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El MDT sí cambia el pasado

Cinco momentos en los que Pacino y 'El Ministerio del Tiempo' se saltaron las reglas

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El Ministerio del Tiempo - Así comienza el capítulo 5 de la cuarta temporada

¿Qué harías si tuvieras la posibilidad de salvar a un ser querido pudiendo viajar el tiempo? En esa tesitura han estado en más de una ocasión los funcionarios de El Ministerio del Tiempo, y algunos, especialmente Pacino, no han dudado en anteponer sus intereses a los del Ministerio. 

Muy recordado es el caso de Leiva, encerrado en un castillo del siglo XI en Huesca por intentar salvar la vida de su hijo con técnicas que no eran de su época. La de Julián, incapaz de sobre ponerse a la muerte de su mujerPacino, que en este último capítulo quiere evitar que Lola sea capturada por Díaz Bueno a toda costa. 

Las reglas dicen que no se puede cambiar el pasado porque traería terribles consecuencias en el presente. Ya lo dice la frase: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Por eso, mejor seguir el consejo de Pacino y no cambiar el pasado, "porque es chungo total". 

El Ministerio del Tiempo - Mejores momentos, capítulo 5, temporada 4

En "Desmontando el tiempo" lo ha podido comprobar Pacino, por eso Salvador no para de repetirlo: "La Historia es la que es". Pero lo cierto es que, hasta el máximo mandatario del Ministerio se ha saltado esa norma. 

Repasamos cinco momentos en los que El Ministerio del Tiempo se ha saltado las reglas:

1. Julián provoca la muerte de su mujer

La muerte de Maite atormentaba a Julián hasta el punto que le hizo perder su trabajo. Así consiguió formar parte de El Ministerio del Tiempo. El enfermero viajaba por las puertas para ver en vida otra vez a su mujer, siempre queriendo salvarla del atropello que acabó con su vida. Finalmente, se decide a hacerlo. Lo que nunca imaginó es que fue él mismo el que provocó el accidente. 

La muerte de Maite

2. Alonso cambia el destino de Blanca

Después de descubrir que el nuevo marido de Blanca la maltrataba, Alonso hace todo lo posible por cambiar el destino de su mujer. Por eso viajaba hasta la Sevilla de su época, y amenaza al hombre para que deje en paz a Blanca. El soldado tampoco siguió la norma del Ministerio al poner el nombre de su hijo en un barco de la Armada Invencible que sabía que no iba a sufrir ningún percance.  

Alonso Entrerríos cambia el destino de su mujer

3. Pacino se acuesta con Amelia 

El capítulo 39 de El Ministerio del Tiempo no es el primero en el que Pacino intenta cambiar la historia, el policía es todo un experto en saltarse las normas, aunque sí que alguna vez lo ha hecho sin querer. Él no sabía que al acostarse con Amelia, cambiaba el final de su compañera. Así la tumba de Amelia desaparecía, como más tarde también descubrimos que el bebé que aparecía entre ella y Julián en una fotografía ya no estaba. 

Después de conocer la historia de Amelia y de saber que Pacino tiene que volver a 1981, el amor triunfa en la pareja. Mientras, Julián regresa con Alonso al Ministerio.

4. Pacino evita que su padre se suicide

El padre de Pacino era un gran policía que no pudo detener a un asesino que viajaba por el tiempo. Sus compañeros le tomaron por loco y terminó suicidándose en el coche. Para evitarlo, Pacino viaja hasta la época, a unos minutos antes de que su padre apriete el gatillo, y le convence para que no lo haga, cambiando así el futuro de su progenitor. 

La llamada de su madre ha preocupado a Pacino, pero sabe donde encontrar a su padre. Pacino llega al coche justo antes de que su padre se suicide y le convence para que no lo haga.

5. Salvador vuelve a reclutar a Lola

Nunca antes se había reclutado dos veces a un mismo agente en diferentes épocas, hasta que Salvador decide que Lola Mendieta debe volver a formar parte de El Ministerio del Tiempo. Para reclutarla de nuevo, cambia la Historia, y hace que una joven Lola Mendieta participe como espía en la Operación Mincemeat, algo que nunca ocurrió. Como tampoco la detuvieron los nazis, y el inglés que supervisó el operativo desde Punta Umbría lo hizo desde Portugal. De esta manera, hizo que Lola no sufriera todo lo que le pasó después y terminara muriendo de cáncer. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 2: Tiempo de espías - Ver ahora
Transcripción completa

"I want to make you a star".

(SALVADOR) ¿Lo ve? Le dije que pasaba algo.

Ahora vengo. ¿Lo ve, mujer?

Me preocupo por lo que me da la gana, que para eso soy el jefe.

Estoy buscando los servicios.

Quieren secuestrarle en el estreno de su película.

¿Sabes lo que significa? Estamos en plena Guerra Fría.

Cualquier percance con Hitchcock sería un desastre

para las futuras relaciones entre España y EE.UU.

¿Cuál es el plan?

(SALVADOR) Intentarán secuestrar a Hitchcock

al finalizar la proyección de la película.

Ustedes se adelantarán a ellos.

Chipirones. Nosotros "go to" La Nicolasa.

Chipirones en su tinta...

No podemos traicionar al Ministerio.

Mátalo.

(SALVADOR) Irene, ¿qué sabemos del obrero?

Bajó al pozo buscando un baño.

Lárgate. No quiero volverte a ver en mi puta vida.

Marta ha escapado. Repito. Marta ha escapado.

Bienvenido. Me alegro mucho.

Yo también.

Al final, siempre aparece alguien.

(Música alemana en gramófono)

(EN FRANCÉS)

Podría disimular un poco. No conviene llamar la atención.

Lo sé, pero es superior a mis fuerzas.

¿Tiene los billetes preparados?

¿Alguna vez le he fallado?

Creo que ese es su hombre.

(ACENTO ANDALUZ) Creía que no llegaba.

Está cayendo una helada de cojones.

"Do you like meat?".

"I love mincemeat".

William Martin, supongo.

Encantada. Soy Lola Mendieta.

(CANTAN AL SON EN ALEMÁN)

Parece que no le gusta la música alemana.

Yo soy más de pasodoble. ¿Y usted?

A mí me agarra más el cante jondo.

¿Por qué me mira así?

No imaginaba que usted fuera tan joven.

Ni yo que un inglés tuviera acento andaluz.

Mi madre es de Huelva, de Riotinto. Allí conoció a mi padre y...

No me cuente nada de su vida. Así, si le matan, lo sentiré menos.

A mí no me van a matar. La Virgen del Rosario me protege.

Mierda.

(EN ALEMÁN)

Aquí tiene toda la documentación. Huya cuando yo se lo diga.

Los dos no podremos salir de aquí.

Ahora.

(Ráfagas de metralleta, disparos)

(EN ALEMÁN)

(Sintonía "El Ministerio del Tiempo")

(LOLA) ¿Qué hora es?

Las 20:00.

Pues se está retrasando.

-No entiendo por qué quieres verle.

Porque no me quiero morir, Lucía.

Y no me queda mucho tiempo ya.

Maquíllame un poco, anda, no quiero que me vea así de fea.

Como quieras.

Toma.

(Llaman a la puerta)

No sé de lo que me estás hablando. -Han asesinado a un hombre

en la sala de interrogatorios del Ministerio,

delante de nuestras narices.

Quien lo hizo se ha dado a la fuga.

Yo no tengo nada que ver, Salvador, te lo juro.

Desde que deserté, solamente he entrado en el Ministerio

cuando tú me detuviste y cuando te ayudé a acabar con Darrow.

Qué hijos de puta.

Por su culpa me estoy muriendo

y por eso te he llamado, para que me salves.

No soy Dios.

Pero diriges el Ministerio

y puedes evitar que Darrow empiece a viajar en el tiempo.

Hazlo por mí y tendrás el libro de las puertas completo.

¿Y qué piensa hacer?

No puedo aceptar la oferta de Lola. Pues no sé.

Si Lola no tiene nada que ver con el asesinato del ruso es...

Quien lo hizo trabaja en este Ministerio,

en este o en uno de los anteriores. No, en este es imposible.

Nunca utilice esa palabra en esta casa.

Hasta ahora, bueno, quitando a Lola,

siempre hemos luchado contra enemigos

que utilizaban puertas del tiempo desconocidas para nosotros.

Pero nunca entraban en el Ministerio.

Ni siquiera lo conocían.

Otra rebelión.

Exacto. Y lo malo es que no tenemos ni gente suficiente

para vigilar los pasillos de las puertas.

Ya, por no hablar del IVA, pagamos el vestuario al 21%,

como si fuéramos una compañía de teatro.

Sí, claro.

Mucho hablar de lo sagrada que es nuestra historia,

pero a los que la mantenemos intacta ni un euro.

Todo por mi culpa.

Me siento responsable, usted tenía razón y no le hice caso.

Sí, tenía razón pero estaba hasta las cejas de tranquilizantes.

Así que lo lógico es que usted pensara que estaba obsesionado.

No se culpe, Irene.

Disculpen, pero es urgente. Es Lola Mendieta.

¿Ha muerto?

No se trata de la Lola Mendieta de ahora.

Es una llamada del Ministerio de 1943.

Joder, ya sé que no se puede cambiar la historia,

pero, coño, el café

lo podrían mejorar un poquito, vamos, digo yo.

¿Te pasa algo?

Háblame de Marta.

A ver, Amelia, la...

Bueno, la vida no es siempre como uno quiere.

La vida es como es.

Y, bueno, pues yo llegué a 1981 y estaba solo.

Y conocí a Marta y, bueno...

No me interesa lo tuyo con Marta como pareja.

Que tú y yo hiciéramos...

Eso. Sí, eso.

No significó para mí que nos prometiéramos o algo así.

Que sea del siglo XIX no quiere decir que piense

que las mujeres se tienen que casar y tener hijos.

Muy bien. Entonces, ¿por qué me preguntas por Marta?

¿La dejaste escapar?

Sí.

Sí.

¿Se lo vas a decir al jefe?

No, nunca le fallaría a un compañero.

Pero espero que tú tampoco nos falles más.

Gracias.

¿Qué pasa?

No me digas que otra vez me he puesto ropa muy ajustada.

No.

Qué va, preciosa, como siempre.

¿Pasa algo?

No. Estoy bien.

Pues nadie lo diría.

No, es solo que...

(Mensaje al móvil)

Me llaman del trabajo.

Solo que, ¿qué?

¿De verdad tenemos que salvar a esa traidora?

Bueno, técnicamente todavía no nos ha traicionado.

Piensen que estamos hablando de 1943,

diez años antes de que la reclutáramos para el Ministerio.

Lola Mendieta tendría unos 23 años.

Salvar de joven a quien está a punto de morir ahora.

¿No estamos jugando a ser Dios?

No. Estamos intentando salvar la historia y este Ministerio.

Ernesto, por favor.

Sí. Lola ha sido detenida por el ejército nazi

cuando estaba a punto de cruzar la frontera con un oficial inglés.

Él ha logrado escapar,

pero ella está siendo trasladada a un campo de concentración.

Donde la torturarán

hasta que les dé las claves de la operación Mincemeat.

Twentieth Century Fox, "El hombre que nunca existió".

Anda, ¿la conoces?

Así se llamaba la película que contaba toda la historia.

Era una de mis pelis favoritas de crío

y una operación clave en la Segunda Guerra Mundial.

¿"Mincemeat" no es un pastel de carne picada inglés?

Claro. carne picada, por lo del cadáver.

¿Qué cadáver?

A ver, lo voy a explicar desde el principio

para que todo el mundo lo entienda, ¿vale?

En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial,

Alemania había ocupado prácticamente toda Europa.

España se había declarado imparcial.

Bueno, ya sabéis. La reunión de Hendaya, Hitler.

Sí, sí, sí, lo conocemos perfectamente, se lo aseguro.

Inglaterra, con Francia ocupada,

tenía que reaccionar de alguna manera.

La clave era el desembarco por el Mediterráneo

y ahí es donde empieza la operación Mincemeat.

"Se basaba en engañar a Hitler.

Los ingleses enviaron un submarino que llegó a las costas de Huelva

y lanzaron al mar un cadáver.

Las corrientes lo llevarían hasta Punta Umbría.

El muerto era un oficial inglés.

La historia oficial dice que era el de un mendigo

que se había suicidado con matarratas.

No me acuerdo ahora del nombre.

Un pescador lo encontró en el mar.

El cadáver llevaba documentación falsa para engañar a los alemanes.

En ella se decía que iba a haber un gran desembarco en Grecia

cuando en realidad iba a ser en Sicilia.

La documentación llegó a manos de Hitler,

que se lo creyó como un niño".

"La operación Mincemeat"

aceleró el final de la Segunda Guerra Mundial

y ahorró miles y miles de vidas.

¿Qué pasa?

Todo esto no ocurrirá

si Lola es interrogada y cuenta todo lo que sabe.

Bien, señores, en sus manos está que Hitler

no tenga posibilidad ninguna de ganar la Segunda Guerra Mundial.

El señor Jiménez, que domina el alemán,

los acompañará en la misión.

¿Adónde vamos exactamente?

A Urdos, un pueblecito francés.

¿No estaba encerrada en un campo de concentración?

Sí, el campo de Gurs.

Tenemos que interceptar a Lola antes de que llegue allí. Síganme.

No lo entiendo.

¿Vamos a invadir territorio extranjero?

¿No va contra las normas del Ministerio?

Solo son unos kilómetros y es asunto de seguridad nacional.

Ya has estado en Nueva York y eso está más lejos que Cuenca.

¿O no te acuerdas, Alonso?

Bien, hemos llegado. Puerta 222.

La galleta que se pide por su número.

Perdón, era una tontería de cuando era pequeño.

Señores.

Vamos allá.

Cabeza de león al habla. Cambio.

(Interferencias por radio)

¿Puede repetirme lo que me ha dicho? Cambio.

Perfecto. Cambio y corto.

Ahí vienen. Todos a sus puestos.

El conejo va a entrar en la madriguera.

Madre mía. Un conejo, un león. Solo falta un águila,

nuestro amigo el cocodrilo y esto es "El hombre y la tierra", ¿eh?

¿Cómo?

¿Félix Rodríguez de la Fuente?

Venga, hasta luego. Madre mía.

"Halt!".

Debí haberme quedado con Ernesto.

Sí, claro. Tienes una pinta de alemán tú...

(Vehículo acercándose)

Vienen dos "jeeps".

¡Mierda!

Hay que avisarlos.

(RADIO) "Ernesto".

No puede hablar. Si lo coge, el menda se va a dar cuenta.

Si no los sacamos de ahí, van a caer como chinches.

Aguanta.

Mierda. Vamos.

¡Vamos, vamos! -¡Corred, corred!

¡Fuera!

Venga conmigo.

(Disparos)

Lola, venga conmigo. No hay tiempo que perder. ¡Vamos!

Dios mío.

Vamos, hay que salir de aquí.

(Disparos)

(ERNESTO) ¡Corra! ¡Hay que salvarlos!

Es una locura, Alonso. ¡Corra hacia el coche! ¡Vamos!

¡Corra! ¡Corra hacia ese coche!

¡Corra, huya!

(LOLA) ¡Vamos, vamos! -Déjeme.

(ERNESTO) ¡Huyan! Retirada. Es una orden.

¡Ernesto! (ERNESTO) ¡Huyan!

¡Huyan! (SOLDADOS EN ALEMÁN)

No le den más vueltas. Han hecho lo que han podido.

Debemos volver a salvar a Ernesto.

Es un suicidio. Ya están sobre aviso.

¿Vamos a dejar que mueran?

No, en absoluto. Pero debemos darnos prisa.

Deben ir a Huelva, exactamente a Punta Umbría,

a 1943 y localizar al inglés que escapó de los nazis.

Recuerden: su nombre es William Martin.

Memorizad esta cara.

Es él.

¿Y qué hacemos cuando le encontremos?

Ayudarle a que la operación Mincemeat sea un éxito.

A usted no tengo que explicarle nada porque se la sabe de memoria.

Yo os acompañaré a la puerta 657, os llevará hasta Úbeda.

Allí tendréis un coche para que podáis llegar a vuestro destino.

Solo una cosa. La chica, Lola Mendieta,

terminará siendo una traidora, pero pudo haberse escapado

y se quedó para intentar salvar a Ernesto.

Solo era eso.

(Puerta abriéndose)

Quiero un informe de todas las misiones

que ha realizado Lola Mendieta para el Ministerio.

Si muere, habrá que rehacerlas. Y no son pocas.

Eso significa que da a Lola y a Ernesto por muertos.

Hay que estar preparado para todo.

Angustias, póngame con el Ministerio de 1943.

Es urgente.

Vaya. Parece que vamos a compartir celda.

Es para escuchar lo que hablemos.

Y no solo por eso. Conozco bien sus tácticas.

Si me ve hecha un trapo tras un interrogatorio,

es posible que hable con tal de que no me hagan más daño.

Son la Santa Inquisición.

Sí, de eso sé mucho. Lo he estudiado, vaya.

Por Dios, Pacino, ¿no podéis ir más rápido?

Noto segundo a segundo cómo me crece el pelo.

Alonso, si acelero, este trasto se quema.

Que no puede ser, este coche es del año de la tos.

(Motor detenido)

¡Hala, venga! Mira, estas son las prisas.

Ah, no, no. Si ahora será culpa mía.

Me dicen que el coche de remplazo...

(Relincho)

está a punto de llegar.

Ahora sí que vamos a llegar rapidito, ¿eh, Alonso?

Qué locura. Ya ves.

Me refería a la operación Mincemeat.

Tiene nombre de pastelito,

utiliza un cadáver para engañar al enemigo.

Hay que tener la imaginación de un escritor

para que se te ocurra algo así. Es que lo era.

Se llamaba a Ian Fleming,

trabajaba para el servicio secreto británico.

Luego se hizo novelista, creó a James Bond.

¿Y ese quién es?

¿No me digas que no conocéis a 007?

¿Superagente 86?

Entonces, de Anacleto, agente secreto, ni hablamos, ¿no?

Madre mía, colega.

He recibido un mensaje del Ministerio de 1943.

Dice que el canario va a entrar en la jaula.

Perfecto.

Angustias.

Siéntese, por favor.

Si quiere redactar una carta, voy a por mi cuaderno.

No, no. No se trata de ninguna carta.

Simplemente necesito hablar con alguien para...

para no reventar por dentro.

Mire esta foto.

Está hecha apenas un año después de que la reclutara en 2007.

Hace diez años. -Para nosotros.

Para ella era... -1953.

Una mala época para este país.

Es lo que tienen las guerras.

Lo curioso es que el padre de Lola Mendieta

veía con buenos ojos el levantamiento del 36.

Tenía negocios y temía que los republicanos se lo quitaran.

Aunque que ganaran los suyos no le sirvió de mucho.

Alguien cercano al poder puso los ojos

en las empresas del señor Mendieta

y le mandaron a un campo de reeducación.

En realidad, era un campo de concentración,

pero así quedaba más fino.

Y se quedaron con todo, con sus casas, con sus fábricas.

¿Y tu padre?

Murió de tuberculosis en prisión.

Mi madre y yo nos exiliamos en México.

Pero ella echaba de menos a su hermana, así que volvimos a Madrid.

Me contactó la Resistencia francesa y empecé a trabajar para ellos.

¿Cuántos años tenías?

20.

Y ya sabía francés e inglés.

Y había empezado a estudiar alemán.

Había sido educada como lo que era,

una señorita bien.

La espía perfecta.

Si lo fuera, no estaría aquí ahora.

¿A cuántos ha salvado?

A muchos. 83.

Todos eran republicanos o judíos que huían de la represión.

A los primeros los llevaba a Francia

y a los judíos, los traía a España para que no los cazaran los nazis.

Gracias.

Tengo sangre judía.

(Puerta abriéndose)

(EN ALEMÁN)

Cuando terminó la guerra mundial,

Lola pensó que los aliados entrarían en España

y que así devolverían el favor que ella y otros muchos españoles

les habían hecho luchando a su lado.

Pero no movieron un dedo.

Fue un golpe muy duro para ella.

Cuando murió su madre, no tenía por lo que pelear.

Y apareció usted.

Bueno, yo le di un motivo para seguir luchando.

Pero en su cabeza siempre rondaba la misma idea:

¿por qué no cambiar la historia

y evitar así todo el sufrimiento vivido?

Habla con pena de ella, con la de dolores de cabeza que le ha dado.

Ni ahora puedo salvarla de un cáncer

ni, posiblemente, pueda evitar que muera con apenas 23 años.

Y todo por una pirueta de la historia.

No le entiendo.

Aquí están todas las misiones

que Lola Mendieta realizó como espía para los aliados.

Nunca participó en la operación Mincemeat,

jamás la detuvieron los nazis

y el inglés que supervisó lo de Punta Umbría,

lo hizo entrando desde Portugal.

¿Nada es como está pasando ahora?

Nada.

El simple aleteo de una mariposa

puede cambiar el mundo.

Puta mariposa.

Déjame.

Déjame que te ayude. Despacio.

Despacio, aquí.

A ver. -No.

A ver, tranquila.

Dios mío.

No he hablado.

No he dicho nada, nada.

¿Por dónde empezamos a buscar? Somos españoles, por el bareto.

(Guitarra, cantes)

Parece que no se aburren aquí. Quien canta, su pena espanta.

Y esta época había mucha pena, te lo aseguro.

Sin verte

no hago más que llorar.

No puedo estar sin verte.

Tengo una pena...

Pero ¿no era inglés?

Si lo es, se ha adaptado de puta madre.

...que me obliga a preguntar

si un querer provoca muerte.

(VARIOS) Ole.

Échame una, Paco.

Todo bien.

¿Qué desea, señorita?

Hablar con usted.

¿De qué? Soy amiga de Lola Mendieta.

¿Quién me ha denunciado? Nadie. Venimos a ayudarle.

¿En qué?

Mincemeat.

¿Y se sabe algo de Lola?

Sigue presa.

Junto con un compañero muy querido.

Tan joven. Qué pena. Pero ¿qué pasa en España?

¿Solo reclutan niñas para combatir el fascismo?

No es tan joven como parece, no se crea.

Vayamos al tema que nos ha traído hasta aquí.

Me temo que no hay mucho que hacer.

Londres ha paralizado la operación Mincemeat.

Piensan que Lola hablará y se perderá el factor sorpresa.

Si no se realiza, Hitler podría ganar la guerra.

Gane o no, ese cabrón ya nos ha cambiado la vida a todos.

Pues yo me niego a caer sin luchar.

Si nos rendimos, la muerte de Lola será en vano.

Bueno, volveré a llamar a Londres.

(EN INGLÉS)

"Mincemeat is aborted".

Hijos de puta. ¡Hijos de puta!

¡Cabrones! ¡Burócratas de mierda!

¡No, no, no! Cálmese. Ahora hay que mantener la cabeza fría.

Es que no tienen ni idea, no tienen ni idea.

Para ser inglés dice los tacos en español de maravilla.

William, ¿nos damos una vueltecita por la playa?

Y así tomamos el aire, ¿verdad?

Bien, vamos a la playa. Claro que sí, vámonos a la playa.

Vamos a la playa.

(EN ALEMÁN)

Al menos nos dejan la sopa.

Vaya.

(Puerta cerrándose)

Tranquilo.

Ay.

Gracias.

Espero que esos hijos de puta no ganen la guerra.

Perderán. Estoy seguro.

Mira, he estado a punto de morir en batalla dos veces.

Ese es el mayor honor para un soldado.

Alonso, no la líes.

No, déjalo. Su amigo habla como un soldado.

Lo soy y lo seré hasta que me muera.

Entonces me entenderá.

He luchado por la democracia y por la libertad

para que mi esposa y mis dos hijos no vivan en un mundo de mierda.

Y lo conseguiremos.

Ya es que es demasiado tarde, hija.

Mi mujer murió con mi hijo de 12 años en un bombardeo en Londres.

Mi otro hijo se alistó en el ejército;

no duró ni una semana en el frente de África.

Yo ya no tengo a nadie por quien luchar.

Pero necesito vengarme de esos asesinos nazis,

y ahora no puedo.

Comprendemos vuestro dolor y por eso queremos ayudaros.

Podemos organizar la operación desde aquí.

Desde aquí, ¿cómo? Necesitamos papeles falsos,

alguna deuda bancaria,

una entrada de algún teatro londinense...

y documentos que apunten al desembarco en Grecia.

Bueno, y un muerto.

¿Usted cómo sabe tanto de la misión?

Nos lo contó Lola. Por si le pasaba algo.

Si Londres no hace la operación Mincemeat,

nosotros haremos la operación Albondiguilla.

Albondiguilla. Albondiguilla.

Buen nombre, ¿eh?

Venid conmigo, os voy a presentar a unos amigos;

los vamos a necesitar.

(Segundero reloj de pared)

(Aviso horario, reloj de cuco)

Son ustedes andaluces, pero parecen ingleses

por sus costumbres.

Ajá. -Es que también somos ingleses.

En verdad somos una mezcla de las dos cosas.

Es lo que me resulta curioso, siendo dos culturas tan distintas.

(WILLIAM) Como les pasó conmigo. Me conocieron cantando fandango.

Es el mejor cantaor de flamenco rubio del mundo.

No, no, damos fe de ello.

(MUJER) Isabel, trae más pastitas, por favor.

Mi padre y mi abuelo, igual que los de mi esposo,

trabajaron en las minas de Riotinto.

-Donde sigo trabajando yo,

en la Riotinto Company Limited.

Se casaron con onubenses

y trajeron las costumbres inglesas, la puntualidad...

Necesaria. -El té...

Delicioso. -Y el fútbol.

El acabose. El mejor deporte del mundo.

¿No me digáis que os gusta ese juego absurdo?

William llegó a jugar en el Recreativo,

un "club" que también fue ayudado a fundar por ingleses.

(WILLIAM) Y un alemán, pero, claro, eran otros tiempos.

(MUJER) Ahí donde lo tienen,

era un delantero muy goleador, un ídolo.

(WILLIAM) No era tan bueno,

no como para jugar en el Manchester United,

que era mi sueño.

¿Y a ti por qué te parece absurdo el fútbol?

Un juego donde no se puede usar las manos

no tiene ni pies ni cabeza.

(Risas)

Creo que tenemos que hablar de otros asuntos.

Por supuesto, querido.

Isabel, vamos a dar un paseo, cariño.

Bueno, Willy, dime, ¿qué puedo hacer por ti?

(Ladridos)

(Puerta abriéndose)

Otra vez no.

(Pasos acercándose)

¿Un cura?

En efecto, soy el padre Azcárate. (LOLA) No se fíe.

Si le dejan pasar es que trabaja para ellos.

(AZCÁRATE) Entiendo su rabia,

pero le aseguro que yo solo trabajo para Dios.

Siento mucho por lo que están pasando.

¿Quieren confesión? -Muy amable,

pero no quiero confesión.

Cuando muera, ya le diré a Dios, si le veo,

lo abandonados que tiene a sus siervos.

-El tiempo es el que es y no tenemos mucho.

Creo que usted debería confesarse.

Tengo un mensaje de Salvador Martí para usted.

Le escucho. -Sus compañeros están en Huelva,

reorganizando la operación con el inglés.

Pero ella no debe hablar.

No, no lo hará, es fuerte.

¿Está usted seguro?

No.

La orden es que si la ve flaquear...

ya sabe usted lo que tiene que hacer.

Tenga, coja.

Dios mío.

Son miles de vidas las que están en juego.

Y la historia.

Sí, la puta historia.

Yo te perdono, hijo mío, en el nombre del Espíritu...

(Puerta abriéndose)

Ya hemos terminado, hijo de puta.

Es un alivio que estos zoquetes no entiendan castellano, ¿verdad?

(Puerta cerrándose)

(Fuera, ladridos)

¿No es este el obrero del "walkman"?

Exacto, el mismo que mató al ruso.

¿Cómo ha dado con él?

Pensé que si el método de esta gente

era no dejar cabos sueltos,

a este tío le quedaba poco tiempo de vida

y que si se paseaba por el Ministerio como por su casa,

seguramente sería uno de nuestros agentes, como usted dijo.

Ajá. Y buscó en los últimos informes

de agentes muertos o desaparecidos.

Le presento a Francisco Rodríguez Melquiades,

agente del Ministerio de 1958.

Desaparecido en una misión en el siglo XIII.

Después de cometer un asesinato.

Mientras simulaba estar en otra misión.

Investigaré si hay más agentes de nuestro Ministerio

en la misma situación, de esta o de otras épocas.

(Teléfono)

Perdón.

Sí, dígame.

Ya le he dado su mensaje a Ernesto Jiménez.

Mal, está mal.

La joven es brava, pero no creo que aguanten mucho tiempo.

Gracias, Azcárate.

Manténgase en la zona y...

y téngame al corriente de las novedades,

aunque me temo que no serán muy positivas.

De Paco me encargo yo. Acabo de hablar con él.

¿Quién es Paco? El mejor falsificador, un artista.

Él se encargará de los documentos.

-Recibo de deuda del Lloyd Bank, tengo.

¿La tarjeta de oficial?

Toma la mía.

¿Entradas del teatro?

Tengo de mi último viaje a Londres.

¿Las cartas del alto mando, el mapa de Grecia?

El mapa te lo consigue él. Cartas tengo yo en mi cuchitril.

Entonces solo me hace falta la foto.

Bueno... y un muerto, ¿no?

Hay que esperar a que Paco tenga todos los documentos

o el muerto estará más seco que la mojama.

Lo importante es que Nauss se trague el anzuelo.

¿Quién es Nauss? El cónsul alemán en Huelva.

Luchó en la guerra civil contra la República.

Estuvo en la Legión Cóndor, la que bombardeó Guernica.

Nunca entenderé cómo un soldado puede matar civiles inocentes.

Quien hace eso no es un soldado, es un fanático.

Afortunadamente no le conozco.

Yo no volvía aquí desde antes de la Guerra.

Afortunadamente quien no te conoce es él a ti.

Y así debe seguir, así que déjame a mí con las gestiones.

Señores, se nos olvida algo importante.

Si queremos hacer pasar a este tipo por un oficial británico,

tendría que tener una mujer, una novia.

Esos detalles hacen las mentiras creíbles.

Pues tendremos que buscar una.

¿A qué está guapísima, Isabel?

(ISABEL) Parece un ángel. -Gracias, bonita.

Venga, un par de fotos más y ya está.

¿Un par de fotos nada más? ¿Y nosotros qué?

¿No?

Venga, venga. -Claro, cojones.

No, no, yo no. ¡Eh, "quillo"! Ven, ven.

Dejadme, dejadme. ¡Vamos, Alonso!

¡Te roban el ánima! Anda.

(WILLIAM) Que sale muy bien. Venga.

(NAYLOR) Cambiad, cambiad. Yo ya, suficiente.

(MUJER) Solo las señoras.

(MUJER) Ahora tú. William, tú.

Yo te cojo. ¡Ah!

(NAYLOR) Ahí, ahí, ahí.

Y ahora...

No, no, no.

Vamos a hacer las porterías, venga.

(WILLIAM) ¡Eh! ¡Falta!

¡Pacino!

¿Pasa algo?

Bueno...

El mundo a punto de desmoronarse,

Ernesto, Dios sabe si está vivo,

y nosotros aquí jugando, tan felices.

Se llama espíritu de supervivencia;

nacemos con ello en el cerebro.

En el cerebro y en el alma.

Venga, vamos. Vamos.

A ver, ¿qué pasa?

¡Vamos, vamos!

(LOLA JOVEN) "Siempre soñé con el día

en que no quedaran fascistas en el mundo".

Ese ha sido siempre el motor de mi vida.

Y me voy a morir sin conseguirlo.

(ERNESTO) El mundo ha sido siempre complicado

y lo será cada día más.

No...

No puede arreglarlo una sola persona.

Pero una sola persona sí puede estropearlo.

Estás helada.

Ven aquí, anda, ven aquí. -¿No le importa?

Claro que no.

Tengo miedo, Ernesto.

No sé si podré aguantar un interrogatorio más.

(Teléfono)

(EN INGLÉS)

(Sonar submarino)

Buenos días. Buenos días.

¿Adónde vas? A escribir una carta de amor.

Si tiene novia, le escribirá cartas de amor.

También llevaría cartas de ella.

Pero esas no sé yo si las sabré escribir.

Y sabrán por la caligrafía que las ha escrito el mismo hombre.

Iré donde los Naylor a que me la escriban.

No hace falta, ya te lo hago yo.

¿Tú sabes inglés? Ajá.

Al nivel de Winston Churchill.

Ella sí que es una caja de sorpresas.

Un soldado no llevaría cartas de amor;

le distraerían.

Bueno, mientras tanto,

nosotros nos vamos a dar una vueltecita.

¿Qué te pasa a ti? Bah.

Va, cuenta, anda.

Siento vergüenza de hablar de mis cuitas

con una misión tan importante. La vida es como es,

hay que lidiar con ella... No te avergüences. Cuenta.

Llevo mucho tiempo con Elena. Ajá.

Juro por Dios que no he yacido nunca tanto con una mujer.

Mira qué bien. Pues no consigo preñarla.

Pues una de tres: o tú eres estéril o lo es ella

o se está tomando la píldora. ¿Qué es eso de la píldora?

Con el tiempo que llevas en este siglo, ¿y todavía no sabes...?

Se llaman píldoras anticonceptivas

y si las tomas, evitas quedarte embarazada.

Pero... Pero eso debería consultármelo, ¿no?

¿O una mujer puede tomarlo sin que lo sepa su hombre?

Vamos. Mejor que lo hables con ella, ¿vale?

Pero respeta lo que quiera hacer con su cuerpo,

que su cuerpo es suyo, por mucho que la ames.

Y vos, ¿estáis pensando en Marta?

No. Estoy pensando en William Martin,

que me suena el nombre y no sé de qué.

Podéis buscarlo en la Red de Redes.

Lo he intentado, pero no hay cobertura.

Ah, claro.

(OFF, EN INGLÉS)

(WILLIAM, EN INGLÉS)

(EN INGLÉS)

(LLORA)

¿Estás bien?

Sí, no es nada.

(EN INGLÉS)

¿Ya está?

Por Dios, las cartas de amor no tienen que ser tan largas.

Tranquilo. Yo ya he acabado.

Y yo.

Bueno, ahora solo nos falta... una cosa.

(Ladridos)

Tenéis diez minutos. Yo espero por si viene alguien.

No, demasiado mayor.

Vamos a ver el otro.

Alonso.

Este nos podría servir.

¿Cómo va a ser este pobre hombre un oficial inglés?

No se lo van a creer. Ya...

(WILLIAM) Hay dos cadáveres más. Vamos.

Cojonudo. Como no la maquillemos...

Bueno, bigotillo ya tiene. Pacino, por favor. Un respeto.

Es verdad.

Pues estamos jodidos, ¿eh? Como no matemos a alguien,

no sé dónde encontrar un muerto que valga.

Pues sería la única solución, ¿eh?

Si no fuera porque nunca mataría a alguien.

Esto va a ser imposible.

Si desde Londres nos hubieran ayudado...

Venga, vámonos.

(OFF) "Ha sido un honor haberos conocido.

Recordadme con cariño.

Martin".

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Pasos alejándose)

(Fuera, ladridos)

(Graznidos de gaviotas)

¿Estáis loco?

No he estado más cuerdo en mi vida.

No podéis morir.

¿Por qué no? Nadie me espera en casa.

Vais a volver conmigo.

Tú dijiste que no hay mayor honor para un soldado

que morir en batalla, y esta es mi batalla.

Puedo salvar miles de vidas. Puedo ayudar a ganar una guerra.

Déjame ir, amigo.

Toma. Yo ya no la necesito.

Vuestra mujer y vuestros hijos

se alegrarán mucho de volver a veros.

Me la dio antes de partir.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Soy Naylor.

¿Y William?

Ha decidido sacrificarse.

¿Dónde está?

Flotando en el mar.

¡Imbécil!

Se ha sacrificado por nada.

¿Qué queréis decir?

Londres ha estado intentando comunicarse con él.

Como no podían, nos han enviado un mensaje cifrado.

La operación Mincemeat vuelve a ponerse en marcha.

No puede ser.

Lo es. Un submarino viene para acá

para arrojar un cadáver al mar con toda la documentación.

¡Mierda!

"Oh, my God".

(Teléfono)

"What's the matter? What's happened?".

No me jodas, puto cable de mierda.

Ha muerto por un puto cable suelto.

Hay que recuperar el cadáver de William.

¿Y permitir que su muerte fuera en vano? Ni hablar.

Pues entonces encontrarán dos cadáveres

y la misión se vendrá abajo.

Naylor tiene razón.

La historia ha vuelto a su ser; mejor dejarla así.

(Recepción mensaje en morse)

¿Qué dice?

Han hundido el submarino. No hay cadáver.

Decidle a esos gaznápiros que ya no hace falta.

(Transmisión mensaje en morse)

(Recepción mensaje en morse)

"Sir".

(Recepción mensaje en morse)

La misión sigue adelante.

Gracias a Dios. Y a la Virgen del Rosario.

Si un vecino encuentra el cadáver, podría reconocerlo.

O Nauss podría averiguarlo. Los nazis no dejan cabos sueltos.

¿Qué significa eso? Que hay que desfigurar su rostro.

Y que el cadáver nos llegue antes que a la morgue.

Hablaré a un pescador de confianza para que recupere el cadáver.

Yo me encargaré de lo otro.

Lo siento. Lo estoy contando como pasó.

Bueno, como la película. ¿Algo más?

Debe llevar el crucifijo y la medallita de la Virgen.

¿Por qué?

Para que lo entierren el mismo día y no se lo lleven a Alemania.

Este es un pueblo muy católico y pidieron respeto para el muerto.

(HOMBRE, EN ALEMÁN)

(EN ALEMÁN)

¿Necesitaba un médico alemán, señor Nauss?

Sí.

La ciencia forense no es muy avanzada en España.

No creo que los forenses de aquí sean muy malos,

ya que "Herr Doktor" ha dictaminado lo mismo que ellos.

¿Sabe usted el alemán?

Soy un hombre de negocios.

A pesar de todo,

quiero llevarme el cadáver a Berlín.

Eso ni pensarlo. Es súbdito inglés.

Estamos en guerra. -En España no.

Y este hombre era católico.

Debe tener cristiana sepultura de inmediato.

Si quiere, puede llamar al alcalde o al obispo.

Creo que opinarán lo mismo que yo.

Y ellos también tienen sus contactos.

Está bien.

¿Qué hace?

Llevarme la documentación que traía el cadáver.

Eso es un atentado a la intimidad del muerto.

No pienso permitirlo.

Yo respeto sus asuntos espirituales.

Los terrenales son cosa mía.

Misión cumplida.

Lástima que William no pueda celebrarlo.

Lo estará celebrando allá donde se encuentre.

Seguro. ¿Ernesto estará bien?

La verdad es que no me lo puedo quitar de la cabeza.

Bueno, ni a él ni a William...

ni a la joven Mendieta.

Pero ¿sabéis lo que pienso para consolarme?

Que se la hemos colado a Hitler.

(EN ALEMÁN)

(Portátil, voz en inglés)

(Intercomunicador)

(SALVADOR) Sí. (ANGUSTIAS) "Llamada de Azcárate".

(SALVADOR) Pásemela.

(Teléfono)

Cuénteme, Azcárate.

(ERNESTO, DOLORIDO) ¡Ah! Ah.

(ERNESTO EXHALA)

Necesitamos algo para desinfectarla.

(Puerta abriéndose)

(HOMBRE, EN ALEMÁN)

Creo que ya no va a hacer falta.

(CURA) "Requiem aeternam dona eis, Dómine.

Et lux perpétua lúceat eis.

Requiescant in pace". Amén.

Isabel, me tengo que ir.

Pero antes quiero que me prometas una cosa:

que nunca le van a faltar flores a esta tumba, ¿vale?

(Paladas de arena)

(Avioneta sobrevolando)

(Pasos acercándose)

¡A ver cómo andáis de puntería, cabrones!

¿No tienes miedo?

Sí, mucho, pero no hace falta que lo sepan.

(EN ALEMÁN)

(Ráfaga de disparos)

¿Qué pasa? -No sé.

¿Qué está pasando? ¿Quiénes son ustedes?

(ERNESTO) Justo a tiempo.

Calle, por Dios, que hemos pinchado y creí que no llegábamos.

¿Quién es usted?

Alguien que valora mucho su trabajo, señorita Mendieta.

Gracias.

¿Qué va a hacer con ella?

Reclutarla.

Total, según dice la historia, la reclutaré dentro de diez años.

¿Cree que cambiará?

Bueno, siempre se puede cambiar.

(Llaman a la puerta)

Pase.

¿Qué hace usted aquí?

Lo siento.

No sea cínico.

Si Lola le hubiera importado, le habría salvado la vida.

Y la he salvado.

Le aseguro que...

Dios, lo siento.

Todo lo que pase en el Ministerio a partir de ahora

será culpa suya, Salvador, culpa suya.

Lola ha dejado una carta para usted.

(Puerta cerrándose)

(LOLA) "Pintada, no vacía.

Pintada está mi casa

del color de las grandes pasiones y desgracias".

Ya sé de qué me sonaba el nombre de William Martin.

He revisado la novela, la leí hace años,

he vuelto a ver la película, y lo mismo.

Un submarino dejó en el mar el cadáver de un mendigo

que se suicidó con matarratas, como si fuera un oficial inglés.

Bueno, su nombre: William Martin.

Pero eso quiere decir... Quiere decir

que lo que dice la historia es falso o que la cambiamos.

O que la historia nos esperaba

para que pasara lo que tocaba. No sigáis, por Dios.

Me planteo estas cuestiones

desde que trabajo para el Ministerio,

y pensarlo me da mareos.

Yo solo sé una cosa.

Era un soldado y un verdadero hombre de honor.

Con saberlo yo, me basta.

Me pregunto si todavía habrá flores frescas en su tumba.

(Trinos)

Ya está, yaya.

(HOMBRE, OFF) "Sin duda, la doncella de mis sueños

era la misma que habíamos conocido en las ruinas de Trasmoz.

Solo nos dio su nombre:

Mencía".

Ayudadme.

(SALVADOR) Mi hermano Valeriano captó su intrigante belleza

en un dibujo que conservo como oro en paño.

"Tengo que encontrar a Mencía".

Buscando a Mencía desesperadamente.

(SALVADOR) Sí, algo así.

"Desde mi celda", es la décima carta de Gustavo Adolfo Bécquer.

¿Décima? Solo escribió nueve, ¿no?

Ajá, así es. (ERNESTO) Por suerte,

hemos interceptado la décima a tiempo, antes de su publicación.

¿Y vamos a montar una misión

porque Bécquer escribió una de más?

En vez de comedia romántica debiste mirar en cine de terror.

Pues no leáis las leyendas del tal Bécquer

o se os aflojarán las tripas.

¿Tú te las has leído? Claro, les eché un vistazo.

Son inquietantes. Yo es que no lo entiendo.

La vida ya es suficientemente ardua y sombría.

¿Para qué inventarse historias escalofriantes?

Porque eso es el romanticismo.

¿Quiere que instruya a Lola como agente del Ministerio?

Exacto.

En el bosque nos cruzamos con una muchacha que parecía perdida.

¿No será del pueblo? (HOMBRE) No.

(MUJER) Es forastera. No se acerquen.

Es una bruja.

(SALVADOR) Ya le habrá dicho Irene, nuestra jefa de logística,

que estará al cargo de su instrucción.

(ANGUSTIAS) Que no me acusen de tener prejuicios con Lola,

porque no son prejuicios, son "posjuicios".

O sea que la churri de Bécquer viaja en el tiempo.

Si no tuviera esa sospecha, no los habría llamado.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 2: Tiempo de espías - Ver ahora

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