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Una diva de otra época o la maldición de los 27

       
  • La Winehouse jugaba  en la liga de las divas malditas de antaño
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  • Tras una vida de excesos, su muerte era algo que muchos veían venir

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Amy Winehouse ha muerto con 27 años, como Hendrix, como Joplin, como Cobain, como Jim Morrison.

Definitivamente, la cantante británica parecía venir de otra época, cuando el rock todavía era sinónimo de peligro, vida al límite y al margen de las convenciones sociales.

En un tiempo en que los artistas de masas se someten a una vida tan bien equilibrada como su cuenta de resultados, el caso de la joven Amy Winehouse llamaba la atención.

Ella parecía jugar en la liga de las divas malditas de antaño. Resucitaba el soul más tórrido cuando lo que se llevaba era el ese neo-soul descafeinado, ocupaba las portadas sensacionalistas por sus malas compañías y frecuentaba tanto los bares como los centros de rehabilitación. Nada que ver con American Idol y compañía.

Estrella con sólo 20 años

La estrella de Amy Winehouse comenzó a brillar en 2003, cuando sólo contaba 20 años, con la publicación de su álbum Frank. Tres años después le cayó encima una lluvia de premios Grammy por su segundo –y ya último- disco Back to Black.

Convertida en una estrella internacional, su vida personal, sus cuelgues y sus salidas de tono fueron la comidilla de un universo pop poblado por viejas glorias, jóvenes bien educados y robots salidos del gabinete del Dr. Moreau.

Impacto en el Reino Unido

A primera hora de esta tarde se empezó a rumorear la noticia en las redes sociales. Minuto a minuto, la credibilidad del rumor fue creciendo. Los nombres del personal que twiteaba daban peso a la noticia. Sarah Brown, esposa del ex-Primer Ministro Gordon Brown, escribió: Malas noticias sobre Amy Winehouse”. Enorme talento, extraordinaria voz y trágica muerte. Condolencias a la familia”.

La policía solo ha dicho lo justo: la cantante ha sido encontrada muerta esta tarde en su piso de Londres. No hay detalles de la causa del óbito. La rapidez de la difusión de las redes sociales, sin embargo, ya han llenado los alrededores de la casa de Winehouse de una multitud conmovida por la noticia.

El triste final de la 'Wino'

La mala fortuna de Amy Winehouse se veía venir. Sus constantes entradas y salidas de rehabilitación -artísticamente sublimadas en su canción “Rehab”- no auguraban nada bueno. Recientemente había tenido que suspender una gira por sus malas condiciones físicas.

Por lo visto, su último concierto en Serbia fue de vergüenza ajena; no podía ni leer las canciones en el “teleprompter”.

Sin embargo, el miércoles pasado fue vista en una actuación de su ahijada, Dionne Bromfield, en el Teatro Roundhouse de su propio barrio, Camden Town. Lo que haya sucedido desde entonces, todavía no se sabe.

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