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Cine español

Películas gratis y online: De Pedro Almodóvar a Anna Castillo

Por
Películas gratis y online: 'Julieta' de Pedro Almodóvar, 'El Autor' con Javier Gutiérrez, 'El olivo' con Anna Castillo, 'Nadie quiere la noche' de Juliette Binoche y 'Un día perfecto' con Tim Robins y Benicio del Toro
Películas gratis y online: 'Julieta' de Pedro Almodóvar, 'El Autor' con Javier Gutiérrez, 'El olivo' con Anna Castillo, 'Nadie quiere la noche' de Juliette Binoche y 'Un día perfecto' con Tim Robins y Benicio del Toro rtve.es

En RTVE tenemos el mejor cine. Películas gratis y online en un catálogo sin precedentes que estrenamos en nuestro portal de Somos Cine. Este fin de semana tienes títulos maravillosos. Todas las cintas que te proponemos han sido premiadas en los Goya. La Julieta de Pedro Almodóvar con una Emma Suárez soberbia, El Olivo con la debutante Anna Castillo... y ¡mucho más! Estas son nuestras recomendaciones de cine para este fin de semana de confinamiento:

Julieta de Pedro Almodóvar

Está protagonizada por Emma Suárez y Adriana Ugarte. Las dos actrices dan vida a Julieta. Ésta intenta contarle a su hija por escrito todo lo que ha callado durante 30 años. El problema es que no sabe dónde enviar la carta. Daniel Grao, Inma Cuesta, Michelle Jenner y Rossy de Palma enriquecen una de las películas más alabadas por la crítica. Pedro Almodóvar compitió con ella en el Festival de Cannes y Emma Suárez ganó el Goya a Mejor Actriz protagonista.

El Autor con Javier Gutiérrez

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - El autor - ver ahora
Transcripción completa

# Algunas veces

# estando solo estás acompañado.

# Haciendo nada,

# jugando con el humo de un cigarro.

# O en la ventana,

# mirando cómo nace el sol.

# Algunas veces

# en el olvido estás acompañado.

# Pensando en alguien

# o con tu viejo libro entre las manos.

# O en una playa

# contando tu secreto al mar.

# A veces uno siente soledad

# estando acompañado.

# Y escucha una palabra sin valor

# y nace una sonrisa sin verdad.

# Y miras tu reloj

# y buscas el momento de escapar.

# Y a la hora del silencio

# no queda nada.

# Algunas veces

# en el silencio estás acompañado.

# Poniendo alas

# al sueño que la noche te ha dejado.

# O en la ventana

# mirando cómo muere el sol.

# A veces uno siente soledad

# estando acompañado.

# Y escucha una palabra sin valor

# y nace una sonrisa sin verdad.

# Y miras tu reloj

# y buscas esa historia que inventar.

# Y a la hora del silencio

# no queda nada.

# Nada.

# Nada. #

(EN INGLÉS)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Es un día de regocijo,

de reconocimiento de quienes llevan el alma de Andalucía

y tanto se esfuerzan por su tierra y su gente;

de quienes son ejemplo

para miles y miles de andaluces y andaluzas

que hacen gala de entrega y honor por el trabajo bien hecho,

llevando el nombre de nuestra tierra por el mundo con orgullo,

sabiendo transmitir el alma hermosa de nuestra tierra.

La medalla de oro

a la personalidad andaluza más relevante del año,

de quien la crítica especializada ha dicho

que es ya la nueva voz de la literatura popular española,

quien en su debut ha sido capaz de vender de su primera novela...

Lo siento, mi amor. ...más de 300 000 ejemplares.

Se ha retrasado la "masterclass". Perdóname.

Tranquilo, has llegado a tiempo. -La medalla de oro de Andalucía

es para nuestra querida, ya hija predilecta,

Amanda Carvajal.

Muchas gracias.

Muchísimas gracias. -¡Guapa!

-Gracias de verdad.

Sin el aliento de Álvaro,

mi marido,

esto no habría sido posible.

Gracias, Álvaro, por tu esfuerzo.

Y gracias, sobre todo, por llegar.

Pero de quien no me gustaría olvidarme es

de mi pequeñín,

Bruno.

Él me acompaña todos los días,

me mira con unos ojos de admiración como nadie nunca me ha mirado.

(SOLLOZA) Desde aquí,

aunque él no me esté escuchando, le doy las gracias.

Gracias.

(PÚBLICO VITOREA) ¡Guapa! ¡Bravo!

-Permítanme...

Permíteme el atrevimiento, no pretendo enseñarte nada,

pero déjame que te dé un pequeño regalo.

Por favor. -Es algo que dice Juan de Mairena,

el personaje de Machado.

"Nunca pierdas el contacto con el suelo

y así tendrás siempre una idea precisa de tu estatura".

Qué bonito.

(MUJER) ¡Viva Andalucía!

Bravo. -Gracias.

Buenos días.

Buenos días. ¿Tiene usted la escritura?

Habíamos quedado a las 09:00 y son ya las 09:20.

Enseguida, enseguida. Disculpe un segundo.

Buenos días, Jesús. Álvaro, buenos días.

Oye, tu mujer está en toda la prensa.

Qué fuerte.

También has salido en la foto, mira, aquí, en la entrega de premios.

Estás en esta esquinita.

Tu mujer, macho, qué impresionante, ¿eh?

Alto nivel, una artista.

Tenéis ya en casa una artista. Oye, el libro

ya lo he conseguido, pero no veas la que he tenido que montar.

Tuve que pedirlo al Corte Inglés porque se había agotado.

Y luego han tenido que traerlo, he tenido que ir a por él.

Una pasada, es que ese libro va a ser un best seller.

Hace tiempo que no leo una novela,

pero esta me la pienso leer entera, ¿eh?

(Teléfono)

¿Sí?

Buenos días, don Alfonso.

Eh... Lo siento mucho, es que anoche con lo de mi mujer...

Ya. Sí, perdone.

Perdone, don Alfonso, ahora se lo llevo todo.

Enseguida, don Alfonso.

Oye, ahora que estáis arriba, ahora que estáis en el "top"

de aquí, de la Sevilla auténtica,

deberías pensar lo de apuntarte a mi club, macho.

El Real Círculo de Labradores y Propietarios,

que eso mucha gente no lo dice, "propietarios".

Tenemos allí camareros, nos sirven una copita...

...clases particulares de violonchelo, imagínate. (RÍE)

Mi niño no iba a ir a primero de Violonchelo

en su primer año sin haber estudiado Violonchelo antes.

Lo tengo metido desde los cuatro años en clase de violonchelo.

Y la profesora... Y el niño se aburría.

El niño se levantaba de la silla y tal

y a la profesora creo que le cayó mal mi hijo.

No, porque dijo: "Este niño no se está quieto".

Claro, en la misma clase hay dos niñas más.

Están dos niñas y las dos madres, las dos madres

el padre, que era yo, que era el único varón

y los tres, dos niñas, que eran unas tontas,

la primera vez en su vida que veían un violonchelo.

De hecho, la madre dijo: "No tendré que comprarle el violonchelo, ¿no?".

Yo le dije: "Señora". (RÍE) "¿Cómo no se lo va a comprar

si la ha matriculado usted en violonchelo?".

Bueno, ¿y qué?

Habrá que celebrar lo de tu mujer, ¿no?

Yo invito, venga. Tengo mucho trabajo, no.

¿No? ¿No te apetece? No, no.

Hombre, tienes que dejar eso ya, te va a dar algo.

Es que tengo que terminar esto. Gracias.

Pues qué aburrido, ¿no?

Bueno, hasta mañana.

Venga, que descanses.

(Ladridos)

(Ladridos)

Bruno, mi amor.

(Ladridos)

¿Cómo está mi chico, eh?

¿Qué le pasa a mi chico, eh?

¿Qué pasó? Ven aquí. Ven aquí. ¿Y mami?

¡Bruno!

¡Bruno!

Bruno.

¡Bruno!

Bruno, Bruno.

Ven aquí.

Bruno.

(SUSURRA) Bruno.

(Jadeos y gemidos de placer)

(Ladridos)

¿Le parece a usted que esto es de recibo?

Esto es inaudito.

Hombre, por favor, ¿qué se ha creído usted,

que estamos en un hostal?

Disculpe, don Alfonso. Ni disculpe ni hostias.

Hoy mismo quiero todo eso fuera de aquí.

Que sea la última vez que se queda a dormir en esta oficina.

Hombre, por Dios, que esto es una notaría.

¿Qué pasa?

Nada, no pasa nada.

Oye, el libro de tu mujer es una pasada, ¿eh?

Cuando cuenta lo del tío al que se le desencaja la mandíbula...

Eh... Me voy a tomar un café.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Es muy luminoso.

Tiene dos cuartos.

Solo tiene muebles en la cocina.

El cuarto de baño es interior, pero da a un patio.

La propietaria quiere un inquilino con nómina,

que ha tenido experiencias... Trabajo en una notaría.

Tengo nómina, paga extra, plan de pensiones.

Con la nómina es suficiente.

¿Permiso?

Dígame, don Alfonso.

Vamos a ver, Álvaro. Cuéntame exactamente qué te pasa.

No me pasa nada. Y yo me lo creo.

Álvaro, esto no puede seguir así.

No puede seguir así. No estás en lo que estás.

Tómate un descanso. Relájate, pilla unas vacaciones.

Ya veremos qué pasa dentro de unas semanas

o un mes o dos, no importa.

Ya, pero ¿y el trabajo, Alfonso?

Vacaciones, Álvaro.

Vacaciones.

"Llevaba todo el día en casa dándole vueltas al asunto".

"Esa ciudad le desubicaba un poco

y no terminaba de entender a la gente que le rodeaba".

Nadie confiaba en él y eso le volvía inseguro.

Pero James sabía que tenía que lograr lo que se había propuesto

y que más tarde o más temprano lo conseguiría.

De ello dependía su futuro y el de Rose,

así que decidió coger su abrigo y salir a la calle

Llegó... Vale, está bien.

No he terminado todavía.

¿Cuánto tiempo lleva en el taller?

Tres años. ¿Tres años?

El problema no es suyo, es mío.

El problema es mío, porque no me sé explicar bien.

Igual debo decirlo en inglés.

¿Cuántas veces he dicho que es absurdo

poner nombres anglosajones en relatos en castellano?

Es ridículo.

James, Murphy, Callahan, ¿quién coño se llama así en Sevilla?

Intentaba... Intentaba, ¿qué?

¿Parecerse a Philip Roth? No es Philip Roth, coño.

Nadie le pide que sea Philip Roth.

¿Qué dijo David el otro día en la "masterclass"?

Usted estaba allí, ¿no? ¿Qué dijo?

Tenemos que saber de qué estamos escribiendo

y qué quiere el protagonista.

Y ahora yo le pregunto delante de sus compañeros:

¿usted qué quiere contarnos? ¿De qué va eso que he oído?

Eso que trae usted es hueco, es falso, pretencioso

y una larga lista de palabras del castellano

que indican la vacuidad y sinsentido que tiene lo que ha escrito

porque yo ni sé quién coño es James, ni sé quién es Rose,

ni de dónde vienen, ni adónde van,

ni tienen cuerpo, ni tienen alma ni tienen na'.

No tienen na' porque no tenemos ni puñetera idea

de lo que estamos hablando.

Porque usted no tiene ni puta idea de lo que está hablando.

Porque la realidad está ahí fuera.

¿Cuántas veces lo he dicho yo aquí?

Pónganse el mono de trabajo, señores.

Váyanse a la calle, investiguen la vida.

¿Cuántas veces lo he dicho?

No, yo es que me bloqueo mucho.

Al bloquearme me inspiro en libros...

Los libros no están para que usted se inspire.

Los libros se escriben para ser leídos.

La inspiración está en la vida.

Si usted se quiere inspirar, ¡viva, coño, viva!

Sienta, escuche.

Que le pase algo, ¡cojones!

Y si usted se bloquea,

se saca usted la polla aquí y la pone en lo alto de la mesa,

como Hemingway, y escribe en pelotas.

Lo siento mucho, pero es que usted está ahí...

Yo no entiendo. Va usted para atrás, por favor.

Yo no entiendo. ¿Cuánto tiempo lleva usted aquí

y es que no me escribe nada, nada, nada

que tenga un mínimo resquicio de verdad?

Yo no he visto en tres años, coño, una línea de algo que ha pasado,

haga usted algo, cuénteme usted algo.

Cuénteme cómo se come un filete.

¡Cuénteme cómo se hace una paja!

Cuénteme usted cómo se mete el dedo en el culo.

¡Cuénteme usted cómo me odia!

¡Haga algo, cuénteme algo

que tenga un poquito de verdad!

Siento mucho hablar así, de verdad, pero...

si no se lo digo, reviento.

(CHISTA) Oiga.

¿Adónde va usted? Vivo aquí, en el tercero.

Ah, que usted es el nuevo.

Sí, el nuevo.

Buenas noches.

Álex me dijo que habías alquilado aquí un piso.

Nos vamos de gira con el libro. Recorreremos los Corte Inglés.

¿Y Bruno? ¿Bruno? Me lo llevo.

La editorial se porta muy bien.

Me van a poner un azafato para cuidarlo.

Me puedo quedar yo con él. Álvaro,

te comportas como un inmaduro y no te das cuenta.

No me doy cuenta ¿de qué? Pues que tu inconsciente

te falla, te traiciona. Crees que haces algo,

pero estás haciendo otra cosa. ¿De qué hablas, Amanda?

Llegaste tarde el día de la entrega de mi premio.

Se alargó la "masterclass". Ya, se alargó la "masterclass".

Tienes la cabeza no sé dónde,

pero no sabes estar aquí en el ahora.

Que no sé estar en el ahora. Sí, aquí, en el ahora,

en el momento presente. Esto lo explica tan bien Manu...

¿Manu? Manu.

Un hombre encantador que me está ayudando mucho,

Álvaro, a entender cosas sobre mí,

a entender qué te pasa a ti.

¿Hablas de mí con Manu?

Por eso he venido, Álvaro, porque te quiero ayudar.

Estás celoso de mi libro.

Estás celoso de mi éxito.

Álvaro, te importa un carajo que me haya acostado con otro hombre.

Lo que te importa es que haya sido capaz de escribir el libro

que tú no has hecho.

¿Cuánto tiempo de tu vida has invertido en cursos, en leer,

cuánto tiempo y dinero, para no hacer nada de verdad?

Álvaro,

no sé.

La vida pasa, el mundo pasa y no te puede dar igual.

Mírate, obsérvate, si no tienes talento para escribir,

no escribas.

No escribas, déjalo, pero afróntalo.

Vive la vida, sé feliz.

Amanda,

tu librito

es literatura de masas y escritura simplona.

Entiéndeme, no digo que no te rías a veces,

pero pretender que yo sienta envidia

por que hayas escrito un mero subgénero,

un tremendo best seller, es no haber entendido nada.

Yo quiero escribir literatura.

¿Me oyes? Literatura de verdad.

No me interesa hacer una gira con El Corte Inglés

o vender 300 000 ejemplares.

A mí me interesa la verdad.

Y para eso necesito encontrar mi voz.

Mi propia voz.

¿Y tú sabes lo que me dice mi voz?

¿Qué?

Que te vayas a tomar por el culo.

"Su rostro quedó petrificado,

su mirada huérfana,

sus labios entreabiertos

como a punto de decir algo que prefirió callar".

Marta acababa de recibir un golpe a su falta de humildad,

a su insolencia,

porque a sus 32 años nadie jamás la había mandado a tomar por culo.

Sincero,

irónico,

concreto,

con garra, con vida.

Y su voz.

El otro día pensé que se hundiría y que no vendría más,

pero usted está aquí.

Hay un escritor ahí dentro.

Sáquelo.

Gracias.

Muchísimas gracias. Gracias. Enhorabuena.

Gracias.

Gracias. Álvaro.

Perdón.

He leído el libro de su mujer.

Literatura de masas, plumilla facilona.

Pero, bueno, tiene su gracia, te ríes de vez en cuando.

Deberíamos traerla un día, hable con ella,

para que dé una charla sobre subgéneros.

De todo hay que hablar en clase. Pero lo mío, entonces,

¿lo mío le ha gustado o no le ha gustado?

Vivir,

mirar,

escuchar.

Siga así.

(Voces en patio interior)

...enfrente de los niños y ahora ellos tampoco quieren comer fruta.

(HOMBRE) ¿Ahora es mi culpa? Ayúdame a poner la mesa, ándale.

¿Y el abridor? Ahí, donde siempre.

¿Dónde es ahí, donde siempre? Ahí, Enrique, lo estoy viendo.

(Vajilla, voces de niños)

¿Te llevas los platos?

Ándale.

(Persiana bajando)

(CANTA)

# ...mi viejo profesor

# de tantas cosas

# tan bellas, tan distintas,

# tan hermosas.

# Perdóname.

# Perdóname. #

¿Quiere que le ayude?

Soy su nuevo vecino, del tercero A, me llamo Álvaro, ¿y usted?

El otro día vi que se lo llevaban en ambulancia,

pero tiene mejor aspecto, mejor cara.

Eran gases. ¿Cómo?

Gases, he dicho "gases".

Se te suben al pecho y crees que es otra cosa.

Estoy perfectamente. Gracias.

(Portal cerrándose)

Buenos días.

Buenos días.

Soy Álvaro.

El nuevo vecino del tercero.

Yo también vivo en el tercero. Ah.

Irene. Encantado.

Bueno, me voy a subir andando.

Buen día.

Buen día.

(Campanada)

(Vajilla)

(Vajilla, golpes)

(Pasos, golpes)

(Vajilla)

(Vajilla)

(Golpes, risas)

(Aceite friendo)

(NIÑO) ¿Qué hay de cenar? Sardinas y ensalada.

¿Sardinas?

Sí.

Tienes que comer pescado, ¿eh? Si no, no vas a crecer.

Eh, no, chuches no, ¿eh? Una.

Una.

Como no cenes,

verás.

(ENRIQUE) ¿Qué hay de cena? Sardinas y ensalada.

¿Sardinas? Ay, Enrique, ¿tú también?

Luego, por eso no quieren cenar ellos, ¿eh?

No quieren comer pescado.

Ah, y también las chuches.

Igualitos los dos, igualitos.

(ENRIQUE) "Ven acá". (RÍE)

"No, aquí no, Enrique".

"¿Hace cuánto no lo hacemos aquí?". "Mejor vámonos a la cama, ándale".

"Ay, ay...".

"Nos van a oír, ¿eh?".

(ENRIQUE JADEA) "Espera".

(Besos)

(SUSPIRA)

"Ay, ay".

"Me vas a hacer gritar, cabrón".

"¡Uy!".

(Golpe contra vajilla)

(Jadeos)

"Uy, ay, ay, ay, ah...".

(Jadeos, gemidos)

"Dame".

(Jadeos, gemidos)

(Jadeos, gemidos, besos)

(RÍE)

(ENRIQUE RÍE) (GRITA CONTENTA) ¡Uh!

"Uy, métemela, ah".

"Más fuerte".

"Ay, espera, espera".

"Otra vez". (GIME)

"Uy, uy, ay, ay, ay. Soy tu puta, cabrón".

"Puta, eres mi puta". "Putísima".

"Eres mi hembra". "Putísima".

"Eres mía". "¡Ay, cabrón!".

(GRITA DE PLACER)

Y para el martes

tráiganme los ejercicios de estructura, por favor.

Disculpe, ¿lleva mucha prisa? Me gustaría enseñarle algo.

Perdona, Juan, me han publicado un cuento.

Gracias, Mar.

¿Ahora? Sí, es solo una idea.

Me gustaría saber qué le parece. Para mí es importante su opinión.

A ver.

¿Podemos verlo en el bar de abajo? Le invito a un vino.

Le gustan los vinos, ¿no?

Si es bueno.

O sea, una novela sobre un edificio.

No, sobre personajes.

Como "La colmena", de Cela.

Me gustaría escribir una novela que retrate

la realidad social de nuestro tiempo.

O sea, ahora quiere ser usted Camilo José Cela.

Usted me lo dijo.

Me dijo: "Álvaro, esto no es Nueva York, esto es Sevilla,

así que sal a la calle, escucha a la gente,

encuentra tu voz".

Bueno, ya, pero cuando yo hablaba de encontrar su voz,

me refería... Es que está ahí, está ahí.

La novela está ahí.

Los diálogos, las expresiones, los sonidos...

Pero, Álvaro, eso hay que escribirlo.

Aquí no veo eso. Aquí no veo personajes,

no veo nada, una descripción general.

Sí, y esa va a ser mi prioridad.

Investigar, explorar..., descubrir.

¿Tiene idea de lo complicado que es describir personajes?

Mire, lo único que le pido

es que alguien como usted

me diga: "Álvaro, tírate al agua".

Así que le pregunto, Juan:

¿me tiro?

¿Me tiro al agua?

Como empecemos a escribir sin ton ni son, me retiro del proyecto.

Hagamos las cosas bien. Si nos metemos,

no es para hacer un churro, es para hacer una cosa maravillosa

y con pasión

y con respeto por el oficio, ¿vale?

De cobrar, te aplicaré la tarifa de la escuela.

Si van a ser clases privadas, llévame a un sitio de más pedigrí.

¿No te parece?

Gracias.

Con dos cojones.

Claro que sí, con dos cojones, hombre, con dos cojones.

Vamos allá.

(Crujido de huesos)

Dame una escena.

Dame una puta escena, por favor.

Dame una puta escena.

Vamos.

Vamos.

(Timbre de la puerta)

(Timbre de la puerta)

Buenas tardes. Buenas tardes, don Álvaro.

Disculpe que le moleste. No pasa nada, dígame.

El propietario me ha dado el certificado de eficiencia energética

para que se lo entregara. Bien.

¿Qué tal todo? ¿Se adapta al piso? Sí, ningún problema.

Pues ya sabe que estoy para lo que necesite.

Gracias. Gracias a usted,

que... estamos todos muy contentos de tenerlo como nuevo inquilino.

Muchas gracias, doña Lola.

Pues nada, buenas tardes.

(Timbre de la puerta)

Don Álvaro.

¿Qué tal? ¿Necesita algo?

No, no, no.

Le he traído un detalle.

¿Y eso?

No sé, pensé que le gustaría el chocolate.

Es usted muy amable.

Pero pase, por favor.

(Puerta cerrándose)

(Cucharilla contra porcelana)

No, no, gracias, no.

Qué buenas piernas tiene usted.

¿Perdón? Digo que qué buenas piernas tiene.

Me gusta mucho ver deporte en la tele

y siempre me fijo en eso.

¿En las piernas? Sí, en las piernas, sí.

Bueno, gracias. Quería preguntarle por los vecinos.

Como acabo de instalarme... De los vecinos sé lo justo.

Lo estrictamente profesional para hacer mi trabajo.

Por supuesto. Me da igual que el señor Montero

sea un viejo maniático o que la pareja de ecuatorianos

viva por encima de sus posibilidades.

¿Quién es el señor Montero?

El señor mayor que vive en el quinto.

Ah. Ahí donde lo ve fue militar.

¿No me diga? Sí.

¿Qué me decía de los ecuatorianos?

Mientras dejen la basura donde deben

y cumplan sus obligaciones como buenos vecinos,

a mí me da igual.

Se refiere a la mujer morena. Ajá, a Irene.

Su marido se llama Enrique. ¿A qué se dedican?

Es usted un poquito cotilla.

No, no, por favor, no, no, no.

No, es que con los extranjeros nunca se sabe, doña Lola.

Y su opinión profesional es la más adecuada.

Al fin y al cabo, usted

es el alma del edificio.

Los llamo los Casares, porque es el apellido de él.

Trabaja en una fábrica.

Y ella, creo que no se dedica a na'.

Tienen dos niños y como todos los inmigrantes, pues,

viven por encima de sus posibilidades.

Claro. No lo digo por criticar, ¿eh?

De verdad, yo no soy racista.

Ya sabemos que los latinos son chillones y borrachines,

pero no me dan problema. Los peores son los moros.

¿Vive algún moro aquí? Ay, no, por Dios, qué va.

Dios me libre.

Han venido muchos a preguntar si había algo de alquiler,

pero aquí, como no sea un jeque, no entra.

(Tecleo)

Buenos días. Buen día.

¿Filipina?

No. Lo digo por el acento.

El otro día me pareció usted filipina.

Me quedé con la duda. Ya.

No, soy mexicana. Mexicana.

Ándale.

¿Y lleva mucho tiempo aquí? Sí, mucho.

Bueno, me voy a ir andando.

Que tenga buen día, ¿eh? Igualmente.

(Portal abriéndose y cerrándose)

(Aviso de llegada de ascensor)

(GRABADORA) "Enrique, ¿vas a comer pan? Acabas de cenar".

"Tengo hambre".

(NIÑO) "¿Puedo ver un rato más la tele?".

"No, mi amor, ya es tarde".

"Mamá...". Que no.

"Ponte el pijama ya y lávate los dientes".

"Mi amor, te estoy hablando". (ENRIQUE) "Déjalo un rato más".

"No, que se tiene que levantar temprano".

"Solo es un día". "Claro, como tú no estás...".

"No sabes lo que es levantar a ese chamaco en la mañana".

"Igual en dos o tres semanas sí que voy a estar".

"¿Qué?".

"¿Qué quieres decir?". "Nada".

"Enrique, ¿te han ido a ver los del sindicato?".

"Sí".

"Lo de los despidos va adelante". "Ay, no, Enrique, por favor, no".

"Tranquila, no te preocupes".

"Voy a hablar con algún abogado

para que me asesore con lo del contrato".

"Enrique, yo no me voy a volver a México, ¿eh?".

"¿Quién ha dicho algo de volver a México?".

"Te lo advierto...".

"¿Qué quieres decir?". "Nada".

"Enrique, ¿te han ido a ver los del sindicato?".

"Sí".

"Lo de los despidos va adelante". "Ay, no, Enrique, por favor, no".

"Tranquila, no te preocupes".

"Voy a hablar con algún abogado

para que me asesore con lo del contrato".

"Enrique, yo no me voy a volver a México, ¿eh?".

"¿Quién ha dicho algo de volver a México?".

"Te lo advierto, no me voy a regresar".

Enrique, ¡te estoy hablando!

(Portazo)

¿Qué hay, don Álvaro? ¿Qué tal?

Nada, he salido a correr y me ha dado una contractura

a los 100 metros. ¿Y se encuentra bien?

Sí, ha sido el susto, nada más. (RESPIRA AGITADO)

He pasado por una pastelería y...

Me he acordado de usted.

Sí, también los he escuchado de vez en cuando hacer sus cositas. (RÍE)

Hoy en día, las paredes son tan finas que...

(RÍE) Aunque uno no quiera...

A mí no me importa, ¿eh?

Le confieso que... hasta me pone un poco.

Ah, ¿sí? Sí.

Es que las mujeres somos al contrario que los hombres.

A más edad, pues... Que algunos hombres, dirá.

¿No?

Volviendo a los Casares,

además de esas cosas, a veces los escucho hablar.

Aunque uno no quiera, no tiene más remedio.

Anoche estaba en el baño haciendo mis cosas y...

Y escuché al esposo de Irene decir algo que me dejó

eh, me dejó muy preocupado.

Ah, ¿sí? Ajá.

Muy preocupado.

Esto que voy a decirle es muy confidencial, doña Lola.

Por supuesto, Dios me libre.

Le oí decir que iba a haber despidos en su trabajo

y que iba a necesitar un abogado.

Pues no lo sabía. Ajá.

Estaría encantado de ayudarle, pero no puedo subir,

tocarle a la puerta y decirle: "Qué casualidad

que anoche estaba en el baño y le oí decir esto".

"Soy abogado, tome mi tarjeta, llámeme". No.

Lo entiendo, claro. No, no.

No, esas cosas no... Vamos, que no es mi estilo.

Capaz que se crean que quiero aprovecharme de la desgracia, y no.

¿Cuál es su estilo?

¿El mío?

Más sutil.

Mi marido me tiene abandonada.

Yo soy una mujer.

Yo necesito lo mío.

¿Y a qué se dedica su marido?

¿Quiere que hablemos de mi marido? No, no.

Pero ¿por qué te gusta tanto preguntar?

¿Por qué?

Bueno, soy muy curioso.

Me encantan los hombres curiosos.

Es como tener hambre de vida.

Lo que no soporte es a los que creen que lo saben todo.

Como su marido. No.

Como el señor Montero.

El del quinto A.

Es muy maniático. ¿Muy maniático?

Sí, con to', con el orden, con la limpieza, con la seguridad.

Parece un hombre interesante, ¿no?

Lo que pasa es que está muy solo.

Antes tenía un amigo con el que jugaba al ajedrez,

pero se murió hace algún tiempo.

Ya. O sea que le gusta el ajedrez. Sí.

Tiene su casa llena de tableros y de libros.

Pero siempre se está quejando

porque dice que no tiene con quién jugar.

Ay, qué piernas más hermosas tienes.

Ven aquí, ven. (RÍE) (RÍE)

Buenas tardes, don Felipe. Buenas tardes.

Disculpe, disculpe.

Lo siento, no lo había visto, lo siento.

¿Se encuentra usted bien? Sí, sí.

Muy bien.

Llevo un poco de prisa

porque he quedado para jugar una partida "on-line".

Disculpe.

¿Le gusta el ajedrez?

Sí. ¿Sí?

Si quiere, un día quedamos para echar una partida.

Buenos días.

Buen día.

Me llamo Álvaro. Soy el nuevo vecino.

Enrique. Encantado.

Don Álvaro, discúlpeme. Mi sobrina le da las gracias

porque le ha conseguido lo del contrato.

No fue nada, mujer. ¿Cómo que no?

Le han dado reducción de jornada como ella quería.

Están obligados por ley. Lo que hice no tiene mérito.

Ella es la mujer más feliz del mundo.

Calle, calle, no sea exagerada. Tenga. Muchas gracias de verdad.

Eh... Gracias.

¿Nos permite, doña Lola, por favor?

Sí, claro, sí. Claro.

Pase, pase. Gracias.

¿Es usted abogado? Sí, sí, sí.

Trabajo en una notaría, pero estuve mucho tiempo

trabajando en un bufete de derecho laboral y mercantil.

Ese es mi bus.

¡El mío también!

Su mujer me contó que lleva un tiempo en Sevilla.

Nueve años, más o menos. Ah.

¿Les gusta?

Sí.

¿No echan de menos... eh...?

¿México? México.

Los niños nacieron en España y no les gusta mucho allá.

Ah.

Hombre, si les va bien y no les afecta la crisis...

(RÍE IRÓNICO) ¿Qué le digo?

La empresa donde trabajo aprovechó para congelar los sueldos

y ahora amenaza con un ERE. Lo típico.

Salvamos a los bancos, pero nadie nos salva a nosotros.

Disculpe, ya que ha salido el tema

y, bueno, no quiero aprovecharme de su amabilidad,

pero con el ERE,

mis compañeros están pensando en declarar una huelga.

Honestamente, yo creo que no va a servir de nada.

Pero, bueno, estuve revisando mi contrato,

la indemnización que me ofrecen

y creo que podría obtener más dinero si recurro a tribunales.

No sé si usted

podría...

echarle un ojo a mis papeles. Podría pagarle un poco.

No, no tiene que pagarme nada.

Será un favor de vecinos.

Hombre, ¿en serio? Sí.

Pues muchas gracias.

A tu amigo le tienen que dar

muchísimo más dinero del que le están ofreciendo,

pero por ley, o sea que si va a juicio

tiene todas las posibilidades de ganar.

¿Seguro? Segurísimo.

¿Quieres que le lleve el caso?

No, no, no.

De momento está bien así.

Gracias, Álex.

Álvaro.

¿Y tú cómo estás?

Bien.

¿Seguro?

¿No hay nada más que pueda hacer por ti?

Estoy escribiendo una novela.

¿En serio?

Es lo que siempre quise hacer.

Hola. Hola.

-Buenas. ¿Qué hay?

Buenas noches.

(VARIOS) Buenas noches.

Perdone. Me gustaría enseñarle algo en un momento.

Enseguida, sí.

Hoy me gustaría... (CARRASPEA)

...presentarles a una persona,

una de las plumas femeninas más brillantes

que ha dado la literatura andaluza en los últimos años.

Una gran escritora

que cuenta un suceso que podría resultar cotidiano,

como la decadencia de un matrimonio gris y mediocre

y, sin embargo, ella termina convirtiéndolo

en un ejercicio de literatura divertido, con ritmo,

con nervio y con fuerza. Vamos a recibir con un aplauso

a Amanda García Carvajal.

(Aplausos)

Buenas noches.

Muchas gracias, Amanda. (RÍE) Gracias.

Gracias por estar aquí.

La autora de "El secreto de los hombres".

Creo que estáis todos deseando preguntarle y hablar con ella.

Me gustaría que, a modo de introducción,

nos contaras brevemente cómo se te ocurrió la idea del libro,

qué conexiones encontraste para escribir,

si hubo algo, porque insisto en la realidad como fuente de...

Vino Juan a verme a una firma de libros

y me hizo la propuesta y me pareció bonita.

Podías haberme avisado, por lo menos.

Lo único que quiero es ayudarte.

Ya.

Me ha contado tu profesor que...

que estás escribiendo una novela.

No sabes cómo me alegro. Hola, ¿qué tal?

Muy buena clase, ¿eh?

Bonita, ¿no? Sí, muy bonita.

Perdón. ¿Molesto? No. No, no, no.

No molesta.

Me marchaba ya. Adiós.

Adiós, Álvaro.

Muy buen hombre, ¿eh?

Y muy trabajador.

(ENRIQUE, TOSE Y CARRASPEA)

¿Y bien?

Lo siento, Enrique.

No hay ni una sola posibilidad de que se acepte el recurso.

¿Seguro?

He consultado con un amigo abogado,

más especialista que yo en estos temas,

y opina lo mismo.

No hay nada que hacer.

Puede pedir una segunda opinión. No.

Confío.

Me había hecho muchas ilusiones.

Lo sé.

Y créame si le digo que siento mucho no poder darle mejores noticias.

Lo siento de veras.

(ENRIQUE) ¿Dónde están los niños?

En su cuarto, haciendo los deberes.

Tengo que hablar contigo.

(Puerta cerrándose)

Vamos a tener que barajear otras opciones.

¿Otras opciones?

Sí, escúchame. No.

No. Irene.

(Puerta abriéndose y cerrándose)

¡Irene!

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Puerta abriéndose)

Es que no estás haciendo nada, nada. No, no digas que no hice nada.

¿"Okay"? Le enseñé mi contrato al vecino, es abogado.

(DESPECTIVAMENTE) Ah, ¿al vecino?

Sí, y no lo digas así, ¿"okay"?

Él trabaja en un despacho muy importante,

y conoce mucha gente, me dijo la portera.

Ah, ¿sí? ¿Y qué más te dijo, a ver?

"Que no vale la pena recurrir,

que es una pérdida de tiempo y de dinero".

"Y él se ha portado muy bien conmigo".

"Incluso pidió una segunda opinión con un amigo suyo abogado".

"Ajá".

"¿Y ya está?".

"¿Ya está, Enrique? ¿Me tengo que conformar con eso?".

"¿Qué quieres que haga?".

"¿Que me pegue un tiro? ¿Que asalte un banco?".

"Pues igual y sí, ¿eh?".

"'Igual y sí', ¿qué?".

"'Igual y sí', ¿qué, Irene?".

"¿Que me pegue un tiro o que asalte un banco?".

"¿Qué quieres que haga?".

¿Que me pegue un tiro o que asalte un banco?

Pues igual y sí, ¿eh?

"'Igual y sí', ¿qué, Irene?".

¿Que me pegue un tiro o que asalte el banco?

Igual y sí.

(Puerta cerrándose)

La escena de la discusión de los inmigrantes...

es real, precisa, pero cuidado, ¿eh?

Sacar el tema del robo de un banco en tiempo de crisis

me parece absolutamente...

manido y previsible.

Y como... no sé, parece una gracieta que se me ha ocurrido en un bar

para hacer un "jijí, jajá". No pensaba que robaran un banco.

¿Y cuál es el plan?

Bueno, pues pensaba dejar vivir a los personajes.

Que sean ellos los que encuentren su camino.

¿Le parece mal? No.

Me hace gracia oírte hablar así...

como un escritor de verdad.

¿No soy un escritor de verdad? Yo no he dicho eso.

Usted no cree que tenga talento, ¿no?

¿Perdón?

Pregunto si cree que tengo talento.

Lo que yo piense no tiene ninguna importancia.

Ya, pero quiero saberlo. ¿Para qué?

Siempre va a haber alguien...

que piense que eres un mediocre, siempre.

Es una pregunta que no vale absolutamente para nada.

Si te gusta escribir, si te gusta cantar, si te gusta bailar...

¿en qué te ayuda saber si eres bueno o no eres bueno?

No sé, en ahorrarme la pasta que me gasto en los talleres.

La pasta te la gastas porque disfrutas,

porque disfrutas de los talleres, disfrutas de escribir.

Por eso te gastas la pasta.

Otra cosa es lo que vendas

o si te dan un Nobel,

pero el gusto personal, Álvaro, eso no te lo quita nadie.

O sea que no tengo talento.

Deberías dejar de comerte el coco como si tuvieras 20 años.

¿Qué significa eso?

Que escribas el puto libro y te dejes de hostias.

(Música "Se me enamora el alma")

# Se me enamora el alma,

# se me enamora,

# cada vez que te veo

# rondar mi calle,

# vigilando mi casa,

# mañana y tarde.

# El fuego está encendido,

# la leña arde.

# Se nos ha hecho tarde,

# y entre risas y llantos,

# la vida se ha ido.

# Yo soñando con él, deshojando las noches.

# Tú viviendo con alguien que nunca has querido.

# Se nos ha hecho tarde.

# Tu sonrisa y la mía se las llevó el río.

# Tu mirada y la mía se hicieron gaviotas

# y volaron al aire.

# Y volaron al aire.

# El fuego está encendido.

# El fuego está encendido.

# El fuego está encendido.

# La leña arde. #

(Efecto especial de aplausos)

Yo no quiero volver atrás.

Yo no quiero tener ni 40 ni 50 años.

Lo único que le pido a Dios es que me deje...

diez años más, así como estoy.

Yo descubrí el placer ya de mayor, Álvaro, y es una putada.

Mi marido nunca me ha cuidado

ni me ha hecho feliz, ni en la cama ni fuera de ella.

Me he perdido tanto que ahora me creo en el derecho de tenerlo todo.

¿Qué?

Eres un personaje tremendo. ¿Un personaje tremendo?

¿Y eso qué significa?

Nada. Ajá.

Por hacer lo que nos gusta.

Aunque seamos mediocres.

Eh, que yo no soy ninguna mediocre.

Yo soy una portera cojonuda.

(RÍE)

Jaque.

Jaque.

Mate.

¿Quiere una copa de coñac?

Por supuesto, sí.

La democracia es una enfermedad.

Las élites dirigentes declinan su responsabilidad

en la masa amorfa del pueblo.

Y un país sin élite es un país perdido.

La democracia destruye la dignidad y el pensamiento

y convierte el gobierno en una vulgar subasta de mercado.

Porque vamos a ver.

Usted, que es un hombre de leyes y trabaja en una notaría, ¿no?

Ajá.

¿Por qué el voto de un ingeniero, un licenciado

o un maestro de escuela

vale igual que el de una portera? Hombre...

Muy buena pregunta, sí.

No tiene ninguna lógica.

¿A que no? No.

(VOZ ELECTRÓNICA) "Jaque".

(VOZ ELECTRÓNICA) "Jaque mate".

"Enhorabuena. Has ganado. Puedes pasar al siguiente...".

(Timbre)

Hola. Hola.

¿Lo molesto? No, no, para nada.

¿Puedo pasar? Eh... Sí, claro, pase.

Gracias.

¿Quiere tomar un...

café, un té... algo? No, gracias.

He venido un momento nada más. Ajá.

Usted dirá.

Quiero darle las gracias, Álvaro.

Por lo que está haciendo por nosotros.

Ayudó a mi marido y eso es importante para él.

Y también para mí.

Cualquier persona en mi situación lo habría hecho.

¿No quiere pasar? No.

No, mi marido está en casa.

Y no quisiera que supiera que he venido a hablar con usted.

¿No trabaja hoy? No trabaja más.

Ah.

El lunes le han dicho que lo despedían.

Y ya no se puede hacer nada, ¿verdad?

Lo siento mucho.

Debería estar buscando trabajo, pero no tiene ánimo.

Es que es una situación difícil, tiene... tiene que darle tiempo.

Ya.

Ahora tenemos del paro, pero cuando se acabe...

yo no sé qué va a pasar.

Bueno, gracias.

Eh... Por la notaría...

pasa mucha gente.

Pasa un segundo, pasa.

Digo que por la notaría pasa mucha gente.

Si Enrique me deja un currículum,

yo puedo intentar usar mi... influencia.

¿De verdad? Ajá.

Pues gracias.

Es usted muy buena persona, ¿eh, Álvaro?

Gracias a usted.

Hasta luego. Hasta luego.

(ENRIQUE) "¿A qué fuiste a casa del vecino?".

"Ya te dije".

"Quería saber quién era el vecino ese,

en el que estás confiando tanto".

"¿Crees que me hago el pendejo?" "No, no".

"Creo que a veces"

eres muy confiado.

Y yo quería saber si de verdad no había ya nada que hacer.

¿Y por qué chingados tienes que ir a decirle al vecino

nuestros problemas? ¿Yo?

¿Yo? Fuiste tú

"el primero que le contó lo que nos estaba pasando".

"Y además, sí, nos está ayudando, ¿no?".

"Fui a pedirle opinión como abogado".

"(CHISTA)". "No a contarle nuestros problemas".

¿Sabe lo que me ha pasado esta mañana en el banco?

No.

Pues que me han quitado casi 200 euros, don Felipe.

¿Y eso?

Te cobran comisiones por no mover el dinero.

Qué sinvergüenzas. Ajá.

Pero estamos en sus manos.

Estará usted porque quiere.

Yo lo tengo todo en mi caja fuerte.

¿En su caja fuerte?

¿Y no le da miedo tener todo eso en casa?

¿Miedo?

Que vengan.

Que se van a enterar.

Una Luger P08,

el mejor arma que se ha inventado.

Al que intente algo,

le reviento la cabeza.

(Micción)

Te lo digo en serio, ¿eh?

Si no te pones a buscar trabajo, me pondré yo.

(ENRIQUE) Irene, por favor.

¿Qué? Te van a oír los vecinos.

Me da igual que me escuchen o no. No me hables así.

¿Qué piensas hacer? ¿Eh? ¿De qué?

Si tú no has dado un palo al agua en años, Irene.

No mames, no seas cabrón.

Yo dejé mi carrera porque así lo acordamos

para que yo estuviera con los niños y no pagáramos una nana

para que ellos estuvieran con su madre, ¿eh?

Mira, ¿sabes qué siento?

Que haces todo esto porque te quieres regresar a México.

Está bien, regrésate. Pero te vas solo, ¿eh?

(Puerta abriéndose)

(Portazo)

(Móvil cayendo al suelo)

Disculpe, que se me ha caído... algo al patio pequeño.

Es mu' tarde.

¿Qué pasa?

Que se me ha caído el móvil al patio.

¿El móvil?

Usted espere.

Perdón. ¿Le he hecho daño?

No, no, no. Lo siento.

A ver...

Yo también tenía muchas ganas de verte.

Muchas gracias, doña Lola.

¿Se le ha roto?

La pantalla, pero parece que... funciona.

Gracias.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

(SUSURRA) Álvaro.

(Llaman a la puerta)

Álvaro, soy yo.

Álvaro.

Que mi marido se ha dormido ya, que no hay peligro.

(Llaman a la puerta)

Ábreme.

Álvaro.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

Álvaro.

(IMPACIENTE) Ábreme.

Que no hay peligro, que mi marido se ha dormido ya. Ábreme.

Que soy yo, ábreme.

(Llaman a la puerta)

Álvaro.

(Timbre)

Álvaro.

No hay peligro, ábreme.

(Golpes en la puerta)

Álvaro, ábreme.

Me vale, verga, que me escuche el puto edificio.

¿Te queda claro? ¿Y tus hijos?

¿Está claro? ¿También que te escuchen tus hijos?

Los vas a despertar, cabrón, pinche borracho.

No metas a los niños.

"No me toques". "Ya me encabronaste".

"Mírame". "No me toques".

"Ya deja de estarme chingando la madre".

"No me puedo creer". "Órale, a la chingada de aquí".

"¡A la chingada de aquí!". "¿Te quieres callar?".

"Los niños duermen, los vecinos duermen".

"¡Me valen verga los putos vecinos de mierda!".

"Cállate". "¿Te crees

que me importan esos pendejos". "No me toques".

"Ya vete a la mierda".

(Portazo)

Hola. Hola.

Quería invitarlos a cenar en casa.

Y ponerles al día sobre unas averiguaciones que he hecho

del trabajo de su marido. Ah, ¿sí?

Bueno, estoy en ello. No hay nada concreto, pero...

Vale, le diré a Enrique. Estupendo.

(SUSURRA) Álvaro.

¿Sí?

¿Podría hablar con usted, a solas?

Sí, claro.

¿En media hora? Ahí abajo.

Vale. Vale.

Álvaro.

Perdone que lo haya hecho bajar así. No pasa nada.

Supongo que ya se habrá dado cuenta

que mi marido y yo tenemos broncas últimamente.

No.

La ventana de nuestra cocina da a su baño.

En México teníamos una vida muy distinta.

Y cuando llegamos aquí la pasamos muy mal.

Pero salimos adelante.

Y a mí me da terror...

que mi marido vuelva a ser el que era antes.

Usted no lo conoce.

¿Hay alguna cosa que me quiera contar?

No, son cosas muy personales y... no quiero hablar de ellas.

Yo he estado pensando...

Es que yo nunca he trabajado.

Mi marido no quiso.

Pero dadas las circunstancias...

Yo estoy dispuesta a hacer lo que sea.

Cualquier cosa.

Pero no quedarme en la casa y seguirme peleando con él.

¿Usted me puede ayudar?

El vecino del quito, el señor Montero,

me dijo el otro día que...

estaba buscando a alguien que le echara una mano.

Es un poco maniático, pero tiene mucho dinero.

Si quiere usted, puedo decirle algo.

¿Haría usted eso por mí? Claro.

Hace mucho que no conocía a alguien como usted.

Siempre dispuesto a ayudar a la gente.

No. Sí.

No, yo no...

Yo no...

Ya me tengo que ir.

Por favor, Álvaro, no le diga nada de esto a mi marido.

Claro que no.

Gracias.

Hasta luego.

Conque era eso.

Ahora estás intentando follarte a la extranjera.

No sé de qué me habla, señora. Y me dejas a mí tirada.

Buenas noches.

(Pasos subiendo escalones)

¿Y? Hombre...

"Hombre", ¿qué?

Que te confieso que me empieza a intrigar.

Le empieza a intrigar. Ajá.

Está muy bien la trama esa de...

meter a la vecina en casa del viejo y convencerlos de que le roben.

Pero seamos rigurosos, creo que esa es una trama menor.

Es más de género. Yo tiraría por otro lado.

¿Por otro lado, por dónde?

Por la tensión sexual entre Irene y el vecino.

Tu mujer el otro día me dio una idea buenísima.

Dice: "¿Por qué no... toda esa historia, que está muy bien,

de que él quiere escribir una novela

y entonces convence para que roben en casa del abuelo...?".

Todo eso en realidad es un McGuffin

para contar una historia de amor, grande.

¿Está hablando de mi novela con Amanda?

Le conté la idea un poco en general...

y le pasé unas páginas.

¿Le ha pasado mi novela a mi mujer? Ajá.

¿Está pasando mi novela a mi mujer? Tranquilo, ¿eh?

No, tranquilo no. ¿Tranquilo? ¿Qué hacemos tú y yo ahora mismo?

¿Hablando de la novela o de lo jodido que estás

porque tu mujer se ha follado a otro?

Ah, también le ha contado que se está follando a otro.

Álvaro, yo no soy tu enemigo, ¿eh?

Estoy para ayudarte con la novela. No tiene ni puta idea de escribir.

Tu mujer es mucha mujer.

Y no tienes ni puta idea lo mucha mujer que es, Álvaro.

Mucha mujer.

Me marcho.

Al final es eso, ¿no?

Eh... Puede dejarlo de propina

o se lo puede quedar, lo que prefiera.

Yo creía que ibas a llegar hasta el final.

Pero no te atreves.

Porque prefieres lamerte las heridas.

Te importa más tu corazoncito roto que la novela.

No tienes huevos...

para ser escritor.

Es usted un mentiroso.

¿De qué habla, señora? Que no tiene ningún trabajo,

que la nómina que le dio a la casera es antigua.

Trabajo en la notaría de don Alfonso Quiñones.

Es mentira, lo echaron por incompetente.

Fui a preguntar y me lo han dicho.

¿Cómo dice?

A mí no me deja nadie tira', ¿se entera?

Pero ¿qué se ha creído, que soy una jovencita estúpida o qué?

Lo de que usted no es una jovencita lo tengo muy claro...,

señora.

¡Quiero hablar con don Alfonso, por favor, Carmen!

Quiero hablar con él, llámale. Tranquilízate.

Necesito hablar con él.

Por favor. Llámalo. Llámalo a ver.

Llama a don Alfonso. Está ocupado, de verdad, Álvaro.

(ININTELIGIBLE)

No nos pongas en un aprieto. Quiero hablar con don Alfonso.

¿Don Alfonso? Tengo que hablar con él, dile.

Ya lo sabe. No, no, no.

Quiero hablar con él, dile. Hombre.

Jesús, ¿qué es esto de que he perdido mi trabajo,

sin indemnización? ¿Qué es esto? Bueno,

llevas dos meses sin venir a trabajar.

Yo pensaba que... Si fue don Alfonso

el que me pidió que cogiera vacaciones.

A nosotros, don Alfonso nos dijo que tú habías renunciado al trabajo

de manera voluntaria. ¿Que yo había renunciado...?

Sí.

¿Sabes? Terminé de leerme la novela de tu mujer.

Está genial esa novela, ¿eh? ¿Tú por qué me hablas siempre

de la novela de mi mujer?

Me tienes hasta los cojones con la novela de mi mujer, ¿me oyes?

Mi mujer y yo nos hemos separado

porque la pillé follando con un tío en un coche.

Y su novela es una auténtica mierda.

Literatura barata para gente como tú,

que no habéis leído nada serio en vuestra puta vida.

No me toques.

Y me da igual perder este trabajo.

¿Me oís?

Estoy escribiendo una novela.

Una novela de verdad.

(Puerta cerrándose)

(Tecleo en ordenador)

Feliz cumpleaños, don Felipe.

¿Qué?

¿No es hoy su cumpleaños?

¿Qué va a ser hoy mi cumpleaños?

La portera me dijo que hoy era su cumpleaños.

Si mi cumpleaños es el 21 de diciembre...

Ah. Pase, pase.

Gracias.

Gracias de todos modos, aunque no sea mi cumpleaños.

Muy bonito.

¿Y cuántos años tiene usted?

74.

Jaque.

Hoy estoy desconcentrado.

Esa pistola que guarda usted, ¿dispara de verdad?

¿Que si dispara de verdad?

Claro que dispara.

No, es que pensé que podría ser una réplica.

¿Una réplica?

¿No me cree?

Venga, venga conmigo.

(Tecleo)

(Apertura de caja fuerte)

Por los sueños. Por los sueños.

Para que tarde o temprano se hagan realidad.

Salud. Salud.

Enrique, le he pasado su currículum a un par de buenos clientes.

Tengo que ser sincero y la cosa está muy difícil.

Nadie está contratando.

Gracias de todas maneras, Álvaro.

Sí, gracias.

No, no hay nada que agradecer.

El mundo está cometiendo una injusticia con vosotros.

¿Sabéis quién es el vecino del quinto?

El señor Montero. Un personaje estrambótico.

Guarda todo su dinero en una caja fuerte,

porque dice que no se fía de los bancos.

Y tiene un montón de dinero, mucho.

Se lo habrá ganado. Ya.

Cobrando una pensión de lujo por militar franquista.

Venga, Enrique.

Mientras tanto, tú te quedas en el paro

y puede que vuestros hijos no tengan qué comer mañana.

Sí van a tener.

Perdón.

Lo siento, es que me indignan las injusticias.

¿Y tú cómo sabes que tiene tanto dinero?

Me lo ha enseñado. Ah, ¿sí?

Ajá. La combinación de la caja fuerte

es su fecha de cumpleaños.

21 de diciembre de 1941.

21 12 19 41.

El muy imbécil la ha abierto delante de mí.

Parece que lo conoces bien. No, no creas.

Juego de vez en cuando con él al ajedrez.

Me daba pena verle siempre solo.

No sabéis lo facha que es.

El otro día se me ocurrió pedirle un favor para una amiga,

una inmigrante como vosotros, y no sabéis cómo se puso.

¿Por qué? ¿Qué hizo?

Fue muy desagradable, mejor no...

Cuéntanos.

No, en serio, mejor que no. (RÍE)

Pero ¿por qué, Álvaro?

No merece la pena. Por favor.

¿Por qué no? ¿Verdad?

Cuéntanos.

Le pedí trabajo para esta amiga.

Ajá.

Y se puso hecho una fiera.

Me dijo que se pegaba un tiro antes que contratar a una inmigrante,

que sois todos unos perros asquerosos,

que vivís por encima de vuestras posibilidades

robándole el pan a la gente honrada de este país.

Dijo que merecíais que una enfermedad contagiosa

aniquilara a todos vuestros hijos,

como hizo el sida con los maricones.

Salud.

Pues qué pendejo. Un hijo de puta.

Yo no pienso volver a jugar con él al ajedrez.

No pienso.

Te has pasado toda la noche coqueteando con él.

Ay, por favor, no digas tonterías.

Tú no has parado de beber en toda la noche.

Estaba celoso. Te vi con él

y me dieron celos. No seas menso.

(SUSPIRA)

Enrique, ¿por qué me estás diciendo esto?

Ven acá. No, no quiero.

Y ya puedes espabilar, ¿eh?

Porque no me pienso quedar sentada

viendo cómo nuestra vida se va a la puta mierda.

(Timbre de la puerta)

Hola. Gracias por venir.

¿Qué pasa?

Voy a dejar a mi marido.

Últimamente está muy nervioso y muy alterado.

¿Cómo alterado?

En México ya era así.

Bebía mucho.

Fumaba una cajetilla tras otra,

se ponía muy violento...

Y yo ya no voy a pasar por eso otra vez.

Debes tener paciencia con él.

Es un momento muy complicado.

Tengo dos hijos, Álvaro.

Me preocupan mis hijos.

Y yo ya no tengo 20 años.

Irene,

son momentos difíciles,

pero es tu marido.

Tienes que apoyarlo.

No puedes abandonarlo ahora.

Es tu marido.

Irene.

Álvaro.

Hola.

¿De casualidad tendrás una caja de herramientas para prestarme?

Es que debo desarmar unas camas y unos armarios.

¿Y eso? Nos vamos.

Que os vais, ¿adónde? Pues...

Es que ya no podemos seguir pagando el departamento, así que...

¿Y cuándo os vais?

Pues cuanto antes mejor.

Nada más que empaquemos ya estamos.

Un segundo.

(Armarios abriéndose)

(ENRIQUE SUSURRA) Todo va a salir bien.

Sí. Todo esto es por vosotros.

Te amo.

Yo también te amo.

(Timbre de la puerta)

Hola.

Hola.

Gracias.

¿Os vais?

Sí.

Estamos empacando todo.

Gracias por tu ayuda, Álvaro.

Yo no he hecho nada. Sí, sí que has hecho.

Adiós.

Adiós.

(Puerta cerrándose)

(CHILLA) ¡Ah! ¡Ay!

(LLORA, CHILLA) ¡Ah!

(A PLENO PULMÓN) ¡Ah!

(LLORA) Ay, Dios mío, está muerto.

¡Lo han asesinado!

(LLORA)

Llama a la Policía.

El señor Montero está muerto. Llama a la Policía.

Por favor, por favor.

(SOLLOZA) Está muerto. ¿Qué ha pasado?

(LLORA) Don Felipe, don Felipe.

Lo han asesinado.

(LLORA) Lo han asesinado.

Voy a llamar.

(Timbre de la puerta)

Es él.

¿Álvaro Martín?

(Sirena policial)

(HOMBRE) ¿Dónde pasó usted la noche de autos?

Pasé la noche en casa.

¿No tiene a nadie que corrobore su versión?

Oiga, ¿no irá a creer a la chiflada de la portera?

Conteste a la pregunta.

Vivo solo, pasé la noche solo.

La portera dice que desde que llegó al edificio

usted le sonsacó información sobre todos los vecinos,

especialmente sobre el señor Montero.

A la portera no hay que sonsacarle nada.

¿Cuándo fue la última vez que vio al señor Montero?

Dos días antes, creo. ¿Iba mucho a su casa?

Jugábamos al ajedrez de vez en cuando.

¿Conocía la existencia de la caja fuerte?

Sí.

¿Tenía problemas de dinero? Me consta que le echaron del trabajo.

¿Y eso qué tiene que ver? Conteste a la pregunta.

¿Lo reconoce? Estaba en su caja de herramientas.

Tiene huellas de sangre y ADN.

Son de usted y del señor Montero.

Los vecinos me lo pidieron para una mudanza.

¿Qué mudanza?

Se marchan de la casa.

No nos han hablado de ninguna mudanza.

Bueno, me pidieron la caja de herramientas.

Al señor Montero lo mataron con este destornillador.

Tiene rastros de sangre y sus huellas, señor Martín.

Voy a ordenar su ingreso en prisión sin fianza.

Ellos lo tenían planeado todo.

Lo sabían desde el principio.

Pero mucho mejor así.

El final es mucho mejor así.

Es genial.

A mí nunca se me hubiera ocurrido.

Hijos de puta.

Hijos de puta. (RÍE A CARCAJADAS)

¡Hijos de la gran puta! (RÍE A CARCAJADAS)

Esto es lo que encontré en su camastro.

(SUSURRA) Va diciendo por ahí que eres un tremendo maricón.

¡Hijo de puta! ¡Te voy a reventar la cabeza!

# La vida es un juego de azar

# donde apostar a ciegas.

# Es un viejo telón

# de crespón negro

# sobre el rojo carmín del corazón.

# Es el disfraz de un loco carnaval.

# Una ruleta rusa o un arlequín.

# Es compartir

# la soledad

# con unas cuantas gotas de humor.

# Buscar la luz

# tras la tormenta gris.

# Borrar la nube que te oculta el sol.

# Es compartir

# la soledad

# con unas cuantas gotas de humor.

# Buscar la luz

# tras la tormenta gris.

# Borrar la nube que te oculta el sol.

# La vida es, a veces, levantar

# y tropezar de nuevo.

# Mirarte sin pudor

# en el espejo

# y ver cómo te sienta sonreír.

# La vida es lo que prefieras tú.

# Según lo que te dicte el corazón.

# Es un rincón donde esconder

# la risa y las heridas del amor.

# Es apurar

# la copa del amor.

# Brindar por la felicidad.

# Es compartir

# la soledad

# con unas cuantas gotas de humor.

# Buscar la luz

# tras la tormenta gris.

# Borrar la nube que te oculta el sol. #

Somos cine - El autor - ver ahora

Javier Gutiérrez está impresionante en este papel. De hecho, entre otros premios, se hizo con el Goya a Mejor Actor. El Autor se basa en la primera novela que escribió Javier Cercas, El móvil (1987) y narra la vida de un escritor obsesionado con crear los mejores textos literarios. Falto de éxito y de talento se da cuenta de que la realidad es la mejor inspiración para escribir buena ficción. Mención especial para la compañera de Javier. Adelfa Calvo fue premiada en los Goya por Mejor Actriz de Reparto

Un día perfecto, el reparto más internacional

Tim Robins, Benicio del Toro, Sergi Fernández y Olga Kurylenko actúan bajo las órdenes de Fernando León de Aranoa. El director fue quien además adaptó la novela Dejarse llover para crear el guión de esta película. Le valió un Goya.

El largometraje cuenta la aventura de un grupo de voluntarios de una ONG que trata de ayudar a la población durante una guerra. Tienen que sacar un cadáver de un pozo que está contaminando el agua del que bebe un pueblo. Conseguir una cuerda para poder hacerlo se convierte en un reto.

Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet

Isabel Coixet se llevó a casa 4 Goyas por esta película. Juliette Binoche da vida a Josephine Peary, personaje histórico que se lanzó a la aventura para buscar a su marido que había emprendido una expedición al Polo Norte.

El olivo de Anna Castillo

Anna Castillo interpreta a Alma, una nieta que se compromete a hacer feliz a su abuelo. Un hombre mayor y deprimido porque su familia ha vendido un olivo milenario contra su voluntad. Así que arrastra a su tío, interpretado por Javier Gutiérrez, en paro y sin excusas, para buscar donde sea el árbol. 

Icíar Bollaín dirige esta historia escrita por su marido. Anna Castillo consiguió con esta película el Goya a Mejor Actriz Revelación.

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