre - T3 - Carmen Sevilla - ver ahora

Pasqall Maragall

El que fuera presidente catalán, también sufre las consecuencias de este tipo de demencia. Bicicleta, cuchara, manzana, es el documental que protagoniza. Trata sobre la lucha contra esta enfermedad del Alzheimer a través de los testimonios de sus familiares y amigos. Además, fue galardonado como Mejor Documental en los Goya 2011. Por aquí te dejamos algunas imágenes que luego formarían parte de este proyecto. El mismo Maragall aseguraba: "Esta película me gustaría que fuera divertida":

Imágenes del tráiler del documental sobre la evolución del Alheimer que Maragall protagonizará. El expresidente anunció en 2007 que padecía esta enfermedad y ha decidido participar en esta película dirigida por Carles Bosch, realizador de 'Balseros' y 'Septiembres'. (17/09/2008)

Gabriel García Márquez

Cien años de soledad fue uno de sus grandes éxitos pero no el único. Gabriel García MárquezGabo, también conoció cara a cara el alzhéimer. Una enfermedad que le impidió seguir escribiendo, pero también que nos privó al resto de la humanidad de la magia de su escritura. En total nos dejó 65 títulos, entre relatos, cuentos y novelas. En las páginas de Vivir para contarla nos dejaba una preciosa frase para la posteridad: "La vida no es lo que uno vivió sino lo que uno recuerda y cómo lo recuerda para contarla". Le recordamos en un reportaje de Televisión Española:

Esta semana el hermano de Gabriel García Márquez confirmaba en público lo que hasta ahora se mantenía en privado: el escritor está comenzando a perder la memoria. Si Gabo no vuelve a escribir, se habrá cerrado el círculo de una de las producciones literarias contemporáneas más importantes en castellano.

El cine nos acerca a esta enfermedad

Hemos seleccionado dos obras que nos han acercado al alzhéimer pero son muchos los directores que han querido dedicar la temática principal de sus proyectos a esta enfermedad. Comenzamos por la película El estanque dorado. Un filme que tiene como protagonistas a un matrimonio de edad avanzada que vive en primera persona y de manera cotidiana la demencia que empieza a padecer uno de ellos. Te dejamos la cinta completa a continuación, para que puedas disfrutar de ella:

Para todos los públicos Cine - En el estanque dorado - ver ahora
Transcripción completa

(Canto de ave)

(Música de Dave Gusin)

(Canto de ave)

(Canto de ave)

¡Norman!

¡Ven aquí, ven!

¡Norman!

(Canto de ave)

Date prisa.

¡Los colimbos!

¡Los colimbos!

Nos dan la bienvenida.

Eh...

No oigo nada.

(Canto de ave)

Mira cómo está la casa.

Hecha un desastre.

En un periquete,

volverá a estar en orden y caldeada.

¡Ja!

¡El teléfono funciona!

Al menos, eso creo.

¿Oiga?

¡Oiga!

¡Oiga!

¿Quién demonios es este?

¿Quién demonios es este de la foto?

¿Quién demonios será?

¿Diga?

¿Quién?

¿La telefonista? Ah. ¿Qué quiere usted?

Usted llama, ¿no? Debe de querer algo.

Un momento.

Sí, yo llamé, pero como no contestaba...

¿Qué tal? ¿Cómo está usted?

Sí, muy bien.

Soy Norman Thayer Jr. Vivo aquí, en el Estanque Dorado

y quiero que me haga un favor, que me llame. ¿Puede?

Sí. Quiero comprobar si mi teléfono todavía suena.

Después de no haber sonado en todo el invierno, no sé cómo...

¿Tiene mi número?

No tengo ni idea.

Creo que hay un 9. Es todo lo que sé.

Tendrá usted una guía. ¿No tiene una?

Norman Thayer Jr.

A ver si me llama usted.

¿Quién demonios es este?

(Golpe en la puerta)

Llaman a la puerta.

Soy yo, viejo bobo.

¡Caramba con la mujer! Sí.

Estoy impresionante, ¿verdad?

¡Oh, Norman!

¡Es tan hermoso!

Todo, todo está despertando,

los alegres pajaritos, las hojitas brotando...

Hay una alfombra de pequeñas florecillas

junto a la entrada de la vieja bodega.

¿Cómo se llaman esas flores?

Son pequeña y amarillas.

En fin...

¿Me ayudas a quitar las fundas?

No tengo más que hacer. Pues andando.

¿Qué hacías en el bosque?

Norman, ¿qué crees que estaba haciendo?

Recogiendo leña.

He conocido a una pareja encantadora.

¿Sí? ¿Dónde? En el bosque.

¿Una pareja de personas?

No, una pareja de antílopes.

Por supuesto, una pareja de personas.

Se llaman Migliore, me parece.

¿Migliore? ¿Qué clase de nombre es ese?

No lo sé, querido.

Italiano, de Boston, supongo.

¿Hablan nuestro idioma?

Claro que lo hablan.

Es una encantadora pareja de mediana edad, como nosotros.

Si son como nosotros, no son de mediana edad. ¡Ja!

Claro que lo son.

"Mediana edad" es en plenitud de la vida.

La gente no vive 150.

Bueno... Estamos rozando el final de esa mediana edad.

Naturalmente. Tú eres una anciana y yo soy una momia.

¡Oh, tonterías!

Tú aún estás en la década de los 70 y yo en la de los 60.

Los dos por poco tiempo.

¿Quieres qué nos pasemos el día discutiendo sobre esto?

Pues si tú quieres...

¡Por el amor de Dios!

Los Migliore, sean o no sean de mediana edad,

nos van a invitar a cenar uno de estos días.

Un bonito detalle, ¿no?

No lo sé. No sé si mi estómago podrá digerir los "rigatoni"

o como se llamen. ¡Oh, no!

¡Pobre Elmer!

Ha sufrido una caía fatal.

¡Mi pobre y pequeño Elmer, qué vida has llevado!

Él fue mi primer y verdadero amor. ¿Lo sabías?

Siempre he sabido que yo no fui el primero.

No. Tú fuiste un simple sucedáneo de Elmer.

Y ahora el pobrecillo

se ha caído. Habrá intentado suicidarse.

Querrá que lo incineren.

Puede que tenga cáncer o polillas.

¡Cállate, Norman!

Pues sería una solución.

Un resbalón desde lo alto de la chimenea,

un puntapié para acabar de meterlo en el fuego y listo.

¿Quieres callarte?

Cuando termine mi actuación en esta vida,

dame ese último puntapié, ¿quieres?

Puede que incluso haga una pirueta de despedida.

Norman Thayer Jr., tu obsesión por la muerte

te aseguro que es algo que me quita el buen humor.

No es obsesión, solo que, de vez en cuando, pienso en ello.

Cada cinco minutos. ¿No tienes otra cosa en qué pensar?

Nada tan interesante.

En fin, ¿qué te lo impide?

¿Por qué no haces la pirueta y terminas ya de una vez?

¿Y dejarte a solas con Elmer? Debes de estar loca.

Eres un cielo.

Ven, ayúdame a sacar la canoa del porche.

(Música de Dave Gusin)

Norman, ¿es que no remas?

Por supuesto que remo.

Pues no vamos rectos. ¿Quieres que me ponga detrás?

No, ahí estás muy bien.

(Canto de ave)

¡Norman, mira!

¡Santo cielo! ¿Qué? ¡Mira, mira!

¡Mira, he descubierto los colimbos!

¡Oh!

Son encantadores.

Ten, ten.

Míralos.

(Canto de ave)

¿Qué? ¿Los ves, norman? No.

¡Oh! ¡Ah!

¡Cielos, pero si están ahí!

Sí. ¿Verdad que son preciosos?

¡Qué grandes!

Nunca había visto colimbos tan enormes.

Eso son dos lanchas, bobo.

Anda, bájalos más.

Son marido y mujer.

Creo que nos están mirando.

Sí, nos miran.

Sí.

¿Qué hace ese estúpido? ¿Adónde va?

¡Toma, berzotas!

¡Toma, berzotas!

Ethel, pero ¿qué haces?

¿Cómo que qué hago? No hagas eso.

¿No lo has hecho tú? No importa. Ya te lo explicaré.

¡Jo, jo!

Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once.

Ahora voy y te mato.

¿Qué te parece?

¿Dónde estabas?

¿Que dónde estaba?

Tramposo, no me vengas con esas.

(AMBOS) Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez...

...y once. ¡Diablo!

Sí, diablo. A soñar con los angelitos.

5, 10, 15 y 20.

¡Y ahora te mato! (RÍE)

¿Te quedas vigilando la lancha mientras voy a la tienda?

¿Tú crees que seré capaz de vigilarla?

Ven conmigo si lo prefieres.

No, muchísimas gracias. Está bien.

Hola, Summer. Buenos días, Sra. Thayer.

¿Llenas el depósito? Sí.

Norman te ayudará.

Eh... Son 38 dólares, señor Thayer.

¡Qué horror!

¿Sabéis cuánto costaba cuando yo tenía vuestra edad?

Ocho centavos el litro.

¿En serio? ¿Ya existía la gasolina en aquella época?

¿Qué sois, un par de memos?

No es divertido ser viejo...

y ver cómo el cuerpo se te va cayendo a pedazos.

Ni siquiera hago las necesidades cuando quiero,

pero os demostraré que soy más hombre que vosotros.

Norman, vámonos.

Gracias, chicos.

Yo la llevaré.

¿Estás seguro? Sí.

Si me equivoco y ves que me dirijo a México, avísame.

"Conductor con experiencia".

(Llaman a la puerta)

Llaman a la puerta.

¡Soy yo, viejo bobo!

(GRUÑE)

¿De dónde vienes? De coger fresas.

Había muchas, muchísimas

a lo largo del camino del pueblo. Qué bien.

No comprendo qué haces metido aquí con el día tan hermoso que hace.

He estado muy ocupado buscando en el periódico

un empleo bien remunerado.

¿Ya volvemos a las andadas? Hay muy buenas ofertas.

Conductores, jardineros...

Lecherías Unidas busca vendedor de helados.

Creo que podría hacer ese trabajo. ¿Tú qué opinas?

¿Y qué ibas a hacer si...

te llamaran y te dijeran: "Venga y empiece mañana sin falta"?

Iría y empezaría.

¡Ay, por el amor de Dios, Norman!

Pero ¿qué demonios te pasa?

Dame el periódico.

¿Por qué no vas y me traes estos dos cubos llenos de fresas?

Así yo podré preparar un exquisito pastel para el almuerzo.

Anda, anda.

¿A coger fresas ahora?

Sí. ¿O esperas que yo lo anuncie y tú lo leas en el periódico?

No sé qué hay que hacer para cogerlas.

Pues es muy sencillo.

Te agachas y las coges.

¿Agacharme? Ajá.

¿Y dónde están?

En el suelo, donde debe estar.

Cuando cogimos moras de un arbusto,

no hubo que agacharse.

Las fresas crecen en el suelo.

(Claxon de barco)

Ah, ahí llega ese. ¿Cómo se llama?

Nos trae el periódico.

Guárdamelo. No quiero perderme la ocasión de encontrar un empleo.

Te pagaré, Norman.

Quizá sea el comienzo de un trabajo importante

y te hagas un gran recolector de fresas.

Si tengo que agacharme, no lo creo.

¿No querrás matarme?

Alguna vez, lo he pensado.

No tienes que molestarte. Ya vivo de prestado.

¡Oh! ¿Quieres coger ese optimismo que rezumas y largarte ya?

Espero que estés dispuesta a darme masaje en la espalda.

Será un placer.

Entonces, puede que me tienda en el suelo y recoja fresas.

¡Buenos días, Ethel!

Hola, Charlie.

Entre y tómese un café. Podrá perder cinco minutos.

Tiene usted carta de Chelsea.

Lo demás son facturas y eso. Gracias. Entre.

¡Vaya! Siento haberla roto.

No, no, ya hace meses que está así.

Norman debía arreglarla,

pero no debe de figurar en su lista de urgencias.

Sí, sí. Hola, Norman.

¿Cómo? ¿Ya has vuelto?

Pero si te acabas de marchar.

Sí, he sido rápido.

Las recogí muy deprisa y regresé corriendo.

A ver lo que traes.

Las mezclaré con las tuyas. No.

Ni una sola fresa.

¿Se puede saber qué te pasa?

Me las habré comido.

¿No hay correspondencia?

Oh, santo Makinanto. La... La dejé en el porche.

¿Y si las entra? ¿Qué le parece?

Sí, claro.

¿Un vaso de leche, Norman? No.

Veo que ha roto la puerta exterior, Charlie.

Ah, verá...

Le faltan tornillos en las bisagras.

Si quiere, se los traigo de la ciudad mañana.

Tenga más cuidado la próxima vez.

Toma, Norman, bébetela.

Gracias, enfermera. ¡Ay!

Aquí tiene su café, Charlie.

Acábeselo.

Al fin.

¿Qué es eso que te mandan?

Ni idea.

¿Por dónde se abre?

Muérdalo, ¿quiere?

Ah, es su medicina.

¡Ah, caramba! ¡Qué alegría, hombre!

Nada grave, palpitaciones.

Exacto, Charlie, pero me palpita de amor.

¡Norman!

Tenemos carta de Chelsea.

¡Qué paliza le han dado al Baltimore!

Siempre ha sido un equipo mediocre.

¡Norman!

¡Viene para tu cumpleaños!

Ah, qué amable.

¡Sí!

Y la acompaña su amigo,

que es un encanto de hombre.

¡Oh! Vienen juntos

y luego se van a Europa a pasar unos días.

¡Ah! ¿De veras? Ajá.

Que no se llene esto de gente para mi cumpleaños.

No quiero que las multitudes contemplen cómo me hago viejo.

¡Un momento, un momento!

No es con el tal Freddy con quien viene.

Se trata de otro completamente distinto.

Pero ¿qué diablos ocurre?

¡El Detroit ha descendido!

¡Santo cielo!

¿Qué pasa, Norman?

¡Ha bajado a segunda!

¡Oh!

¿Qué ha sido de su esposo?

¿Cómo dice, Charlie?

Preguntaba por el esposo de Chelsea.

No dio resultado.

¡No!

Ahora...

Ahora dice... dice que está enamorada de un dentista.

¿Y ese amigo suyo lo sabe?

Es su nuevo amigo.

Su nuevo amigo es el dentista.

¿El tipo que la acompaña es dentista?

Sí. (RÍE)

¡Santo cielo!

¡No hará más que mirarnos los dientes!

En fin... ¿Quieres que le diga que no venga?

No. Es bueno tener representantes de todas las profesiones

en la celebración de mi último cumpleaños.

¡Qué tontería!

Será mejor preservar la medicina de este caldeado ambiente.

¿Por qué no se casó usted con Chelsea?

Porque usted no me dejó. Ah.

Si hubiera sido con otra, se lo hubiese permitido.

Pero es que yo no quería otra. Ah.

¿Cuántos cumplirá?

¿Cuándo? Para su cumpleaños.

103.

La señorita Appley cumplió 97 en mayo. Sorprendente, ¿no?

Sí.

¿Sabe que ha muerto?

No.

Sí, el martes pasado.

Me lo dijeron por si llegaba correo para ella.

¿Y le dieron la nueva dirección donde mandárselo?

¿De qué os reís?

Una de las lesbianas ha expirado.

¡Oh, no!

¿Cuál de ellas, Charlie? La señorita Appley.

¡Oh!

Bueno, vivió intensamente.

Charlie dice que tenía 97 años.

¿97? Eso es maravilloso.

Un ejemplo a seguir, ¿verdad?

Quizá la vida descarriada favorezca la longevidad.

Bueno, gracias por el café, Ethel.

Sigue haciendo las mejores galletas del lago.

Gracias, Charlie.

¿Vendrá cuando llegue Chelsea?

Sí. No la he visto desde hace muchísimo tiempo.

Sí, claro.

Bueno...

Norman,

Charlie se despide.

¿Sí? Adiós.

Adiós.

Tenga cuidado con la puerta.

¡Norman!

¡Los colimbos enseñan a volar a sus crías!

¡Qué conmovedor!, ¿verdad? Escucha esto.

"Se buscan jubilados para entrega de facturas a mano".

"Deberán caminar".

Llamaré. Yo puedo caminar.

Ahora entiendo por qué volviste a toda prisa.

Para seguir leyendo esos anuncios.

¿Quieres saber por qué volví enseguida?

Llegué al límite de nuestro terreno...

y no pude recordar el viejo camino del pueblo.

Me perdí en el bosque.

Ningún árbol me era familiar.

Tuve un susto de muerte.

Por eso volví...

corriendo a tu lado.

Para verte, sentirme seguro...

y comprobar que seguía siendo el mismo.

Estás a buen recaudo, viejo bobo,

y, sin duda, sigues siendo el mismo.

Sigues metiéndote con el pobre Charlie.

Después de comer,

después de tragarnos todas esas malditas fresas,

iremos juntos al viejo camino del pueblo.

Hemos estado allí cientos, miles de veces,

una infinidad, y vas a recordarlo muy bien.

Escúchame, Norman.

Tú eres mi caballero andante de brillante armadura.

No lo olvides.

Tú volverás a cabalgar...

y yo detrás, contigo, sujetándome fuertemente.

Y así iremos lejos, lejos, muy lejos.

No me gustan los caballos.

¿Sabes?

Todavía estás de buen ver. ¡Oh!

¿Y qué haces junto a un viejo carcamal como yo?

Pues...

no tengo la menor idea.

(Música de Dave Gusin)

(IMITA A UN COLIMBO)

(Canto de ave)

(Canto de ave)

(Canto de ave)

Espero que no hagas eso delante del amigo de Chelsea.

¡Qué tontería!

Solo estaba hablando con mis amigos.

Oye, hay que ver qué elegante vas.

Hasta llevas lazo.

Ya lo sé. Me lo he puesto yo.

¿Estoy bien así? ¿No te parece exagerado?

Estás muy sexi.

Tendré que acicalarme mucho para estar a tu altura.

Tengo más lazos si quieres ir disfrazada como la Srta. Appley.

Gracias.

Bienvenida a casa, Chelsea.

Veo que mi fiesta de cumpleaños

no era motivo suficiente para una celebración.

Solo quiero que nuestra hija se sienta bien recibida en casa.

Ya.

Norman,

sería magnífico si esta vez todos nosotros nos lleváramos bien.

Hum... ¡Oh!

¿Por qué tardan tanto?

Cada minuto que pasa, me hago más viejo.

Dijeron: "Cuando lleguemos, habremos llegado".

¿Eso dijeron? Sí.

¡Ja! ¡Qué tranquilidad!

No me extraña que no tengamos nietos.

¡Oh!

¿Y qué íbamos a hacer tú y yo con nietos?

Auparlos en las rodillas.

¿Sabes que somos los últimos Thayer?

Este es el fin de un prestigioso apellido.

Sí,

pero será un fin digno y glorioso.

(Claxon)

¡Ay, Dios mío!

Ya están aquí y yo aún sin vestir.

Parezco una vieja excéntrica.

Eres una vieja excéntrica.

¡Ay, muy gracioso!

Cámbiate si vas a sentirte mejor. Pero...

procura ser amable con ellos. Sí.

Voy a explicarles lo arriesgado que puede ser

llegar tarde al cumpleaños de un anciano.

¿Hay alguien en casa?

Demasiado tarde.

Escucha, coloca ese jarrón de flores al otro lado de la mesa.

¿Por qué?

¡Hazlo, Norman, por favor, hazlo!

¡Eh!

¡Mamá! ¡Chelsea, hija!

¡Qué alegría!

Deja que te vea. Estás maravillosa.

¿Dónde está?

(SUSURRA) Detrás de la puerta. Ve. Te está esperando.

Hola, Norman.

¡Vaya! ¿Qué te parece? ¡Ja! Feliz cumpleaños.

Ahí la tienes a tu pequeña gordita.

¡Norman! Estás delgada como un alambre.

¿Verdad que sí? Sí.

¡Cariño, estoy tan contenta de verte en casa!

Dame, trae todo esto.

Creí que no llegaríamos.

Alquilamos un coche que se para cada 50 km.

¿Alquilasteis un coche? En Boston.

¿Qué clase de coche?

Pues no lo sé.

Creo que es verde.

¡Oh, un coche verde!

¿Y no sabes de qué marca?

No lo sé.

No lo sabe, Norman.

No importa.

Claro, solo era por curiosidad.

Supongo que debí haberme fijado.

Veamos, es feísimo y se avería continuamente.

¿Se avería y es feísimo?

Entonces, es un Nash.

Sí, tal vez.

¿Y dónde... dónde está tu amigo?

Te acompaña tu amigo, ¿verdad?

Sabía que se me olvidaba algo.

¿De modo que seguís juntos?

Espero que sí.

Ven, entra. Nadie te va a morder, pasa.

Mamá, Norman, este es Billy Ray.

¡Oh!

¿Qué tal?

Parece usted muy joven para ser dentista.

Es Billy Ray Jr.

Ah.

Yo soy Norman Thayer, también Jr. ¿Dónde está?

Su padre está aparcando.

Esta sí que es una gran sorpresa.

Puedes llamarme Ethel y a Norman le puedes llamar Norman.

Me gusta tu lógica, mamá.

Voy a ver que Bill no se haya caído al lago.

Iré colocando estas cosas.

(CARRASPEA)

Dicen que hoy cumples 80.

¿Eso dicen? Sí.

Amigo, eso sí que es ser viejo.

Pues si conocieras a mi padre...

¿Tu padre vive todavía?

No, pero deberías conocerlo.

¡Qué bien!, ¿verdad?

¿Por qué no ponemos a Billy en la habitación de Chelsea

y por las mañanas podrá ver la vista sobre el lago?

¿Y por qué no le pones en la canoa y así ve el lago toda la noche?

Me encantaría. ¡Oh! Se te comerían vivo

los mosquitos, hijo. ¿Y qué?

Norman, acompáñale arriba y enséñale dónde está todo.

Vamos, chico.

Yo he celebrado mi cumpleaños hace poco. He cumplido 13.

Ah, ¿sí? Prácticamente, somos gemelos.

¡Oh, qué alegría que estés aquí, hija!

Bill está cerrando herméticamente el coche.

¡Oh! Mamá,

Norman está muy viejo.

Ah, no, no lo creas.

Sin embargo, tú estás bien.

Gracias. Y tú también.

Me encanta tu peinado. Gracias.

¿Cómo está mentalmente? ¿Recuerda mejor las cosas?

¿Está...? Está muy bien.

Está muy bien.

Ven, Billy.

Te enseñaré el baño...

si recuerdo dónde está.

En fin, veo que no ha cambiado. No.

Sigue siendo imposible.

Significa tanto para él que estés aquí...

Claro, ya tiene con quién meterse. No seas así, hija,

y gracias por venir.

Gracias por invitarme.

(HOMBRE) Chelsea.

¡Oh, al fin has llegado!

¡Oh! Hola. Esta es mi madre.

Mamá, Bill Ray. Hola.

Creí haber visto un oso.

No, no.

No puedes haber visto un oso en esta época,

pero sí hay unas molestas polillas volando por los alrededores.

No. Demasiado grande para una polilla. ¡Qué miedo!

Si quieres pasar miedo, espera a ver a mi padre.

¡Eh, papá! Hola, Billy.

Papá, sí que hay baño y también agua corriente.

Sí, ¿eh?

Chelsea se quiso quedar con nosotros.

Les dibujé una imagen rústica del Estanque Dorado.

Sí, es bastante rústica.

De un rústico encantador.

Hace 40 años que orinamos en el interior de la casa.

(SUSPIRA) Ah, usted debe de ser Norman.

Sí, debo serlo. ¿Usted quién es?

Bill Ray.

¿Billy Ray? Sí, señor.

¿El dentista? Sí, señor.

¿Quiere ver mis dientes? (RÍE)

Déjalo ya.

Iba a decirle, señor, cuánto nos satisface estar aquí.

Chelsea me ha hablado mucho de usted y de su encantadora esposa

y de esta hermosa casa junto al lago.

Estamos muy satisfechos.

Me sorprende que Chelsea recordara el camino.

Pero está aquí, Norman,

y eso es lo que importa.

¿Ud. visita a sus padres, joven?

No, señor, no los tengo. Fallecieron.

Comprendo. Tiene usted un buen pretexto para no hacerlo.

Norman, por favor.

Norman, ¿por qué no...?

¿Por qué qué? ¿Es que no puedo hablar con mis invitados?

¿Temes que les pueda molestar?

Bueno, voy a decirle hola al lago.

¿Alguien me acompaña?

Yo.

No he visto a nadie saludar a un lago.

¿Vienes, mamá? Sí.

¿Quieres sacar la lancha?

¿Una lancha? Estupendo.

Bill, ¿no vienes?

¿Dónde? ¿Fuera?

Sí, el lago está fuera.

¿Vienes, Norman?

No, yo me quedo a disfrutar de la soledad.

Yo también me quedo.

Con Bill.

Esa puerta está rota.

¿De veras?

Norman la arreglará.

(Puerta cerrándose)

Me gusta su casa. Gracias.

No está en venta.

No pienso comprarla. Solo he dicho que me gusta. Me...

Me subyuga este ambiente.

¿Y cómo se siente uno al cumplir los 80?

El doble de mal que al cumplir los 40.

Ya sé lo que es eso.

Cumplí los 40...

hace 5 años.

Tengo 45.

Norman. ¿Eh?

¿Le importa que le llame Norman?

Acaba de hacerlo.

No quisiera entrometerme.

¿Y a su esposa cómo debo llamarla?

¿Qué le parece Ethel?

Se llama así.

Ethel Thayer.

Sí. "Zuena como zi ceceara".

Ya. Ethel Thayer.

Eso casi impide que nos casemos. ¿Sí?

Quería cambiar mi apellido por el suyo.

¿Cuál es? No me acuerdo.

Bien.

Creo...

que voy a empezar un nuevo libro.

Veremos si lo puedo terminar...

antes de que yo mismo acabe.

O una narración para el Reader's Digest.

"La isla del tesoro".

¿La ha leído usted?

Sí. Es una interesante novela

de recomendable lectura. Le gustará.

No es necesario. La he leído varias veces,

pero ahora, con mi cabeza,

sería nueva para mí.

¿Su hijo ha leído este libro?

No lo creo.

¿Su hijo no ha leído "La isla del tesoro"?

No, pero yo conseguiré que lo lea.

Verá, su madre ha influido mucho en su vida últimamente...

y yo intento erradicar parte de...

ese desaguisado.

Actualmente...

Actualmente, las cosas se me dan muy bien y voy saliendo adelante.

Quiero decir que empiezo a estar bastante contento de mí mismo.

Conocer... Conocer a Chelsea ha sido poco menos que...

Bueno...

Tenemos...

Tenemos unas relaciones psicohumanas muy...

muy positivas. Seguro que le alegra saberlo.

¿Qué cobra por un empaste?

¿Eh?

¿No es dentista?

¿Qué cobra por un empaste?

Normalmente, 40 dólares.

¡40 dólares! ¡Dios santo!

Norman,

nos gusta dormir juntos,

si no tiene inconveniente.

¿Qué quiere decir?

Que nos gusta...

nos gusta dormir juntos en la misma habitación,

en la misma cama,

si usted no se ofende.

¿Ustedes tres?

No, los dos.

¿Usted y Billy?

No.

¿Chelsea y Billy?

No.

Entonces, Chelsea y usted.

Exacto. ¿Y por qué habría de ofenderme?

Supongo que no hará usted nada fuera de lo normal.

No, no, no, no. Solo, ya sabe,

solo...

No, no me ofende siempre que sean...

silenciosos.

Gracias.

Chelsea dormía siempre en la misma cama con su marido.

Sí, claro.

Y Ethel y yo dormimos juntos hace años.

Lógico.

Supongo que debería estar...

encantado de verle...

¡abusar de mi hija bajo mi propio tejado!

¿Quiere la habitación donde abusé yo de su madre?

¿O tal vez nuestro dormitorio actual?

Su hijo, Ethel y yo dormiremos en el cobertizo.

¿O quiere la chimenea? ¿Le gusta la idea?

Lo está pasando bomba, ¿eh? ¿Eh?

Chelsea me ha contado

lo bien que lo pasa usted burlándose de la gente.

Ella también suele hacerlo...

y yo, a veces, le sigo la corriente.

Otra veces no, claro.

Me doy cuenta enseguida de cuándo alguien quiere jorobarme.

¿Sabe? No tenemos la obligación de ser amigos usted y yo,

aunque pensé que sería agradable.

Estoy seguro de que es usted una persona fascinante...

y sería fascinante llegar a conocerle a usted,

lo que, desde luego, no es una tarea fácil.

No.

Usted... siga como siempre.

Siga siendo un viejo bobo, como dice Chelsea,

y yo procuraré, por mi parte, ser correcto y agradable.

Pero quiero que sepa que, mientras se burla de mí

y hace que me sienta un gilipuertas,

sé muy bien lo que pretende usted...

y lo aceptaré hasta un límite.

¿De acuerdo?

¿Cuál es la última palabra en esta cuestión de sexo ilícito?

Muy bien. Un buen discurso.

La última palabra, ¿eh? Es Ud. un hombre de última palabra.

Pues muy bien, esta es mi última palabra.

Estoy de acuerdo.

Parece usted un hombre simpático,

un poco locuaz pero simpático.

Gracias. Y está en lo cierto sobre mí.

Soy fascinante. Estoy seguro.

Volvamos a la charla de sexo. Lo que quiera saber pregúntemelo.

No, yo...

Yo solo quería aclarar esta pequeña cuestión.

¿Chelsea y yo podemos dormir juntos?

Sí, por favor, hazlo,

pero procura que Ethel no se entere.

(Puerta abriéndose)

¡Papá!

Papá, he remado en canoa. ¿Eh?

En canoa, como las canoas de los indios.

Los indios las construían con otro tipo de aluminio.

Sí. Escucha, Chelsea quiere que bajes al lago.

Ella y Ethel van a bañarse desnudas.

¿Desnudas?

Adelante. El libertinaje es total aquí, en el Estanque Dorado.

Anda, vamos. Ven.

Ah, por cierto.

¿Hay osos por aquí cerca?

Oh, sí, osos negros, pardos.

El último que pasó por aquí se comió a una vieja lesbiana.

Papá, vamos.

¿No ves que te está liando? Vamos.

¡Ah, vaya!

Eh, oye, ¿adónde vas tú? A bañarme desnudo con Chelsea.

No, vuelve y dale conversación al señor Thayer.

¡Mierda!

Papá, no me mandes ahí con ese viejo carcamal. Me da escalofríos.

¿Y si se muere?

Escúchame.

Si no te portas bien, te mando ahora mismo con tu madre, ¿vale?

¿Es eso lo que quieres?

Ahora ve dentro y habla con él. Puede que aprendas algo.

Vamos, entra.

(Puerta cerrándose)

(RÍE) ¿Recuerdas?

¿Recuerdas cuando tenía nueve años, que bajé

y os sorprendí a ti y a Norman bañándoos desnudos?

No, no me acuerdo.

¿No recuerdas que llevaba un farol?

Iluminé a Norman, que estaba en el trampolín en cueros

y se puedo a gritar. ¿Recuerdas? Sí.

Me llamó "espía" y me encerró en mi habitación.

¡Dios santo! Estuve mucho disgustada.

Él tardó mucho en volver a bañarse desnudo.

No quiso salir de agua

hasta que subí y me cercioré de que estabas dormida.

¡Oh!

Yo estaba tan furiosa porque él te había gritado...

que le dejé flotando aquí durante casi una hora al pobre.

Salió helado.

Bien hecho.

¿Tú no te bañas desnudo?

¿Qué? Que si te bañas desnudo.

No. ¿Y tú?

No.

Yo elijo a la gente que quiero que me vea en pelotas.

Ah.

Chelsea dice que eres un fabuloso pescador.

Te llama "el viejo del mar".

Sí, a veces, pescaba algo.

¿Tú no pescas?

No.

Entonces, ¿qué haces en California?

Quiero decir qué hace uno para divertirse

cuando se tiene 13 años...

y no se está en la escuela.

Enrollar chavalas.

Enrollar chavalas.

Ligar chicas, chavalas,

y ver de pescarlas.

¿Y qué hacéis con ellas cuando pican?

Darnos el morro.

¿Cómo has dicho?

Besarnos. "Darnos el morro" es "besarnos".

¿Has leído "La isla del tesoro"?

No. Léelo.

¿Ahora? Sí, anda.

Lee el primer capítulo y mañana dame un resumen.

Creí que aquí íbamos a celebrar una fiesta y no...

Te llamaré cuando vaya a empezar, si llega a celebrarse. Vete.

¡Ah! ¡Oh!

Lo siento, de veras.

Chelsea aún está en el agua.

¿Por qué no vas? No debería bañarse sola desnuda.

Oiga, ¿qué es aquello?

¿Sí?

¿Qué es aquello de allí?

Pues una tumbona.

Ah.

Vamos, por el sendero.

Sí. Hasta luego.

Creí que estabas desnuda.

No. Lo siento.

No he querido apabullar a nuestro huésped

en su primera noche.

Es simpático, ¿no? Hum...

40 dólares un empaste. ¿40 dólares?

Será mejor no comer dulces. (RÍE) Eh.

No es mal partido, ¿verdad?

Quieren dormir juntos.

Bueno, ¿por qué no? Son mayores.

Sí.

Nosotros también lo hicimos, ¿no?

¿Lo hicimos?

¡Oh, Norman, no!

Has estado metiéndote con él, ¿eh?

Sí. Me encuentra fascinante.

Bueno, ¿y por qué no?

Norman.

Norman. ¿Eh?

Chelsea quiere que le hagamos...

un favor.

Quiere dejar a Billy aquí con nosotros durante un mes.

¿Qué Billy?

¡Oh! Pero ¿quién va a ser?

Billy, el pequeño.

Al parecer, Bill lo tiene durante el verano

y al chico no le apetece ir a Europa.

Bill parece muy agradable y Chelsea necesita de alguien así.

¿Por qué no lo hacemos por ella?

¿Qué haríamos con el chico? ¿Qué le diría yo?

Oh, ya se te ocurrirá algo.

Hagámoslo.

Anda, di que sí, Norman.

Démosle a Chelsea una alegría, ¿eh?

Como quieras.

Lo pasaremos estupendamente los tres juntos.

No lo sé, tal vez sí.

¿Sabes, Norman?

Eres el hombre más encantador de la tierra,

pero yo soy la única que lo sabe.

# Cumpleaños feliz.

(TODOS) # Cumpleaños feliz.

# Te deseamos, Norman,

# cumpleaños feliz. #

(TARAREA AGUDAMENTE) Muy gracioso, muy gracioso.

Ahora esperáis que yo cante algo.

Pues no voy a hacerlo.

He pasado el día filosofando,

sin ningún resultado,

lo que significan 80 años de vida.

Solo sé...

que han pasado muy deprisa.

(RÍE) Me alegra...

el haber pasado tanto tiempo junto a esta bella mujer.

¿Cómo te llamas? (RÍE)

Y quiero agradeceros a todos el haber venido desde Disneylandia...

para ser testigos de este hito histórico.

Y, como me falta aliento, voy a necesitar ayuda

para apagar tantas velas.

Vamos, soplad todos.

¡Uh!

¡Venga!

Tengo miedo.

(Claxon de barco)

¡Oh, Charlie!

(RÍE)

¡Hola, santo MacKinanto!

¿Cómo estás,

Chelsea MacKinelsy?

Charlie MacKinarly.

Cuánto me alegro de verte.

Estás mejor que nunca.

Gracias, picarón.

¡Bill, este es mi viejo amigo Charlie,

el cartero!

Hola, ¿qué tal?

Hola.

¿Damos un paseo?

Me encantaría.

(Risas y motor arrancando)

Eso está muy bien.

Es original entregar el correo en lancha.

Increíble tradición.

Charlie es una leyenda en este lago.

Entrega el correo siempre contra viento y marea, ¿verdad?

Sí, señor, así es.

En invierno, debe de ser infernal.

Pues sí. En invierno, hace un tiempo endiablado,

pero, como casi no hay gente en el lago, acabo enseguida.

Su oficio es envidiable. Es usted un hombre de suerte.

Usted sí que es afortunado.

Sí, supongo que sí.

Eh...

Diga,

¿qué hace usted en un caso como este?

Yo, normalmente, me caigo al agua.

Ah, ya, solo.

¡No, no!

Ánimo, papá, que puedes ganarle.

¿Tú crees? Claro.

Dos seises. ¿Qué significa? Bien.

Significan dobles.

Quiere decir que cuenta 12, me manda a casa y luego cuenta 20.

¡La madre que lo...!

¡Qué jugada, papi! Buena, ¿eh?

Excelente, un jugador nato.

Me arrepiento de haberle enseñado.

Chelsea, eh, Chelsea, soy el campeón del parchís.

A Chelsea no le gustan los juegos.

No sabemos por qué, quizá, por que no le gusta perder.

Siento pánico cuando la partida se pone interesante.

¿Qué quieres decir?

Nada.

Aquí jugamos muy en serio al parchís,

aunque yo dejo a Norman que gane de vez en cuando

para que esté de buen humor.

¡Ja, ja! ¡Ja, ja!

No entiendo por qué te gusta tanto jugar.

¿Eh?

Lo que te gusta es derrotar a la gente...

y no sé por qué.

Adelante, Bill. Tiene usted otra posibilidad.

(Cubilete)

(Música de Dave Gusin)

Aquí está mi pajarito tempranero.

¿Qué? ¿Te diviertes?

Estás de vacaciones para divertirte. ¿Recuerdas?

¿Qué te pasa, hija?

Nada.

Aquí, en el Estanque Dorado, creo que aún no he crecido.

¿Me entiendes?

No, creo que no te entiendo.

No importa.

Soy una persona mayor en todas partes.

Soy el mandamás de Los Ángeles y vengo aquí y me siento como...

una niña gordita.

Y todo... porque tu padre te llamó "gordita".

Mi padre es un gran hijo de su madre.

Vamos, Chelsea,

vigila tu lenguaje. Viejo bobo.

¿Va el padre a limpiar también mi boca con jabón?

Esa era un costumbre muy extraña.

¿Sabes, mamá?

Me he sentido responsable ante Norman toda mi vida.

Incluso cuando estoy a 5000 km de distancia y no le veo,

me siento supeditada a él.

Norman es un maldito bobo.

¡Ay!

Por Dios, no vuelvas a empezar.

Tuviste una niñez muy triste,

tu padre era un déspota y tu madre te ignoraba.

Es una vieja canción.

Chelsea,

tú estás siempre dispuesta a saltar por cualquier cosa

y eso no te beneficia en nada. Mamá.

Sí, hija, sí.

Te pasas años fuera de casa,

nunca vienes hasta que te lo ruego

y, cuando lo haces,

es para recordar con amargura el pasado,

pero ¿por qué?

¿No crees que...?

Quien más, quien menos, ha tenido en su niñez

motivos de amargura y de pesar para lamentarse del pasado.

No tienes por qué arruinar tu vida, hija.

Ya eres toda una mujer.

¿No estás cansada de todo esto?

¿Aburrida, muy aburrida?

La vida continúa, Chelsea.

Te sugiero que camines con ella.

Que tengáis un maravilloso viaje.

Y no te preocupes.

Billy cuidará de nosotros, ¿verdad?

Muy bien. No os dejéis engañar

por ningún extranjero.

Descuida.

Dame esa bolsa. Toma.

Adiós, Billy. Adiós.

Buen viaje.

Bueno, estarás bien aquí.

Sí, claro.

Pórtate bien, ¿eh? Sí.

Vosotros también portaos bien. No te preocupes.

Bueno, Norman, adiós y entrénese mucho al parchís.

¡Ja, ja, ja!

Buena suerte.

Ethel, gracias. No corráis.

Lo hemos pasado bien. Gracias a vosotros por venir.

Adiós. Adiós.

Adiós. Adiós.

Adiós.

Adiós.

Eh, momias, sepan que a mí no me van a tocar ustedes las pelotas.

Bueno, caballeros, precioso día.

Vámonos a pescar.

¿Qué? ¿Adónde vamos?

A pescar.

¿Recuerdas, Norman? A pescar.

Vas a mostrarle a Billy lo que es la vida en el Estanque Dorado.

Vámonos, Billy.

¡Mierda!

¿Qué has dicho?

¿Esa expresión significa que estás ansioso por ir a pescar

o que no es una de tus aficiones preferidas?

Significa "mierda", nada más.

Ya veo.

Bien, vamos, Norman, preparémonos.

Te gusta esa palabra, ¿verdad?, "mierda".

Sí.

Es contundente, sí.

(ENTRE DIENTES) Abuelo, sigue con tu representación.

¡Je, je! Bonito chaleco.

Mira esto.

Era de Chelsea cuando tenía tu edad.

Pescó buenos ejemplares llevándolo.

Qué raro que lo guarde siendo de Chelsea.

No... No comprendo cómo no me las piro.

A lo mejor, me largo...

a Wyoming o a Puerto Rico, a uno de esos sitios.

La verdad...

es que me han descargado aquí como un fardo...

y vosotros no me queréis.

¿No, cacatúas?

Mierda.

Soy 67 años mayor que tú. ¿Cómo puedes saber lo que quiero?

Vamos a ir a pescar.

Queremos que vengas.

Si tú quieres venir con nosotros, dentro de dos minutos

quiero que pongas tu culo en el embarcadero.

Bueno, señora cacatúa, vámonos.

(SUSURRA) Ahí llega.

(CARRASPEA)

He pensado que..., en fin,

que iré con vosotros a ver...

a ver cómo funciona este rollo.

Sube.

Estás muy guapo con ese chaleco. Gracias.

Me lo he puesto...

Gracias.

Bueno, esta bañera correrá menos que una tortuga, ¿no?

¡Bravo!

(Música de Dave Gusin)

Esta vez, da la vuelta completa y entra de cabeza.

Vamos.

No temas. El salto hacia atrás es uno de los más fáciles.

¿Sí? ¿Por qué no vienes y lo demuestras?

Norman, tú te quedas donde estás.

Zambúllete, chico.

Eh...

Está bien.

Una, dos, tres. ¡Aaa!

¡Qué desastre!

No te ha salido.

Gracias por decírmelo.

Norman, va a estar aquí todo un mes.

No lo mates en la primera semana.

¿Es aquí?

Sí, aquí mismo.

Dame tu anzuelo.

(Graznidos)

Para pescar truchas, hace falta tener paciencia.

Hay una hija de su madre...

por esta zona que lo menos pesa ocho kilos.

La vi hace tres...

o cuatro años.

Ha mordido el anzuelo dos o tres veces ¡la hija de puta!

¡La última oportunidad, Walter!

(Graznidos)

La llamo Walter porque me recuerda al hermano de Ethel.

Es feo, gordo y gandul.

Échalo al agua.

Suelta, suéltale hilo.

¿Qué has hecho?

Tu hilo está flotando. El anzuelo está en el fondo.

¡Súbelo, súbelo! ¡Así no vas a pescar nada!

De acuerdo.

No tienes por qué gritarme.

¿Quién te crees que eres, John Silver el Largo?

Perdona.

Está bien.

¿Te diviertes?

Sí. Claro.

Mejor que enrollando chavalas, ¿no?

No.

Sí, eso es otra cosa.

(Lancha acercándose)

¡Por Dios! ¿Qué demonios vienes a hacer aquí?

Os traigo la comida.

¿Y cómo nos has encontrado?

Espantarás a los peces.

Se supone que este es un lugar secreto

de pesca. Zarandajas.

No necesitamos comida. Tenemos cosas más importantes que hacer.

¡Calla, viejo bobo!

Billy puede tener hambre.

Adiós.

¿Y si miramos...

lo que nos ha traído?

(Hilo enrollándose)

¡Oh!

¡Oh!

¡Ahora no te sueltes, malnacida!

¿Qué es? La subiré poco a poco.

No es Walter, pero es un pariente suyo.

¡Grandísima hija de zorra!

¡San Frantástico! ¡Eres mía!

¡Eres mía!

Coge el salabre, chico. Vamos a tener trucha para la cena.

El grande, hombre. ¿Adónde vas con eso? Está detrás de mí.

No es un simple pececillo.

Un momento, un momento.

¡Qué maravilla!

Pon el salabre debajo.

(RÍE) Ahora sube...

con cuidado.

¡Mira, mira esto!

¡Es una beldad! ¡Sí, señor!

Esto es una trucha, una señora trucha.

¡Qué suerte, chico!

Norman, hemos pescado un millón de peces.

¿Seguro que ninguno de estos es Walter?

No. Walter es un mastodonte.

Los de ahí son menudencias. ¿Menudencias?

Esto es un asco.

¿No te gustan las tripas de pescado, chico?

Dime, ¿puedo preguntarte una cosa?

¿Cómo te ligaste a Ethel?

¿Qué?

Me la dieron por cuatro cupones

de detergente. ¡Anda ya!

Una mierda me lo creo.

La conocí cuando era director de la escuela

y ella, profesora suplente.

Era lo más hermoso que había visto nunca.

Le dije que mi corazón hacía ¡pam, pam!

y, al momento, se enamoró de mí.

¡Ja, ja!

¿De verdad te conquistó así?

No me conquistó, no seas tonto.

Lo gané en un concurso. El premio de consolación.

¿Te ha dicho que limpies esos estúpidos pescados?

Sí, tú limpia los estúpidos y yo limpiaré los listos.

Pero los listos no se dejan pescar.

Comen los gusanos con tenedor y cuchillo.

Venga ya, Norman.

Enciende el fuego. Esta noche va a refrescar.

¿Lo has oído, chico? Enciende el fuego.

Pero, hombre, ¿qué es esto?

¿Por qué tiene que cargar Billy con todo tu trabajo?

¿Y de qué nos sirve tener un enano si no le sacas el jugo?

¡Bah!

¡Caray!

Es que pones la cerilla al revés. ¿Quieres que lo haga yo?

No pondrás en duda que, al menos, sé encender un fuego.

¿Qué estás leyendo?

"Historia de dos ciudades".

"Ah, très bien, très bien".

¡Norman!

¡Norman, has prendido fuego a la casa!

¿Qué ocurre? Trae un cubo de agua.

¿Qué? ¡Que traigas agua!

¡Voy yo!

Muy bien, Billy, muy bien.

Coloquemos la rejilla, la rejilla.

¡Ay! ¡Está ardiendo! Aquí, eso es.

Ya está. Así está bien.

¡Santo cielo, fíjate la que has armado!

¿Qué?

Norman, si ha sido él quien...

A mí no me grites.

Ya, ya.

Soy un peligro en la casa, ¿verdad?

¿Por qué me miras así, cabroncete?

No te dejes impresionar por Norman, Billy.

No.

No te estaba gritando, ¿entiendes?

Pues parecía que sí.

No.

Le estaba gritando a la vida.

¿Eso qué quiere decir?

Pues que es como un viejo león.

Quiere recordarse a sí mismo que todavía sabe rugir.

Billy,

a veces,

tienes que mirar fijamente a una persona...

y comprender...

que él piensa que hace lo mejor.

Solo intenta encontrar su camino, eso es todo.

Lo mismo que tú.

(Música de Dave Gusin)

¡Oh! ¿Cómo está mi pequeña petunia?

Eh, Norman.

Norman.

Oye, dime.

¿Me das permiso para coger la Thayer IV y dar una vueltecita?

Rotundamente, no.

¡Anda ya! Si sé conducirla.

No creo que haya inconveniente. ¿No te parece?

¡Rediez!

¿Cuidarás de ella?

Pues claro.

(Motor arrancando)

¡Norman! ¿Qué haces, granuja?

(GRUÑE)

Vamos, Norman.

Al fin, ha ocurrido lo que tenía que ocurrir.

Has perdido la chaveta.

(Música de Dave Gusin)

Ten. Yo cogeré el salabre grande.

Lo lamentaréis.

Los colimbos han estado pidiendo lluvia durante toda la noche.

(IMITA A UN COLIMBO)

"Queremos lluvia".

"Lluvia".

¿Los colimbos decían eso?

(HABLAN EN FRANCÉS)

Eso es francés, ¿sabes? Quiere decir "ya voy".

Yo abriré "la porte".

¡Oh! ¡No, no, no, no, no, no!

Disculpa.

¿Me permite la dama?

¡No puedo creerlo!

¡Sí! Norman y yo hemos hecho esa chapuza.

¡Ah!

Estupendo.

(Trueno)

Este es el único sitio donde no hemos buscado

a esa hija de su madre.

Deberíamos intentarlo.

Lo llaman la cueva del Purgatorio, ¿sabes?

¿Ves esas rocas? Engullen las embarcaciones.

¿Tú conoces el camino?

Pues claro que lo conozco.

Pasa a la proa y ve diciéndome dónde hay rocas.

Vamos, anda.

(Motor arrancando)

¿Estás bien? Sí.

Adelante.

Ahí hay una.

¿En qué lado? A la izquierda.

Se dice "a babor". "A babor".

Otra a babor.

Ahí hay una, a la derecha.

¡Mierda! A estribor, a estribor, perdona.

Cuidado, una por babor, por el lado de babor.

Cuidado a estribor, mírala.

¡Oh!

Dime,

¿no te parece el escondrijo ideal para esta astuta hija de zorra?

¡Ja!

Los peces no van a subir a la lancha solos, ¿no crees?

Espabila, enano.

(Trueno)

Está oscureciendo, Chelsea.

¿A quién llamas Chelsea? Yo soy Billy, ¿no te acuerdas?

Venga ya, hombre.

Oye, ¿estás bien?

Claro que estoy bien.

Bueno.

Será mejor que nos demos prisa en pescar a Walter.

Yo no voy a estar aquí toda la vida.

No, ni yo tampoco.

Te echaré de menos.

¿Eh?

(Hilo enrollándose)

¡Norman, eh, Norman, mira!

¡Pesqué a Walter, lo pesqué!

Acerca el salabre.

¡Espabila, enano!

¡Ya te tengo!

¿Qué demonios es eso?

¡Rediez!

Es un colimbo muerto.

¡Pobrecillo!

¡Puaj! Y, además, huele mal.

Trae, dame el hilo.

Suéltalo.

Suéltalo.

Dime, Norman.

¿Tienes miedo a morirte?

¿Qué?

Si tienes miedo a morirte.

Ah. ¿A qué viene esa pregunta?

Eh... Yo solo lo preguntaba.

Vaya, no sé...

por qué a la gente le gustará tanto hablar por hablar.

(Trueno)

Regresemos, hijo.

¡Ja! Si estás seguro de cómo salir de aquí.

Pues claro que lo sé. Sube el ancla.

Ve a proa.

Aguarda un momento.

Olvidaba que eres un superpiloto de lanchas.

Toma el timón. Yo te orientaré.

¿Sí?

Te advierto que no tengo miedo de ir delante.

Lo sé.

No corras, ¿eh?, y haz lo que yo te diga.

En marcha.

(Motor arrancando)

Gira a estribor.

Adelante, lentamente.

Muy bien, gira a estribor.

Así, muy bien.

Ahora, vira a babor.

Muy bien. Otra vez a babor.

¡Atrás, marcha atrás!

¡Vamos, vamos! ¡No!

¡Marcha atrás!

¿Norman? ¡Norman!

¡Chelsea!

¡Chel...! ¡Chelsea! ¡Norman!

¡Norman!

¡Norman, por favor!

¡Perdóname, Norman!

¡Lo siento!

Sujétate a mí,

Norman.

Norman.

Norman, vamos.

Agárrate a esa roca.

Cógete a la roca.

¿Dónde? Aquí.

Agárrate.

(GIME)

(LLORA) Lo siento.

¡Billy!

¡Billy!

¡Ánimo, vamos!

Tú agárrate.

Agárrate fuerte.

¡Charlie, gracias a Dios que estás aquí!

Ven, vamos a embarcar. ¿Eh?

Norman y el chico están en el lago.

Hace horas que deberían haber vuelto.

Date prisa.

Voy.

Norman nunca se retrasa.

No lo entiendo.

No, estará bien.

Ya hemos pasado por aquí tres veces.

Habrá desembarcado en alguna parte.

No supondrás que han entrado ahí dentro, ¿verdad?

No es tan loco como para eso.

Sí lo es.

Vamos a verlo.

Yo no entro con mi lancha ahí.

Vaya si entrarás.

Ya lo creo.

¡Oh, santo Makinanto!

Está lleno de rocas, Charlie. Ten cuidado.

A la izquierda. Sí.

Bien. Sí.

Eso es.

Muy bien. Sigue a la derecha.

A la derecha.

A la derecha. Eso intento.

Sí. Bien.

Vas muy bien, muy bien.

Ahora, sigue recto.

¿Ve algo? Solo rocas.

¡Dios mío! Muchas rocas.

¡Norman Thayer Jr.!, ¿dónde diablos estás?

¡Charlie, están ahí, están ahí!

¡Dios mío!

¡Norman!

¡Oh, Norman!

Muchacha, ¿qué haces aquí a estas horas de la noche?

¡Norman, viejo bobo del demonio!

(Música de Dave Gusin)

¿Cómo están mis muchachos?

Voy al bosque a buscar setas o flores o lo que encuentre.

Portaos bien, ¿eh?

Adiós.

(Puerta cerrándose)

¡Eh!

¿Adónde pretendéis ir, delincuentes juveniles?

Norman, decías que te mataban los dolores y vuelves a las andadas.

Sí, claro, ya lo sé,

pero hago esto por Billy.

Quiero que el chico se divierta pescando.

Hace una semana que no hacemos más que puzles.

Solo te permito que pesques aquí.

Pero, mujer, por aquí no hay truchas.

Tenemos suficientes truchas en la nevera

para los próximos seis años.

Sí, pero aún no hemos dado con Walter.

No importa. Así lo haremos. Adiós.

# Día y noche, frío y nieve,

# nada asusta a las chicas.

# Todo está devorado

# por Dadai, dai, dai,

# por Dadai, dai, dai.

# Junto al fuego y la brisa de la noche,

# mente clara y corazón fuerte,

# aquí estamos, pero no para siempre.

# Prestos están los ciervos,

# que ahora son cervatillos.

# Recordaremos siempre.

# nuestro dorado estanque...,

(AMBAS) #...nuestro dorado estanque". #

¡Jau!

¡Eh!

¡Mamá!

¿Cómo has venido? He alquilado un coche.

Un Volare fabricado por la Plymouth.

¡Oh! ¡Hay que ver!

¡Dios! Llevas esa chaqueta desde que tengo uso de razón.

Casi es tan vieja como yo. Es un encanto.

¿Cómo te ha ido el viaje?

Bastante bien.

¿El chico sigue con vosotros o lo habéis ahogado?

Sigue con nosotros.

Está pescando con su mejor compañero.

Míralos, ahí los tienes.

¿Y la Thayer IV?

Charlie la está reparando.

Norman y Billy intentaron

atravesar una roca en la cueva del Purgatorio.

¿Se hicieron daño?

Norman se dio un porrazo en la cabeza

y no veas el teatro que le ha echado,

pero está estupendo.

Los dos lo están gracias a Dios.

¿Y tú sigues con Bill o lo has ahogado?

Sigo con él, pero tuvo que volver a casa

para ocuparse de un cliente. Ah.

De modo que Norman y Billy han congeniado.

¡Oh! Billy es el máximo acontecimiento

para Norman desde Roosevelt.

Debíamos haber alquilado un chico de 13 años hace mucho tiempo.

O haberlo cambiado por mí.

Seguramente, hubiese sido mejor hijo de lo que he sido yo.

Tú has sido una buena hija, Chelsea.

¿Cómo le ha sido tan fácil?

¿A qué te refieres?

¿Por qué ese hijo de su madre nunca ha sido amigo mío?

Vamos, no seas criatura.

Claro que ha sido amigo tuyo. Es tu padre.

Chelsea, tú eres una buena persona.

¿No se te ocurre nada agradable que decir?

¿Me...

he casado con Bill en Bruselas?

¿Qué...? ¿Qué dices que has hecho en Bruselas?

Casarme con Bill.

¡Oh! ¿Será válido en este país?

Me temo que sí.

¡Bendita seas, hija!

Mi enhorabuena.

Así de sencillo.

A Norman le encantará saberlo.

Sin duda.

¿Qué supones que dirá?

"¡Oh, Chelsea, fantástico!".

"Me siento feliz de que por fin hayas arreglado tu vida

y me siento orgulloso".

Y se sentirá orgulloso. No se sentirá orgulloso.

¿Y sabes por qué? Porque yo no le importo nada

a ese viejo malnacido y egoísta.

Ese viejo malnacido y egoísta es mi marido.

¡Oh, oh, oh, mierda!

¡Diablos, Norman!

¡Mira! No te pongas nervioso.

Eso es morralla.

¿"Morralla", dices?

¿Dudas de la palabra de un genio?

No hay ninguna trucha respetable en este recodo.

Las eché de aquí hace años.

Pues, si esto no es una trucha, yo soy tonto y ciego.

¡Rediez! ¡Es Walter!

Pero ¿qué hace aquí... ¿Walter?

...esta hija de puta?

¡Sujeta fuerte la caña, hijo!

¡Oh, Dios mío! ¡Ven aquí, hermosa!

¡Aguanta, chico!

¡Enrolla el hilo!

¡Fíjate, fíjate!

¡Oh, madre mía! ¡Mira eso!

¡Oh! ¡Hemos pescado a Walter!

¡Hemos pescado a esta hija de puta!

Chelsea, te traigo tu suéter y tus zapatos.

Y tu coche está ahí.

Soy una estúpida.

Perdóname. Perdóname tú a mí.

Pero estás equivocada respecto a tu padre.

Le importas, le importas muchísimo,

pero no sabe demostrarle a nadie sus sentimientos.

Sé que se dejaría matar por mí.

Y se dejaría matar por ti también.

Y si no entiendes eso es que no le miras a los ojos.

Casi no le conozco.

Chelsea, Norman tiene 80 años.

Está delicado del corazón y pierde la memoria.

¿No te parece que es hora de que empiece vuestra amistad?

Le tengo miedo.

Y él te lo tiene a ti.

Por eso deberíais llevaros bien.

Ahí viene, Chelsea. Anda, háblale.

(Lancha acercándose)

(RÍE)

¡Vaya!

¿Cómo estás?

Hola, chico.

¿Y el dentista? Ha tenido que volver.

Te llamará esta noche. Bien.

Hola, Norman.

¡Vaya, vaya, vaya!

Chelsea, hemos pescado a Walter.

¿Sabes quién es Walter?

No me extrañaría que fuera un pez. Sí, una trucha.

Es un mastodonte, pero ha picado, ¿verdad?

Déjame verlo.

La hemos soltado. Sí, sí, la hemos soltado.

Ya me conozco yo ese cuento.

No, no, es verdad. ¡Oh!

Hemos pensado que, si se ha salvado hasta hoy,

podíamos dejarla vivir más.

Voy a decírselo a Ethel.

¡Eh, Norman!

¡Hemos pescado a esa hija de puta! ¡Qué grandes somos!

¡Uh!

Te has ganado un amigo, ¿eh?

Sí. No ha causado demasiadas dificultades.

¿Cómo está tu frente?

¿Eh? Tu...

Ah, bien, ya está bien.

Dolió mucho, pero nada de cuidado.

Norman, quiero hablar contigo.

¿Cuál es el problema?

No hay ningún problema,

solo que quiero hablar contigo.

Eh...

Creo que,

tal vez, tú y yo no tenemos las relaciones que deberíamos.

¿Qué clase de relaciones son esas?

Pues las de...

las de un padre y una hija.

Es el momento preciso.

Te preocupa mi testamento.

Te lo dejo todo excepto lo que me llevo conmigo.

¡Basta ya!

¡Yo no quiero nada!

Parece como si tú y yo desde siempre estuviéramos en guerra.

¿"En guerra", dices? Solo creí que no nos gustábamos.

Quiero... Quiero que seamos amigos.

Vaya, eso significa...

que vendrás más a menudo.

Tu madre se alegrará.

Sí, vendré más a menudo.

Bien.

Sí.

¡Oh! Me he casado en Bruselas.

¿De veras? ¿En Bruselas? Sí.

Él me hace muy feliz.

Bien, bien. ¿Habla nuestro idioma?

Con Bill, me he casado con Bill.

¿Bill? Ah, Bill, claro, sí.

Me siento muy feliz, Chelsea.

Es San Frantástico.

¿Qué? ¿Y Billy va a vivir contigo?

Ajá. Bien.

Sí, señor, mi enhorabuena.

¿Sabes una cosa?

He conseguido que saltara de espaldas como un campeón.

¿De veras? Estupendo.

Sí. ¿Le llamo y te lo demuestro?

No, no, ahora no.

Ah, sí, claro.

Recuerdo que...

tú nunca llegaste a dar el salto hacia atrás.

Estaba muy gordita, ¿recuerdas?

Sí, es verdad, ya me acuerdo.

Seguramente,

es más fácil para un chico.

Eso no puedo consentirlo.

¿Quieres ver cómo salto

de espaldas hacia atrás? ¿Eh?

Ahora voy a saltar desde ese puñetero trampolín y de espaldas.

Chelsea, no tienes por qué hacerlo.

Quiero hacerlo.

Procura caer derecha.

No solo se trata de saltar hacia atrás.

Tengo miedo.

No temas nada. El salto hacia atrás es uno de los más fáciles.

Aun así, tengo miedo.

Déjalo.

Al fin y al cabo, no es más que una estúpida zambullida.

¡Lo he conseguido!

¡Lo ha hecho!

¡Chelsea ha saltado hacia atrás!

¡He saltado!

¡Lo he hecho horrible, pero lo he hecho!

¡Bien por ti!

¡Sí!

Si pudierais venir en vez de ir a Florida...

Lo hablaré con Norman, a ver si le convenzo de que Los Ángeles

es parte de los Estados Unidos. Tal vez, entonces...

¡Norman!

¿Adónde vas con esa caña?

Ten, Billy, por si quieres descansar de enrollar chavalas.

¡Guau! ¡Gracias, capitán!

No podrá llevarse eso yendo en avión.

Sí podrá. ¡Ah!

Tengo algo para ti también.

¿Sabes que es esto?

Universidad de Pensilvania.

Final de saltos, 1921. Segundo lugar.

¡Oh, gracias!

Ahora puedo retirarme.

Enséñasela al dentista. Quizá nos haga descuento.

Bueno.

Supongo que nos veremos, cascarrabias.

Claro. Te echaré de menos.

Mamá. Adiós, hija.

Adiós, muchacha. Adiós, Billy, adiós.

Bueno...

Adiós, Norman.

Papá.

(Música de Dave Gusin)

Vamos, Norman, llevemos estas últimas cajas al coche...

y marchémonos.

Lo que me faltaba.

(GIME DEL ESFUERZO)

¿Pesan demasiado? Pues claro que no.

Vaya, esta sí que pesa.

¿Quieres matarme?

Lo he pensado. Si pesa mucho, déjala.

¿Qué has metido aquí?

La porcelana de mi madre. Deja la caja en el suelo, anda.

Tu madre nunca me quiso. Claro que sí.

¡Oh!

Norman, ¿qué te pasa?

¿Qué tienes, cariño? ¿Qué te ocurre?

¡Dios mío!

¡Norman!

¡Norman, cariño!

¡Cariño!

Te traeré la medicina.

(Puerta cerrándose)

Ten, Norman.

Toma, cariño.

Colócala bajo la lengua. ¿Qué es?

Nitroglicerina. Póntela bajo la lengua.

Dios mío, no te lo lleves ahora.

Tú no lo necesitas.

Es solo un viejo bobo.

¡Norman, Norman!

Mejor será llamar a un médico.

Sí, sí, voy a buscar el teléfono.

Traeré el teléfono.

¡Oiga, oiga!

¡Dios santo!

¡Dios santo! ¿Cómo te encuentras, Norman?

Bien, ¿y tú cómo estás?

¿Y la angina? ¿La qué?

Tu dolor, el dolor.

Pues, como dolor, no está mal.

¡Esa estúpida telefonista!

¿Oiga? ¡Oiga!

¡Oiga!

¡Oiga, oiga!

¿Dónde estará esa mujer?

Es lenta.

¿Cómo te sientes ahora? No lo sé.

¿Tienes intención de morir?

¿Es lo que pretendes,

morir mientras espero que esa estúpida me conteste al teléfono?

Norman Thayer Jr., preferiría que no lo hicieras.

¿De veras?

Sí.

¿Por qué no contestará esa mujer?

Será mejor llamar...

directamente al hospital.

La guía, voy a buscar la guía.

Ethel.

(Teléfono cayendo)

¿Qué es?

Ven un momento.

¡Dios mío!

Dime, Norman, amor mío.

Ethel.

Sí, estoy aquí, Norman.

Ethel.

¿Sí? Di.

Di. Ethel.

Dime, Norman.

¿Sabes? Empiezo a recuperarme.

¿En serio?

¿Lo dices en serio?

Sí, el corazón ya no me duele.

Quizá esté muerto.

¡Oh, Norman!

¡Te quiero tanto!

Siento lo de la porcelana de tu madre.

¿Por qué hiciste ese esfuerzo? ¿No lo sabías?

Quise hacer un alarde... para excitarte.

Y lo conseguiste, pero no tienes necesidad de volver a hacerlo.

De acuerdo.

¿Quieres saber una cosa?

Esta es la primera vez que sé que hemos de morir, cariño.

Hace tiempo que yo lo sé.

Cuando te vi...

caído en el suelo,

te imaginé muerto en realidad.

Te veía... con tu traje azul y la camisa blanca almidonada

en la funeraria de Thomas, en la calle Bradshaw.

¿Qué aspecto tenía?

No muy bueno, Norman.

Desde que nos conocemos, hablas de la muerte,

pero esta es la primera vez que te creo.

¿Y qué se siente?

Algo extraño.

Frío, creo.

No... No es tan malo, ¿sabes?

De veras.

No da tanto miedo. Es casi un alivio.

No es un lugar tan malo para ir.

¡Ay, Norman, Dios mío!

En fin...

¿No quieres despedirte del lago?

¿Tienes fuerzas suficientes? Creo que sí.

A ver.

Si me caigo de cabeza al agua,

será que no tenía fuerza.

Ve despacio.

¡Dios mío! Tragos así solo los soporto una vez al día.

Ah.

Hola. Hola.

¿Bailamos...

o prefieres que nos demos el morro?

Norman, no tienes remedio.

(Canto de ave)

(Canto de ave)

Ethel, escucha.

Los colimbos.

Vienen a despedirse.

(Canto de ave)

(Canto de ave)

Ahora solo son dos.

La cría se ha hecho mayor...

y se ha ido a Los Ángeles o quién sabe dónde.

(Canto de ave)

(Canto de ave)

(Música de Dave Gusin)

Cine - En el estanque dorado - ver ahora

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En De película RNE charlaban con su directora y con una de sus protagonista, Inma Cuesta:

De película - `Vivir dos veces' con Inma Cuesta y María Ripoll - 07/09/19 - escuchar ahora

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