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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 5: Deshaciendo el tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

Vaya borrachera que lleva su amigo.

-Pues a mí esa cara me suena.

-Vénganse a mi taller,

tengo de todo para cuando se quedan amigos.

-Les presento a mi amigo Carlos.

Hola.

Hola.

¡Zorra será tu puta madre!

¿Clara Campoamor?

¿Nos conocemos?

Picasso no está pintando el Guernica.

Mañana tendrá lo suyo y lo mío. -Lo encontrará donde le dije.

Está dibujando al tipo que hablaba anoche con Picasso.

Está incompleta, necesito sombrear.

-Sombrear ni sombrear, toma.

Ya que no podemos cambiar tu pasado,

cambiaremos tu futuro.

He sacrificado mi obra

por la mayor obra de arte de todos los tiempos.

-Es Díaz Bueno, eso quiere decir que puede haber

un infiltrado de Díaz Bueno en este Ministerio.

-No estará pensando en Lola.

Picasso le contesta que no quiere hablar del tema

y que se quite la ropa. Joder.

He visto porno con giros de guion más elaborados que este.

No vuelvas a España, Clara.

Franco ganará la guerra.

¿Sabes cuántas veces he pensado en coger una puerta a 1943

y pegarle un tiro a Carlos?

Demasiado tarde.

Este señor robó Las Meninas

y le mandó una fotografía para demostrarle que él las tenía.

Y luego le ofreció cambiarlas por el Guernica.

Y le dijo que, si no aceptaba el trato,

las destruiría.

Exacto. Pero si es el Guernica.

¿Qué coño hace aquí?

-Saludos del Ministerio del Tiempo.

¡Lola!

Suéltala.

Esta vez no arruinaréis mis planes.

No hombre, no.

No te puedes morir todavía.

Vale, ¿y ahora cómo coño rescatamos a Lola?

(Sirena)

¡Angustias!

Angustias.

Dios mío, estáis vivos.

Menos mal que no estabais dentro. -¿Y los demás?

¿Pero todos?

¿Todos?

Todos.

-Os voy a dar un consejo.

No intentéis cambiar el pasado. Es chungo total.

(Música)

Les presento al capitán San Martín.

Fue esencial en la victoria de la Batalla de Bailén

frente a las fuerzas de Napoleón.

-Hemos recibido el aviso de que su vida

corre peligro antes de entrar en combate.

Deben averiguar quién le persigue y evitar su muerte.

Por lo menos, tenemos que salvar a un héroe español.

Bueno, a medias.

¿A medias qué? ¿En lo de héroe?

No, en lo de español.

-San Martín nació en el virreinato del Río de la plata,

lo que hoy es Argentina,

pero sus padres eran españoles, de Palencia.

A los seis años, se trasladó a Cádiz.

Por lo tanto, español, ¿no?

Es clave en la independencia de América.

Liberó Chile, Perú y Argentina,

algunos le colocan por encima del propio Bolívar.

Otra vez tenemos que arriesgar la vida por un traidor.

Hombre, tanto como traidor...

Evidentemente, fue una figura clave para entender

la victoria en la guerra de la Independencia.

Luego...

Bueno, luego tomó otro camino.

O sea, que nos vamos a los previos de la Batalla de Bailén.

Por ir al grano. Yo no lo hubiera resumido mejor.

-19 de julio de 1808, puerta 336.

Pues venga, al lío.

Pacino, usted quédese, por favor.

(TOSE)

Entiendo que su situación personal no es nada fácil.

-¿Se sabe algo de Lola?

Por lo que veo, ya la dan por perdida, ¿no?

-Señor Méndez, creo que debería tomarse unos días de descanso.

-Pues yo creo que debería seguir buscándola.

-¿Cree que no estamos haciéndolo?

-¿Igual que vigilaron que Díaz Bueno no saliera del psiquiátrico?

-Eso fue un error del sistema. -Fue corrupción.

-Ese es el principal fallo del sistema.

-¿Y se sabe algo del cacharro ese?

-Hemos alertado a todos nuestros observatorios

de 1937 para que nos avisen si le ven.

Y ahora, márchese a casa.

Y no es un consejo.

Es una orden.

-Usted siempre se queja de cómo España trata a sus héroes.

¿Se ha parado a pensar por un momento

cómo trata este Ministerio a sus agentes?

Permiso.

Tiene truco.

(GOLPEA)

Ya está. -Gracias.

Siento mucho lo de Lola.

-Muchas gracias.

(Móvil)

¿Sí?

Sí, claro, ahora mismo voy.

Bueno, ya casi estamos.

¿Qué pasa, Alonso? Que no paras de mirarme.

Todavía le extraña que una mujer se vista de soldado.

No esperarás que Alonso cambie a estas alturas, ¿no?

No, no es eso.

No dudo de vuestra valentía,

pero combatir contra el ejército de Napoleón...

Las guerras carlistas no fueron moco de pavo y ahí estaba yo,

salvando a Espartero.

Para que luego se diera el "abrazo de Vergara".

Alonso, sé que querrías a Pacino con nosotros.

Yo también.

Pero tiene la cabeza lejos de aquí. Muy lejos.

Esperadme en el comunicador, tardo un minuto.

A la orden, jefa. No puedo ni andar con estas botas.

Me van a matar otra vez.

Quiero encargarte tu primera misión.

¿Ya?

Si yo no estoy preparada. Sí lo estás.

De verdad que no.

Carolina, si te digo que estás preparada,

es que lo estás, ¿entendido?

Claro.

Pues... ¿De qué se trata? Escúchame atentamente.

No quiero que te separes de Pacino.

Hola.

¿Qué haces despierta?

¿Ha sonado ya el despertador?

No.

Pero sonará ahora. Y no sueñes tanto conmigo.

(SUSPIRA)

"Buenas noches, guapo.

Me voy a dormir, ¿tú qué haces?

Que sepas que te echo de menos."

"Habían pasado 11 días desde que Lola desapareció.

No me la podía quitar de la cabeza.

No soportaba la idea de no volver a verla.

Y decidí pasar a la acción."

Voy a grabar este vídeo por dos razones.

La primera, por mí mismo.

Por si con tantas idas y venidas, luego no recuerdo

quién soy ni lo que he hecho.

Y la segunda...

porque si lo que voy a hacer sale mal,

quiero que quede como prueba.

Como que soy el único responsable de lo que va a pasar.

Voy a cambiar el pasado.

"Necesito salvar a Lola."

Hola.

Hola.

-Hola.

Empiezas fuerte tú por la mañana, dos cafés.

-Ah, no, este es para Lola.

-No te he dado las gracias. -¿Por?

Por la charla que diste el otro día,

la de técnicas de interrogatorio, que me moló muchísimo.

Sobre todo, eso que dijiste de que nunca te fíes de un tío...

-Que no te mire a los ojos porque seguro que te está mintiendo.

Aunque me he puesto a ver series de polis

y me he fijado y el menda que no te mira a los ojos

es el malo.

-Es lo primero que te enseñan cuando eres policía.

Pero tampoco te puedes fiar de los que te miran.

Nunca sabes cuándo te dicen la verdad.

Chao.

"No sé por qué, pero sentí que Carolina me ocultaba algo".

-Vaya trabajo. Vaya responsabilidad.

Pensar que si la cago en una misión puedo cambiar

la historia de España...

Me da un telele.

-Pensar en que te puedes equivocar es bueno.

Es una alarma para estar atenta y no cagarla.

Eres mi Yoda, Angustias -Joder, Irene...

-Mujer, un poco más mona que ese engendro soy.

-En vaya marrón me has metido.

Un cortadito para la señorita.

Muchas gracias.

¿Por qué me miras así?

¿Qué haces?

Bueno, estoy comprobando si cuando salvamos a Julián

nos pudimos dejar algún cabo suelto que pudiera cambiar la historia.

Hubiera saltado alguna alarma, ¿no?

No siempre saltan. No siempre saltan.

(Móvil)

Es Salvador, quiere vernos.

¿No te ha sonado a ti? No, qué raro.

Cierro esto y voy. Te espero allí.

Hasta ahora. Chao.

¿Qué pasa? Que no toca, ¿no?

-No, y mira que llevo tiempo intentándolo.

-Si sabes que no toca, ¿para qué juegas?

-Porque es la única ilusión que tengo.

Y sin ilusión... -Tengo prisa.

Bien, ahora que el señor Méndez ha llegado, podemos empezar.

-Lo siento.

Me he encontrado la rueda del coche pinchada, lo siento.

-Señoras y señores, tengo una buena noticia y una mala.

La buena es que Julián Martínez vuelve a trabajar con nosotros.

Gracias.

Y la mala... -Que mis Meninas han desaparecido.

-Hemos recibido una alarma de 1937, del Museo del Prado.

Las Meninas y otros cuadros de gran valor han desaparecido

cuando eran trasladados a Valencia

a causa del bombardeo de la Guerra Civil.

-Hay un mensaje para usted. -Perdonen un momento.

¿Qué ocurre?

Es Renaud.

Me escribe desde el París de 1937.

Picasso no está pintando el Guernica.

Dos alarmas y las dos de la misma fecha.

3 de mayo de 1937. -Demasiadas coincidencias, ¿no?

Perdonad, disculpad, eh... ahora vengo.

¿Estás bien?

-La acompaño.

Lola, ¿cómo te encuentras?

Fatal.

Tranquila, voy a buscarte una manzanilla.

Es mano de santo. Lo saca todo fuera.

Gracias, Angustias.

Lola no está en condiciones para ir de misión.

-¿Qué le pasa?

-Algo le debe haber sentado mal.

-Llame a Alonso, a ver si puede incorporarse de su baja hoy mismo.

-No sé si es prudente.

Lo es.

La historia del arte en España está en juego.

-Agua caliente con limón, que va muy bien...

Y arroz blanco.

"Lo primero era conseguir que Alonso sustituyera a Lola."

¿Seguro que estás bien?

Que sí, ¿cuántas veces me lo vais a preguntar?

Joder.

Claro, a ver...

Si tienes que descansar, tienes que descansar...

Vale.

Oye, te voy a dejar, que estoy aquí con...

Venga, chao. ¿Qué tal está Lola?

Bien, está en la cama, pero bueno, un poquillo mejor.

Tranquilo, Pacino, lo mismo es un presagio.

¿Presagio de qué?

Mi madre tuvo una cagalera

el día que tenía que viajar a la corte.

El carruaje se precipitó Despeñaperros abajo, murieron todos.

Válgame Dios.

Desde luego, Velázquez, para dar ánimos eres único, macho.

La diarrea le salvó la vida.

"Lo segundo era que nadie me viera al lado del Pacino

de hace dos semanas, que acompañó a Irene y a Velázquez

a visitar a Picasso, como había sucedido."

Guau, qué maravilla.

Acojonante.

-¿Dónde estarán mis Meninas?

Ya estamos aquí otra vez.

Vaya mierda. Españoles matando españoles.

Y desde hace siglos.

Doy fe.

"Antes de viajar unos días más adelante para ver

si había salvado a Lola,

no pude evitar pasar un rato con ella."

Todo va a salir bien.

"Lo había conseguido, había cambiado la historia,

pero el coste era demasiado grande.

Se dice que... todo soldado

sabe que en la batalla le espera la muerte.

Y los que los mandan, también lo saben.

Pero nunca estamos preparados

para la pérdida de aquellos a quienes queremos.

Dos de nuestros mejores hombres

que tantas veces han defendido nuestra historia

y nuestro tiempo,

ya no están con nosotros.

Se fueron cumpliendo una misión.

Pero no lograron evitar la trampa que les tendió el enemigo.

Misión cumplida.

El Guernica y Las Meninas vuelven a ser nuestros.

Hay algo que no cuadra, Alonso. Estamos en 1937.

¿Cómo es posible que en un día Las Meninas hayan viajado

a París y el Guernica a Madrid?

Yo ya dejé de hacerme preguntas hace tiempo.

(Choque)

No habrá un lugar en el mundo

ni en los siglos pasados donde pueda esconderse el asesino.

Le encontraremos.

Porque si hay que llorar, lloraremos.

Pero si hay que luchar, lucharemos también.

Y os lo contaremos.

Por eso...

"A las aladas almas de las rosas del almendro de nata,

yo os requiero.

Que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañeros del alma.

Compañeros".

¡No!

No, no...

Hostia, hostia, hostia...

La he cagado.

Hostia, la he cagado.

Mucha fuerza.

-Pacino... -Lo siento mucho.

Eras tan especial para él...

-Si yo pudiera...

-Lo sé.

Cambiarías tu vida por la suya. Lo sé.

-Lo siento mucho.

Lo siento muchísimo. -Gracias.

-Pobre Julián.

Es el único agente al que he tenido que enterrar dos veces.

Hay que encontrar a Díaz Bueno como sea.

Y hacerle disfrutar de placeres medievales.

-Yo me encargo. Soy especialista en eso.

Irene.

¿Sí?

Que...

Que lo siento mucho.

Sí, lo sé.

Todos lo sentimos.

No...

Bueno, sí, pero que siento...

Que te he fallado.

No sé de qué me estás hablando.

Lo que me pediste ayer.

¿El qué?

Que no...

No, no es nada importante, al final...

Estaré nerviosa y...

Carolina, todos lo estamos.

Vete a casa y descansar un poco.

¿De acuerdo?

"La había cargado. Y había alguien que lo sabía.

Carolina me había estado siguiendo por orden de Irene."

(Reloj)

Joder.

Nunca atino con las puertas. A ver.

(Reloj)

(Ducha)

(Ducha)

(GRITA)

¡Coño! ¿Qué haces aquí?

-Perdona, es que me he tenido que duchar.

Me he equivocado de puerta y aparecido en plena tomatina.

¿Dónde tienes el gel?

-Y yo qué sé, donde siempre. -Pues no está.

-Ah coño, es que se ha acabado, espera.

¿Me estás diciendo que vienes...? -De dentro de unos días.

Pero es que necesitaba hablar con alguien

y solo confío en mí misma.

O sea, en ti.

-Pues piensa en voz alta y no me des estos sustos.

-Es que si pienso en voz alta, me aturullo.

-También es verdad.

Todavía me acuerdo del día en que Irene me trajo al futuro,

al Ministerio.

-Quién me lo iba a decir. Bueno, nos lo iba a decir.

-Me da la oportunidad de cambiarme la vida

y yo no sé aprovecharla porque soy torpe.

-No, mujer, no digas eso.

Que estamos empezando. No hay que ser pesimista.

Cuéntame qué ha pasado.

Bueno, qué va a pasar.

-Pues que he llegado tarde, como siempre,

no valgo para ser agente del Ministerio.

-Yo pienso lo mismo, pero hay que seguir luchando.

-¿Y qué hago?

Si Irene ni siquiera se acuerda de que me ordenó vigilar a Pacino.

¿Cómo no se acuerda?

-Porque lo que pasó en el pasado cambió el presente,

pero como tú estabas viajando en el tiempo, no te afectó.

Esto nos lo explicó Ernesto en la segunda clase.

-Cierto.

Es que con tantas cosas que tengo en la cabeza,

ya ni me acuerdo.

-Pues tienes que estar más atenta y más segura de ti misma.

-Le dijo la sartén al cazo.

-Solo que ahora no sabemos quién es la sartén y quién el cazo.

-Es curioso, pero contigo me siento más segura de mí misma.

-A mí me pasa lo mismo.

-Vamos a vernos más a menudo.

-Eso sería señal de que las cosas van mal.

-Tienes razón.

Nuestro pasado es una mierda. -Como un piano de grande.

-Pero ahora tenemos una segunda oportunidad.

No todo el mundo la tiene. Tenemos que aprovecharla.

¿Y ahora qué escribes?

-Las preguntas del examen que vas a hacer mañana.

-Me va a salir fatal, ¿no? -Como el culo, pero tranquila,

que con esto vas a sacar matrícula de honor.

Me voy a vestir, que tengo que volver al presente.

-¿Crees que Pacino lo volverá a intentar?

-Eso espero.

Y si no lo hace él, lo haré yo. Por Alonso y por Julián.

(Reloj)

A esa misión tendría que haber ido yo.

Yo era la que tenía que estar muerta, yo.

No Alonso. ¿Por qué no intentas descansar...?

Pacino, deja de mimarme.

¿Vale?

(SUSPIRA)

Yo no tengo una hija que cuidar. A mí nadie me va a echar en falta.

Pero eso no es verdad.

Lo siento.

Me voy a casa, que quiero estar sola.

Segundo intento, volvemos a empezar.

No voy a permitir que mueran Julián y Alonso.

Es un precio demasiado alto. No.

"Así que viajé de nuevo dos semanas atrás.

Solo tenía que comprobar que nada había cambiado

después de darle a Lola su café con laxante."

Cortadito para la señorita.

Muchas gracias.

¿Qué ocurre?

Perdonad, disculpad, eh... ahora vengo.

¿Estás bien?

-La acompaño.

Lola, ¿cómo te encuentras?

Fatal.

Mi madre tuvo una cagalera el día que tenía que viajar a la corte.

El carruaje se precipitó Despeñaperros abajo,

murieron todos... Válgame Dios.

Desde luego, Velásquez, para dar ánimos eres único, macho.

La diarrea le salvó la vida.

"Afortunadamente, nada había cambiado.

Todos fueron a su misión correspondiente

y actué rápidamente para que Carolina no se diera cuenta

de mi segundo intento.

Solo que, esta vez, no fui a cuidar a Lola."

Ya estamos aquí otra vez.

Vaya mierda.

Españoles matando españoles.

Y desde hace siglos.

Doy fe.

Qué maravilla.

Buah, acojonante.

-¿Dónde estarán mis Meninas?

Misión cumplida.

Las Meninas y el Guernica vuelven a ser nuestros.

Algo no cuadra, Alonso.

Estamos en 1937, ¿cómo es posible que en un día

Las Meninas hayan viajado a París y el Guernica a Madrid?

Yo ya dejé de hacerme preguntas hace tiempo.

(Ruido de avión)

Estoy bien, tengo un chaleco antibalas.

Sálvalos.

Sálvalos.

(Reloj)

(SUSPIRA)

Tú me has estado siguiendo, ¿verdad? -Sí, porque Irene me lo ordenó.

Aunque ahora no se acuerda, con todos los cambios que has hecho.

La he vuelto a cagar. -Pero no sabes de qué manera.

-Es que si no intentaras cambiar el tiempo...

Aunque ahora Alonso y Julián no han muerto.

-Vamos, a ver qué nos encontramos ahora.

Sí, señor presidente, una emergencia.

Le mantendré informado.

Alonso, ¿quiere dejar esto ahí, por favor?

Ya le llamaré. Hombre, Pacino.

¡Julián!

No, ¿qué haces?

No podéis beber alcohol, sois menores de edad.

No me jodas, Angustias. Peor no vamos a estar.

Mira, dame eso.

Venga. Vamos para allá.

Jo... Siéntate ahí, venga.

Ahora os traigo unos bocadillos y unos refrescos.

Los bocadillos los acepto.

Los refrescos podéis metéroslos por donde os quepan.

Mira, niño... -Angustias, por favor.

Julián, ¿quiere dejar las tijeritas ahí?

Por favor, tranquilidad y cuéntennos lo que ha pasado.

Estábamos esperando a que volviera un camión

para recoger los otros cuadros.

Díaz Bueno y sus hombres no subieron a ese trasto.

"Y empezó el movidón."

El sistema eléctrico funciona perfectamente.

-Bien.

"La nave despegó."

Luego, Díaz Bueno y sus hombres se sirvieron una bebida.

Parecía como... horchata.

Pero a nosotros no nos dieron los muy cabrones.

"Hi" de putas...

A un prisionero jamás se le niega la bebida.

Todavía es pronto para que bebáis.

Cuando lleguemos a 1907.

Al principio, no entendíamos por qué querían

viajar 30 años atrás.

No tardamos mucho en comprender

que ese bebedizo debía tener poderes,

porque los que lo bebieron conservaron su aspecto.

Su edad.

¿Qué ha pasado?

Es brujería.

No.

Lo que es, es una putada.

Ni una cosa ni la otra.

Es ciencia.

El "fluido García" permite viajar en el tiempo

sin envejecer ni rejuvenecer.

Dales para que beban.

Creo que los podemos devolver así al Ministerio del Tiempo.

¡No pienso beber esa mierda!

Como quieras.

Pero estamos en 1907 y vamos a viajar al 2020.

Si no bebéis,

cuando lleguemos allí seréis cenizas.

Creo que deberíamos beber.

"Calcularon mal."

Cuando las cuerdas se aflojaron y nos pudimos mover...

atacamos.

¡Por Santiago!

(Alarma)

Buena puntería.

No.

La divina providencia.

Pero... sois unos héroes.

Pero unos pilotos de mierda.

Agárrate, no creo que pueda enderezar esto.

No lográbamos aterrizar la nave.

Casi no lo contamos.

(GRITAN)

¿Una máquina que viaja en el tiempo?

¿Una bebida para no envejecer?

Si no los tuviera aquí delante, no podría creérmelo.

-Pues créaselo, Pacino.

Sus compañeros están hablando de la Anacronópete.

-¿Perdón?

¿El ana qué? El Anacronópete,

la nave que viaja atrás en el tiempo.

¿Pero "El Anacronópete" no era una novela

de Enrique Gaspar y Rimbau?

Eso creía yo, que era solo una novela.

¿Cómo estás, cariño?

Ya está, no pasa nada.

Sé que es difícil de entender, Elena.

Pero no es lo que parece. Bueno, sí.

Yo qué sé.

¿Es Alonso?

Sí.

Y yo Julián.

Hola, Elena.

Esto es el acabose.

¿Qué pasa?

La mujer de Alonso está buena que te cagas.

Pero bueno, niño...

Perdón. ¿Perdón?

¿Qué pasa? ¿En qué piensas?

En Julián y en Alonso.

En cómo puede cambiar tu vida en un segundo.

Ya nada es como antes.

Hay que vivir cada minuto como si fuera el último.

Y dejar todo arreglado en tu vida

por si luego no tienes tiempo de hacerlo.

Pues yo tengo tantas cuentas pendientes

que me harían falta varias vidas para cerrarlas todas.

Hay deudas del alma que no se pueden cerrar.

Eso es verdad.

Pobre Carolina.

Tener que vivir estas cosas nada más llegar.

Voy a hablar con ella.

Y tú, anímate. Sí.

Hijo, soy papá.

Llámame cuando puedas, quiero verte.

Te quiero.

¿Le conozco?

-No, no nos conocemos.

Verás, yo soy...

Bueno, yo conocí a tu madre.

Me llamo Ernesto.

-¿Ernesto?

No me suena, igual por nombre... ¿De qué se conocían?

-Si no te importa, ¿nos sentamos un momento?

-Sí, claro. -Bien.

Lo siento.

Es duro criarse sin un padre. -No te creas.

-¿No?

Bueno, mira, Javier,

yo sé que tú y yo ahora somos unos perfectos desconocidos.

Pero quiero que sepas que, a partir de ahora,

aquí me tienes para lo que quieras.

-Gracias, pero...

me ha ido bien así.

Tengo 20 años y no necesito algo que no he echado de menos.

-Claro.

¡Alonso! Es que yo no sé jugar.

¿No me la podrías dar al pie?

Elena, te aseguro que esto tiene solución.

De verdad.

-Lo mismo me ha dicho Salvador.

Pero miente igual de mal que tú.

Me va a tocar ser la madre de mi marido

y de nuestra hija a la vez.

¿A dónde vas?

Me gustaría volver a casa.

Ya verás, cariño. Todo volverá a ser como antes.

Alonso, por favor, vuelve a jugar a la pelota, gracias.

Yo quiero irme a casa.

Que vuelvas a jugar a la pelota, por favor, gracias.

Vale, vale.

Por fin.

Esto se va a arreglar, te lo prometo.

De verdad.

La he cagado pero del todo.

-En eso estamos de acuerdo.

-He estado poniendo remiendos cuando tenía que haber atajado

el problema de raíz. -¿Cuál es?

Díaz Bueno. -Sí, hay que detenerle

antes de que empiece a usar el Anacronópete.

Madre mía.

(TECLEA MUY LENTO)

-Déjame a mí, que con esa velocidad noto cómo me crece el pelo.

(TECLEA RÁPIDO)

Aquí está.

Huyó del psiquiátrico hace menos de un mes,

el 18 de marzo a las 18:30 horas. -18 de marzo, 18:30...

-¿A dónde vas? -A hacerle una visita.

-Voy contigo. -Haz lo que yo te diga, ¿eh?

-Depende.

(Reloj)

Con esta máquina, podré viajar por el tiempo.

Es el Anacronópete, lo conoce, ¿no?

-No.

-En este país falta cultura, usted es una buena prueba de ello.

Con él podré ir a donde me dé la gana.

-Por el tiempo.

-Sí, es mucho más eficaz

que las puertas del Ministerio del Tiempo.

-Veo que sigue creyendo en esa fantasía.

-No me interrumpa, por favor.

Las puertas no cubren todo el tiempo.

Con esta máquina, en cambio, basta fijar la fecha,

llegar a ese año y luego, ir a la parte del mundo que quieras.

Todo el mundo cree que es una novela de ciencia ficción,

pero su autor, Enrique Gaspar y Rimbau,

llegó a dibujar unos planos.

Me costó muchos años encontrarlos.

-¿Y qué piensa hacer con ellos?

-Ordené construirla hace ya un tiempo.

Está ya casi terminada.

Por eso necesito que me firme el alta.

-Creo que eso no va a ser posible, señor Díaz Bueno.

Sigue con alucinaciones.

-Sí, sí va a ser posible, se lo aseguro.

(Pitido)

Hablando de alucinaciones,

será mejor que mire el mensaje que acaba de recibir.

Sí, es Anita, su hija.

Y el tipo que está con ella trabaja para mí.

Y lamento decirle que tiene muy mal carácter.

-¿Me está amenazando? -No, estoy negociando.

Usted decide, tiene dos opciones.

Una, dejarme salir y tener mañana una fortuna en una cuenta en Suiza,

y la otra...

Bueno, ya se la puede imaginar.

Dese prisa en decidir,

me gustaría estar a las siete en casa.

(ARRANCA EL COCHE)

Monta al coche. -¿Quién es usted?

-Tu puta madre, monta al coche, anda.

Venga.

Ya está el Ministerio del Tiempo jodiéndome la vida otra vez.

-Ya verás qué a gusto vas a estar en Loarre.

-Bueno, ¿entramos?

-Todavía no, hay que esperar a que salgan.

-No voy a ir a Loarre. -Ah, ¿no?

¿Qué mira?

¿Has quedado o algo?

Os queda un minuto para liberarme y dejar que me largue.

-¿Qué ganamos con eso?

-Evitar que el Ministerio estalle.

Sé de la mudanza de hace un año.

Una de mis empresas fantasma trabajó allí

y colocaron un explosivo en la máquina de café.

Toda tu gente morirá,

pero puedes evitarlo si dejas que me vaya.

-Si puedes hacerlo explotar, ¿por qué no lo has hecho antes?

-Bueno, siempre es interesante tener un as en la manga para negociar.

Será mejor que me soltéis.

Hace una hora que debería estar reunido con mis hombres.

Sabrán que algo va mal y lo que tienen que hacer.

-Es un farol.

-Yo nunca voy de farol.

(Explosión)

¿Qué has hecho?

-Lo que debía.

(Sirena)

(Toses)

¡Angustias!

Angustias.

-Dios mío, estáis vivos.

Menos mal que no estabais dentro.

-¿Y los demás?

-¿Todos?

¿Todos?

-Todos.

Menos vosotros dos y Lola,

que se ha quedado en casa porque no se encontraba bien.

-Acompáñame a la ambulancia, por favor, tengo que examinarla.

-Vamos. -¿A dónde?

-Vamos a ir atrás, voy a cazar a ese hijo de puta

antes de que vuele el Ministerio.

-¿No entiendes que no se puede cambiar el tiempo?

Que siempre va a pasar algo peor.

Coño, aunque hayas salvado a Lola, ¿qué crees que te diría ella? Dime.

¿Qué quiere que la salves a ella y que se mueran el resto?

Ya está, Pacino, ya está.

Coño, déjala ir, aunque te duela.

(Sirena)

Hola.

Hey, ¿cómo estás?

Me ha dicho Angustias que no estabas bien.

Sí, pero ya me encuentro mejor.

¿Tú qué tal?

¿Todo bien en el Ministerio?

Ven.

Ven.

Ven conmigo, ven.

¿Qué te pasa?

Conmigo, ven.

Ven.

"Carolina tenía razón, debía dejar de jugar con el pasado.

Aunque perdiera a Lola.

Por eso corregí todo lo que había hecho

desde el principio.

Buenas.

Podías haberme traído un cortado.

No deberías tomar tanto café, no es bueno para la salud.

¿Y para la tuya sí? Yo ya estoy echado a perder.

Qué listo eres.

¿Por qué me miras así?

¿Qué haces?

Nada, estoy aquí comprobando si cuando salvamos a Julián

dejamos algún cabo suelto que pudiera cambiar la historia.

Habría saltado alguna alarma, aunque no siempre saltan.

No, no siempre saltan.

(Móvil)

Mira, Salvador. Quiere vernos.

¿No te ha sonado a ti?

¿No habíamos quedado en que íbamos a ser discretos?

Me da igual la discreción.

Me da igual.

Estás muy raro hoy, Pacino.

Muy raro. Sí.

Apago y voy.

Vale.

Tendría que ir al Prado, no a París.

Y dale Perico al torno... Este es un chapa...

Don Diego, ya ha oído a Salvador.

No hay nadie mejor que usted para convencer a Picasso.

Si no hay más remedio...

Todo saldrá bien, ya lo verá.

Buenas tardes.

(SUSPIRA)

-Sabía que estarías aquí.

-¿Qué pasa? ¿No te fiabas de mí o qué?

-No tenía ninguna duda de ti, Pacino.

-Quería verla... hasta el último momento.

-Ya.

No pierdas la esperanza.

A lo mejor en nuestro tiempo, Lola sigue viva.

-¿Tú crees?

-Venga, volvamos al presente.

"Voy a grabar este vídeo por dos razones.

La primera, por mí mismo.

Por si con tantas idas y venidas,

luego no recuerdo quién soy ni lo que he hecho.

Y la segunda,

porque si lo que voy a hacer sale mal,

quiero que quede como prueba,

como que soy el único responsable de lo que va a pasar."

No voy a borrar nada,

porque uno no se tiene que arrepentir

de lo que ha hecho por amor.

Aunque te equivoques, eso sí.

Os voy a dar un consejo.

Nunca intentéis cambiar el pasado.

Es chungo total.

Toma.

Bébete esto.

Siempre has sido muy desconfiada, Lola.

¿Cómo sabes mi nombre?

Nos conocimos hace ya tiempo.

O nos conoceremos en el futuro.

No has cambiado nada.

Sigues siendo la misma Lola que conocí.

Te necesito, cariño.

Juntos podemos hacer grandes cosas.

Y sé que, con el tiempo, volverás a enamorarte de mí.

¿Dónde crees que vas?

¿No me crees?

Voy a decirte lo que te va a ocurrir si no bebes.

Vas a envejecer de golpe.

(Pitido)

¿Me crees ahora?

(Avión)

¿Qué es eso?

1945, Segunda Guerra Mundial.

Mal año para detenerse.

¡Mierda!

(Alarma)

(Alarma)

(Música)

40 años desde que nos conocimos.

-Me gusta que recuerdes el día que nos conocimos.

-Eres nuevo, ¿no? -¿Tanto se me nota?

-Solo los nuevos dan las gracias.

Me llamo Sofía.

-¿Por qué me conoce? -No lo sé.

Pero acaba de meter la pata hasta el corvejón.

¿Einstein asesinado en España?

-Y Emilio Herrera, sospechoso. Pero es imposible. Eran amigos.

Esto debo resolverlo yo solo, sin que lo sepa nadie.

-Ignacio María Ayerbe De la Fuente Jiménez Salgado.

-¿Será cretino?

Cagalindes. Carapán.

Gaznápiro. ¡Catacaldo!

¡Pisaverde! Gilipollas profundos, sin más.

-¡Se paraliza el proyecto dos días antes

de que la ciencia española tocara el cielo!

¡Y no de manera metafórica!

-Su invento no puede caer en malas manos.

Sígame.

-¿A qué año ha ido?

-1936, Madrid.

(GRITAN)

Por supuesto que gasto en lienzos y en óleos.

¿Qué pretende, que pinte las lanzas con rotuladores Carioca?

Yo no pinto espantajos, retrato el alma.

-Pues retrátela más baratita.

Está usted cobrando de dos siglos diferentes.

¿Desde cuándo hace Salvador trabajo de campo?

¿Cómo se llamaba el primer hombre que pisó la luna?

(AMBOS) Kuliakov.

-¡Olé!

-Ya estamos otra vez.

¿Se sabe algo de Salvador?

No sé nada.

Angustia se parece a mí en una cosa.

Que no sabe mentir.

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El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 5: Deshaciendo el tiempo

02 jun 2020

Tras el secuestro de Lola en su última misión, Pacino solo tiene un objetivo: rescatarla. Para conseguirlo, no le importará saltarse las normas de ‘El Ministerio del Tiempo’, algo que puede resultar realmente peligroso… La única que conoce su secreto es Carolina a quien encomiendan su primera misión.

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  1. Adrilomaso

    Qué triste para Latinoamérica ya no poder contar con este sitio para ver tan interesante programa...todo es un negocio. Si no hay acceso a Plaiz pues olvídate de ver tus programas preferidos...mil gracias Van muy bien!

    pasado viernes
  2. Gonzalo

    La mejor serie de todas. Amelia se echa de menos.

    09 jun 2020
  3. santiago

    somos dos !!! un saludo desde Argentina ,excelente la serie se extraña amelia!!

    04 jun 2020
  4. Gabriel

    La Garrido de ¡¡¡infarto!!!, te extraño Amelia. Un servidor.

    04 jun 2020