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Películas gratis y online: De Pedro Almodóvar a Anna Castillo

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Películas gratis y online: 'Julieta' de Pedro Almodóvar, 'El Autor' con Javier Gutiérrez, 'El olivo' con Anna Castillo, 'Nadie quiere la noche' de Juliette Binoche y 'Un día perfecto' con Tim Robins y Benicio del Toro
Películas gratis y online: 'Julieta' de Pedro Almodóvar, 'El Autor' con Javier Gutiérrez, 'El olivo' con Anna Castillo, 'Nadie quiere la noche' de Juliette Binoche y 'Un día perfecto' con Tim Robins y Benicio del Toro rtve.es

En RTVE tenemos el mejor cine. Películas gratis y online en un catálogo sin precedentes que estrenamos en nuestro portal de Somos Cine. Este fin de semana tienes títulos maravillosos. Todas las cintas que te proponemos han sido premiadas en los Goya. La Julieta de Pedro Almodóvar con una Emma Suárez soberbia, El Olivo con la debutante Anna Castillo... y ¡mucho más! Estas son nuestras recomendaciones de cine para este fin de semana de confinamiento:

Julieta de Pedro Almodóvar

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Julieta - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Timbre)

Hola, Lorenzo, te abro. Hola.

¿Cómo vas? Estoy hecha un lío.

¿Por qué? No sé qué libros llevarme.

No es imprescindible, si echas de menos alguno,

lo puedes comprar por Internet. No.

No me gusta comprarme libros que ya tengo.

Me hace sentirme mayor.

(RÍE)

En este momento pareces una niña.

Bueno, ¿además de los libros te falta mucho?

Todavía tengo que hacer algunas compras.

Julieta, nos vamos a Portugal, no al desierto.

Puedes volver a Madrid cuando quieras.

Me gustaría no volver a Madrid, si puedo evitarlo.

Muchas gracias. ¿Por qué?

Por no dejarme envejecer solo.

Eres tú el que no me deja sola a mí.

¿Julieta?

¡Bea!

No me lo puedo creer. ¿Julieta?

¡Madre mía! Qué sorpresa.

Hace justo una semana me encontré con tu hija en el lago Como.

¿Te encontraste con Antía? Sí, imagínate.

Nos quedamos mirando y yo la abordé porque ella no me reconocía.

Tú, sin embargo, estás igual, Julieta.

Mejor, incluso.

Y ¿qué te dijo?

Que había bajado a la ciudad a comprarle cosas a sus hijos.

Que tiene tres, dos chicos y una chica.

Sí, no sé cómo se las arregla.

¿Tú tienes hijos? No, ni siquiera me he casado.

Es una lástima, pero tengo mucha prisa.

No sabes cuánto me alegro de verte tan bien, Julieta.

¿Dónde vives?

En Milán y Nueva York.

Soy editora de complementos de "Vogue", viajo mucho.

Al lago Como fui a hacer una sesión de fotos.

Qué bien. Oye, saluda a tu madre. Bueno...

Mamá murió hace tres años. Lo siento.

Mi hermano vive aquí, hemos quedado con él y mis sobrinas,

pero ya llegamos tarde.

Y ¿qué más te dijo Antía?

Poco. Le pregunté por ti y me dijo que seguías viviendo aquí en Madrid.

Y mira qué casualidad. Sí, aquí sigo.

Y aquí seguiré.

Y ¿la encontraste bien a ella? Sí.

Y eso que iba a cara lavada. Muy delgada.

Pero guapa, ¿eh?

De verdad, me alegro mucho de verte tan bien, Julieta.

Adiós.

-Oye, ¿qué pasa? -Perdón.

(Móvil)

(Móvil)

(Timbre)

¿Sí? Soy yo, ábreme.

Hola.

¿Estás bien? Tengo el agua hirviendo.

Anoche te llamé y no me contestaste.

Necesitaba estar sola.

¿Has terminado ya con las maletas? ¿Con las cajas?

Lo he deshecho todo.

Me quedo en Madrid, Lorenzo.

¿Es una broma?

¿Qué tontería es esa?

No voy a poder acompañarte.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

Sé que no te mereces esto,

pero te ruego que no me hagas preguntas.

No me voy contigo a Portugal.

Me quedo en Madrid.

¿Qué ocurre, Julieta?

Lo he pensado bien y...

¿No me digas que no lo habías pensado hasta ahora?

Llevamos casi un año planeándolo,

Ayer dijiste "No volveré a Madrid, si puedo evitarlo".

¿Qué fue lo que pasó de pronto?

No insistas, por favor.

¿Me das un vaso de agua?

No te reconozco, Julieta. Te estás comportando como una loca.

Lo sé.

No puedo creer que estemos hablando de esto.

Anoche me di cuenta de que me estaba engañando.

Que no quiero irme de Madrid.

Y que prefiero estar sola.

Siempre supe que había algo importante en tu vida.

Que nunca compartiste conmigo.

Nunca quisiste hablar sobre eso.

Y siempre te lo respeté.

Me gustaría que siguieras respetándolo.

Hola, Inocencio. Sí.

¡Señora Julieta!

¡Cuánto tiempo! Sí, mucho.

Por casualidad, ¿no llegó algo de correo para mí?

En todos estos años, no.

Acabo de volver a Madrid

y me gustaría alquilar mi piso de entonces.

¿Está libre? No.

Creí que se había ido fuera de España.

Sí, pero he vuelto.

Y echo de menos esta calle.

¿Hay algún otro libre?

El segundo izquierdo está vacío.

Qué maravilla.

¿Puedo verlo? Le faltan muebles y no está pintado.

No importa.

Voy a por la llave.

Está un poco sucio.

Me lo quedo, Inocencio.

Pero no está para mudarse, señora Julieta.

Si me da su teléfono, yo la aviso.

No hace falta, de verdad.

Con que funcione la cocina y el baño, yo me ocupo del resto.

La cocina y el baño están nuevos.

Estupendo.

"Antía,

dos hijos y una hija,

ha bajado al lago Como a comprar.

Tal vez vive en un pueblo suizo cercano y caro

y ha ido a comprar a Italia, que es mucho más barato.

Va sin maquillaje.

Y está delgada.

Piensa que sigo viviendo en Madrid".

¿A ti te ha gustado el cole? ¿Lo habéis pasado bien?

Y ¿tú?

(Aplausos)

"Querida Antía:

voy a contarte todo lo que no tuve ocasión de contarte.

Porque eras una niña.

Porque me resultaba demasiado doloroso

o por simple pudor.

Pero ya no eres una niña.

Beatriz me ha dicho que tienes tus propios hijos.

Tres, nada menos.

Eres una mujer adulta.

Y una madre.

¿Por dónde empezar?

Te hablaré de tu padre.

Cuando preguntaste cómo lo conocí, te dije que fue en un tren.

Pero no te lo conté todo.

(Tren)

Yo tenía 25 años.

Era una noche muy desapacible y hacía mucho viento".

(Rama)

¿Está libre el asiento?

Sí.

Qué impresionante esa rama, ¿verdad?

¿Le ha asustado?

Pues sí.

¿Viaja usted sola?

Sí.

Cuando la he visto sola, he pensado "Qué bien, así nos damos compañía

el uno al otro".

No tiene ganas de hablar.

Qué lástima.

Perdón, tengo que salir.

Espero que no se acerque mucho al tren.

No le tiene miedo al tren.

Va en busca de una hembra.

La huele en el aire.

¿Te apetece tomar algo?

"Xoan me dijo que se llamaba Xoan

y yo le dije que Julieta.

Me dijo que estaba casado

y que Ana, su mujer, estaba en coma desde hacía cinco años.

Yo le dije que daba clases de filología clásica

y que estaba sustituyendo a una profesora enferma.

Xoan me dijo que era pescador,

que tenía tres gamelas.

Iba a Madrid a comprar un motor para una de ellas.

También me dijo que toda su vida había vivido junto al mar.

En la casa que su abuelo compró cuando vino de Cuba".

(Claxon)

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada. ¿Te apetece estirar las piernas?

No voy bien abrigada, gracias.

Hasta ahora.

(Claxon)

Por Dios, pero ¿qué pasa?

-El tren ha parado. -¿Por qué? ¿Así de golpe?

Sí, por favor, entren. No se preocupen, no es nada.

A mí me ha caído una bolsa en la cabeza y casi me mata.

Hemos chocado con algo.

He visto un ciervo corriendo junto al tren.

No, hombre, por Dios. Qué cosas dice.

Sí, yo también lo he visto.

Que no hemos chocado con nada.

Por favor, vuelvan a sus sitios y no tapen el pasillo,

que el tren se pondrá en marcha en seguida.

-Pues he visto un ciervo. -Y yo, y no me pongo tan pesada.

¿Han visto al hombre que iba ahí sentado?

¿El de las gafas y el jersey negro?

Sí, yo lo vi por el pasillo, estará por ahí.

En la parada bajó al andén, lo vi caminando por la nieve.

Iba sin abrigo, por eso me fijé.

Yo creo que iba "mamao".

¿Ese? Ese está dando vueltas todavía por la estación,

por eso hemos parado.

Cógelo.

¿Qué haces aquí? Vuelve al vagón. Vas a coger una pulmonía.

¿Qué lleváis en la camilla? ¿Eh?

¿Es el ciervo?

No. ¿Por qué dices eso?

¿Es un hombre?

Vamos, sube. ¿Es él?

¿Por eso hemos parado?

Un hombre con un jersey negro.

(TARTAMUDEA) Y que llevaba gafas.

Por favor, sube al tren. Vamos.

Él iba sentado donde vas tú ahora.

Quería hablar, pero...

A mí me molestaba cómo me miraba.

Por eso hui de aquí.

¿Cómo iba a suponer que estaba tan mal?

Cualquier chica habría hecho lo mismo.

Yo debería haberme dado cuenta.

No te tortures, se habría suicidado igual.

¿Por qué llevaba una maleta vacía?

No sé.

Supongo que no quería llamar la atención.

Pero lo tenía todo planeado antes de subirse al tren.

Nadie se suicida porque una chica,

aunque sea tan guapa como tú, no quiera hablar contigo.

No puedo dormir.

Yo tampoco.

"Thálasa, hals y póntos".

Las tres palabras significan "mar" en griego.

"Póntos" es "mar" y "alta mar" y se refiere al mar como camino.

El camino de la aventura.

Por eso, Ulises es el héroe marino por excelencia.

Por ejemplo,

cuando Ulises llega a la isla de Calipso,

agotado después de un naufragio,

la ninfa Calipso, que era guapa de no dar...

Marcos, ¿quién te parece la mujer más guapa?

-Tú. -(RÍEN)

Eso no vale porque soy la profesora y no está bien visto

que la profesora tenga sexo con sus alumnos. Dime otra.

Kim Basinger.

Monísima, mucho más guapa que yo, pelota.

Ángela Molina. También, preciosa.

Pues, como Kim Basinger y Ángela Molina juntas.

Así era la ninfa Calipso.

Y le ofreció a Ulises todo lo imaginable.

A ver, Diego, algo que le ofreciera realmente importante.

Su cuerpo.

Eso lo primero, pero además, algo con lo que todos hemos soñado.

¿La juventud eterna? Exacto.

Y la inmortalidad.

Sin embargo, Ulises lo rechazó.

Y se echó al mar enfrentándose a un sinfín de peligros.

¿Cuál de las tres acepciones

elegiríais para hablar del mar tan añorado por Ulises?

¿Thálasa? No.

¡Póntos! ¡Eso es!

Póntos, póntos, el mar.

El alta mar,

el camino de la aventura y lo desconocido.

(Puerta)

¡Pasa!

Hola. Hola, Julieta. Siéntate, por favor.

Gracias.

La profesora Martínez se reincorpora la próxima semana, así que...

Aquí termina tu periodo de suplencia.

Estamos muy contentos con tu trabajo.

Muy contentos, de verdad, Julieta.

Nunca ha habido tanta asistencia a las clases de literatura clásica.

Muchas gracias.

He disfrutado mucho estos seis meses.

Qué bien, me alegro.

Bueno... Espera.

Ha llegado esta carta, es para ti.

¿Es para ti, Julieta?

Sí, sí.

"Querida Julieta:

no sé si sigues trabajando en el colegio.

Ojalá porque es la única dirección tuya que tengo.

Me acuerdo mucho de ti.

No se me va de la cabeza la noche del tren.

Ana sigue igual o peor.

Aunque solo estuve dos días fuera, a la vuelta la encontré peor.

Cuando estás encima no te das cuenta de esas cosas.

Hoy no he salido a pescar.

La mar está muy picada y esta tarde habrá tormenta.

Me gustaría verte aparecer entre la lluvia.

Buscando un lugar donde guarecerte

y que ese lugar fuera mi casa".

(Ladrido)

Pero ¡bueno!

Canelo, no seas pesado.

Hola.

Me parece que llegas tarde, el entierro fue ayer.

Pero entra si quieres y te tomas un café.

Yo soy la que lleva la casa.

¡Ven, Canelo!

Déjala ahí.

Vamos a la cocina.

¿Cuándo conociste a Ana?

¿A Ana? No la conocía. Ya me parecía a mí.

Porque ella no se movió de aquí en los últimos seis años.

El mar...

Impresiona mucho la primera vez, ¿verdad?

Siéntate.

O sea, que has venido a ver a Xoan.

¿Quieres una pasta? No.

No creo que vuelva esta noche.

Está con Hada.

¿Conoces a Hada?

Hace cerámicas y esculturas.

Ana y Hada eran muy amigas,

cuando Ana todavía hablaba o podía escuchar.

La pobre estaba hecha un vegetal y un hombre necesita una mujer.

Pero yo no soy quién para criticar a Xoan.

¿Más café?

No. Pues dame la taza.

Bueno, ¿qué haces?

Te da tiempo a coger el autobús de las 20:00.

Pasa aquí mismo, en la plaza.

Vamos.

Si quieres puedes venir a casa y te acompaña mi marido.

No es molestia ninguna.

Estoy cansada.

Preferiría esperar aquí si a usted no le importa.

¿Dónde?

Ahí mismo, en el recibidor.

¿Sola?

Bueno...

Yo me quedaría contigo, pero no puedo.

Tengo a mi marido desatendido estos días.

Bueno...

Canelo se queda a hacerte compañía de todos modos.

Gracias.

Cuidado no te quedes dormida y pierdas el autobús.

¿Te llamo al teléfono por si acaso?

No hace falta.

Te llamo.

Canelo, ven aquí.

Hola, hola.

¿Qué?

Ven aquí, sube. ¡Sube!

¿Qué pasa?

(SUSURRA) No te despiertes.

Recibí tu carta y he venido.

No me pude imaginar que tu mujer...

No pienses en eso ahora.

Buenos días.

Qué ricas las pastas.

Son típicas de aquí.

Estoy haciendo el desayuno.

Es que tenía mucha hambre. ¿Hay algo para mí?

Abre la boca.

(RÍE)

(RÍE) ¡No!

Cuando recibí tu carta, lo tomé como una invitación

para venir a verte.

Esa era mi intención.

No podía imaginarme que tu mujer hubiera muerto.

Lo siento.

Ha sido lo mejor.

Esto no era vida.

Marian me llamó para decirme que te dejó aquí esperando el bus,

pero que no estaba segura de que te fueras.

Me dijo que estabas con una mujer.

Ava, creo.

Es una vieja amiga, ya la conocerás.

Es artista, como tú.

Yo no soy artista.

Doy clases de literatura clásica.

Y ahora ni eso.

Bueno, seguro que te cae bien, ya verás.

Yo creo que me voy a ir hoy.

No sé muy bien qué hago aquí.

Pescar, hoy hace buen día. Nos vamos a ir a pescar.

Marian, Julieta, creo que ya os conocéis.

Deja, ya lo hago yo.

¿Se queda hoy?

Sí.

Nos vamos de pesca.

Yo no tenía trabajo.

No tenía prisa.

Pensé quedarme solo unos días.

Tenía que decirle algo a Xoan,

pero lo iba aplazando.

Era una vida nueva,

extraña para una mujer que viene del sol,

pero acogedora.

Las noches se me pasaban volando entre los brazos de Xoan.

Me sentía atrapada

y, a la vez, libre.

¿Puedo tocarlo? Claro, cógelo si quieres.

¡Como pesa! 4 kg, así que ten cuidado.

Pensé que era terracota.

Es de bronce, pero al final es de una pátina de terracota,

del color de las rocas junto al faro.

¡Y qué fuerza tiene!

Intento que mis esculturas sean compactas,

que el viento no pueda tirarlas.

Como la gente de aquí.

La gente de aquí es muy dura.

Visitaba con frecuencia a Ava.

Me gustaba verla trabajar

y fumar.

Y a ella le gustaba que le contara historias mitológicas,

como a ti cuando eras pequeña.

Los dioses crearon al hombre y a otros seres

con ayuda de arcilla y fuego.

Les concedieron los atributos necesarios

para su supervivencia.

A unos les dieron pelaje

y a otros alas para volar.

Cuando le llegó el turno al hombre,

los dioses descubrieron que se les habían acabado los dones,

así que el hombre nació

desnudo,indefenso en medio de la naturaleza.

Estoy embarazada, Ava.

¿De quién?

De Xoan.

Ya venía embarazada de Madrid.

¿Y él lo sabe?

No.

No le quiero presionar.

Tienes que decírselo. Xoan adora los niños.

"A los pocos meses de nacer, te llevé donde tus abuelos

para que te conocieran y conocieran a Xoan.

Dos años después, volvimos a visitarles.

El abuelo Samuel se había prejubilado.

Era el maestro del pueblo y lo había dejado para convertirse

en labrador.

Había vendido la casa en la que yo había crecido

y se había comprado otra en el campo.

Mira, ahí están.

¿Necesitáis alguna cosita más? Nada más, muchas gracias.

Que lo paséis bien. Sí.

¡Eh! ¡Eh!

(RÍEN)

Hola, hija.

¡Oy! ¿Quién está aquí? ¡Mira!

¿Le das un besito al abuelo?

¿Qué tal el viaje? Largo, la verdad. Venimos muertas.

Mira, te voy a presentar.

-Ella es Sanáa. -Hola.

Julieta. Perdona.

Esta maravilla es Antía.

¿Traes alguna maleta?

Sí, una marrón. Tiene mi nombre escrito.

-¿Puedes traerla? -Sí.

Y un carro. Vale.

¿Mamá?

Bien, nos vamos apañando. Ahora la verás.

¿Y esta chica?

Esta es Sanáa, la chica de la que te hablé.

¿Esta es la mujer que os ayuda?

Se ocupa de mamá, me echa una mano con la tierra...

Ha sido suerte encontrarla. Nos ha cambiado la vida.

Venga, vamos al coche.

¿No echas de menos la escuela?

No tengo tiempo.

Entre tu madre y la tierra, se me pasan los días volando.

No te imaginaba jubilándote

y mucho menos prejubilándote. Estamos mejor así.

Tu madre y yo siempre soñamos

vivir en el campo.

¿Hablas español, Sanáa?

Un poco.

¿Un poco? Un poco.

Habla divinamente.

Es que es un poco tímida.

La conocimos hace ocho años, en el Festival

de Música Sacra de Fez.

Se hizo muy amiga de tu madre

y seguimos en contacto con ella.

Es una suerte que ahora esté viviendo con nosotros.

¡Qué bonita!

La casa no tiene lujos,

pero hemos ganado en calidad de vida.

¿Cuál es la habitación de mamá?

Esa ventana que da a la parra.

¿A ti te gusta la casa?

(ASIENTE) ¿Sí?

Después te enseño la casa. Sí.

Ahora quiero ver a mamá.

A ver si tienes suerte y está despierta.

Sara, ha llegado Julieta.

¿Julieta?

Sí, Julieta. Nuestra hija.

¿Nuestra hija?

Hola, mamá.

Ya estamos aquí.

¿No te alegras de vernos?

Esta es Antía.

No la reconoces porque está grandísima.

Os he preparado la habitación de enfrente.

Así estáis más cerca.

No, yo prefiero quedarme aquí.

Yo dormiré con mamá

y a la niña la pongo en la cama pequeña.

Le diré a Sanáa que cambie la ropa de la cama.

Ahí es donde duerme ella.

¿Julieta?

¿Mamá?

¿Qué haces aquí?

He venido a verte.

Me he traído a la niña.

¿Qué niña?

Antía.

Mi hija.

Mírala.

¡Qué hermosa está!

Tiene ya dos años.

Dos años.

Antía, ven, que te voy a dar unas fresas buenísimas.

No, ahora no, que está recién cambiada y se pone perdida.

¿No le dices nada a mamá?

Estás guapísima, Sara.

-Ya tengo todos los tarros. -Muy bien.

Papá, ¿puedo hablar contigo? Sí, claro.

-Sanáa, atiende a Sara y a la niña. -Muy bien.

Y que no se despierte la niña. Vale.

¿Cómo os arregláis con mamá cuando vais al mercado?

Siempre se queda uno de los dos con ella.

Cuando fuisteis a recogerme, la habíais dejado sola,

encerrada en su habitación.

No me gusta encerrarla, Julieta.

Lo hago para protegerla.

Esto no es vida para mamá.

Julieta, estamos todo lo bien que se puede estar.

¿Sabes lo que costaría meterla en una residencia?

Pensé que habías contratado a una mujer.

Sanáa la cuida.

Sanáa cuida de la tierra y de ti.

No sigas por ahí, Julieta.

Mamá necesita algo más que alguien que la asee y le haga la cama.

Tú tienes tu vida.

Desgraciadamente, lejos de aquí.

He intentado molestarte lo menos posible,

pero hemos pasado por muchas dificultades.

Y créeme si te digo que ahora estamos mejor que nunca.

Hija, sé más generosa y más comprensiva conmigo.

¡Ay! ¡Ya están aquí las andaluzas!

Pero, Antía, ¡qué grande!

(RÍEN)

Hola. Hola, cariño.

Pensaba que no volvíais. ¡Uy!

Llevamos un palizón... "Jartura" de viaje.

¿Tú te acuerdas de tu padre? Vengo para entregar mi alma a Dios.

¿Qué tal tu madre? Bueno, fatal. Ahora te cuento.

¡Venga! ¡Venga, mi gorda!

Mi padre se ha liado con la chica que cuida a mi madre.

¿Tu madre se da cuenta?

Mi madre se consume, pobre.

Encerrada en su habitación.

¿Y eso?

Un tatuaje.

¿Aj? (RÍE)

¿"A" significa Antía y "J" Julieta?

Sí.

Cuidado, todavía está tierno.

"Me pregunto si vives en el interior o en la costa.

Y si todavía te gusta pescar.

A los nueve años ya salías con tu padre en el barco.

Querías ser pescador, como él".

¿Cómo te voy a dejar ir al campamento como lo de los Addams?

Yo quiero ir así.

Bueno, pues la gente tiene que ver que tienes frente.

Que tienes unos ojos, nariz, una boca,

unas orejas... Ay, mamá, no digas chorradas.

Oye, Antía, de verdad, que te vas de vacaciones, vas a divertirte.

No quiero ir, yo quiero quedarme.

No se puede hacer siempre lo que una quiera.

¿Qué le pasa a mi niña?

Papá, no quiero irme.

Ahora que estoy de vacaciones, puedo ir a pescar contigo siempre.

(RÍE)

¿No decías que necesitabas ayuda? (ASIENTE)

¿Que estabas mayor? ¡Ay, la pescadora!

Prometo que cuando vuelvas, te contrato de marinero, ¿eh?

Te cojo la palabra, ¿eh?

Anda, venga, loba de mar.

Pásatelo bien.

¿Ya te vas, Antía?

(SUSPIRA)

Bueno, vendrás a visitarme a mi casa cuando vuelvas, ¿eh?

-¿Ya no estarás aquí? -No, cariño, ya no estaré,

pero prométeme que vendrás a verme. Vamos.

-Te lo prometo. -Cuídateme mucho.

Venga, vamos.

Hale, hale.

¿Por qué se va Marian?

Su marido está enfermo, se va para cuidarlo.

¿No la echas tú?

Pero ¿qué cosas dices? ¡Claro que no!

Si le pides que se quede, seguro que se queda.

Antía, la gente tiene derecho a jubilarse.

Hola, Mariela. Julieta.

¿Dejamos la mochila? No, no, la mochila se viene conmigo.

Mamá, perdóname si he estado borde.

No te preocupes. Antía.

Antía Feijoo. Antía Feijoo.

Te quiero. Yo te quiero mucho.

Aquí te tengo. Anda que no vas rápido, ¿eh?

¿Quieres que prepare algo para cenar antes de irme?

No hace falta. Inés debe estar al llegar.

Si no encuentras algo, llámame a casa.

Gracias.

Bueno.

Pues me voy.

¿Te llevas la sudadera de Xoan?

Xoan me la regaló hace tiempo.

No me llevo nada que no sea mío.

¿Va en serio lo de dar clases en un colegio?

Sí.

Creo que te estás equivocando.

Yo no quiero ser solo ama de casa, Marian.

Tengo una profesión que me gusta y hace tiempo que quiero volver.

La profesión de una mujer es su familia

y si quieres mantenerla unida,

lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa.

Eso es asunto mío.

Si te vas, pasará lo de siempre.

¿Qué quieres decir?

¿Qué pasa siempre?

¿Se ha ido ya Marian? Sí.

La nueva estará al llegar.

Espero que sea más discreta.

¿Por qué lo dices?

Cuando vine hace 13 años, Marian me dijo que no te esperara,

que pasabas la noche con Ava.

Y ahora me ha dicho algo parecido.

Cuando fui a ver a mis padres con Antía, hace 10 años,

volviste a pasar las noches con Ava.

(Timbre)

Hola, soy Inés.

¿Te importaría venir mañana?

Marian lo dejó todo hecho.

Claro, por supuesto. Vengo mañana. Muy bien, gracias.

Venga, hasta luego. Hasta mañana.

A Ava la conozco desde los 15 años.

Nunca hemos estado liados,

pero follábamos de vez en cuando.

Pensaba decírtelo muchas veces,

pero no sabía cómo.

Yo no soy muy de hablar, de eso ya te habrás dado cuenta,

pero Antía y tú sois lo más importante de mi vida.

Eso lo sabes, ¿verdad?

¿No vas a decirme nada?

No.

¿Qué vas a hacer?

Voy a dar un paseo

y preparar las clases.

Yo creo que saldré a pescar.

(TELEVISIÓN) ...en la zona de la Ría de El Ferrol.

Este cambio está provocando una fuerte marejada con olas

de seis a ocho metros.

Se recomienda el cese de cualquier actividad pesquera

y navegación que se pueda estar realizando en la zona.

Con la expresa recomendación a todas las embarcaciones

de volver a sus respectivos puertos de amarre.

Japón lanzó ayer su primera sonda de observación de Marte,

un artefacto de 535 kilos denominado "Nozomi", esperanza,

que dentro de 15 meses se instalará en órbita marciana

para transmitir datos durante dos años.

El lanzamiento se hizo hacia las 3:12.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Ava, perdona que te llame.

Solo quería saber si Xoan está contigo.

¿Xoan? No.

¿Tienes idea de dónde puede estar?

¿Todavía no ha vuelto?

No.

Pues habrá salido a pescar.

Pues espero que no,

porque fíjate qué tormenta.

Dicen algo en la televisión. (TV) El naufragio de una gamela

a tres millas al norte de la desembocadura

de la ría de Ferrol.

Su ocupante no ha sido localizado aún

y se teme seriamente por su vida, debido al mal estado de la mar.

En la misma situación se encuentra

una embarcación de recreo con tres tripulantes.

La fuerte marejada, con olas que han superado los seis metros,

ha impedido que...

Soy el juez Vicente Louro.

Para poder levantar el cadáver, necesito que lo reconozca.

Siento hacerle pasar por esto.

Por la violencia del temporal, el cadáver no está íntegro.

(Teléfono)

Deja, ya voy yo.

¿Sí?

Es Antía.

¿Antía?

Es del campamento y quiere hablar contigo.

Venga, Julieta, tienes que hablar con ella.

Vamos.

Antía.

Mamá, soy yo.

Jo, ¿qué le pasa a tu móvil?

Te hemos llamado mazo de veces y no lo coges.

No lo sé, no lo habré oído, hija.

¿Cómo estás, tesoro?

Muy bien.

Mañana iremos Ava y yo a buscarte.

Vamos a salir pronto para no hacerte esperar.

No hace falta, mamá.

Estoy con mi amiga Bea, la he conocido aquí.

Nos hemos hecho mazo de amigas.

¿Puedo irme a pasar una semana con ellos a Madrid?

No te importa, ¿verdad?

Pero no los conocemos.

Es mi amiga, mamá.

Bueno, te paso con su madre y que ella te lo cuente.

Hola, ¿qué tal?

Mira, soy Claudia, la madre de Beatriz.

¿Cómo está mi hija?

Bien, fenomenal.

No la conocía de antes, pero creo que el campamento le ha sentado bien.

Mira, te quería pedir permiso para llevarla con nosotras a Madrid.

Antía y mi hija se ha hecho íntimas y están ambas muy pesadas, la verdad.

¿No es mañana cuando termina el campamento?

Sí, sí, lo que pasa es que yo me he adelantado

y bueno, pues me las quería llevar esta tarde, ¿qué te parece?

Bueno.

Si le hace ilusión.

Julieta, ¿qué tal? Soy Claudia.

Pasa, pasa, por favor.

Lo siento muchísimo, de verdad.

¿Qué tal el viaje?

Pasa.

Las niñas están jugando al fondo. No les he dicho nada.

¿A Antía no le ha parecido raro que venga a por ella hoy?

Está enfadada porque cree que vienes a llevártela

y ha llamado a Xoan, pero Xoan no le ha respondido, claro.

¿Dónde se lo digo?

Yo creo que ahí vais a estar más cómodas.

¿Quieres tomar algo, comer algo?

No sé.

Bueno, pues pasa.

Pasa mejor.

Voy a buscarla.

Hola, mamá.

Hola, cielo.

¿Qué tal?

Siéntate.

Oye, te dije que me dejaras unos días más.

Pero no pongas esa cara, que estamos de vacaciones.

¿Cómo está papá? Tiene un morro, pasa de mí.

Antía, tengo que decirte algo.

Dime.

A los dos días de irte hubo una tormenta.

El barco en el que iba papá y dos barcos más desaparecieron.

Ninguno se salvó.

¿Y papá?

Papá tampoco.

¿Papá ha muerto?

Sí.

Antía.

Pero ¿por qué se fue a pescar si había tormenta?

La tormenta estalló por la tarde

y tu padre salió por la mañana.

Siento hablarte de esto, pero mi marido y yo hemos organizado

un viaje a la Patagonia y Bea ahora no quiere venirse con nosotros.

Quiere quedarse con Antía, aquí en casa.

Ah, ¿sí?

Evidentemente, no pueden estar solas. No, claro.

He pensado que por qué no te instalas con ellas aquí.

El niño se viene con nosotros.

¿Aquí? Las dos niñas y tú.

Después de lo que ha ocurrido, te vendrá bien descansar

y Antía está más distraída en Madrid.

Pues...

La tata Rosa se encarga de todo.

Podéis salir a pasear, ir al cine, descansar.

No me he traído ropa.

Pero puedes usar la mía.

Yo tengo de todo, gabardinas,

camisas anchas que ahora me están estrechas y a ti te quedarán mejor.

Ahora te pruebas lo que quieras.

Toma, pásamela.

¡"Cuidao"! ¡Eh, eh! Una, dos.

Vamos, tía, venga.

"Las cosas sucedían sin mi participación,

premonizándose unas a otras".

Hola, buenos días. Hola.

Venimos a ver el piso que se alquila.

Sí, un segundito.

Síganme.

La cocina.

El papel es un poco agobiante. No, el papel mola.

Si nos aburrimos, se pinta.

Nos lo quedamos. Además, estamos muy cerca.

"Bea y tú encontrasteis un piso cerca de donde vivía ella.

Me hicisteis alquilarlo.

Para entonces, yo no podía con mi alma,

pero tú estabas fuerte como un roble.

Habías madurado de golpe.

Volviste a Redes con Ava para cerrar la casa y ponerla a la venta.

En Madrid, Bea cuidaba de mí.

No habría sobrevivido sin vosotras.

A tu vuelta, no hablamos mucho del viaje.

Tú no querías entristecerme

y yo no tenía fuerzas para preguntarte".

Venga, te vamos a poner de pie.

-Bea, ven aquí y ayúdame. -Voy.

Ponla aquí.

Ahí, no te resbales.

Venga, ponle la toalla.

Eh... cógeme esa toalla grande.

-¿Esta de aquí? -Sí, esa misma.

Ahí está, muy bien.

La otra.

Cuidado.

Frótale bien en la espalda.

Vas a entrar en calor.

No quiero que se me enfríe.

Ahora termina de secarte con el secador.

Hola, mamá.

Hola.

Si quieres que merendemos juntas, date prisa,

que he quedado después con Bea para estudiar.

¿Te gusta como está quedando?

Sí.

Creo que mañana me pondré con el salón.

No hace falta mamá, ya me he acostumbrado al empapelado,

y a Bea le encanta.

Bueno, Bea tiene una casa preciosa color vainilla,

y no tiene que vivir aquí.

¿Quieres que te prepare un sándwich?

Bueno, pero date prisita.

"Superé la depresión con tu ayuda

y encontré un trabajo que podía hacer en casa,

corregir pruebas de imprenta.

El resto del tiempo lo dedicaba a ti.

No necesitaba más.

Cuatro años más tarde, cuando Bea se fue a Estados Unidos,

tú elegiste un retiro espiritual en los Pirineos,

un retiro que duraría tres meses.

hasta que volvieras para entrar en la universidad.

Me horrorizaba separarme de ti.

pero habías salido muy poco en los últimos años.

Siempre pendiente de mí y de tus estudios.

No tenía derecho a negártelo.

Además.

(Timbre)

Ya eras mayor de edad".

¿Sí?

Sí, soy yo.

Ahora bajo.

Es el taxi, ya está abajo.

¿Te llevas la red? Sí.

Deja, mamá, ya puedo yo.

Bueno, cuídate mucho, y diviértete.

Cuídate tú también, mamá.

Y no te preocupes si llamo o te escribo poco.

¿Vas a estar incomunicada?

Mamá, que es un retiro. Lo importante es desconectar, ¿no?

¿Y si me pongo mala?

No me hagas chantaje, por favor.

Claro que no, tesoro.

Tengo trabajo, y además quiero ordenar mis apuntes.

A lo mejor les doy forma de libro.

Estaré entretenida.

Eso está muy bien.

Déjame acompañarte a la estación.

Recuerda que no te gustan las despedidas.

Bueno.

Adiós.

Hola. Hola.

Soy la madre de Antía Feijóo.

Quedé con ella en recogerla hoy.

Sígame.

¿Julieta Arcos? Sí.

Soy la madre de Antía. Yo soy Juana.

Qué lugar tan impresionante.

Le he pedido a Liliana que nos sirva un poco de té aquí fuera.

¿Sabe Antía que estoy aquí?

Sí. Estoy deseando verla.

Estos tres meses sin ella se me han hecho tan largos.

Claro.

Comprendo que tendrán sus razones,

pero la incomunicación este tiempo ha sido lo más duro.

¿Me va a hacer esperar mucho?

Julieta, la cuestión es que Antía no está.

¿No es esta la casa?

He seguido las indicaciones... Sí, la casa es esta.

Cuando Antía le escribió, pensaba que estaría aquí,

pero al final decidió irse.

Podía haberme avisado,

vengo conduciendo desde Madrid. Lo sé.

¿Y dónde se ha ido?

Espero que esté cerca.

No puedo decírselo.

¿Cómo?

Que no puedo decirle dónde está, lo siento.

¿Es que no lo sabe?

Usted es la responsable. Claro que lo sé,

pero Antía me pidió que no se lo dijera.

¿Insinúa que mi hija no quiere verme?

A ver, Julieta,

Antía ha elegido su propio camino y usted no forma parte de él.

Entiendo que para una madre debe de ser muy doloroso,

pero ella le ruega que lo acepte.

Creo que voy a llamar a la policía.

Haga lo que quiera.

Lo mejor es que empiece a aceptar la realidad.

Comprendo que no es fácil.

¿Qué le han hecho a mi hija estos tres meses?

La hemos ayudado, Julieta.

Su hija llegó en un estado de extrema necesidad.

¿Necesidad de qué?

A mi hija nunca le ha faltado nada.

Sin embargo se sentía sola, y muy desgraciada.

Su hija descubrió aquí que su vida carecía de una dimensión espiritual.

¿Qué quiere decir?

Entiendo que no se formó en un hogar basado en la fe.

La encontró aquí.

Que me lo diga ella misma.

¿Dónde está?

No puedo decírselo.

Lo importante es que Antía ahora está mejor que nunca y es muy feliz.

Si deja un momento de pensar en usted y piensa en su hija,

debería estar contenta.

No puede decirme esto.

No se desespere.

Tal vez decida ponerse en contacto con usted, pero dele tiempo.

"Denuncié tu desaparición a la policía.

Contraté a un detective privado.

Durante los primeros meses, no me dediqué a otra cosa

que a buscarte por todos los medios.

Lo único que descubrí fue lo poco que sabía de ti".

(Timbre)

¿Julieta Arcos? Sí, soy yo.

Le traigo una carta.

¿Me firma aquí, por favor?

Gracias.

Antía.

Hola papá. Hola, Julieta.

¿Has visto la foto que te he mandado?

Sí, la estoy viendo. ¿Ves qué guapo es tu hermano?

Sí.

Está muy guapo. ¿Cuándo vas a venir a conocerle?

Ahora no puedo, papá, ya te dije que estoy muy ocupada.

Lo siento, pero tengo que dejarte.

Te llamo yo, ¿eh?

No me castigues más, Julieta.

¿No tengo derecho a ser feliz tras la muerte de tu madre?

Prefiero no hablar de la muerte de mamá.

Recuerda que sigues siendo mi hija, y Antía mi nieta.

La última vez que la vi, todavía era una niña.

Dale muchos besos cuando la veas. Se los daré.

Besos para vosotros también.

"Durante los tres primeros años, compré una tarta en tu cumpleaños.

Me consolaba la idea de celebrar la llegada de una postal tuya

y al menos ver tu letra en la dirección.

No esperaba más,

pero era esperar demasiado.

Los tres primeros años, tirar una tarta al cubo de la basura

para celebrar tu cumpleaños se convirtió en una tradición".

Inocencio.

Dejo el piso, me voy fuera de España.

¿Y cuándo lo deja?

Cuanto antes, dentro de una semana.

Perdón.

Inocencio, siento el escándalo de anoche.

El inquilino de abajo se quejaba.

Ya no tendrá que soportarme.

Adiós.

"Busqué un barrio de Madrid que nunca hubieras pisado.

Quería vivir en un lugar donde no hubiera huellas tuyas,

que nada me recordara a ti".

Hola, cariño.

Hola.

No, no, no te levantes.

Sí. No, no, no.

Sí, sí me levanto.

¿Cómo estás, amor?

Bueno,

el último brote me ha dejado inmóvil toda la parte izquierda.

¿Tú qué tal en tu nueva casa?

Mejor.

Es como si viviera en otra ciudad.

Son preciosas.

Yo también te he traído un regalo.

Está ahí en la bolsa.

El hombre sentado.

Muchas gracias, Ava.

Antes de que te vayas, me gustaría contarte algo.

No explica nada, pero... No hace falta,

entre nosotras hace tiempo que está todo muy claro.

Es sobre Antía.

Cuando fuimos a recoger vuestra casa, a Redes, vino Marian.

Antía, mi niña.

Yo no pude evitar que viera a Antía y que hablara con ella.

Le contó todos los detalles sobre el último día de Xoan.

Vuestra discusión y que...

y que Xoan se echó a la mar

a pesar de que la mar estaba picada aquel día.

Pero si Marian no estaba allí.

Se había ido a su casa a las 23:00.

Por lo visto, Xoan la llamó para saber de qué habíais hablado.

Antía no me comentó nada,

ni me preguntó nunca nada.

A mí sí me preguntó.

Quería que le confirmara si habíais discutido por mi culpa,

si era cierto que la mar estaba picada.

Yo no tenía ni idea del estado de la mar.

El resto, le dije que eso no eran cosas para hablarlas con una niña.

Se puso hecha una fiera.

Me insultó, me dijo que era una puta.

Nos echaba la culpa a ti y a mí porque Xoan saliera a pescar.

No lo puedo entender.

Nunca me hizo el menor reproche.

No hablábamos mucho, es verdad,

pero las adolescentes son misteriosas,

y yo no quería agobiarla.

Dame.

El día que se fue de viaje, Antía me llamó.

Hola, Ava, ¿cómo estás?

Antía. Bueno, regular.

Hoy me han dado el diagnóstico, esclerosis múltiple,

pero no se lo digas a tu madre, ya la llamaré yo.

Ava, me gustaría hablar contigo,

pero no sé si es el momento.

Volvió a hacerme las mismas preguntas.

Solo había cambiado un detalle.

La culpa se extendía a las tres.

Ella se incluía también.

¿Y cuál era su culpa?

Haberse ausentado y haber sido feliz en el campamento.

Le dije que ninguna teníamos la culpa de lo que pasó

y que si fuéramos culpables, ya habíamos sufrido bastante castigo.

Entonces Antía me dijo

que cada una tiene lo que se merece.

"Te eduqué en la misma libertad que me educaron mis padres.

Cuando nos mudamos a Madrid y caí en aquella depresión,

no te dije nada,

pero me asfixiaba un tremendo sentimiento de culpa

por la muerte de tu padre y la del hombre del tren.

Siempre evité hablarte de ello.

Quería que crecieras libre de culpa,

pero tú la percibiste

y a pesar de mi silencio,

te la acabé contagiando como si fuera un virus".

Pidió que sedaran.

La realidad es... Fue duro.

Perdón, Lorenzo Gentile.

Nos vimos en el ascensor, en el hospital.

Hasta luego. Adiós.

Pensé para mí: "Qué mujer tan guapa

y tan abatida".

Seguramente debe haber venido a visitar a alguien muy grave.

No me imaginé que era nuestra querida Ava.

Por Ava. Por Ava.

Uy.

Ava me habló de ti.

¿Y qué te dijo?

Tengo una amiga que tienes que conocer.

"Ava me dejó en herencia a Lorenzo.

Nunca le hablé de ti.

No había una sola huella tuya en la casa.

No existías.

Empecé una nueva vida con él.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses y en años.

Había días que no pensaba en ti.

Cuando un exdrogadicto, por muchos años que lleve limpio,

recae una sola vez,

la recaída es fatal.

Me abstuve de ti durante años,

pero cometí el error de recaer en la esperanza de encontrarte,

o saber de ti.

Esa absurda esperanza ha devorado la débil base

sobre la que había construido mi nueva vida.

Ya no me queda nada.

Solo existes tú.

Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye".

Pasa, aquí, aquí.

Aquí, aquí.

No, aquí.

Pasa.

Uy.

¡Buena jugada!

No.

¡Toma, dale!

¿Julieta?

¡Julieta!

¡Julieta, soy yo, Bea!

¿Beatriz?

¿Eres tú de verdad?

Claro.

¿Estás bien, Julieta?

Vamos...

Con lo bien que estabas cuando te vi.

(LLORA) Esas dos niñas me han recordado a ti y a Antía.

Son mis sobrinas.

¿Qué te ha pasado?

(LLORA) La última vez estabas tan bien...

Cuando nos encontramos no te dije nada.

Pero no veo a Antía,

ni sé nada de ella desde hace 12 años.

¿12 años?

¿De verdad te la encontraste, como me dijiste?

Sí.

Sí me la encontré.

Y fue muy desagradable, eso no te lo dije.

¿Desagradable?

¿Por qué?

Antía no quería hablar conmigo.

Hizo lo posible por evitarme.

Decía que no me conocía,

que la había confundido con otra persona.

Pero yo sabía que era ella.

Al final no le quedó más remedio que hablar conmigo.

¿Y lo de los niños? ¿Es cierto?

Sí.

Tres. Cuando yo la vi iba con dos de ellos.

Pero ¿por qué no quería hablar contigo?

Eras su mejor amiga.

Éramos más que eso, Julieta.

Desde el campamento nos volvimos inseparables,

¿no te acuerdas?

Sí, claro.

Estabais siempre juntas. No podíamos vivir la una sin la otra.

Lástima que al final fuera un infierno.

¿Un infierno?

Ya veo que no sabes nada.

No.

No sé nada.

Me fui a estudiar diseño a Nueva York para huir de tu hija.

Entonces, un día la llamé,

y me dijo que se iba a un retiro a los Pirineos.

A mí me parecía bien con tal de que me dejara tranquila.

¿Y volvisteis a hablar? ¿Estuvisteis en contacto?

Bueno, me llamó una vez.

Pero ya era otra persona.

¿En qué sentido?

Me dijo que se avergonzaba de nuestra relación

y que no quería saber nada de mí.

Que ella era una nueva persona,

que por fin había encontrado su camino

y que yo ya no formaba parte de él.

Hablaba como una fanática, Julieta.

Me dio miedo.

¡Cuidado!

-¿Qué pasó? -¿Está bien?

Llama a una ambulancia.

Lorenzo.

¿Qué tal?

Tengo la boca seca.

Sí. A ver.

Qué casualidad que estuvieras allí

cuando el accidente.

Volví de Portugal hace cuatro días.

Fui a tu casa a ver si tenía suerte y te veía salir.

Pero me cambié de casa, Lorenzo.

Ya no vivo allí.

Ya lo sé.

¿Y cómo te has enterado?

Porque los primeros días te seguí para ver qué hacías.

¿Me seguiste?

Cualquiera menos distraída que tú se hubiera dado cuenta.

Y cuando comprendí que...

Me estaba convirtiendo en uno de esos

personajes obsesivos de Patricia Highsmith,

escondiéndome por las esquinas o...

Haciendo guardia alrededor de tu casa,

dejé de seguirte

y me fui a Portugal a escribir.

Volví hace unos días.

Perdona que me despidiera tan mal de ti, Lorenzo.

¿Los has leído?

No, no he tenido tiempo y tampoco me hubiera atrevido.

Léelos si quieres y, después, destrúyelos.

"Querida mamá:

no sé si vives en Madrid o si vives en la misma casa,

pero no tengo otra dirección donde escribirte.

Tengo tres hijos.

Xoan, el mayor de ellos,

con solo nueve años,

ha muerto ahogado en un río.

Y yo estoy loca de dolor.

En estos momentos,

los peores de toda mi vida,

pienso en ti.

Ahora entiendo lo que has debido sufrir

por mi desaparición.

No podía imaginármelo.

Nadie que no lo haya sufrido puede imaginárselo".

No pienso pedirle ninguna explicación.

Solo quiero acompañarla.

Pero no me invita a verla.

Después de 13 años no se atreve.

Pero te ha puesto el remite.

Si no te vas,

te voy a dar mi vida.

Si no te vas,

vas a saber quién soy.

Vas a tener

lo que muy pocas gentes.

Algo

muy tuyo,

mucho, mucho amor.

Ay,

cuánto diera yo

por verte una vez más,

amor de mi cariño.

Por Dios que si te vas

me vas a hacer llorar

como cuando era un niño.

Si tú te vas

se va a acabar

mi mundo.

El mundo donde solo

existes tú.

No te vayas,

no quiero que te vayas.

Porque si tú te vas,

en ese mismo instante

muero yo.

Somos Cine - Julieta - ver ahora

Está protagonizada por Emma Suárez y Adriana Ugarte. Las dos actrices dan vida a Julieta. Ésta intenta contarle a su hija por escrito todo lo que ha callado durante 30 años. El problema es que no sabe dónde enviar la carta. Daniel Grao, Inma Cuesta, Michelle Jenner y Rossy de Palma enriquecen una de las películas más alabadas por la crítica. Pedro Almodóvar compitió con ella en el Festival de Cannes y Emma Suárez ganó el Goya a Mejor Actriz protagonista.

El Autor con Javier Gutiérrez

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - El autor - ver ahora
Transcripción completa

# Algunas veces

# estando solo estás acompañado.

# Haciendo nada,

# jugando con el humo de un cigarro.

# O en la ventana,

# mirando cómo nace el sol.

# Algunas veces

# en el olvido estás acompañado.

# Pensando en alguien

# o con tu viejo libro entre las manos.

# O en una playa

# contando tu secreto al mar.

# A veces uno siente soledad

# estando acompañado.

# Y escucha una palabra sin valor

# y nace una sonrisa sin verdad.

# Y miras tu reloj

# y buscas el momento de escapar.

# Y a la hora del silencio

# no queda nada.

# Algunas veces

# en el silencio estás acompañado.

# Poniendo alas

# al sueño que la noche te ha dejado.

# O en la ventana

# mirando cómo muere el sol.

# A veces uno siente soledad

# estando acompañado.

# Y escucha una palabra sin valor

# y nace una sonrisa sin verdad.

# Y miras tu reloj

# y buscas esa historia que inventar.

# Y a la hora del silencio

# no queda nada.

# Nada.

# Nada. #

(EN INGLÉS)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Es un día de regocijo,

de reconocimiento de quienes llevan el alma de Andalucía

y tanto se esfuerzan por su tierra y su gente;

de quienes son ejemplo

para miles y miles de andaluces y andaluzas

que hacen gala de entrega y honor por el trabajo bien hecho,

llevando el nombre de nuestra tierra por el mundo con orgullo,

sabiendo transmitir el alma hermosa de nuestra tierra.

La medalla de oro

a la personalidad andaluza más relevante del año,

de quien la crítica especializada ha dicho

que es ya la nueva voz de la literatura popular española,

quien en su debut ha sido capaz de vender de su primera novela...

Lo siento, mi amor. ...más de 300 000 ejemplares.

Se ha retrasado la "masterclass". Perdóname.

Tranquilo, has llegado a tiempo. -La medalla de oro de Andalucía

es para nuestra querida, ya hija predilecta,

Amanda Carvajal.

Muchas gracias.

Muchísimas gracias. -¡Guapa!

-Gracias de verdad.

Sin el aliento de Álvaro,

mi marido,

esto no habría sido posible.

Gracias, Álvaro, por tu esfuerzo.

Y gracias, sobre todo, por llegar.

Pero de quien no me gustaría olvidarme es

de mi pequeñín,

Bruno.

Él me acompaña todos los días,

me mira con unos ojos de admiración como nadie nunca me ha mirado.

(SOLLOZA) Desde aquí,

aunque él no me esté escuchando, le doy las gracias.

Gracias.

(PÚBLICO VITOREA) ¡Guapa! ¡Bravo!

-Permítanme...

Permíteme el atrevimiento, no pretendo enseñarte nada,

pero déjame que te dé un pequeño regalo.

Por favor. -Es algo que dice Juan de Mairena,

el personaje de Machado.

"Nunca pierdas el contacto con el suelo

y así tendrás siempre una idea precisa de tu estatura".

Qué bonito.

(MUJER) ¡Viva Andalucía!

Bravo. -Gracias.

Buenos días.

Buenos días. ¿Tiene usted la escritura?

Habíamos quedado a las 09:00 y son ya las 09:20.

Enseguida, enseguida. Disculpe un segundo.

Buenos días, Jesús. Álvaro, buenos días.

Oye, tu mujer está en toda la prensa.

Qué fuerte.

También has salido en la foto, mira, aquí, en la entrega de premios.

Estás en esta esquinita.

Tu mujer, macho, qué impresionante, ¿eh?

Alto nivel, una artista.

Tenéis ya en casa una artista. Oye, el libro

ya lo he conseguido, pero no veas la que he tenido que montar.

Tuve que pedirlo al Corte Inglés porque se había agotado.

Y luego han tenido que traerlo, he tenido que ir a por él.

Una pasada, es que ese libro va a ser un best seller.

Hace tiempo que no leo una novela,

pero esta me la pienso leer entera, ¿eh?

(Teléfono)

¿Sí?

Buenos días, don Alfonso.

Eh... Lo siento mucho, es que anoche con lo de mi mujer...

Ya. Sí, perdone.

Perdone, don Alfonso, ahora se lo llevo todo.

Enseguida, don Alfonso.

Oye, ahora que estáis arriba, ahora que estáis en el "top"

de aquí, de la Sevilla auténtica,

deberías pensar lo de apuntarte a mi club, macho.

El Real Círculo de Labradores y Propietarios,

que eso mucha gente no lo dice, "propietarios".

Tenemos allí camareros, nos sirven una copita...

...clases particulares de violonchelo, imagínate. (RÍE)

Mi niño no iba a ir a primero de Violonchelo

en su primer año sin haber estudiado Violonchelo antes.

Lo tengo metido desde los cuatro años en clase de violonchelo.

Y la profesora... Y el niño se aburría.

El niño se levantaba de la silla y tal

y a la profesora creo que le cayó mal mi hijo.

No, porque dijo: "Este niño no se está quieto".

Claro, en la misma clase hay dos niñas más.

Están dos niñas y las dos madres, las dos madres

el padre, que era yo, que era el único varón

y los tres, dos niñas, que eran unas tontas,

la primera vez en su vida que veían un violonchelo.

De hecho, la madre dijo: "No tendré que comprarle el violonchelo, ¿no?".

Yo le dije: "Señora". (RÍE) "¿Cómo no se lo va a comprar

si la ha matriculado usted en violonchelo?".

Bueno, ¿y qué?

Habrá que celebrar lo de tu mujer, ¿no?

Yo invito, venga. Tengo mucho trabajo, no.

¿No? ¿No te apetece? No, no.

Hombre, tienes que dejar eso ya, te va a dar algo.

Es que tengo que terminar esto. Gracias.

Pues qué aburrido, ¿no?

Bueno, hasta mañana.

Venga, que descanses.

(Ladridos)

(Ladridos)

Bruno, mi amor.

(Ladridos)

¿Cómo está mi chico, eh?

¿Qué le pasa a mi chico, eh?

¿Qué pasó? Ven aquí. Ven aquí. ¿Y mami?

¡Bruno!

¡Bruno!

Bruno.

¡Bruno!

Bruno, Bruno.

Ven aquí.

Bruno.

(SUSURRA) Bruno.

(Jadeos y gemidos de placer)

(Ladridos)

¿Le parece a usted que esto es de recibo?

Esto es inaudito.

Hombre, por favor, ¿qué se ha creído usted,

que estamos en un hostal?

Disculpe, don Alfonso. Ni disculpe ni hostias.

Hoy mismo quiero todo eso fuera de aquí.

Que sea la última vez que se queda a dormir en esta oficina.

Hombre, por Dios, que esto es una notaría.

¿Qué pasa?

Nada, no pasa nada.

Oye, el libro de tu mujer es una pasada, ¿eh?

Cuando cuenta lo del tío al que se le desencaja la mandíbula...

Eh... Me voy a tomar un café.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Es muy luminoso.

Tiene dos cuartos.

Solo tiene muebles en la cocina.

El cuarto de baño es interior, pero da a un patio.

La propietaria quiere un inquilino con nómina,

que ha tenido experiencias... Trabajo en una notaría.

Tengo nómina, paga extra, plan de pensiones.

Con la nómina es suficiente.

¿Permiso?

Dígame, don Alfonso.

Vamos a ver, Álvaro. Cuéntame exactamente qué te pasa.

No me pasa nada. Y yo me lo creo.

Álvaro, esto no puede seguir así.

No puede seguir así. No estás en lo que estás.

Tómate un descanso. Relájate, pilla unas vacaciones.

Ya veremos qué pasa dentro de unas semanas

o un mes o dos, no importa.

Ya, pero ¿y el trabajo, Alfonso?

Vacaciones, Álvaro.

Vacaciones.

"Llevaba todo el día en casa dándole vueltas al asunto".

"Esa ciudad le desubicaba un poco

y no terminaba de entender a la gente que le rodeaba".

Nadie confiaba en él y eso le volvía inseguro.

Pero James sabía que tenía que lograr lo que se había propuesto

y que más tarde o más temprano lo conseguiría.

De ello dependía su futuro y el de Rose,

así que decidió coger su abrigo y salir a la calle

Llegó... Vale, está bien.

No he terminado todavía.

¿Cuánto tiempo lleva en el taller?

Tres años. ¿Tres años?

El problema no es suyo, es mío.

El problema es mío, porque no me sé explicar bien.

Igual debo decirlo en inglés.

¿Cuántas veces he dicho que es absurdo

poner nombres anglosajones en relatos en castellano?

Es ridículo.

James, Murphy, Callahan, ¿quién coño se llama así en Sevilla?

Intentaba... Intentaba, ¿qué?

¿Parecerse a Philip Roth? No es Philip Roth, coño.

Nadie le pide que sea Philip Roth.

¿Qué dijo David el otro día en la "masterclass"?

Usted estaba allí, ¿no? ¿Qué dijo?

Tenemos que saber de qué estamos escribiendo

y qué quiere el protagonista.

Y ahora yo le pregunto delante de sus compañeros:

¿usted qué quiere contarnos? ¿De qué va eso que he oído?

Eso que trae usted es hueco, es falso, pretencioso

y una larga lista de palabras del castellano

que indican la vacuidad y sinsentido que tiene lo que ha escrito

porque yo ni sé quién coño es James, ni sé quién es Rose,

ni de dónde vienen, ni adónde van,

ni tienen cuerpo, ni tienen alma ni tienen na'.

No tienen na' porque no tenemos ni puñetera idea

de lo que estamos hablando.

Porque usted no tiene ni puta idea de lo que está hablando.

Porque la realidad está ahí fuera.

¿Cuántas veces lo he dicho yo aquí?

Pónganse el mono de trabajo, señores.

Váyanse a la calle, investiguen la vida.

¿Cuántas veces lo he dicho?

No, yo es que me bloqueo mucho.

Al bloquearme me inspiro en libros...

Los libros no están para que usted se inspire.

Los libros se escriben para ser leídos.

La inspiración está en la vida.

Si usted se quiere inspirar, ¡viva, coño, viva!

Sienta, escuche.

Que le pase algo, ¡cojones!

Y si usted se bloquea,

se saca usted la polla aquí y la pone en lo alto de la mesa,

como Hemingway, y escribe en pelotas.

Lo siento mucho, pero es que usted está ahí...

Yo no entiendo. Va usted para atrás, por favor.

Yo no entiendo. ¿Cuánto tiempo lleva usted aquí

y es que no me escribe nada, nada, nada

que tenga un mínimo resquicio de verdad?

Yo no he visto en tres años, coño, una línea de algo que ha pasado,

haga usted algo, cuénteme usted algo.

Cuénteme cómo se come un filete.

¡Cuénteme cómo se hace una paja!

Cuénteme usted cómo se mete el dedo en el culo.

¡Cuénteme usted cómo me odia!

¡Haga algo, cuénteme algo

que tenga un poquito de verdad!

Siento mucho hablar así, de verdad, pero...

si no se lo digo, reviento.

(CHISTA) Oiga.

¿Adónde va usted? Vivo aquí, en el tercero.

Ah, que usted es el nuevo.

Sí, el nuevo.

Buenas noches.

Álex me dijo que habías alquilado aquí un piso.

Nos vamos de gira con el libro. Recorreremos los Corte Inglés.

¿Y Bruno? ¿Bruno? Me lo llevo.

La editorial se porta muy bien.

Me van a poner un azafato para cuidarlo.

Me puedo quedar yo con él. Álvaro,

te comportas como un inmaduro y no te das cuenta.

No me doy cuenta ¿de qué? Pues que tu inconsciente

te falla, te traiciona. Crees que haces algo,

pero estás haciendo otra cosa. ¿De qué hablas, Amanda?

Llegaste tarde el día de la entrega de mi premio.

Se alargó la "masterclass". Ya, se alargó la "masterclass".

Tienes la cabeza no sé dónde,

pero no sabes estar aquí en el ahora.

Que no sé estar en el ahora. Sí, aquí, en el ahora,

en el momento presente. Esto lo explica tan bien Manu...

¿Manu? Manu.

Un hombre encantador que me está ayudando mucho,

Álvaro, a entender cosas sobre mí,

a entender qué te pasa a ti.

¿Hablas de mí con Manu?

Por eso he venido, Álvaro, porque te quiero ayudar.

Estás celoso de mi libro.

Estás celoso de mi éxito.

Álvaro, te importa un carajo que me haya acostado con otro hombre.

Lo que te importa es que haya sido capaz de escribir el libro

que tú no has hecho.

¿Cuánto tiempo de tu vida has invertido en cursos, en leer,

cuánto tiempo y dinero, para no hacer nada de verdad?

Álvaro,

no sé.

La vida pasa, el mundo pasa y no te puede dar igual.

Mírate, obsérvate, si no tienes talento para escribir,

no escribas.

No escribas, déjalo, pero afróntalo.

Vive la vida, sé feliz.

Amanda,

tu librito

es literatura de masas y escritura simplona.

Entiéndeme, no digo que no te rías a veces,

pero pretender que yo sienta envidia

por que hayas escrito un mero subgénero,

un tremendo best seller, es no haber entendido nada.

Yo quiero escribir literatura.

¿Me oyes? Literatura de verdad.

No me interesa hacer una gira con El Corte Inglés

o vender 300 000 ejemplares.

A mí me interesa la verdad.

Y para eso necesito encontrar mi voz.

Mi propia voz.

¿Y tú sabes lo que me dice mi voz?

¿Qué?

Que te vayas a tomar por el culo.

"Su rostro quedó petrificado,

su mirada huérfana,

sus labios entreabiertos

como a punto de decir algo que prefirió callar".

Marta acababa de recibir un golpe a su falta de humildad,

a su insolencia,

porque a sus 32 años nadie jamás la había mandado a tomar por culo.

Sincero,

irónico,

concreto,

con garra, con vida.

Y su voz.

El otro día pensé que se hundiría y que no vendría más,

pero usted está aquí.

Hay un escritor ahí dentro.

Sáquelo.

Gracias.

Muchísimas gracias. Gracias. Enhorabuena.

Gracias.

Gracias. Álvaro.

Perdón.

He leído el libro de su mujer.

Literatura de masas, plumilla facilona.

Pero, bueno, tiene su gracia, te ríes de vez en cuando.

Deberíamos traerla un día, hable con ella,

para que dé una charla sobre subgéneros.

De todo hay que hablar en clase. Pero lo mío, entonces,

¿lo mío le ha gustado o no le ha gustado?

Vivir,

mirar,

escuchar.

Siga así.

(Voces en patio interior)

...enfrente de los niños y ahora ellos tampoco quieren comer fruta.

(HOMBRE) ¿Ahora es mi culpa? Ayúdame a poner la mesa, ándale.

¿Y el abridor? Ahí, donde siempre.

¿Dónde es ahí, donde siempre? Ahí, Enrique, lo estoy viendo.

(Vajilla, voces de niños)

¿Te llevas los platos?

Ándale.

(Persiana bajando)

(CANTA)

# ...mi viejo profesor

# de tantas cosas

# tan bellas, tan distintas,

# tan hermosas.

# Perdóname.

# Perdóname. #

¿Quiere que le ayude?

Soy su nuevo vecino, del tercero A, me llamo Álvaro, ¿y usted?

El otro día vi que se lo llevaban en ambulancia,

pero tiene mejor aspecto, mejor cara.

Eran gases. ¿Cómo?

Gases, he dicho "gases".

Se te suben al pecho y crees que es otra cosa.

Estoy perfectamente. Gracias.

(Portal cerrándose)

Buenos días.

Buenos días.

Soy Álvaro.

El nuevo vecino del tercero.

Yo también vivo en el tercero. Ah.

Irene. Encantado.

Bueno, me voy a subir andando.

Buen día.

Buen día.

(Campanada)

(Vajilla)

(Vajilla, golpes)

(Pasos, golpes)

(Vajilla)

(Vajilla)

(Golpes, risas)

(Aceite friendo)

(NIÑO) ¿Qué hay de cenar? Sardinas y ensalada.

¿Sardinas?

Sí.

Tienes que comer pescado, ¿eh? Si no, no vas a crecer.

Eh, no, chuches no, ¿eh? Una.

Una.

Como no cenes,

verás.

(ENRIQUE) ¿Qué hay de cena? Sardinas y ensalada.

¿Sardinas? Ay, Enrique, ¿tú también?

Luego, por eso no quieren cenar ellos, ¿eh?

No quieren comer pescado.

Ah, y también las chuches.

Igualitos los dos, igualitos.

(ENRIQUE) "Ven acá". (RÍE)

"No, aquí no, Enrique".

"¿Hace cuánto no lo hacemos aquí?". "Mejor vámonos a la cama, ándale".

"Ay, ay...".

"Nos van a oír, ¿eh?".

(ENRIQUE JADEA) "Espera".

(Besos)

(SUSPIRA)

"Ay, ay".

"Me vas a hacer gritar, cabrón".

"¡Uy!".

(Golpe contra vajilla)

(Jadeos)

"Uy, ay, ay, ay, ah...".

(Jadeos, gemidos)

"Dame".

(Jadeos, gemidos)

(Jadeos, gemidos, besos)

(RÍE)

(ENRIQUE RÍE) (GRITA CONTENTA) ¡Uh!

"Uy, métemela, ah".

"Más fuerte".

"Ay, espera, espera".

"Otra vez". (GIME)

"Uy, uy, ay, ay, ay. Soy tu puta, cabrón".

"Puta, eres mi puta". "Putísima".

"Eres mi hembra". "Putísima".

"Eres mía". "¡Ay, cabrón!".

(GRITA DE PLACER)

Y para el martes

tráiganme los ejercicios de estructura, por favor.

Disculpe, ¿lleva mucha prisa? Me gustaría enseñarle algo.

Perdona, Juan, me han publicado un cuento.

Gracias, Mar.

¿Ahora? Sí, es solo una idea.

Me gustaría saber qué le parece. Para mí es importante su opinión.

A ver.

¿Podemos verlo en el bar de abajo? Le invito a un vino.

Le gustan los vinos, ¿no?

Si es bueno.

O sea, una novela sobre un edificio.

No, sobre personajes.

Como "La colmena", de Cela.

Me gustaría escribir una novela que retrate

la realidad social de nuestro tiempo.

O sea, ahora quiere ser usted Camilo José Cela.

Usted me lo dijo.

Me dijo: "Álvaro, esto no es Nueva York, esto es Sevilla,

así que sal a la calle, escucha a la gente,

encuentra tu voz".

Bueno, ya, pero cuando yo hablaba de encontrar su voz,

me refería... Es que está ahí, está ahí.

La novela está ahí.

Los diálogos, las expresiones, los sonidos...

Pero, Álvaro, eso hay que escribirlo.

Aquí no veo eso. Aquí no veo personajes,

no veo nada, una descripción general.

Sí, y esa va a ser mi prioridad.

Investigar, explorar..., descubrir.

¿Tiene idea de lo complicado que es describir personajes?

Mire, lo único que le pido

es que alguien como usted

me diga: "Álvaro, tírate al agua".

Así que le pregunto, Juan:

¿me tiro?

¿Me tiro al agua?

Como empecemos a escribir sin ton ni son, me retiro del proyecto.

Hagamos las cosas bien. Si nos metemos,

no es para hacer un churro, es para hacer una cosa maravillosa

y con pasión

y con respeto por el oficio, ¿vale?

De cobrar, te aplicaré la tarifa de la escuela.

Si van a ser clases privadas, llévame a un sitio de más pedigrí.

¿No te parece?

Gracias.

Con dos cojones.

Claro que sí, con dos cojones, hombre, con dos cojones.

Vamos allá.

(Crujido de huesos)

Dame una escena.

Dame una puta escena, por favor.

Dame una puta escena.

Vamos.

Vamos.

(Timbre de la puerta)

(Timbre de la puerta)

Buenas tardes. Buenas tardes, don Álvaro.

Disculpe que le moleste. No pasa nada, dígame.

El propietario me ha dado el certificado de eficiencia energética

para que se lo entregara. Bien.

¿Qué tal todo? ¿Se adapta al piso? Sí, ningún problema.

Pues ya sabe que estoy para lo que necesite.

Gracias. Gracias a usted,

que... estamos todos muy contentos de tenerlo como nuevo inquilino.

Muchas gracias, doña Lola.

Pues nada, buenas tardes.

(Timbre de la puerta)

Don Álvaro.

¿Qué tal? ¿Necesita algo?

No, no, no.

Le he traído un detalle.

¿Y eso?

No sé, pensé que le gustaría el chocolate.

Es usted muy amable.

Pero pase, por favor.

(Puerta cerrándose)

(Cucharilla contra porcelana)

No, no, gracias, no.

Qué buenas piernas tiene usted.

¿Perdón? Digo que qué buenas piernas tiene.

Me gusta mucho ver deporte en la tele

y siempre me fijo en eso.

¿En las piernas? Sí, en las piernas, sí.

Bueno, gracias. Quería preguntarle por los vecinos.

Como acabo de instalarme... De los vecinos sé lo justo.

Lo estrictamente profesional para hacer mi trabajo.

Por supuesto. Me da igual que el señor Montero

sea un viejo maniático o que la pareja de ecuatorianos

viva por encima de sus posibilidades.

¿Quién es el señor Montero?

El señor mayor que vive en el quinto.

Ah. Ahí donde lo ve fue militar.

¿No me diga? Sí.

¿Qué me decía de los ecuatorianos?

Mientras dejen la basura donde deben

y cumplan sus obligaciones como buenos vecinos,

a mí me da igual.

Se refiere a la mujer morena. Ajá, a Irene.

Su marido se llama Enrique. ¿A qué se dedican?

Es usted un poquito cotilla.

No, no, por favor, no, no, no.

No, es que con los extranjeros nunca se sabe, doña Lola.

Y su opinión profesional es la más adecuada.

Al fin y al cabo, usted

es el alma del edificio.

Los llamo los Casares, porque es el apellido de él.

Trabaja en una fábrica.

Y ella, creo que no se dedica a na'.

Tienen dos niños y como todos los inmigrantes, pues,

viven por encima de sus posibilidades.

Claro. No lo digo por criticar, ¿eh?

De verdad, yo no soy racista.

Ya sabemos que los latinos son chillones y borrachines,

pero no me dan problema. Los peores son los moros.

¿Vive algún moro aquí? Ay, no, por Dios, qué va.

Dios me libre.

Han venido muchos a preguntar si había algo de alquiler,

pero aquí, como no sea un jeque, no entra.

(Tecleo)

Buenos días. Buen día.

¿Filipina?

No. Lo digo por el acento.

El otro día me pareció usted filipina.

Me quedé con la duda. Ya.

No, soy mexicana. Mexicana.

Ándale.

¿Y lleva mucho tiempo aquí? Sí, mucho.

Bueno, me voy a ir andando.

Que tenga buen día, ¿eh? Igualmente.

(Portal abriéndose y cerrándose)

(Aviso de llegada de ascensor)

(GRABADORA) "Enrique, ¿vas a comer pan? Acabas de cenar".

"Tengo hambre".

(NIÑO) "¿Puedo ver un rato más la tele?".

"No, mi amor, ya es tarde".

"Mamá...". Que no.

"Ponte el pijama ya y lávate los dientes".

"Mi amor, te estoy hablando". (ENRIQUE) "Déjalo un rato más".

"No, que se tiene que levantar temprano".

"Solo es un día". "Claro, como tú no estás...".

"No sabes lo que es levantar a ese chamaco en la mañana".

"Igual en dos o tres semanas sí que voy a estar".

"¿Qué?".

"¿Qué quieres decir?". "Nada".

"Enrique, ¿te han ido a ver los del sindicato?".

"Sí".

"Lo de los despidos va adelante". "Ay, no, Enrique, por favor, no".

"Tranquila, no te preocupes".

"Voy a hablar con algún abogado

para que me asesore con lo del contrato".

"Enrique, yo no me voy a volver a México, ¿eh?".

"¿Quién ha dicho algo de volver a México?".

"Te lo advierto...".

"¿Qué quieres decir?". "Nada".

"Enrique, ¿te han ido a ver los del sindicato?".

"Sí".

"Lo de los despidos va adelante". "Ay, no, Enrique, por favor, no".

"Tranquila, no te preocupes".

"Voy a hablar con algún abogado

para que me asesore con lo del contrato".

"Enrique, yo no me voy a volver a México, ¿eh?".

"¿Quién ha dicho algo de volver a México?".

"Te lo advierto, no me voy a regresar".

Enrique, ¡te estoy hablando!

(Portazo)

¿Qué hay, don Álvaro? ¿Qué tal?

Nada, he salido a correr y me ha dado una contractura

a los 100 metros. ¿Y se encuentra bien?

Sí, ha sido el susto, nada más. (RESPIRA AGITADO)

He pasado por una pastelería y...

Me he acordado de usted.

Sí, también los he escuchado de vez en cuando hacer sus cositas. (RÍE)

Hoy en día, las paredes son tan finas que...

(RÍE) Aunque uno no quiera...

A mí no me importa, ¿eh?

Le confieso que... hasta me pone un poco.

Ah, ¿sí? Sí.

Es que las mujeres somos al contrario que los hombres.

A más edad, pues... Que algunos hombres, dirá.

¿No?

Volviendo a los Casares,

además de esas cosas, a veces los escucho hablar.

Aunque uno no quiera, no tiene más remedio.

Anoche estaba en el baño haciendo mis cosas y...

Y escuché al esposo de Irene decir algo que me dejó

eh, me dejó muy preocupado.

Ah, ¿sí? Ajá.

Muy preocupado.

Esto que voy a decirle es muy confidencial, doña Lola.

Por supuesto, Dios me libre.

Le oí decir que iba a haber despidos en su trabajo

y que iba a necesitar un abogado.

Pues no lo sabía. Ajá.

Estaría encantado de ayudarle, pero no puedo subir,

tocarle a la puerta y decirle: "Qué casualidad

que anoche estaba en el baño y le oí decir esto".

"Soy abogado, tome mi tarjeta, llámeme". No.

Lo entiendo, claro. No, no.

No, esas cosas no... Vamos, que no es mi estilo.

Capaz que se crean que quiero aprovecharme de la desgracia, y no.

¿Cuál es su estilo?

¿El mío?

Más sutil.

Mi marido me tiene abandonada.

Yo soy una mujer.

Yo necesito lo mío.

¿Y a qué se dedica su marido?

¿Quiere que hablemos de mi marido? No, no.

Pero ¿por qué te gusta tanto preguntar?

¿Por qué?

Bueno, soy muy curioso.

Me encantan los hombres curiosos.

Es como tener hambre de vida.

Lo que no soporte es a los que creen que lo saben todo.

Como su marido. No.

Como el señor Montero.

El del quinto A.

Es muy maniático. ¿Muy maniático?

Sí, con to', con el orden, con la limpieza, con la seguridad.

Parece un hombre interesante, ¿no?

Lo que pasa es que está muy solo.

Antes tenía un amigo con el que jugaba al ajedrez,

pero se murió hace algún tiempo.

Ya. O sea que le gusta el ajedrez. Sí.

Tiene su casa llena de tableros y de libros.

Pero siempre se está quejando

porque dice que no tiene con quién jugar.

Ay, qué piernas más hermosas tienes.

Ven aquí, ven. (RÍE) (RÍE)

Buenas tardes, don Felipe. Buenas tardes.

Disculpe, disculpe.

Lo siento, no lo había visto, lo siento.

¿Se encuentra usted bien? Sí, sí.

Muy bien.

Llevo un poco de prisa

porque he quedado para jugar una partida "on-line".

Disculpe.

¿Le gusta el ajedrez?

Sí. ¿Sí?

Si quiere, un día quedamos para echar una partida.

Buenos días.

Buen día.

Me llamo Álvaro. Soy el nuevo vecino.

Enrique. Encantado.

Don Álvaro, discúlpeme. Mi sobrina le da las gracias

porque le ha conseguido lo del contrato.

No fue nada, mujer. ¿Cómo que no?

Le han dado reducción de jornada como ella quería.

Están obligados por ley. Lo que hice no tiene mérito.

Ella es la mujer más feliz del mundo.

Calle, calle, no sea exagerada. Tenga. Muchas gracias de verdad.

Eh... Gracias.

¿Nos permite, doña Lola, por favor?

Sí, claro, sí. Claro.

Pase, pase. Gracias.

¿Es usted abogado? Sí, sí, sí.

Trabajo en una notaría, pero estuve mucho tiempo

trabajando en un bufete de derecho laboral y mercantil.

Ese es mi bus.

¡El mío también!

Su mujer me contó que lleva un tiempo en Sevilla.

Nueve años, más o menos. Ah.

¿Les gusta?

Sí.

¿No echan de menos... eh...?

¿México? México.

Los niños nacieron en España y no les gusta mucho allá.

Ah.

Hombre, si les va bien y no les afecta la crisis...

(RÍE IRÓNICO) ¿Qué le digo?

La empresa donde trabajo aprovechó para congelar los sueldos

y ahora amenaza con un ERE. Lo típico.

Salvamos a los bancos, pero nadie nos salva a nosotros.

Disculpe, ya que ha salido el tema

y, bueno, no quiero aprovecharme de su amabilidad,

pero con el ERE,

mis compañeros están pensando en declarar una huelga.

Honestamente, yo creo que no va a servir de nada.

Pero, bueno, estuve revisando mi contrato,

la indemnización que me ofrecen

y creo que podría obtener más dinero si recurro a tribunales.

No sé si usted

podría...

echarle un ojo a mis papeles. Podría pagarle un poco.

No, no tiene que pagarme nada.

Será un favor de vecinos.

Hombre, ¿en serio? Sí.

Pues muchas gracias.

A tu amigo le tienen que dar

muchísimo más dinero del que le están ofreciendo,

pero por ley, o sea que si va a juicio

tiene todas las posibilidades de ganar.

¿Seguro? Segurísimo.

¿Quieres que le lleve el caso?

No, no, no.

De momento está bien así.

Gracias, Álex.

Álvaro.

¿Y tú cómo estás?

Bien.

¿Seguro?

¿No hay nada más que pueda hacer por ti?

Estoy escribiendo una novela.

¿En serio?

Es lo que siempre quise hacer.

Hola. Hola.

-Buenas. ¿Qué hay?

Buenas noches.

(VARIOS) Buenas noches.

Perdone. Me gustaría enseñarle algo en un momento.

Enseguida, sí.

Hoy me gustaría... (CARRASPEA)

...presentarles a una persona,

una de las plumas femeninas más brillantes

que ha dado la literatura andaluza en los últimos años.

Una gran escritora

que cuenta un suceso que podría resultar cotidiano,

como la decadencia de un matrimonio gris y mediocre

y, sin embargo, ella termina convirtiéndolo

en un ejercicio de literatura divertido, con ritmo,

con nervio y con fuerza. Vamos a recibir con un aplauso

a Amanda García Carvajal.

(Aplausos)

Buenas noches.

Muchas gracias, Amanda. (RÍE) Gracias.

Gracias por estar aquí.

La autora de "El secreto de los hombres".

Creo que estáis todos deseando preguntarle y hablar con ella.

Me gustaría que, a modo de introducción,

nos contaras brevemente cómo se te ocurrió la idea del libro,

qué conexiones encontraste para escribir,

si hubo algo, porque insisto en la realidad como fuente de...

Vino Juan a verme a una firma de libros

y me hizo la propuesta y me pareció bonita.

Podías haberme avisado, por lo menos.

Lo único que quiero es ayudarte.

Ya.

Me ha contado tu profesor que...

que estás escribiendo una novela.

No sabes cómo me alegro. Hola, ¿qué tal?

Muy buena clase, ¿eh?

Bonita, ¿no? Sí, muy bonita.

Perdón. ¿Molesto? No. No, no, no.

No molesta.

Me marchaba ya. Adiós.

Adiós, Álvaro.

Muy buen hombre, ¿eh?

Y muy trabajador.

(ENRIQUE, TOSE Y CARRASPEA)

¿Y bien?

Lo siento, Enrique.

No hay ni una sola posibilidad de que se acepte el recurso.

¿Seguro?

He consultado con un amigo abogado,

más especialista que yo en estos temas,

y opina lo mismo.

No hay nada que hacer.

Puede pedir una segunda opinión. No.

Confío.

Me había hecho muchas ilusiones.

Lo sé.

Y créame si le digo que siento mucho no poder darle mejores noticias.

Lo siento de veras.

(ENRIQUE) ¿Dónde están los niños?

En su cuarto, haciendo los deberes.

Tengo que hablar contigo.

(Puerta cerrándose)

Vamos a tener que barajear otras opciones.

¿Otras opciones?

Sí, escúchame. No.

No. Irene.

(Puerta abriéndose y cerrándose)

¡Irene!

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Puerta abriéndose)

Es que no estás haciendo nada, nada. No, no digas que no hice nada.

¿"Okay"? Le enseñé mi contrato al vecino, es abogado.

(DESPECTIVAMENTE) Ah, ¿al vecino?

Sí, y no lo digas así, ¿"okay"?

Él trabaja en un despacho muy importante,

y conoce mucha gente, me dijo la portera.

Ah, ¿sí? ¿Y qué más te dijo, a ver?

"Que no vale la pena recurrir,

que es una pérdida de tiempo y de dinero".

"Y él se ha portado muy bien conmigo".

"Incluso pidió una segunda opinión con un amigo suyo abogado".

"Ajá".

"¿Y ya está?".

"¿Ya está, Enrique? ¿Me tengo que conformar con eso?".

"¿Qué quieres que haga?".

"¿Que me pegue un tiro? ¿Que asalte un banco?".

"Pues igual y sí, ¿eh?".

"'Igual y sí', ¿qué?".

"'Igual y sí', ¿qué, Irene?".

"¿Que me pegue un tiro o que asalte un banco?".

"¿Qué quieres que haga?".

¿Que me pegue un tiro o que asalte un banco?

Pues igual y sí, ¿eh?

"'Igual y sí', ¿qué, Irene?".

¿Que me pegue un tiro o que asalte el banco?

Igual y sí.

(Puerta cerrándose)

La escena de la discusión de los inmigrantes...

es real, precisa, pero cuidado, ¿eh?

Sacar el tema del robo de un banco en tiempo de crisis

me parece absolutamente...

manido y previsible.

Y como... no sé, parece una gracieta que se me ha ocurrido en un bar

para hacer un "jijí, jajá". No pensaba que robaran un banco.

¿Y cuál es el plan?

Bueno, pues pensaba dejar vivir a los personajes.

Que sean ellos los que encuentren su camino.

¿Le parece mal? No.

Me hace gracia oírte hablar así...

como un escritor de verdad.

¿No soy un escritor de verdad? Yo no he dicho eso.

Usted no cree que tenga talento, ¿no?

¿Perdón?

Pregunto si cree que tengo talento.

Lo que yo piense no tiene ninguna importancia.

Ya, pero quiero saberlo. ¿Para qué?

Siempre va a haber alguien...

que piense que eres un mediocre, siempre.

Es una pregunta que no vale absolutamente para nada.

Si te gusta escribir, si te gusta cantar, si te gusta bailar...

¿en qué te ayuda saber si eres bueno o no eres bueno?

No sé, en ahorrarme la pasta que me gasto en los talleres.

La pasta te la gastas porque disfrutas,

porque disfrutas de los talleres, disfrutas de escribir.

Por eso te gastas la pasta.

Otra cosa es lo que vendas

o si te dan un Nobel,

pero el gusto personal, Álvaro, eso no te lo quita nadie.

O sea que no tengo talento.

Deberías dejar de comerte el coco como si tuvieras 20 años.

¿Qué significa eso?

Que escribas el puto libro y te dejes de hostias.

(Música "Se me enamora el alma")

# Se me enamora el alma,

# se me enamora,

# cada vez que te veo

# rondar mi calle,

# vigilando mi casa,

# mañana y tarde.

# El fuego está encendido,

# la leña arde.

# Se nos ha hecho tarde,

# y entre risas y llantos,

# la vida se ha ido.

# Yo soñando con él, deshojando las noches.

# Tú viviendo con alguien que nunca has querido.

# Se nos ha hecho tarde.

# Tu sonrisa y la mía se las llevó el río.

# Tu mirada y la mía se hicieron gaviotas

# y volaron al aire.

# Y volaron al aire.

# El fuego está encendido.

# El fuego está encendido.

# El fuego está encendido.

# La leña arde. #

(Efecto especial de aplausos)

Yo no quiero volver atrás.

Yo no quiero tener ni 40 ni 50 años.

Lo único que le pido a Dios es que me deje...

diez años más, así como estoy.

Yo descubrí el placer ya de mayor, Álvaro, y es una putada.

Mi marido nunca me ha cuidado

ni me ha hecho feliz, ni en la cama ni fuera de ella.

Me he perdido tanto que ahora me creo en el derecho de tenerlo todo.

¿Qué?

Eres un personaje tremendo. ¿Un personaje tremendo?

¿Y eso qué significa?

Nada. Ajá.

Por hacer lo que nos gusta.

Aunque seamos mediocres.

Eh, que yo no soy ninguna mediocre.

Yo soy una portera cojonuda.

(RÍE)

Jaque.

Jaque.

Mate.

¿Quiere una copa de coñac?

Por supuesto, sí.

La democracia es una enfermedad.

Las élites dirigentes declinan su responsabilidad

en la masa amorfa del pueblo.

Y un país sin élite es un país perdido.

La democracia destruye la dignidad y el pensamiento

y convierte el gobierno en una vulgar subasta de mercado.

Porque vamos a ver.

Usted, que es un hombre de leyes y trabaja en una notaría, ¿no?

Ajá.

¿Por qué el voto de un ingeniero, un licenciado

o un maestro de escuela

vale igual que el de una portera? Hombre...

Muy buena pregunta, sí.

No tiene ninguna lógica.

¿A que no? No.

(VOZ ELECTRÓNICA) "Jaque".

(VOZ ELECTRÓNICA) "Jaque mate".

"Enhorabuena. Has ganado. Puedes pasar al siguiente...".

(Timbre)

Hola. Hola.

¿Lo molesto? No, no, para nada.

¿Puedo pasar? Eh... Sí, claro, pase.

Gracias.

¿Quiere tomar un...

café, un té... algo? No, gracias.

He venido un momento nada más. Ajá.

Usted dirá.

Quiero darle las gracias, Álvaro.

Por lo que está haciendo por nosotros.

Ayudó a mi marido y eso es importante para él.

Y también para mí.

Cualquier persona en mi situación lo habría hecho.

¿No quiere pasar? No.

No, mi marido está en casa.

Y no quisiera que supiera que he venido a hablar con usted.

¿No trabaja hoy? No trabaja más.

Ah.

El lunes le han dicho que lo despedían.

Y ya no se puede hacer nada, ¿verdad?

Lo siento mucho.

Debería estar buscando trabajo, pero no tiene ánimo.

Es que es una situación difícil, tiene... tiene que darle tiempo.

Ya.

Ahora tenemos del paro, pero cuando se acabe...

yo no sé qué va a pasar.

Bueno, gracias.

Eh... Por la notaría...

pasa mucha gente.

Pasa un segundo, pasa.

Digo que por la notaría pasa mucha gente.

Si Enrique me deja un currículum,

yo puedo intentar usar mi... influencia.

¿De verdad? Ajá.

Pues gracias.

Es usted muy buena persona, ¿eh, Álvaro?

Gracias a usted.

Hasta luego. Hasta luego.

(ENRIQUE) "¿A qué fuiste a casa del vecino?".

"Ya te dije".

"Quería saber quién era el vecino ese,

en el que estás confiando tanto".

"¿Crees que me hago el pendejo?" "No, no".

"Creo que a veces"

eres muy confiado.

Y yo quería saber si de verdad no había ya nada que hacer.

¿Y por qué chingados tienes que ir a decirle al vecino

nuestros problemas? ¿Yo?

¿Yo? Fuiste tú

"el primero que le contó lo que nos estaba pasando".

"Y además, sí, nos está ayudando, ¿no?".

"Fui a pedirle opinión como abogado".

"(CHISTA)". "No a contarle nuestros problemas".

¿Sabe lo que me ha pasado esta mañana en el banco?

No.

Pues que me han quitado casi 200 euros, don Felipe.

¿Y eso?

Te cobran comisiones por no mover el dinero.

Qué sinvergüenzas. Ajá.

Pero estamos en sus manos.

Estará usted porque quiere.

Yo lo tengo todo en mi caja fuerte.

¿En su caja fuerte?

¿Y no le da miedo tener todo eso en casa?

¿Miedo?

Que vengan.

Que se van a enterar.

Una Luger P08,

el mejor arma que se ha inventado.

Al que intente algo,

le reviento la cabeza.

(Micción)

Te lo digo en serio, ¿eh?

Si no te pones a buscar trabajo, me pondré yo.

(ENRIQUE) Irene, por favor.

¿Qué? Te van a oír los vecinos.

Me da igual que me escuchen o no. No me hables así.

¿Qué piensas hacer? ¿Eh? ¿De qué?

Si tú no has dado un palo al agua en años, Irene.

No mames, no seas cabrón.

Yo dejé mi carrera porque así lo acordamos

para que yo estuviera con los niños y no pagáramos una nana

para que ellos estuvieran con su madre, ¿eh?

Mira, ¿sabes qué siento?

Que haces todo esto porque te quieres regresar a México.

Está bien, regrésate. Pero te vas solo, ¿eh?

(Puerta abriéndose)

(Portazo)

(Móvil cayendo al suelo)

Disculpe, que se me ha caído... algo al patio pequeño.

Es mu' tarde.

¿Qué pasa?

Que se me ha caído el móvil al patio.

¿El móvil?

Usted espere.

Perdón. ¿Le he hecho daño?

No, no, no. Lo siento.

A ver...

Yo también tenía muchas ganas de verte.

Muchas gracias, doña Lola.

¿Se le ha roto?

La pantalla, pero parece que... funciona.

Gracias.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

(SUSURRA) Álvaro.

(Llaman a la puerta)

Álvaro, soy yo.

Álvaro.

Que mi marido se ha dormido ya, que no hay peligro.

(Llaman a la puerta)

Ábreme.

Álvaro.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

Álvaro.

(IMPACIENTE) Ábreme.

Que no hay peligro, que mi marido se ha dormido ya. Ábreme.

Que soy yo, ábreme.

(Llaman a la puerta)

Álvaro.

(Timbre)

Álvaro.

No hay peligro, ábreme.

(Golpes en la puerta)

Álvaro, ábreme.

Me vale, verga, que me escuche el puto edificio.

¿Te queda claro? ¿Y tus hijos?

¿Está claro? ¿También que te escuchen tus hijos?

Los vas a despertar, cabrón, pinche borracho.

No metas a los niños.

"No me toques". "Ya me encabronaste".

"Mírame". "No me toques".

"Ya deja de estarme chingando la madre".

"No me puedo creer". "Órale, a la chingada de aquí".

"¡A la chingada de aquí!". "¿Te quieres callar?".

"Los niños duermen, los vecinos duermen".

"¡Me valen verga los putos vecinos de mierda!".

"Cállate". "¿Te crees

que me importan esos pendejos". "No me toques".

"Ya vete a la mierda".

(Portazo)

Hola. Hola.

Quería invitarlos a cenar en casa.

Y ponerles al día sobre unas averiguaciones que he hecho

del trabajo de su marido. Ah, ¿sí?

Bueno, estoy en ello. No hay nada concreto, pero...

Vale, le diré a Enrique. Estupendo.

(SUSURRA) Álvaro.

¿Sí?

¿Podría hablar con usted, a solas?

Sí, claro.

¿En media hora? Ahí abajo.

Vale. Vale.

Álvaro.

Perdone que lo haya hecho bajar así. No pasa nada.

Supongo que ya se habrá dado cuenta

que mi marido y yo tenemos broncas últimamente.

No.

La ventana de nuestra cocina da a su baño.

En México teníamos una vida muy distinta.

Y cuando llegamos aquí la pasamos muy mal.

Pero salimos adelante.

Y a mí me da terror...

que mi marido vuelva a ser el que era antes.

Usted no lo conoce.

¿Hay alguna cosa que me quiera contar?

No, son cosas muy personales y... no quiero hablar de ellas.

Yo he estado pensando...

Es que yo nunca he trabajado.

Mi marido no quiso.

Pero dadas las circunstancias...

Yo estoy dispuesta a hacer lo que sea.

Cualquier cosa.

Pero no quedarme en la casa y seguirme peleando con él.

¿Usted me puede ayudar?

El vecino del quito, el señor Montero,

me dijo el otro día que...

estaba buscando a alguien que le echara una mano.

Es un poco maniático, pero tiene mucho dinero.

Si quiere usted, puedo decirle algo.

¿Haría usted eso por mí? Claro.

Hace mucho que no conocía a alguien como usted.

Siempre dispuesto a ayudar a la gente.

No. Sí.

No, yo no...

Yo no...

Ya me tengo que ir.

Por favor, Álvaro, no le diga nada de esto a mi marido.

Claro que no.

Gracias.

Hasta luego.

Conque era eso.

Ahora estás intentando follarte a la extranjera.

No sé de qué me habla, señora. Y me dejas a mí tirada.

Buenas noches.

(Pasos subiendo escalones)

¿Y? Hombre...

"Hombre", ¿qué?

Que te confieso que me empieza a intrigar.

Le empieza a intrigar. Ajá.

Está muy bien la trama esa de...

meter a la vecina en casa del viejo y convencerlos de que le roben.

Pero seamos rigurosos, creo que esa es una trama menor.

Es más de género. Yo tiraría por otro lado.

¿Por otro lado, por dónde?

Por la tensión sexual entre Irene y el vecino.

Tu mujer el otro día me dio una idea buenísima.

Dice: "¿Por qué no... toda esa historia, que está muy bien,

de que él quiere escribir una novela

y entonces convence para que roben en casa del abuelo...?".

Todo eso en realidad es un McGuffin

para contar una historia de amor, grande.

¿Está hablando de mi novela con Amanda?

Le conté la idea un poco en general...

y le pasé unas páginas.

¿Le ha pasado mi novela a mi mujer? Ajá.

¿Está pasando mi novela a mi mujer? Tranquilo, ¿eh?

No, tranquilo no. ¿Tranquilo? ¿Qué hacemos tú y yo ahora mismo?

¿Hablando de la novela o de lo jodido que estás

porque tu mujer se ha follado a otro?

Ah, también le ha contado que se está follando a otro.

Álvaro, yo no soy tu enemigo, ¿eh?

Estoy para ayudarte con la novela. No tiene ni puta idea de escribir.

Tu mujer es mucha mujer.

Y no tienes ni puta idea lo mucha mujer que es, Álvaro.

Mucha mujer.

Me marcho.

Al final es eso, ¿no?

Eh... Puede dejarlo de propina

o se lo puede quedar, lo que prefiera.

Yo creía que ibas a llegar hasta el final.

Pero no te atreves.

Porque prefieres lamerte las heridas.

Te importa más tu corazoncito roto que la novela.

No tienes huevos...

para ser escritor.

Es usted un mentiroso.

¿De qué habla, señora? Que no tiene ningún trabajo,

que la nómina que le dio a la casera es antigua.

Trabajo en la notaría de don Alfonso Quiñones.

Es mentira, lo echaron por incompetente.

Fui a preguntar y me lo han dicho.

¿Cómo dice?

A mí no me deja nadie tira', ¿se entera?

Pero ¿qué se ha creído, que soy una jovencita estúpida o qué?

Lo de que usted no es una jovencita lo tengo muy claro...,

señora.

¡Quiero hablar con don Alfonso, por favor, Carmen!

Quiero hablar con él, llámale. Tranquilízate.

Necesito hablar con él.

Por favor. Llámalo. Llámalo a ver.

Llama a don Alfonso. Está ocupado, de verdad, Álvaro.

(ININTELIGIBLE)

No nos pongas en un aprieto. Quiero hablar con don Alfonso.

¿Don Alfonso? Tengo que hablar con él, dile.

Ya lo sabe. No, no, no.

Quiero hablar con él, dile. Hombre.

Jesús, ¿qué es esto de que he perdido mi trabajo,

sin indemnización? ¿Qué es esto? Bueno,

llevas dos meses sin venir a trabajar.

Yo pensaba que... Si fue don Alfonso

el que me pidió que cogiera vacaciones.

A nosotros, don Alfonso nos dijo que tú habías renunciado al trabajo

de manera voluntaria. ¿Que yo había renunciado...?

Sí.

¿Sabes? Terminé de leerme la novela de tu mujer.

Está genial esa novela, ¿eh? ¿Tú por qué me hablas siempre

de la novela de mi mujer?

Me tienes hasta los cojones con la novela de mi mujer, ¿me oyes?

Mi mujer y yo nos hemos separado

porque la pillé follando con un tío en un coche.

Y su novela es una auténtica mierda.

Literatura barata para gente como tú,

que no habéis leído nada serio en vuestra puta vida.

No me toques.

Y me da igual perder este trabajo.

¿Me oís?

Estoy escribiendo una novela.

Una novela de verdad.

(Puerta cerrándose)

(Tecleo en ordenador)

Feliz cumpleaños, don Felipe.

¿Qué?

¿No es hoy su cumpleaños?

¿Qué va a ser hoy mi cumpleaños?

La portera me dijo que hoy era su cumpleaños.

Si mi cumpleaños es el 21 de diciembre...

Ah. Pase, pase.

Gracias.

Gracias de todos modos, aunque no sea mi cumpleaños.

Muy bonito.

¿Y cuántos años tiene usted?

74.

Jaque.

Hoy estoy desconcentrado.

Esa pistola que guarda usted, ¿dispara de verdad?

¿Que si dispara de verdad?

Claro que dispara.

No, es que pensé que podría ser una réplica.

¿Una réplica?

¿No me cree?

Venga, venga conmigo.

(Tecleo)

(Apertura de caja fuerte)

Por los sueños. Por los sueños.

Para que tarde o temprano se hagan realidad.

Salud. Salud.

Enrique, le he pasado su currículum a un par de buenos clientes.

Tengo que ser sincero y la cosa está muy difícil.

Nadie está contratando.

Gracias de todas maneras, Álvaro.

Sí, gracias.

No, no hay nada que agradecer.

El mundo está cometiendo una injusticia con vosotros.

¿Sabéis quién es el vecino del quinto?

El señor Montero. Un personaje estrambótico.

Guarda todo su dinero en una caja fuerte,

porque dice que no se fía de los bancos.

Y tiene un montón de dinero, mucho.

Se lo habrá ganado. Ya.

Cobrando una pensión de lujo por militar franquista.

Venga, Enrique.

Mientras tanto, tú te quedas en el paro

y puede que vuestros hijos no tengan qué comer mañana.

Sí van a tener.

Perdón.

Lo siento, es que me indignan las injusticias.

¿Y tú cómo sabes que tiene tanto dinero?

Me lo ha enseñado. Ah, ¿sí?

Ajá. La combinación de la caja fuerte

es su fecha de cumpleaños.

21 de diciembre de 1941.

21 12 19 41.

El muy imbécil la ha abierto delante de mí.

Parece que lo conoces bien. No, no creas.

Juego de vez en cuando con él al ajedrez.

Me daba pena verle siempre solo.

No sabéis lo facha que es.

El otro día se me ocurrió pedirle un favor para una amiga,

una inmigrante como vosotros, y no sabéis cómo se puso.

¿Por qué? ¿Qué hizo?

Fue muy desagradable, mejor no...

Cuéntanos.

No, en serio, mejor que no. (RÍE)

Pero ¿por qué, Álvaro?

No merece la pena. Por favor.

¿Por qué no? ¿Verdad?

Cuéntanos.

Le pedí trabajo para esta amiga.

Ajá.

Y se puso hecho una fiera.

Me dijo que se pegaba un tiro antes que contratar a una inmigrante,

que sois todos unos perros asquerosos,

que vivís por encima de vuestras posibilidades

robándole el pan a la gente honrada de este país.

Dijo que merecíais que una enfermedad contagiosa

aniquilara a todos vuestros hijos,

como hizo el sida con los maricones.

Salud.

Pues qué pendejo. Un hijo de puta.

Yo no pienso volver a jugar con él al ajedrez.

No pienso.

Te has pasado toda la noche coqueteando con él.

Ay, por favor, no digas tonterías.

Tú no has parado de beber en toda la noche.

Estaba celoso. Te vi con él

y me dieron celos. No seas menso.

(SUSPIRA)

Enrique, ¿por qué me estás diciendo esto?

Ven acá. No, no quiero.

Y ya puedes espabilar, ¿eh?

Porque no me pienso quedar sentada

viendo cómo nuestra vida se va a la puta mierda.

(Timbre de la puerta)

Hola. Gracias por venir.

¿Qué pasa?

Voy a dejar a mi marido.

Últimamente está muy nervioso y muy alterado.

¿Cómo alterado?

En México ya era así.

Bebía mucho.

Fumaba una cajetilla tras otra,

se ponía muy violento...

Y yo ya no voy a pasar por eso otra vez.

Debes tener paciencia con él.

Es un momento muy complicado.

Tengo dos hijos, Álvaro.

Me preocupan mis hijos.

Y yo ya no tengo 20 años.

Irene,

son momentos difíciles,

pero es tu marido.

Tienes que apoyarlo.

No puedes abandonarlo ahora.

Es tu marido.

Irene.

Álvaro.

Hola.

¿De casualidad tendrás una caja de herramientas para prestarme?

Es que debo desarmar unas camas y unos armarios.

¿Y eso? Nos vamos.

Que os vais, ¿adónde? Pues...

Es que ya no podemos seguir pagando el departamento, así que...

¿Y cuándo os vais?

Pues cuanto antes mejor.

Nada más que empaquemos ya estamos.

Un segundo.

(Armarios abriéndose)

(ENRIQUE SUSURRA) Todo va a salir bien.

Sí. Todo esto es por vosotros.

Te amo.

Yo también te amo.

(Timbre de la puerta)

Hola.

Hola.

Gracias.

¿Os vais?

Sí.

Estamos empacando todo.

Gracias por tu ayuda, Álvaro.

Yo no he hecho nada. Sí, sí que has hecho.

Adiós.

Adiós.

(Puerta cerrándose)

(CHILLA) ¡Ah! ¡Ay!

(LLORA, CHILLA) ¡Ah!

(A PLENO PULMÓN) ¡Ah!

(LLORA) Ay, Dios mío, está muerto.

¡Lo han asesinado!

(LLORA)

Llama a la Policía.

El señor Montero está muerto. Llama a la Policía.

Por favor, por favor.

(SOLLOZA) Está muerto. ¿Qué ha pasado?

(LLORA) Don Felipe, don Felipe.

Lo han asesinado.

(LLORA) Lo han asesinado.

Voy a llamar.

(Timbre de la puerta)

Es él.

¿Álvaro Martín?

(Sirena policial)

(HOMBRE) ¿Dónde pasó usted la noche de autos?

Pasé la noche en casa.

¿No tiene a nadie que corrobore su versión?

Oiga, ¿no irá a creer a la chiflada de la portera?

Conteste a la pregunta.

Vivo solo, pasé la noche solo.

La portera dice que desde que llegó al edificio

usted le sonsacó información sobre todos los vecinos,

especialmente sobre el señor Montero.

A la portera no hay que sonsacarle nada.

¿Cuándo fue la última vez que vio al señor Montero?

Dos días antes, creo. ¿Iba mucho a su casa?

Jugábamos al ajedrez de vez en cuando.

¿Conocía la existencia de la caja fuerte?

Sí.

¿Tenía problemas de dinero? Me consta que le echaron del trabajo.

¿Y eso qué tiene que ver? Conteste a la pregunta.

¿Lo reconoce? Estaba en su caja de herramientas.

Tiene huellas de sangre y ADN.

Son de usted y del señor Montero.

Los vecinos me lo pidieron para una mudanza.

¿Qué mudanza?

Se marchan de la casa.

No nos han hablado de ninguna mudanza.

Bueno, me pidieron la caja de herramientas.

Al señor Montero lo mataron con este destornillador.

Tiene rastros de sangre y sus huellas, señor Martín.

Voy a ordenar su ingreso en prisión sin fianza.

Ellos lo tenían planeado todo.

Lo sabían desde el principio.

Pero mucho mejor así.

El final es mucho mejor así.

Es genial.

A mí nunca se me hubiera ocurrido.

Hijos de puta.

Hijos de puta. (RÍE A CARCAJADAS)

¡Hijos de la gran puta! (RÍE A CARCAJADAS)

Esto es lo que encontré en su camastro.

(SUSURRA) Va diciendo por ahí que eres un tremendo maricón.

¡Hijo de puta! ¡Te voy a reventar la cabeza!

# La vida es un juego de azar

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# Es un viejo telón

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# Es el disfraz de un loco carnaval.

# Una ruleta rusa o un arlequín.

# Es compartir

# la soledad

# con unas cuantas gotas de humor.

# Buscar la luz

# tras la tormenta gris.

# Borrar la nube que te oculta el sol.

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# con unas cuantas gotas de humor.

# Buscar la luz

# tras la tormenta gris.

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Somos cine - El autor - ver ahora

Javier Gutiérrez está impresionante en este papel. De hecho, entre otros premios, se hizo con el Goya a Mejor Actor. El Autor se basa en la primera novela que escribió Javier Cercas, El móvil (1987) y narra la vida de un escritor obsesionado con crear los mejores textos literarios. Falto de éxito y de talento se da cuenta de que la realidad es la mejor inspiración para escribir buena ficción. Mención especial para la compañera de Javier. Adelfa Calvo fue premiada en los Goya por Mejor Actriz de Reparto

Un día perfecto, el reparto más internacional

Tim Robins, Benicio del Toro, Sergi Fernández y Olga Kurylenko actúan bajo las órdenes de Fernando León de Aranoa. El director fue quien además adaptó la novela Dejarse llover para crear el guión de esta película. Le valió un Goya.

El largometraje cuenta la aventura de un grupo de voluntarios de una ONG que trata de ayudar a la población durante una guerra. Tienen que sacar un cadáver de un pozo que está contaminando el agua del que bebe un pueblo. Conseguir una cuerda para poder hacerlo se convierte en un reto.

Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet

No recomendado para menores de 12 años Versión española - Nadie quiere la noche - ver ahora
Transcripción completa

"Todo pasó hace tanto tiempo,

que hay noches que no estoy segura

si ocurrió de verdad.

Pero justo antes que amanezca,

me despierto y siento que me traspasa

el frío inmenso e inacabable de la noche polar.

Entonces,

me estremezco en mi cama

y la luz del Sol no consigue calentarme".

¡Chist!

¡Ninq!

(RÍE)

¡Oh!

Un macho enorme, ¿no? No.

Un macho muy pequeño.

Hambriento, perdido.

Vea.

¡Uh!

¡Park Avenue! ¿Qué te ha parecido eso?

"Llegué a Ellesmere, tras una larga travesía,

dispuesta a reunirme con mi marido, Robert Peary,

que había partido una vez más en busca del Polo Norte".

(RÍEN)

"Dejé atrás a mi hija y la comodidad de mi casa de Washington.

Muchos no entendían por qué arriesgaba mi vida.

Muchos intentaron detenerme".

Creo que debería esperar hasta que pase el invierno.

Solo serán... Solo serán seis meses, señor Trevor.

¿Pretende que espere aquí sin hacer nada casi un año,

señor Trevor?

He venido para encontrarme con el señor Peary en su campamento

y volveré con él antes de que empiece el invierno.

Eso son casi tres meses, hay tiempo de sobra.

Sí, pero esta vez es un poco distinto.

Ha llegado muy lejos. Está muy... Mi marido vive

para llegar cada vez más lejos, por eso están ustedes

y todos ellos.

Saldremos hacia el norte...

dentro de tres días.

Y espero que usted se encargue de todo.

Bueno, me debo ir.

A no ser que quiera algo más, señora.

No, nada más.

Venga, capitán Spalding,

quiero enseñarle el magnífico oso que he matado esta mañana.

Sí, ya me lo han contado.

Es una sensación imposible de describir.

No se parece en nada a una foca, en absoluto.

Es... Señora Peary, Bram,

el señor Trevor es impulsivo, pero hay que reconocer

que tiene una experiencia respetable. Oh, ¿usted también, capitán?

Acompañé al señor Peary en su tercera expedición.

No era muy lejos de aquí.

Y...

entonces di a luz a la niña más bonita del mundo,

era preciosa.

Ninguna mujer civilizada había alumbrado nunca

en esta latitud.

Pero una semana más tarde,

mi marido fue hacia el norte, en busca del Polo.

Estuvo fuera...

durante un año entero.

Y en estos casi 16 años

solo ha pasado 14 meses con nosotras en Washington.

Lo siento. No puedo permitirlo.

Este es el lugar perfecto para esperarle.

Aunque fuera unas cuantas millas más al norte,

no cambiarán el plan, en absoluto.

Además, allí no encontrará nada excepto una cabaña ruinosa

y el tiempo más frío que se haya conocido nunca,

mucho más que en su anterior viaje.

Esta será la última expedición que haga mi marido.

Su última oportunidad de conseguir lo que hace tantos años que sueña,

hace décadas.

Y debo estar allí con él

porque si no, no volverá nunca.

Por favor.

Sabe que si lo permitimos, su marido es capaz de matarnos,

¿verdad?

¿Dónde?

Ah, es para su alteza.

Déjalo ahí.

"¿Qué me empujó a seguirle?

¿Fue la locura? ¿El amor?

¿La inconsciencia?

Hubo gente que creyó que me movía tan solo el orgullo

o la vanidad.

Nada de eso importa ahora.

Yo solo sabía que debía estar con él en ese momento.

Que ocurriera lo que ocurriera,

la historia me absorbería

porque yo iba a ser parte de esa historia

junto a él".

(RÍEN)

(HABLAN SU LENGUA)

(RÍEN)

¿Se pueden tapar?

¿Se pueden cubrir?

(RÍEN) Cubrirse.

(HABLAN SU LENGUA)

"Mi marido había arriesgado su vida en multitud de ocasiones

para conquistar su sueño.

Yo acepté desde el principio que en nuestro matrimonio

las planicies heladas del Polo Norte, que él tanto amaba,

iban a contar tanto como nuestro amor

o el cariño que ambos le profesábamos a nuestra hija.

Definió sueño

y olvidé los míos.

Quizá no los tuve nunca".

He guardado este vino para una celebración

y no se me ocurre una mejor ocasión

que agradecerles a todos ustedes el trato tan...

exquisito que me han dado durante las últimas semanas.

Unos días magníficos.

Caballeros, me gustaría

proponer un brindis.

Por la historia

que está a punto de cambiar para siempre.

Gracias al teniente Peary y su inestimable contribución.

¡Por el Polo Norte!

(TODOS) ¡Por el Polo Norte!

Está delicioso, ¿verdad? Fantástico.

Estimada Josephine,

ahora mismo su marido podría estar a pocas millas de su meta.

Todos los países del mundo desean lo que él pronto conseguirá.

Nuestra bandera ondeará de nuevo

en tierra incógnita.

Formar parte de tal empresa ha sido el mayor honor

que he tenido en toda mi vida.

Por eso quiere agradecerles a usted

y a estos valientes caballeros

su decisión y su apoyo.

Sin embargo, como médico de la expedición...

Doctor, ya lo sé. Debo insistir, Josephine, lo siento.

Volví del norte el mes pasado,

del segundo campo base de su marido.

Sé cómo están las cosas.

Y como médico debo decir que ahora mismo,

como acaba de decir Lucius, nuestro amable benefactor,

estando tan cerca de conseguir nuestra meta

y sin haber perdido una sola vida,

sería trágico exponer la suya, querida Josephine.

Fyodor, querido, no ha probado el vino.

Doctor, creo que se olvida de que han muerto dos esquimales

hace tres meses.

Uno delante de usted, aquí en Ellesmere.

Ya lo sé, Bram. Me refería...

Ah, sí, se refería a hombres blancos.

Miembros de la expedición, como usted.

Sí, bueno,

no creo que se pueda llevar a cabo su expedición sin esquimales;

sin sus perros ni su conocimiento. Claro.

No, solo señalo, doctor,

que también son vidas perdidas que cuentan.

Claro, por supuesto. Nadie lo pone en duda.

Señor Trevor, no es... ¿No le parece, Fyodor?

Me temo que nuestro amigo, el señor Trevor,

simplemente rendía homenaje a esta raza amable y fuerte

que nos ha brindado tanta ayuda.

Y sin la cual... -Sí, ayuda,

pero no barata que digamos. -A usted quizá no le importe, Njal.

Pero morir tampoco es barato.

Llevo viniendo aquí 17 años.

He perdido dos barcos,

15 personas de las expediciones

nunca volvieron a casa.

Algunos querían dinero, otros fama,

otros tenían ambiciones científicas.

Nadie puede haber venido para morir.

Pero nadie, y eso incluye a todos los que estamos en esta mesa,

nadie ha venido sin conocer el peligro

al que se enfrentaba.

Vamos a brindar.

Por todos los que no volvieron,

por su valentía

y el precio infinitamente alto que tuvieron que pagar con sus vidas.

Por todos ellos.

(Cántico popular)

(Ópera)

(Ópera)

(HABLAN SU LENGUA)

(RÍEN)

(Ladridos)

(GRITA EN SU LENGUA) ¡Ah!

(GIME)

(Aullidos)

(Disparos)

¿Señora Peary?

Adelante.

¿Está bien? ¿Necesita algo?

No, gracias. No.

De acuerdo.

Bueno, nos marcharemos a las cinco en punto.

Y no salga de la tienda sin su rifle.

Estamos muy cerca de la costa y por aquí hay osos.

Ya lo sé. Bien.

Eh...

No ha sido culpa mía. No.

La nieve es impredecible.

Mueren perros todos los días.

Eso no cambiará nunca.

Es un buen guía, Bram.

Pero no logro comprender por qué sigue volviendo...

Tengo que montar la otra tienda.

Con un poco de suerte llegaremos al primer refugio mañana,

si queda algo de él.

Y seguramente será más cómodo para usted.

Buenas noches. Buenas noches.

(Cántico popular)

(Ladridos)

(GRITA)

¡Ah!

(LLORA)

No se preocupe.

Ya está.

Tranquila.

Ya está.

(LLORA)

No puede estar enterrado así, no puede descansar así.

Lo sé.

Tampoco me gustaría estar enterrado así.

Quiero que se le entierre bajo unas piedras

y con una cruz. ¿Una cruz?

Sí, con una cruz.

¿Cómo sabemos si quería que le pusieran una cruz?

No creo que nos conteste si le preguntamos.

Pero me basta con una cruz.

Muchos no quieren tener nada que ver con Dios

ni cuando están muertos. Cumpla mis órdenes y hágalo.

Los esquimales le ayudarán a enterrarlo.

(RESOPLA)

Ellos no necesitan nada de esto.

(Voces)

La pureza.

¿Cómo dice?

Me preguntó por qué sigo viniendo.

Es muy puro.

Más que el mar.

Más que el cielo.

Sí que lo es. Es...

Es magnífico.

Me aleja de los seres humanos.

Me acerca más a la nada.

Lo siento, pero...

esto resulta demasiado místico para mí.

No, en el fondo no es nada místico me parece.

Es que no me siento cómodo con la gente.

¿Y con ellos?

Con ellos tampoco.

Esta es su tierra.

Y...

aquí también soy un extraño.

Buenas noches.

(Ladridos)

Señora Peary,

estamos listos.

De acuerdo, perfecto.

Odaq quiere volver.

Le he dado mi cuchillo, pero...

no sé cuánto tiempo aguantará.

Me fastidia la poca disciplina que tiene esta gente.

Aquí no vuelve nadie. Vamos.

¡Vamos!

(LADRAN)

Es el Estrecho de Nares,

justo ahí.

Estamos a unos 50 kilómetros de Groenlandia.

En su punta noroeste.

Ahí se detuvo su marido

cuando iba camino del norte.

Ese hielo es muy peligroso porque se mueve.

No nos podemos fiar.

Creo que deberíamos cobijarnos en esas montañas de allí.

Tenemos comida para unos diez días.

Y nos quedaremos allí hasta que vuelva su marido.

De ninguna manera.

¿Por qué me iba a detener?

Nares estaba aquí hace 30 años.

Mi marido ha estado aquí por lo menos tres veces.

Usted ha cruzado esta placa en otras ocasiones.

Nunca tan cerca del invierno, es demasiado peligroso.

Odaq.

No, Odaq volver con familia.

Odaq, no cruzaremos.

Guárdatelo.

Es tuyo.

(HABLA EN SU LENGUA)

¿Lo ve? Esa gente entiende lo peligroso que es esto.

Su marido cruzó en canoa.

Nosotros no tenemos canoas.

Lo entiendo.

El segundo campamento base es al otro lado del estrecho,

¿verdad?

Exacto.

De acuerdo, cruzaremos usted y yo.

Cogeremos ocho perros y comida para cinco días.

Nos marcharemos mañana. Monte el campamento.

Señora, ya le he explicado... ¡Entonces iré yo sola!

Prepare un trineo ligero y seis perros.

Mire a su alrededor, por el amor de Dios.

¿Es que no lo ve?

¿Es que no lo nota?

Se trata de una intrusión espantosa.

Nosotros no decidimos.

Es la naturaleza, es ella la que dicta las normas

y nosotros debemos obedecerlas.

Estos hombres no tienen dioses, pero tienen esto

y es más poderoso que cualquier dios que pueda tener usted.

Eso no tiene nada que ver. No lo hago por Dios,

lo hago por el teniente Peary.

Y usted le juró lealtad y a mí también.

Su empresa es mucho más importante que los esquimales y su naturaleza.

Es la empresa de toda la humanidad y eso nos hace superiores.

Si vuelvo atrás, nada habrá tenido sentido.

Y tengo que estar allí con él.

Se debe acabar lo que se empieza.

Y yo pienso acabarlo.

(Música)

"Dios estaba de nuestro lado.

¿Cómo podía no estarlo?

Bram pretendía ignorar que esa inmensidad blanca

que íbamos a cruzar era parte de su reino.

Sí, cruzaríamos.

Y del otro lado

Robert estaría esperándome con una media sonrisa,

los ojos brillantes y los brazos abiertos.

Ansiaba perderme en ellos.

Cómo lo deseaba".

(JADEA)

(JADEA)

Tenemos que detenernos.

Tendríamos que refugiarnos.

(Aullido)

La niebla nos engullirá.

No puedo seguir.

No puedo.

(Ladridos)

(Crujido)

(GRITA)

¡Ninq!

¡Pieles! ¡Pieles!

¡Amigo!

¡Necesitamos pieles!

¡Pieles! ¡Pieles!

(ENTONA CÁNTICO)

(GIMEN)

¡Oh!

Lo hemos conseguido.

Estamos al otro lado, lo hemos conseguido, Bram.

Lo hemos logrado.

No...

¿Qué?

Cave mi tumba, Josephine. No.

No...

No quiero que...

me devoren los animales salvajes.

Y, Josephine,

no pongas cruz.

¿Eh?

No pongas cruz.

(HABLA SU LENGUA)

(HABLA SU LENGUA) Bram.

(Ópera)

(JADEA)

¡Por Bram, Ninq!

Gracias, Ninq. Conseguirlo.

Conseguirlo. Gracias.

(LADRAN)

¡Robert!

¡Robert!

¡Frand!

Hola, Frand.

Despierte.

¿Dónde está el teniente Peary?

Tan blanca...

y tan hermosa.

Pero, Frand.

Soy yo, Josephine Peary.

¿Qué ha pasado?

¡Oh!

¿Estoy en casa?

¿Eres tú, Ingrid?

No te veo muy bien.

(GIME)

(HABLA EN SU LENGUA)

Si no le ve un médico, morirá.

No tendría que estar aquí.

Tendría que estar con su marido en el norte,

Ahora eso no importa.

¿Entonces qué importa? ¿Eh? Sacarle de aquí inmediatamente.

Me abandonó...

como si fuera un perro asqueroso.

Conseguí caminar hasta aquí dejando pedazos de mí por el camino.

Y...

ya no le servía de nada.

Llevo...

dos años meando sangre en este rincón olvidado de Dios,

trabajando solamente para él.

Cuando se me congelaron las manos,

me...

me dio un cuchillo,

aceite de foca,

algo de carne

y me dijo que volviera.

Volver...

Estaba tan cerca.

El teniente hizo lo que tenía que hacer.

Mañana volverá a Ellesmere en mi trineo,

con Ninq.

Duerma un poco, descanse.

Y ahora,

¿qué pasará?

¿Quién me va a querer?

Cuéntele a la gente lo que ha visto

y lo que ha hecho.

Le querrán.

Le envidiarán.

Y luego empezará una nueva vida.

¿Y quién la querrá a usted, señora Peary?

(Ladridos)

Yo llamo Allaka.

¿Mujer? ¿Hombre?

Allaka mujer.

También mujer.

(Risas)

Un poco de carne.

Y me dejó tirado como a un perro

en medio de ese miserable océano helado.

Cuando lleguéis a Ellesmere, dile al capitán Spalding

que no falte hasta que hayamos llegado al campamento

mi marido y yo, sea cuando sea.

Josephine,

vuelve con nosotros,

con hombre enfermo.

Esperaré a mi marido.

Volveré con él y sus hombres.

(HABLA SU LENGUA)

Marido oso blanco.

Josephine no oso blanco.

Josephine muere aquí.

Bram oso blanco.

Bram muerto.

Josephine muere aquí también.

Mi marido, oso blanco, está de camino, no tardará mucho.

Adiós, Ninq. Gracias.

Muerte viene cuando Sol duerme.

¿Dónde...?

¿A dónde va esa gente?

Vuelve a su tierra.

Aquí no casa.

¡Tienen que esperar al grupo de mi marido!

Tal vez no vuelvan, señora Peary.

Demasiado tarde.

Ha llegado muy tarde.

Su marido

se ha vuelto loco.

Son... Adiós, señor Frand.

Espero que sobreviva. De verdad espero que sobreviva.

Adiós.

(Voces)

(Música)

(Música)

(Viento)

"Aquella noche

me invadió una extraña paz.

Y amé a Robert con una ternura casi infinita.

Lo sentía cerca, muy cerca.

Creía sentir su olor en las tablas del camastro.

Notaba sus manos en las mías.

Recé para que Dios me concediera soñar con él".

Um...

¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Hola?

(Disparo)

Todos los viajes tienen sus peligros.

Si no, no serían viajes.

Ahora ya lo sabes.

Así es si quieres ser viajero.

Nunca volverás a volar hacia el sur.

No.

Nunca más.

No tenías ni plumas bonitas.

Eras tú.

Allaka. Sí.

Ya me lo has dicho antes.

¿No te has marchado con tus padres?

Yo mujer, espera aquí.

¿"Maktaaq" bueno?

¿Cómo? Grasa de ballena.

¡Oh! De verdad, querida, no sabría qué hacer con ella.

Pero gracias igualmente.

Eh... Tengo trabajo que hacer.

Dientes muy fuertes; mis ojos rápidos.

Sí.

Bueno, no creo que tus dientes me sirvan para nada, perdona.

Ahora prefiero estar sola.

¿Qué es sola?

Yo me voy, tú te quedas.

Yo sola; tú sola.

¿Allaka sola? ¡Oh, por el amor de Dios!

Adiós.

¿Mujer? Sí, mujer. ¡Mujer!

Teniente Peary,

ya sabes que no me gusta

tener que esperarte con la cena lista.

Ya está, ya te lo he dicho.

¿Por qué siempre están sonriendo?

Tanto sonreír...

Padre caza, madre hace.

Allaka da.

Gracias.

Esos "kamik" muy feos.

Oh, las botas están gastadas, no son feas.

¿Qué es gastar? Eh...

Viejas. Viejas, sí.

Y feas.

Como quieras.

Tienes que irte.

Tengo mucho frío y estoy cansada.

Esta mujer calienta pies,

manos, cara.

Hoy muy frío.

Pronto mucho frío.

Pronto Sol duerme. Sí, ya lo sé,

pero ya me habré ido.

Tú también deberías ir al sur.

Mañana o pronto.

Allaka espera.

¿Y qué hace esperar a Allaka?

Hombre.

Muy bien.

¿Cazador? No cazador.

Hombre camina.

Hombre ve el fin del mundo.

Muy valiente.

Hombre de esta mujer.

(HABLA EN SU LENGUA)

Peary es su nombre.

¿Tu hombre es blanco?

(HABLA SU LENGUA)

No.

Jaula blanca en invierno.

Peary...

(HABLA SU LENGUA)

Vete.

Esta es mi casa, fuera de aquí.

Buena casa.

Casa de Peary.

¿Mujer tiene nombre?

Josephine. ¡Josephine Peary!

¿Gente blanca siempre tiene mismo nombre?

¡Vete, vete ya!

¡Fuera, vete!

Allaka ayuda

a mujer Josephine mañana.

(Música)

(Viento)

(JADEA)

(Música)

¿Qué haces tú aquí?

Yo mujer calienta a Josephine.

Sí, tú me trajiste.

Sol sale de buen humor.

Josephine duerme frío.

¿Qué le ha pasado a mi pelo?

Pelo bonito.

Calor de la mañana.

Esta mujer corta.

Pelo quería vivir en suelo.

(GIME) Pero ¿qué diablos...?

Comida.

Calienta a Josephine.

"Maktaaq".

Tengo comida, mi comida.

¡Aj! Déjame en paz.

¿Cuándo crees que va a volver?

El hombre Peary, ¿cuándo crees que va a volver?

Esta mujer no sabe.

Espera mucho tiempo.

Es que no lo aguanto más.

Siempre vuelve.

Sí,

siempre acaba volviendo.

No hay mucho carbón.

No, señor.

¡Allaka!

¡Allaka!

(Ópera)

Wilhelm Tell.

(HABLA SU LENGUA)

¿Sabes lo que es?

Música.

Peary enseña.

Esta comida es para darte las gracias por haberme salvado.

Esta cena es para ti, Allaka.

¿Sabes lo que es?

Allaka ha visto antes.

Bien. Ahora aprenderás a usarlo.

Tenedor. Tenedor.

Tenedor.

Eso.

Ya. Mira, se coge así.

Es un regalo, Allaka.

Te lo regalo yo.

Come.

Sí, y usa el tenedor.

Muy bien.

Vino. ¿Lo has probado alguna vez?

Bebe, te gustará.

Mira, Allaka,

tú vives aquí.

Es una tierra preciosa,

como tú.

Pero en mi tierra

las cosas tienen...

¿Cómo lo diría?

Dueños.

Las cosas son de alguien.

Como ese pelo bonito que tienes.

Pertenecer a alguien es lo que le da sentido a las cosas.

Si no, ¿qué razón de ser tendría?

Las personas se sienten mejor cuando pertenecen a alguien.

Aquí mucha gente en foca,

en zorro, en oso.

Gente. Hombre y mujer.

Come, Allaka, es para ti.

Volverá pronto.

¿Hombre Peary? Mi hombre.

Desde hace 20 años.

Sí, Robert E. Peary es mi marido.

¿Carne?

Carne.

Peary hombre fuerte.

Allaka, mírame.

Lo que ves aquí,

lo que estás comiendo forma parte de mi mundo;

muy distinto del tuyo.

Mi marido también forma parte de ese mundo.

Mundo muy grande.

Cada alma es mundo.

Peary volverá pronto y volverá al mar conmigo.

No volverá nunca más, soy su esposa, Allaka.

Tú eres distinta. Seguro que lo entiendes.

Peary muchos inviernos aquí.

Peary no habla iñupiaq.

Allaka solo un verano con Peary.

Y yo mujer habla lengua del mar.

Allaka igual mundo que Peary.

Calienta cuerpo Peary y cabeza muchas veces.

Y ríen juntos.

Mundo es así.

Gente ayuda a gente.

¡No lo entiendes!

¡No has entendido nada!

Esta mujer joven, pero entiende hombre.

Esta mujer entiende muy bien.

¿Allaka no quiere vino?

Tengo regalos para ti y para tu gente.

Regalos bonitos, de otro mundo.

Como mi ropa y mis cuchillos.

Mírame, Allaka.

Mírame.

Mañana cogerás mis regalos y volverás con tu gente.

Mañana.

Tú no puedes estar en nuestro mundo.

Este es mi mundo y tú no deberías estar en él.

Mira a tu alrededor.

Tienes que irte.

Allaka no puede.

No tiene dedos.

Ja, ahora duerme.

(SUSPIRA)

¡Oh!

(GIMOTEA)

(HABLA SU LENGUA)

Te he dejado los regalos en el iglú.

Prepárate para marcharte.

Calor malo yo sentir.

Agua.

Bebé llega pronto.

Ya lo veo.

¿Por...? ¿Por qué no me lo habías dicho antes?

Esta mujer piensa: "Yo sufrir. Duele.

Y ve". Yo no...

No me he dado cuenta de nada.

(Música)

¿Qué haces aquí?

¡Robert!

¡Robert!

¡Robert, cariño!

¿Has vuelto?

¡Robert!

¡Asquerosa, lo tienes ahí!

(JADEA)

(LLORA)

Josephine miedo por hombre blanco.

Pero hombre blanco está en norte.

(LLORA)

Espera que pase el invierno.

No posible viajar más.

Pero no molestarás.

Esta mujer sabe por qué eso hace si es hombre.

(Música)

¡Allaka!

Allaka, ven aquí.

Día ser día bueno.

Esperar aquí no tiene sentido.

Peary no volverá hasta que termine el invierno.

Estamos solas. Estaremos solas todo el invierno.

Vamos a morir aquí esperando.

Sol se va, quedarse mala idea. Sí, eso decía yo, mala idea.

Eh...

Tenemos que irnos enseguida, ¿verdad?

Marcharse ahora muy malo, muy lejos.

Aquí muere en casa o vive. En casa.

¿Morir en casa?

Esta no es mi casa, ¡maldita sea!

Yo mujer sabe. ¡Esto es como querer suicidarse!

¡Allaka, despierta, por favor! Escúchame, tenemos que irnos.

Tenemos unos cuantos días... Ya demasiado tarde.

Demasiado tarde cuando Josephine llega.

Ahora no posible.

Te lo pido. Allaka, por favor.

Josephine, cazar es buena idea.

Cazar. Cazar.

¡Sí!

(Viento)

(Música)

(HABLA SU LENGUA)

Último día Sol despierto.

No duraremos ni medio invierno.

Persona pequeña no vive mucho siempre.

Persona pequeña ve luz del Sol.

Josephine quiere ver también.

Nadie quiere la noche.

(Música)

Oh, qué asco.

Comida buena.

Come crudo.

Medio para Josephine.

Hombre Peary no come carne cruda.

Por favor, no hace falta que le nombres en cada conversación.

Solo eres otra piedra en el camino.

No entiende muchas palabras.

Pero ve ojos.

Ojos malos.

Como la noche.

Esta mujer no entiende por qué mira a Allaka así,

con esos ojos.

Hay muchas cosas que no consigues entender.

Muchas, pero otras sí.

Gente no entiende mundo;

solo entiende gente.

¡Qué bonito!

¡Oh!

¿Te gusta?

Sí.

El diseñador del vestido era

uno de los mejores de Nueva York.

"Te queda tan bien como el rocío a la mañana",

me dijo una vez.

Robert nunca me lo ha visto.

¿Josephine está con otros hombres?

Nunca, no.

Allaka nunca.

¿Por qué él?

Peary pide:

"Osita, caliéntame la cama".

Allaka siempre sola.

Peary siempre solo.

Osita,

caliéntame la cama.

¿Sabes lo que es el amor?

¡Sí!

Come con persona cuando no está;

duerme con persona cuando no está;

ríe con persona cuando no está.

(HABLA SU LENGUA)

¿Te pasa eso?

Sí.

¿Y Josephine?

A mí también.

Comida buena.

Come crudo.

Josephine. Estoy cansada, quiero dormir.

(Música)

(GRITA)

Allaka hombre ahora.

Josephine mujer enferma.

Pronto...

Allaka tiene persona pequeña.

Josephine y Allaka

cuidarán juntas.

No más madera fuera. Ya.

Quemaremos la cabaña...

poco a poco.

Come carne cruda.

Creía que se había terminado la carne de foca.

Josephine come perro.

Josephine come perro.

Nunca se me había ocurrido que oiría algo así.

Josephine...

Park Avenue,

¿qué te ha parecido eso?

Marie.

Marie Ahnighito,

el nombre de mi hija.

Tu gente la llamó "el bebé de la nieve".

Porque su piel era tan blanca...

Cuando oyeron que había nacido el bebé,

vino gente de todas partes.

Me trajeron regalos hecho de marfil

y de hueso.

Marie Ahnighito.

Casi no pensaba en ella.

(SUSPIRA)

Persona pequeña nace pronto.

Nadie vendrá a ver aquí.

No hay regalos.

Solo hambre

y mucho miedo.

Te ayudaré.

Estaré contigo.

Josephine no madre.

Peary no padre.

Allaka no entiende qué busca gente

cuando gente tiene todo.

(GIME)

(Viento)

Allaka.

(Música)

(GIMOTEA)

(Llanto)

(JADEA)

Alto.

Iglú peligroso. Es peligroso fuera.

(GIME)

Descansa, descansa.

(GIME)

Creo que podemos salir.

No oigo nada.

Tormenta se va.

¿Tienes cerillas?

Cabaña.

Espera aquí.

(GIME)

¡No!

¡Está atascada!

(GIME)

Estamos encerradas.

(GRITA)

(LLORA) ¡Dios mío!

Lo siento, lo siento, Allaka.

Estamos encerradas.

¿Qué vamos a hacer?

Lo siento.

(GRITA) Persona pequeña sale.

(GRITA)

¡Dios, ayuda!

¡No!

(GRITA)

El cielo... salida.

El cielo...

(GRITA)

(Llanto de bebé)

(GIMOTEA)

(SISEA)

No puedes salir del iglú.

Tu leche es muy valiosa.

Yo me encargo de todo.

Tendremos...

Tendremos más suerte mañana.

Sí, mañana. Mañana.

Perro buen amigo mucho tiempo.

(LLORA)

Josephine,

come.

(Viento)

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

Piel puede ser comida.

No piensa.

Come, Josephine.

Come.

No.

Por favor, come.

Josephine.

(Llanto del bebé)

(Llanto del bebé)

"En principio creía estar delirando.

¿Eran ladridos de perros lo que escuchaba?

¿Un trineo se acercaba?

Cuando Matthew Henson, el hombre que acompañó a mi marido

en todas sus expediciones, hizo su aparición,

tardé mucho rato en darme cuenta

que no estaba soñando".

Señora Peary.

Soy yo,

Henson.

¿Henson?

He venido a sacarlas de aquí.

En el trineo hay carne de foca.

Hemos de irnos.

Ya.

(GIME)

Comida.

¿De verdad es usted?

El Polo, señora, lo hemos hecho,

hemos plantado la bandera.

El Polo.

¿Dónde está mi marido?

De camino a Ellesmere, señora.

Encontramos a Ninq muy enfermo, sobreviviendo en las rocas;

cerca del Estrecho de Nares.

Nos dijo que estaba usted aquí.

¿Robert está vivo?

Sí, señora.

Pero Ninq murió al día siguiente de haberle encontrado.

Cogí tres perros y carne.

Señora, tenemos que irnos.

El viaje será largo.

Los vientos del sur llegarán pronto,

son muy duros y no podremos viajar.

Comida para el bebé y su madre.

Nos espera un viaje muy duro y la necesitamos.

No. Comida.

El bebé...

(LLORA) Pobrecito.

¿Cuántos días hemos dormido?

¿Cómo ha podido suceder?

Henson trae comida.

Chico...

Chico dormir...

hasta que Sol sale.

Chico dormir...

hasta que Sol sale.

Chico dormir...

hasta que Sol sale.

Los perros no durarán mucho ahí fuera.

Se comerán los unos a los otros y llegarán los vientos.

Tenemos que marcharnos.

Señora Peary, se lo ruego.

Señora, moriremos.

Allaka,

tenemos que irnos.

¿No lo entiende, señora? No hay bastante comida.

Ni espacio en el trineo para todos.

Lo siento.

Los tres no sobreviviremos.

Es imposible.

No me marcho.

Su marido la espera en Ellesmere, señora.

Lo ha conseguido.

Ha hecho realidad su sueño.

Y ahora...

Ahora usted también lo ha conseguido.

El Polo.

¿Me puede contar cómo era?

¡No volverá!

¡Seguramente estará enterrando al bebé!

Ella se viene con nosotros. ¡Eso es imposible!

Es ella o usted.

Y no me marcharé sin usted.

¡Allaka, ven!

Adiós, Josephine. Allaka...

(Música)

¡Allaka!

¡Allaka!

(LLORA)

"Chihua, hijo de dos mujeres.

Ese fue el nombre que Allaka le dio la noche de su nacimiento.

Chihua no pudo ver el Sol...

ni ella tampoco.

No volví a pronunciar su nombre.

Ni pude contar a nadie lo que había ocurrido.

Menos que a nadie, a Robert.

Pero no hay un solo día,

desde entonces,

que pase sin que la recuerde.

Ella,

el ser más puro y generoso

que ha caminado sobre la faz de la Tierra.

Dejé atrás aquella oscuridad,

volví a la luz

y con ella a la vida.

Había conocido la brutal intemperie,

pero de nuevo tendría un techo sobre mi cabeza.

Pero cruzando el remoto glaciar,

de vuelta a casa,

supe que nunca encontraría refugio

para la larga noche

a la que mi alma se asomaba".

(Música)

Versión española - Nadie quiere la noche - ver ahora

Isabel Coixet se llevó a casa 4 Goyas por esta película. Juliette Binoche da vida a Josephine Peary, personaje histórico que se lanzó a la aventura para buscar a su marido que había emprendido una expedición al Polo Norte.

El olivo de Anna Castillo

No recomendado para menores de 7 años Cine en TVE - El olivo - ver ahora
Transcripción completa

(Música suspense)

(Pájaros)

(Música)

Buenas.

Buenos días.

(Pájaros)

(Música)

¿Qué pasa? Voy.

(Música)

(Teléfono)

Sí.

Hola, buenos días, me llamo Marta y soy supervisora en su banco.

Sí, dígame.

Ha fallado usted en los últimos seis pagos

y tiene un saldo pendiente superior a 120 mil euros.

Según la penalización acordada en la cláusula 26 del contrato...

Espere, espere, señorita. ¿De qué contrato me está hablando?

Del contrato que usted firmó, señor.

Ya les he dicho miles de veces que yo no tengo dinero,

no tengo ahorros, no tengo nada. Es que no tengo nada.

Ya, verá, señor, pero estamos cansados

de oír siempre las mismas excusas.

Verá, nos hemos visto obligados

a meterle en una lista internacional negra, la lista, de defraudadores.

¿Qué? Que no soy la mafia.

Yo solo soy un conductor de camión, peor que eso, soy un esclavo.

Que he perdido mis camiones gracias a vosotros, sinvergüenzas.

He perdido a mi mujer, mi casa, mis hijos, lo he perdido todo.

¿Así que sabe una cosa? Que se puede meter la deuda por el culo.

(RÍEN)

¿Me ha oído?

Señor, nos preocupa la salud mental de nuestros clientes.

¿Cómo?

Le informo de que podemos ofrecerle servicio psicológico

un 30 % de descuento.

¿Qué cojones está diciendo de una ayuda psicológica?

¿Qué está diciendo de una ayuda psicológica?

Le noto tenso, señor, ¿me equivoco? ¿Se le está hinchando la vena?

¿Qué está diciendo usted? ¿Se está poniendo un poco nervioso?

¿Oye voces extrañas en su cabeza? ¿Como la de su sobrina, Alcachofa?

¿Qué pasa, cariño? ¡Hija de puta!

Alma, Alma, eres una hija de puta, que me lo había colado.

Baila.

(RÍE)

Me la ha colado, me la ha colado.

Alma.

No lo encontramos por ninguna parte.

Hemos llamado a todo el mundo, buscado en todas partes

y nadie lo ha visto.

(Música)

(Moto)

(Pájaros)

¿Lo oyes?

Yayo.

Yayo, escucha.

¿Ese que canta es un ruiseñor? No, no es un ruiseñor, es un verdún.

Esto a lo mejor lo plantaron, dicen, los romanos.

A lo mejor, yo no lo sé,

porque este árbol tiene al menos 2000 años.

¿Sabes lo que son 2000 años?

Yo no, pues, yo sé que son muchos años.

Toda la vida aquí con él y siempre viste igual.

Eso es por donde tiene que brotar el olivo.

Yo te lo enseñaré, luego lo harás tú.

(Música)

Cuerda.

¿Y quién diseñó?

Aprieta, aprieta.

Mi abuelo enseñó a mi padre, mi padre a mí y yo a ti.

Y así es la vida, unos a otros.

Espera.

Un árbol nuevo. Esperaremos a que llegue como este.

(Música)

Hala, yayo, un monstruo. ¿Hay un monstruo? ¿Dónde?

Este es un ojo, este es el otro ojo, la nariz

y está la boca superabierta.

Pero no tiene dientes.

Vendremos de vez en cuando a visitarlo, al monstruo.

Y le traeremos cosicas para que coma.

(Música)

No está aquí, yayo.

No está aquí. Venga, vámonos.

Vámonos.

Nos tiene exactamente donde nos quiere tener, detrás de él.

Donde nos ha tenido siempre, a su disposición.

Preocupados, persiguiéndole por ahí, no me jodas.

Lo único que quiere es llamar la atención.

Como tú con esos pelos, igual.

Luis. Deja a la chica.

Aquí todos con el corazón en un puño, hostia,

parece que quiere hacernos sufrir.

¿Qué? ¿No estás de acuerdo? ¿Tienes algo que decir?

Ya.

Silencio.

Ese castigo ya me lo conozco yo.

(Música reguetón)

Rafa. No la mires.

(Música reguetón)

¿A dónde vas?

(Pájaros)

¡Ah!

¡Imbécil, te he llamado seis veces!

Lo siento, no tengo batería, Nelson, lo siento.

Hay cambio de planes, tienes que llevar los pollos a Valencia.

¡Qué gilipollas! Hacerme venir para decírtelo.

No, perdona, perdóname.

¡Coño! Alma.

¡Déjale en paz, gilipollas! Loca de mierda, ¿qué haces?

¡Coño! ¡Te voy a partir la cara, gilipollas!

¡No tienes cojones! ¡Ven aquí, ven aquí!

Ni de coña, Rafa. Métete en el coche, joder.

¿Qué haces? ¡Hijo de puta!

¡Te vas a cagar, loca de mierda!

¿A dónde vas si estoy aquí, a dónde vas?

¡Puta enferma!

Cuando tú quieras, cuando tú quieras, campeón.

(Motor)

¡¿Pero tú estás loca?! Te podría hacer mucho daño.

Es que me importa una mierda.

Rafa.

¿No me vas a pedir que salga contigo esta noche?

¿Pero a ti qué coño te pasa? Pídemelo.

Pídemelo, Rafa.

(Motor)

¿Sabes lo que me dijo la enfermera, yayo?

Que lo último que se olvidan son las canciones.

¿Lo intentamos? ¿Probamos una canción?

(CANTA EN CATALÁN)

¿Cómo se ponen los labios? ¿Así? Así.

Hace cosquillas, ¿verdad?

Te tengo más miedo que a mí el disfraz.

(Pájaros)

¿Qué hacéis aquí? Fuera de mi tierra.

-Solo hemos venido a...

-¡Tú te callas! Ya sé a qué habéis venido.

¡Fuera de mi tierra y no vuelva por aquí,

no vuelva porque le meto dos tiros! ¡Fuera, fuera!

¡Tú también! ¡Fuera, fuera!

-30 000 euros, papá, cinco millones de pesetas.

Llevas toda la vida trabajando como un esclavo.

¿Qué tienes? Hay aceite adulterado tirado de precio por todos lados.

A nadie, a nadie le importa una mierda tu preciado aceite.

Tranquilo, Luis.

Es verdad, joder, a nadie le importa lo nuestro, hostia.

Algunos de tus amigos han vendido los árboles más viejos

y los han vendido como leña.

Desde que tenemos dientes, nos hemos dejado la piel en esos campos

y nunca nos has pagado un céntimo.

Nos lo debes.

¿Qué piensas?

Pienso en que no pienso venderlo.

Porque ese árbol no es nuestro.

Se ha heredado de mis abuelos, los abuelos,

los abuelos a los padres, los padres a los hijos y así.

Si yo vendo ese olivo y os doy el dinero a vosotros,

a la semana no tendréis ni olivo, ni dinero ni restaurante.

-Te suda los cojones. -Un momento.

Ese árbol no tiene precio, ese olivo es sagrado.

Y ese árbol es mi vida y vosotros queréis quitarme mi vida.

-Es solo un árbol, se ha acabado, y nosotros somos tus hijos.

-Será vuestro, no me lo llevaré.

-Te has quedado estancado en el pasado

y nos estás hundiendo a todos.

-Pero si ese árbol tampoco es nuestro,

es de la vida, es de la historia.

-No me hables de la historia de los cojones.

Tenemos familia y tenemos que sacarla adelante, papá.

(Sierra)

¡Yayo!

¡Yayo!

¡Yayo!

¡Yayo! ¡Yayo!

¡Para! ¡Para!

¡Baja de ahí! ¡Para la máquina, para!

¡Baja, Alma!

-¡Niña, bájate! Alma, baja de ahí.

(LLORA)

Venga, vamos, bájate.

(LLORA)

No llores, cariño, no llores.

(LLORA)

(Música)

(Pájaros)

Su pérdida de peso y su deterioro son muy preocupantes.

Si pudiéramos ingresarlo unos días en el hospital,

podríamos hacerle algunas pruebas, estimular su apetito

y quizás empezar a pensar en una residencia con atención continuada.

Si es lo mejor...

Yo intento pasar el máximo de tiempo aquí, pero...

Ya no es suficiente y para Luis es demasiado hacerlo todo él solo

y estar con papá.

Vamos a estar todos más tranquilos.

¡Lo vais a matar!

Si no come, se va a morir, tu abuelo ya no es tu abuelo.

El abuelo se ha ido, Alma.

¡No le pasa nada, nada!

¿Le vas a decir a un médico cómo tiene que hacer su trabajo?

¿Qué quieres decir, cariño?

Que está de duelo y ya está.

Hace mucho tiempo que murió la abuela.

¡El puto árbol! ¿Qué quieres? ¿Joder a esta familia o qué quieres?

Es que es como un hijo perdido, ¿a que sí?

Lo peor es que no sabes.

Pero, Yayo, ¿y si estuviera en un sitio bonito?

¿Eh?

Con agua, con gente que le cuida, pues sería un monstruo contento.

Si tú supieras que eso existe, ¿estarías más tranquilo?

Yayo, ¿te quieres morir?

¿Es eso? ¿Te quieres morir?

(Ruido)

Yayo.

Yayo, te he oído, te he escuchado, yayo.

¿Has cantado? Yayo, escucha.

(CANTA EN CATALÁN)

¿Lo has escuchado?

Creo que solo ha respirado hondo, cariño.

Que no, que te he escuchado.

Por favor, cántala, canta conmigo.

(CANTA EN CATALÁN)

Yayo, por favor, por favor.

Yayo.

Yo sé que estás ahí. Lo sé.

(Moto)

Un día entero nos llevó colocarlos a tu padre y a mí.

Dios.

¿Pero cómo tragamos tanta mierda?

Total, ¿para qué?

Yo perdí a Estrella. Él dejó a mamá.

No. No, las cosas no fueron así, Alma.

No, se largó ella, pero porque él no la cuidó en la vida.

No me extraña nada que se viniera abajo y se marchara.

Trabajábamos como burros. Todos hicimos cosas mal.

Y la cuidó, claro que la cuidó, pero a su manera.

Sí, ¿y al abuelo? ¿Cómo trató al abuelo?

¿Alguna vez te has preguntado cómo le trató el abuelo a él?

No, ¿te lo has preguntado? Pues era un viejo muy duro.

Siempre decíamos que le importaban más sus árboles que nosotros.

Contigo sería un abuelo maravilloso, Alma, pero con nosotros se equivocó.

Vale, que sí, que ya está.

¿Tú sabes lo humillante que tiene que ser para tu padre

volver a la casa familiar?

¿Al cuarto de cuando era niño?

Ponte en su lugar.

Hay que joderse, tú no te rindes nunca, ¿eh?

Una cosa que yo nunca he entendido, Alca.

En esa época, los bancos daban créditos a todo Dios, ¿no?

Eso dicen, que cualquiera podía tener un crédito.

Vale. Entonces, ¿vosotros por qué necesitabais 30 000 del árbol?

Bueno, fue lo que pidió el alcalde para...

Para construir tan cerca de la playa.

¡Qué asco! Sois todos iguales, ¡qué puto asco!

No, no, Alma, no somos todos iguales.

Lo hicimos por ti y por tus primos,

para poder tener un negocio familiar.

Nosotros no elegimos untar al alcalde, cojones,

las cosas se hacían así.

Siento mucho que no seamos todos unos putos santos.

A ver qué haces tú por tus hijos. Vale.

Emilio.

Qué será de él.

Todavía me acuerdo de sus chupitos.

¿Sabes de qué me acuerdo yo?

De sus dedos gordos con las uñas comidas.

De eso.

Me los metía por las bragas cuando trabajaba aquí de camarera.

Estuve todo el verano intentando contárselo a papá, todo el verano,

es que me daba tanta vergüenza que no...

Y una noche se lo conté, en la cocina.

¿Sabes qué me dijo tu hermano?

Nada, no me dijo nada.

Y se largó.

No sé, se quedaría...

Se quedaría petrificado el hombre y no sabría qué hacer.

Mira, vete a la mierda.

¡Vete a la puta mierda! ¡Tú y tu hermano!

¿Que no sabría qué hacer? ¿Que no sabría qué hacer?

Pues es que es muy fácil, proteges a tu hija, gilipollas.

(Moto)

Yo qué sé.

Algunos se fueron hasta China, Oriente Medio,

por toda Europa, hasta el Vaticano.

Miles de ellos.

Más de 100 fueron a parar a un banco en Madrid.

Ya, pero la ficha del contrato está aquí.

Si lo único que quiero saber es dónde está,

quién lo compró, se podría mirar en los registros.

¿Pero tú quién te crees que soy? ¿La Interpol?

Venga, lárgate, no te jode. Hoy no atendemos a Greenpeace.

¿Tú te acuerdas de mí?

Yo estaba en el árbol subida cuando lo arrancabais. ¿Te acuerdas?

Que me gritabas y solo tenía 8 años.

Venga, lárgate, ¡a la puta calle!

Tu familia se llevó 30 000 euros,

deberían darse con un canto en los dientes.

¿Sabes qué te digo?

Que empieces a buscar tu olivo por China. Lárgate.

Pues yo me acuerdo de todo y, sobre todo, de tu cara de cerdo.

Venga, lárgate.

-Te llamas Alma, ¿verdad?

Sí.

Yo estaba allí ese día, estaba en el coche.

Estaba con mi hermano. Sí, es mi hermano.

No se me olvida.

El olivo de tu abuelo era muy especial,

pero muchos mueren en los primeros 15 años

después de haber sido trasplantados, así que...

Puede que nunca lo encuentres. Pero quizás esto te ayude.

Es ese, ¿verdad?

Sí.

Gracias.

(Música)

Dusseldorf, Alemania.

Joder, es una compañía enorme.

Hala, míralo.

-Hostia, está en medio del lobby, en el sitio de honor.

Tía, es una estrella. ¿Y qué fecha tiene?

La página está actualizada, así que todavía tiene que estar allí.

Joder, que lo están utilizando como logo de la compañía.

-Tu abuelo va a estar superorgulloso, de verdad.

Le va a matar.

Joder, si está encerrado, ni siquiera le da el aire.

Hija, que no es un tigre y no tiene que salir a pasear.

Tía, es que está chulísimo y, encima,

en uno de los países más importantes del mundo.

Le va a partir el corazón.

(Timbre)

Ya está aquí Adri, me voy, ¿vale?

Bueno, luego nos vemos, chicas.

-Mira, con un poco de photoshop lo puedo poner donde quiera.

¿Qué tal? A ver. ¿En un jardín al aire libre?

Una pequeña mentirijilla para que no sufra

y él nunca lo sabrá.

Es que ese es el problema, que sí que lo sabe.

Pero, Alma, ¿cómo lo va a saber? Si tu abuelo ni siquiera habla.

Wiki, él lo sabe y yo no le voy a mentir.

Vale, muy bien. Entonces, ¿qué hacemos?

(Pájaros)

(Música suspense)

(SUSURRA) Yayo.

Ya sé dónde está.

No sé cómo, pero lo voy a traer.

Lo voy a traer de vuelta.

Te lo prometo.

Aguanta, Yayo.

Aguanta, por favor, que yo te lo traigo.

El señor Gorblcht era un señor alemán, jubilado, muy rico

que se fue a vivir a Valencia.

Y era muy creyente.

Y como el olivo en la Biblia es un árbol sagrado,

él tenía la ilusión de poder donar a su iglesia un árbol milenario.

De la época de Jesucristo. ¿Y qué olivo donó?

El de mi abuelo.

Entonces, el señor Gorblcht murió hace cuatro años,

y esto me lo manda el pastor de su parroquia,

que es la parroquia de San Lucas que está en Düsseldorf, Alemania.

Y me dice lo siguiente:

Silencio, que va a hablar de lo de Ramón.

"Me he reunido con los ancianos de mi iglesia.

Cuando aceptamos la donación del olivo del señor Gorblcht

lo hicimos con la mejor de nuestras intenciones,

pero ahora vemos que fue un error.

Muchos de los miembros jóvenes de nuestra comunidad

son conscientes de lo sagrada que es la naturaleza

y el medio ambiente, así que, tras muchos rezos,

hemos tomado una decisión:

estaremos encantados de que este árbol sagrado pueda traer paz

y armonía a su familia, y en especial

a un hombre mayor que se ha pasado la vida cuidando de él.

No hay lugar a dudas que debería retornar al lugar exacto

donde estaba plantado y creció..."

Que nos lo devuelven.

(Barullo)

Habla muy bien español, ¿no?

Ya... porque estuvo en las misiones de Guatemala 25 años.

¿Hablaste con él? Sí...

Y, ¿dónde dices que está el árbol?

El árbol está en Dusseldorf.

Está en los jardines de la iglesia, junto al río Rin.

No sé, ¿cómo... cómo lo has encontrado?

Me lo dijeron los del vivero.

Hay que joderse, y yo que creía que los alemanes

eran una pandilla de cabrones avariciosos que venían aquí

ya de viejos a curarse sus almorranas

en nuestra Seguridad Social. ¿Eh?

Bueno, pues nada, pido disculpas.

Así que, ahora ya lo único que necesitamos es un camión con grúa

y dos conductores voluntarios.

¿A Dusseldorf?

Pero eso es muy caro.

Está muy arriba, Alma. Debe haber un porrón de países por medio.

Hay 1659 kilómetros, tampoco es tanto.

Y dentro de nada hay un finde largo que podemos aprovechar.

¿Cómo que podemos?

Es que, si pudieras cogerle prestado el camión a tu jefe...

¿Pero qué dices?

Podemos ir y volver antes de que se entere, conducís a turnos

y no paramos. Coger un camión prestado

de un cuarto de millón de euros al psicópata que bombardeaste

a huevazos el otro día...

A ti Nelson te va a cortar los huevos.

Pues sí... Joder.

No.

Y, además, es el fin de semana del aniversario de mi boda. No.

Si estás divorciado.

Bueno, pero nos queremos, Conchita.

Si Estrella se entera de que me he ido a Dusseldorf

detrás de un árbol...

Alma que no, que no.

El diesel, el seguro, los peajes... Es muchísimo dinero.

Acabo de vender mi moto por 1000 euros.

Ya...

¿Qué has hecho? Pero si no es suficiente. ¿Y los permisos?

¿Qué permisos, Rafa?, que son fronteras abiertas,

no hace falta.

¡El abuelo se está muriendo!

Pero si no se acuerda ni de sus hijos,

¿cómo se va a acordar de un árbol? No me jodas, Alma.

Alca, el árbol, coño, el árbol.

Alma estás muy nerviosa, no seas tan pasional. Vamos a pensarlo,

que no es fácil. Estamos hablando de una carga especial

de más de 14 toneladas, coño.

Escúchame, si me tengo que ir a Dusseldorf andando

y arrastrar el olivo de vuelta lo haré.

iros a tomar por culo, gilipollas, que sois unos gilipollas.

¡Eh, eh, eh, Alma!

¡Qué no me toques! ¡Coño!

Vamos a hablarlo, Alma.

Está como una puta cabra.

Yo también vendí un olivo. No sé por qué tanto lío.

-Si la pruebas se te abrirá la gana.

Va, papá...

-¡Tío, si es que no paran de comer!

Es que tienen que crecer en 40 días.

Voy a potar.

Yo soy vegetariana, Alma...

Ya, pero te estoy pidiendo que les des de comer, no que te las comas.

Es que es muy fácil, Adeile:

los cuatro botones que te he dicho, y ya está.

mira, te lo he apuntado todo por si acaso, toma. Guárdalo.

¿Y si explotan?

Casi nunca pasa. Este está muerto.

Tira, tira para allá, no te me lo acerques.

Hay que sacarlo.

Qué asco. ¡Ah! ¡Ah! ¡Que me ha atacado!

¡Qué asco!

-Alma, he contactado con una página de españoles en el extranjero

y me ha contestado Sole,

es una española que vive en Dusseldorf.

Te va a llamar por Skype esta tarde, ¿vale?

Es que eres un genio, Wiki. Gracias. ¿Y la compañía energética?

Pues, he mandado un montón de emails al director general

y a cada jefe de departamento. Pero nada.

-Y yo he llamado 40 veces, pero se descojonan y cuelgan.

-Yo creo que no vas a poder ni acercarte al árbol.

Bueno...

Alma, ¿pero por qué no te quedas unos días más

y pensamos un poco más las cosas?

No puedo porque no puedo esperar... Mi abuelo no está bien.

Pero escúchame, ir sin un plan es idiota.

Vale, tía, pues, sigue pensando.

Wiki, tú tienes el cerebro y yo tengo el morro.

Y tú los pollos.

Que estás loca, y eres un peligro...

-Y deberían encerrarte.

Ya está, lo sé. Si para el no hay un millón de razones, si lo sé,

lo veo.

Pero tías es que, a veces te tienes que lanzar... de cabeza.

Y empiezas el viaje,

y la gente te ayuda por el camino.

¿Y por qué te van a ayudar?

Toma. No, no. No lo voy a coger.

Sí, sí, lo quieres.

-Es de parte de las dos, por si acaso.

No me va a pasar nada. Ya.

¿Vale? Nada.

(Claxon)

La madre que los parió.

Pero mírales, inocentes como corderitos

y ni idea de la trola que les has metido.

-Madre mía, es que se lo tienes que contar,

es que se van a rebotar un montón. No, no. No digáis nada.

Si se lo digo ahora se dan media vuelta y se largan.

Escucha, tú piensa algo y luego me llamas por Skype. No digáis nada.

Y ahora qué, ¿eh?

¿Ahora qué? Ya estabais tardando, "ahora qué"...

(RÍE) Hay que joderse...

(Música)

Ricardo, por favor, escúchame, se ha ido de puente a Madrid con su novia.

Este tío no vuelve seguro en tres días.

"Me he equivocado, Rafa, quiero que devuelvas el camión".

¿Pero qué dices? Pero si ya vamos de camino, tío. Oye, tranquilízate,

te estaré informando, te lo juro.

¿A Granada, dijiste?

A Granada... Pero si no va a pasar nada.

Mira, tengo un mal presentimiento con todo esto.

Ya verás, que tú tranquilo, fíate, de verdad. Fíate.

Venga, hasta luego, chao.

Es el chico de seguridad del garaje. Se ha acojonado.

Pero es un buen tipo, me quería echar un cable.

Oye, y el cura alemán este, ¿dónde vive? ¿Tienes su dirección?

¿Alguna pregunta tonta más?

No me jodas, Alma, que esto está muy lejos. ¿Eh?

A ver si luego se va a echar atrás.

¿Cómo se va a echar para atrás? Si es alemán, es cura, es protestante,

¿se te ocurre alguien más serio?

Bueno, bueno...

(CANTURREA) "¡Granada, tierra soñada por mí!".

(RÍE)

(RÍE) Granada, dice el gilipollas. Hay que joderse.

Hola, soy Sole. Esta es Katherine, que estudia derecho.

Esta es Marie... Hola.

Y esta es Sophie, que es community manager, y le gusta meterse en líos.

Bueno, ¿te han contestado algo los de la compañía energética?

No, mis amigas han estado llamando, pero no les han hecho ni caso.

Yo le escribí al director de la compañía y le ofrecí devolverle

todo el dinero del árbol, como si fuera un préstamo,

con intereses incluso, pero es que no me contestó.

¿Qué dice? Que estoy loca, ¿no?

Es que es un poquito excesivo, Alma...

¿De verdad piensas que podéis venir y llevaros el árbol así? ¿Sin más?

Pues, ese es el problema, que los que vienen conmigo sí lo creen.

¿Cómo que sí lo creen?

Que les he mentido, y les he dicho que el árbol está en una iglesia

y que nos lo van a devolver. No me jodas.

Mira, ya sé que es una locura, pero no podía sentarme

a ver cómo mi abuelo se muere de pena, ¿entiendes?

Es que no podía...

Wiki nos ha mandado fotos.

Siento mucho lo de tu abuelo.

Me podéis ayudar, ¿por favor?

(CORTA LA LLAMADA)

Yo no lo sabía, yo es que no la vi venir.

Yo tenía seis pedazo de camiones como este por valor de dos millones.

Me debían una fortuna. Un día era alguien y al día siguiente nadie.

Todo desapareció así, sin señal de aviso.

Tuviste que darte cuenta, Alca.

No... no, cariño, no.

Me mintieron.

¿Eh? Me mintieron...

Yo me mentí a mí mismo, le mentí a Estrella.

Las mentiras eran cada vez más grandes,

y cada vez había más y más mentiras.

Es que no podía parar de mentir. No podía.

Y un día, Estrella puso la cocina patas arriba.

"El país entero se está engañando a sí mismo".

(SUSPIRA) Eso fue lo que dijo,

y me dejó.

Así que decidí cambiar mi vida.

Se lo prometí.

Le juré por el crío que nunca más iba a volver a mentirle,

que siempre le diría la verdad.

Y ayer me presenté en su casa y le dije:

"mira, Estrella, me voy a perder nuestro aniversario

porque me subo a Dusseldorf".

Pues, muy bien hecho, Alca.

Pues sí, porque le dijiste la verdad.

Se echó a llorar.

Se pensó que me iban a pagar.

¿Se lo explicaste?

Se me quedaron pegados los labios, Rafa. Pegados.

Tú eres idiota, tío, si se va a enterar en dos días cuando vuelvas.

Si es que soy gilipollas.

Me doy asco a mí mismo.

Podía habérselo dicho. Podía haberle dicho:

"mira, Estrella, nada, que me subo ahí a por el árbol a Dusseldorf,

que vuelvo en dos días".

Me habría llamado imbécil, pero por lo menos lo habría entendido.

Pero justo en el momento volví a soltarle una mentira.

¡Una puta mentira!

¿Pero por qué no confiamos los unos en los otros, coño?

¿Eh? ¿Por qué no nos miramos a los ojos,

y ponemos las cartas sobre la mesa? ¿Por qué no somos honestos?

¿Por qué no resolvemos los problemas juntos? ¿Eh?

¿Tengo o no tengo razón, cari?

Alca...

(SUSURRA) Su puta madre...

¿Pero qué coño haces, tío?

Que allí vive un cabrón que me debe 90 000.

Contesta, cabrón... Contesta.

Contesta que sé que estás ahí.

¡Eh!

¡Eh! ¡Sal cabronazo, sal! ¡Sal, que sé que estás ahí dentro!

¡Pedazo de cerdo, sal! ¡Da la cara!

Alca, esto es una pérdida de tiempo.

No, no, no, seguro que el muy cabrón está...

está espiándonos con un telescopio desde un búnker, el hijo puta.

Joé, pues tiene un cochazo.

Dice que es de su cuñado, ¡ja! ¡Y la casa de su suegra!

¡Mentiroso, ladrón! ¡Sinvergüenza!

Y esto, ¿qué me decís de esto?

Se lo compró a la imbécil de su novia.

Porque le encantaba ir de compras a Nueva York.

Así es como se hacían antes las cosas. ¿Eh?

De puente, ¡a Nueva York!

Alcachofa, tío, venga tranquilízate. Vámonos.

Mi sudor, mi sudor durante 18 horas trabajando al día,

fue lo que pagó este... este mamotreto.

A mí todavía me debe 90 000. ¡90 000!

Se va a enterar el hijo de puta. Se va a enterar...

¿Dónde vas?

(Música)

Que digo, tontolava,

que a los alemanes lo que les encanta es todo lo yanqui.

¿Tú entiendes al idiota de tu tío?

Que vamos a vender esa estatua por muchísima pasta.

¿Pero qué dices?

¿No os habéis fijado en la de gnomos

que compran por aquí para los jardines?

Así que, tú y la Wiki que encuentre algún alemán rico,

que vamos a venderlo por internet, ¿me oyes?

Venga.

¿Y si nos desviamos a Disneyland París y pillamos un Mickey Mouse?

(Música)

(Música)

(Claxon)

(Móvil)

Cógelo, a ver quién es.

Tu hermano.

(SUSPIRA) Tu padre. Y siempre lo será, Alma.

Al principio cuando se lo conté no se lo podía creer.

¿Sabes qué me dijo?

Que eras muy valiente.

Mira, más de lo que puedo decir yo de él.

Solo intenta ayudar, Alma.

Es su manera de pedirte perdón,

tampoco creo que sea tan terrible eso, ¿no?

¿Eh?

Alma,

tranquila.

(Móvil)

No abres la boca, ¿eh?

Me gusta mucho eso.

Que no hagas preguntas todo el rato.

Es bonito ir en silencio.

Tú tampoco escuchas mucho.

Yo ya no me lo tomo a mal.

Tienes mucho jaleo ahí dentro.

Para, para, para, para.

Joder, Rafa, lo siento, es que no puedo.

Pero con desconocidos sí que puedes.

"Alma, esto está siendo una locura, hay uno del periódico local

que ha visto el Facebook de las alemanas, quiere hablar contigo.

¿Le puedo dar tu número? Y tu padre me está volviendo loca.

Ha venido a hablar conmigo...".

¿Qué voy a hacer, Wiki?

No lo sé. Es que es lo mismo que te dije yo justo antes de que te fueras.

¿Qué te han dicho los chicos?

Alma...

¡Joder! ¿No se lo has dicho?

¡Que Rafa se está jugando su trabajo! ¿Me oyes?

Trátales con un poquito de respeto y cuéntaselo ya, ¡coño!

Rafa está hablando con su jefe,

se ha peleado con la novia y está de vuelta.

Dice que quiere su camión.

Venga vamos, hay que tomar decisiones, Alma.

(MÓVIL) "Te voy a arrancar la cabeza, ¿me oyes?

¿Pero tú te das cuenta de lo que me has hecho?

Que me vas a buscar la ruina, chaval.

¡Pero contéstame, puto imbécil!".

Un insulto más, Nelson, y te cuelgo el teléfono.

"A ver, ¿dónde coño estás?".

¡Cállate! Y sé un poco más educado. Voy a Dusseldorf.

"¿Cómo has dicho? ¿Dusseldorf? O sea, ¿Dusseldorf en Alemania?

¡Me cago en todo!".

Todo esto es culpa mía, ¿vale? No de Ricardo. Le mentí.

Si le despides, no vuelves a ver tu camión, lo vendo a la mafia rusa.

No, no, Rafa, Rafa... "¿Será posible?

Mira, chaval, ¡cuando te pille te voy a cortar las pelotas!".

Te voy a decir una cosa, Nelson... No, no, Rafa...

Eres un matón, un gilipollas, y te puedes ir a tomar por el culo.

Joder, Rafa, que acabas de perder tu curro.

Me da igual.

Algo haré. A lo mejor me quedo en Dusseldorf. Yo que sé.

No, quiero que os volváis. Los dos, déjame hablar con él.

Le voy a decir que todo esto es una cagada, que ha sido culpa mía,

que os he mentido. Joder, y ya está. Déjame hablar con él,

es que no puedo más, si le pido perdón y le devuelves el camión

te perdonará, no puedo más. Déjame el teléfono, Rafa.

¡Dame el teléfono! No.

¡Que me des el puto teléfono! ¡Me cago en la puta!

¡Rafa, dame el puto teléfono! ¡Vale ya, joder!

Eh, eh...

Como siempre, te olvidas de un detalle.

Esto ya no sólo es cosa tuya, ¿sabes?

Nosotros también tenemos algo que decir en todo esto.

No seas gilipollas y dame el teléfono.

Que no, Alma.

Os espero en el camión.

Yo no pienso volver sin el árbol, Alma.

Es que no lo entendéis, pero esto es un desastre.

No después de todo esto.

Por favor, por favor. Alca, que no lo entiendes.

Venga, vámonos de aquí.

(HABLA EN FRANCÉS)

No, no, estamos bien.

¿Alguna vez has pensado que podrías petar...

y venirte abajo del todo?

Me pasó una vez,

a los 18,

cuando estaba entrenando con el Valencia.

Pensaba que iba a llegar lejos,

pero me hicieron una entrada sucia y a la mierda mi carrera.

Quería reventar la cabeza de ese tío. Quería machacarlo.

Me pasé dos años de mi vida, amargado.

Un día estaba con mi fisio, Agustín,

sabía decirme lo que me estaba pasando con solo tocarme.

Y un día, después de una sesión, me rompí.

Me puse a llorar como un niño pequeño.

Y él se me quedó mirando y me dijo:

"¿Tú quieres ponerte bien?

Pues, no colabores con tu propia desgracia".

Y de repente, lo entendí.

Mira, Alma,

puedes pasarte toda la vida metiendo el dedo en la vieja herida,

alimentar el dolor y no dejar que se cure,

pero hay veces que es mejor dejar las cosas ir.

Seguir adelante.

Alimentar lo que tienes, y no lo que ya no está.

¿Tú crees que yo colaboro con mi propia desgracia?

Todos lo hacemos. Unos más, otros menos.

(Música)

¿No has dormido nada?

(Continúa la música)

Alemania.

Si solo el nombre me hace sentir más bajito de lo que soy.

Ya sé que no soy muy listo,

pero es que aquí me siento el doble de tonto.

Lo altos que son.

Y cómo hablan inglés, ¿eh?

Debe ser algo que le ponen a las salchichas.

¿Tienes la dirección de la iglesia?

(Música)

¿Creéis que nos la pueden robar?

Que no...

Pues escucha, podría tener mucho éxito aquí en mitad del Rin.

Con los barcos pasando al lado, como en Nueva York.

Que sí, hombre, que sí. Pues, claro que sí.

¿Pero no íbamos a una iglesia?

Quiere que firmemos unos papeles primero en una oficina.

(Música)

Hostia...

Pero este es nuestro árbol...

¿Qué cojones hace aquí?

(HABLA EN ALEMÁN)

(Música emotiva)

(Continúa la música)

No...

¿Dónde está el cura? ¿No habíamos quedado aquí con él?

No.

¿Qué?

O sea...

O sea que no hay cura.

No hay cura, no hay iglesia, ni tipo santurrón que la palmó en Valencia,

ni los alemanes nos van a devolver el árbol.

¿Es eso?

¿Es eso?

A veces se te quedan pegados los labios.

Eso dijiste tú.

Pero en casa, coño. Se te quedan pegados los labios en casa, Rafa,

¡no en el puto Dusseldorf!

Pero por dios santo, ¿qué hacemos aquí?

¿Eh, Alma?

¿Qué hacemos aquí?

¿Qué hacemos?

¿Qué hacemos aquí?

¿Me queréis explicar qué hacemos aquí?

Vámonos, joder.

¿Pero no ves que está en shock, joder?

¡Yo sí que estoy en shock!

¿Que qué hacemos? Que nos vamos ya...

¡Yo hablo a hostias!

Sin tocar, por favor, sin tocar.

Tenemos, o no tenemos permiso para llevarnos el árbol, dímelo.

Alma, ¿me estás diciendo que hemos venido hasta aquí,

a más de 1500 kilómetros, con un camión de 40 toneladas

a por este monstruo de árbol sin permiso?

¡Oiga! ¡Eh!

¡Vale, vale!

¡Que ese árbol es de mi familia! ¡Este árbol es nuestro!

¡Eh! ¡Que me suelten, hostia!

Bueno, que ya voy yo solo... que ya voy yo solo.

Que me dejen, que ya está... pero ese árbol es nuestro.

¡Alma!

Alma, solo dime qué coño estamos haciendo aquí.

¡Déjala en paz!

¿Pero se puede saber qué cojones está pasando aquí, eh? Vamos a ver.

Porque tú no lo sabías, ¿no?

Tenía un presentimiento.

¿Un presentimiento, Rafa? No me jodas.

¿Qué pasa? Joder. Lo imaginé, pero no estaba seguro.

¿Desde cuándo?

Desde el principio.

O sea, que otra vez soy yo el único pringado, ¿no?

Conduciendo hasta aquí como un burro feliz,

mientras que vosotros dos os descojonabais del pobre imbécil.

¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué no dijiste nada tú?

¿Y por qué no me mandaste a la mierda?

¿Por qué no me mandaste a la mierda? Si yo me iba a venir a dedo, Rafa.

¿Por qué? ¡Joder!

¿Cómo eres tan tonto, tío? ¿Cómo eres tan tonto?

Que has perdido tu curro. y ¿para qué? Dime, ¿para qué?

¿Por qué? ¡Que me mires joder! ¿Por qué?

Escúchame, te odio, te odio, y a ti también.

¡Iros a tomar por culo! ¡Y volveros a casa ya con vuestro puto camión!

Pero ¿no visteis que intenté contároslo? ¿No lo visteis?

¡Joder, que yo lo intenté! Lo intenté en la cafetería.

Vaya par de gilipollas. ¡Gilipollas!

A ver si lo he entendido bien...

¿la culpa es nuestra?

Eso parece.

Te debe gustar mucho, ¿no?

Eso parece.

Me siento tan...

engañado, Alma, tan traicionado.

Estoy hasta los huevos de que el mundo entero

me trate como a un gilipollas.

Pero es que es lo que soy, un gilipollas.

Por confiar en ti.

Te he querido siempre con locura desde que eras así,

¿y tú no podías confiar en mí?

Mírame.

¡En mí!

¿Cuál era el plan?

Nunca en mi vida me he sentido tan...

tan insignificante.

Nunca.

Me vuelvo al camión.

Luego me voy a casa con o sin vosotros.

(Golpes de fondo)

Gilipollas que soy...

Qué gilipollez de estatua.

¡Gilipollez de vida!

¡Gilipollas!

¡Gilipollas!

¿Dónde está?

Dice que no se mueve hasta que no hable con el dueño del árbol.

¿Pero quién cojones se cree que es? ¿Mahatma Gandhi?

¿Lo dices en serio?

Pero qué familia esta... ¡Qué familia esta!

Bueno ya está, yo me voy. Se acabó.

Me voy a subir al camión, voy a poner el motor en marcha

y me voy a casa con o sin vosotros. ¿Entendido?

Justo lo que ha dicho, que tú y yo deberíamos irnos ahora para casa.

Pues ya está. Nos vamos.

Vamos.

La madre que la parió.

Vamos.

¡La madre que la parió!

(Música suave)

Lo siento.

Lo siento mucho.

(Música)

(Continúa la música)

Alma...

Papá.

Gracias por decírmelo.

Papá, ¿cómo está el abuelo?

No, no dejes de hablarle, papá, por favor, tú no dejes de hablarle.

Vale.

(Música)

(Griterío de fondo)

(CANTURREAN LEMAS EN ALEMÁN)

(COMIENZAN A TOCAR BATUCADA)

¡Alma!

¡Luis!

Luis, ¿me oyes?

¿Qué?

Vale.

(Griterío y batucada de fondo)

(Música emotiva)

(Grifo de fondo)

Pues menos mal que hemos traído el camión...

(Música)

(LLORA) Lo siento, yayo.

Lo siento.

He hecho todo lo que he podido, de verdad.

Mira, es de nuestro árbol, lo he encontrado.

Y lo vamos a replantar,

y esta vez sí que lo vamos a cuidar bien, te lo prometo.

Te quiero tanto, yayo.

Te voy a querer para siempre.

Vamos al olivar, papá.

Me siento muy avergonzado.

(AFECTADO) No tengo derecho... no tengo derecho...

(SUSPIRA)

¿Os imagináis cómo será la vida dentro de 2000 años?

A ver si esta vez lo hacemos un poquito mejor.

(Música)

(Música créditos)

Cine en TVE - El olivo - ver ahora

Anna Castillo interpreta a Alma, una nieta que se compromete a hacer feliz a su abuelo. Un hombre mayor y deprimido porque su familia ha vendido un olivo milenario contra su voluntad. Así que arrastra a su tío, interpretado por Javier Gutiérrez, en paro y sin excusas, para buscar donde sea el árbol. 

Icíar Bollaín dirige esta historia escrita por su marido. Anna Castillo consiguió con esta película el Goya a Mejor Actriz Revelación.

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