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Esther Cañadas hace su cuarta portada para Vogue y quizá sea la más importante

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Esther Cañadas regresa a la moda por todo lo alto: desfile de Balmain y portada de Vogue.
Esther Cañadas regresa a la moda por todo lo alto: desfile de Balmain y portada de Vogue.

Corría febrero de 1999. Esther Cañadas y Mark Vanderloo eran la pareja más deseada por el mundo de la moda. Desfiles, portadas, entrevistas... todos los querían. Eran la imagen del éxito, del amor... eran un sueño. Ese mes fueron portada de la revista Vogue, en un número dedicado al amor. "El amor, de moda". Han pasado más de 20 años, dos décadas desde entonces. Veinte años en los que ha pasado de todo, en el trabajo y en el corazón. Y tras diez años alejada de las pasarelas y los focos, Esther parece querer dejar atrás su retiro. En febrero de 2020 sorprendió a todo el mundo desfilando para Balmain, un regreso deseado y esperado.

Portadas de Vogue de Esther Cañadas, en la primera posa con Mark Vanderloo.

Ahora vuelve a Vogue en la que ya es su cuarta portada, quizá la más importante por todo lo que representa. Y... está espectacular. Tiene 43 años, las cosas claras y parece que tiene ganas de entrentarse, con valentía, a esta nueva oportunidad que la vida le ofrece. Y en la moda, el universo que tanto y tan bien conoce. "Para mí es un regalo poder reanudar mi carrera de modelo», dice en la entrevista que concede a la revista. "Significa mucho para mí que Vogue me dedique la portada de Octubre, es un honor y estoy FELIZ, con mayúsculas. Gracias a todos los que han hecho posible este trabajo", añade en su cuenta de Instagram, red en la que casi es una novata. ¿Pero podemos hablar del regreso al trabajo de Esther Cañadas?

Esther Cañadas

Esther Cañadas ha cerrado el desfile de Balmain. AFP

Cuando la vimos en el desfile de Balmain, en la semana de la moda de París, todos celebramos su vuelta. Hacía diez años que no pisaba una pasarela pero en cuanto lo hizo de nuevo borró de un plumazo esa ausencia, que para sus fans ha sido eterna. Ahora se sincera y dice que su retirada fue muy meditada. "En aquel momento, a mediados de la primera década del 2000, seguía en la cresta de la ola. Estaba haciendo los mismos desfiles que antes y trabajando con las firmas de siempre. Pero sentía que necesitaba alejarme de esa vida. Hacer cosas para las que nunca había tenido tiempo, como sacarme el carné de conducir. Lo bonito de vivir es poder evolucionar y fluir. Y yo sentía que era el camino que tenía que escoger en ese momento”, revela.

Nico Bustos fotografía a Esther Cañadas para Vogue.

Esther nació en Albacete en 1977. Con 14 años se fue a Barcelona siguiendo su sueño y dos años después ha pisaba fuerte en Nueva York. Allí montó su campamento base y desde allí conquistó el mundo. Trabajó con todos los diseñadores y todos los fotógrafos. Todos la querían. "Me fue un poco difícil arrancar porque se llevaban las modelos andróginas, me decían que no pegaba pero yo no me rendí", recuerda.

Su casi metro ochenta y su singular belleza, con unos ojos felinos y unos labios extracarnosos, le abrieron las puertas del olimpo y entró en el selecto grupo de las supermodelos. Y su peculiar forma de caminar, dando grandes zancadas, hizo de ella una habitual de las principales pasarelas. Su caso es único, fue una de las modelos que más trabajó en menos tiempo, tanto en Europa como en Estados Unidos. La fama de Esther fue planetaria.

Esther Cañadas nació en Albacete en 1977 y con 14 años se fue a Barcelona siguiendo sus sueños. Nico Bustos

Vogue recuerda ahora su trayectoria y su vida personal. A los pocos días de aterrizar en Nueva Yor por primera vez, cerraba un contrato millonario con Donna Karan y protagonizaba una de las muchas campañas que desde entonces haría para la diseñadora norteamericana. Allí conoció a un fotógrafo que marcó su carrera, Peter Lindbergh, y a Mark Vanderloo, considerado el primer supermodelo de la historia.

Era 1995 y aquel mismo día empezaron su noviazgo, como la propia Esther desveló meses después en el programa televisivo de Jay Leno, recuerda Vogue. Cuatro años después Mark Vanderloo y Esther Cañadas pasaron a ser marido y mujer, aunque el matrimonio duró 16 meses. «Aquel capítulo de mi vida entra en la categoría de todas esas cosas irreales que me han pasado. Que me parece como si las hubiera vivido otra persona. Mark es alguien maravilloso y le deseo siempre lo mejor. Aquellos fueron unos años muy especiales», afirma Esther.

Fue desligándose de la moda, aunque aceptaba trabajar con amigos como Custo Barcelona, pero la prensa seguía muy pendiente de ella. Sobre todo la prensa rosa. A finales del 2000 hizo una sesión de fotos con José Coronado para la revista Elle. De ahí salió una portada mítica y una breve pero intensa relación. En 2007 se unió al piloto de motos Sete Gibernau tras cuatro años de noviazgo. En 2008, un año más tarde, tomaron caminos distintos.

La separación dio paso a una enfermedad inmunológica que la llevó a tomar una fuerte medicación durante más de cinco años y volvió a refugiarse en sí misma.

Esther Cañadas

Esther Cañadas fue la reina de las pasarelas y ahora regresa con fuerza. Nico Bustos

En 2014 volvió a ser noticia. Una nueva luz llegó a su vida: su hija Gala. Para proteger la intimidad de ambas, decidió mudarse a México, donde ha vivido desde entonces. "He intentado mantener lo máximo posible la privacidad tanto de mis seres queridos como de mi hija. Que pudiera crecer y tener una infancia libre y natural. México ha sido maravilloso para sus primeros años de vida. Mi hija ha podido crecer en la naturaleza. Pero ahora que es más mayor creo que Europa es un lugar todavía mejor. Perfecto para que empiece el colegio", dice

Allí se ha recompuesto, reinventado y resurge de sus cenizas. Ha contado con la ayuda de sus amigos, entre ellos Ricky Martin. Ahora, fuerte, protagoniza un triunfal regreso. "Estoy muy feliz por esta portada. Me hace mucha ilusión". Y a todos sus fieles seguidores. Ellos nunca la olvidaron.