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Bad Bunny le habla a nuestro tiempo

  • Gen Z Topic: Artículos escritos por los jóvenes de nuestra generación
  • "Bad Bunny le canta a nuestro tiempo, la encarnación del mercado de los afectos del siglo XXI y la asimilación de la lógica capitalista en las relaciones afectivosexuales"

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Bad Bunny en la 20ª edición de los premios Latin Grammy (Noviembre de 2019).
Bad Bunny en la 20ª edición de los premios Latin Grammy (Noviembre de 2019).

Y dijo Bad Bunny, al lanzar YHLQMDLG, que en nueve meses volvería para sacar otro disco. Y sacó uno entre medio. Y volvió al noveno mes, y el verbo se hizo carne: he aquí EL ÚLTIMO TOUR DEL MUNDO, álbum tras el cual el puertorriqueño aspira a retirarse, tranquilo, como Miguel Cotto. Se trata, probablemente, del peor disco de los tres que ha sacado Bad Bunny en 2020. Insisto en el dato, que ya bastante tremendo es de por sí: Bad Bunny ha sacado tres discos en 2020: YHLQMDLG, LAS QUE NO IBAN A SALIR y, ahora, EL ÚLTIMO TOUR DEL MUNDO.

Veo en Bad Bunny la condensación de toda una época y generación

Bad Bunny le canta a nuestro tiempo: es Die Weltseele condensado en discos, la encarnación del mercado de los afectos del siglo XXI y la asimilación de la lógica capitalista en las relaciones afectivosexuales. Si Hegel vio en Napoleón al espíritu absoluto en caballo, yo veo en Bad Bunny la condensación de toda una época y generación, sus aspiraciones, su manera de vivir los afectos... o de no vivirlos, pero desearlos.

Una parte de las canciones del disco se centra en la narrativa de ascenso social, opulencia y placer derivado del estatus y del lujo. Podemos citar varios ejemplos de esta parte, marcadamente autobiográfica y autorreferencial (pues Bad Bunny está hablando todo el tiempo de situaciones que sólo se aplican a sí mismo). Uno de ellos, que afronta directamente la cuestión del dinero, es "HOY COBRÉ". Abro comillas: "Soy leyenda, ninguno ha subío' como yo subí, ey"; "Un millón por show, diablo, ya me fui, ey, ey". Bad Bunny ejerce como correa de transmisión del sueño americano de la meritocracia y del talento: todo le está permitido ("Fumando en la Gucci, nadie lo va a notar, ey / Estoy burla'o, me tienen que soportar" por su estatus social.

Lo que justifica esta posición no es sólo que afirme constantemente, como en el primer tema, que el mundo es suyo o que hace lo que le dé la gana. "El disco más vendío' de este puto año", dice en "BOOKER T"; "Bad Bunny se llevó to' los premio' y el cabrón ni fue". Lo que justifica esta actitud es su presunta autenticidad o inimitabilidad: Bad Bunny sólo hay uno, aunque todos intenten emularle; y este Bad Bunny, radicalmente libre, no obedece a lo que los demás le exijan: es él quien sienta el modelo y plantea las normas. "Yo visto así, no me vo'a cambiar / Me pongo lo que quiera, tú no lo va' a pagar / Lo que digas no me importa / No me importa", dice en "YO VISTO ASÍ".

Bad Bunny también habla sobre la imposibilidad de encontrar un curro "de lo suyo"

¿Critica Bad Bunny esa ostentación en "MALDITA POBREZA"? ¿Se muestra en contra de los mecanismos del sistema o de la existencia de una élite cuya vida de excesos permanezca fundada en la miseria de otros tantos? Lo que dice Bad Bunny apunta a algunas problemáticas reales: el tráfico de drogas entre la clase lumpen ("Maldita pobreza, maldita pobreza / Me tiene joseando, loco de la cabeza") o la imposibilidad para encontrar un curro "de lo suyo" ("Siete año' estudiando hasta que me gradué / Pero no encuentro trabajo en eso que estudié"). El sueño contado al final de la canción no ofrece un verdadero horizonte de emancipación: el sueño de explotar el Capitolio y con él a "to' eso' cabrone' con su monopolio" no viene motivado por una conciencia de la injusticia que la existencia de ese mismo Capitolio supone, sino por la voluntad de escalar y llegar a lo más alto dentro de un sistema al cual no se contesta.

Lo que ofrece Bad Bunny es un modelo aspiracional: con el suficiente talento y genio, nos dicen sus letras y su persona, cualquiera podrá llegar al lujo donde está él, si sabe manejarse lo suficientemente bien en el sistema. El objetivo no es la búsqueda del bienestar general, sino obtener el máximo de éxitos, el máximo de conquistas sexuales y el máximo de beneficios. Y esto sólo si lo analizamos al nivel del mercado. Ya lo dejaba caer en mi introducción: ¿cómo refleja Bad Bunny eso que se ha llamado el mercado de los afectos?

"Difícilmente tendríamos entre manos un producto de Bad Bunny si no hablara en algún momento de sexo"

Prestemos atención a lo que Eva Illouz, socióloga y autora del libro El fin del amor, declara en ese ensayo como su tesis principal: "Bajo el paraguas de la libertad sexual, las relaciones heterosexuales han tomado la forma de un mercado - el encuentro directo entre, por un lado, la oferta emocional y sexual y, por el otro, la demanda emocional y sexual. [El fin del amor] describe cómo el capitalismo ha desviado la libertad sexual para apropiársela, y su implicación en la inestabilidad y volatilidad de las relaciones sexuales y amorosas [contemporáneas]".

Difícilmente tendríamos entre manos un producto de Bad Bunny si no hablara en algún momento de sexo... y si no lo hiciera de una manera tan pareja a la que tiene la juventud de vivir su sexualidad. El fin del amor como fin de las relaciones de pareja con proyectos a largo plazo, sustituidas por un mercado en el cual lo que se vende es el sexo y, muy concretamente, el sexo sin compromiso, como puro consumo de usar y tirar, es justo lo que describe Eva Illouz... y se parece mucho a lo que dice Bad Bunny. "Tú me dejaste el cuerpo caliente, infierno / Pero me dejaste el corazón frío, invierno", canta con ROSALÍA en "LA NOCHE DE ANOCHE". Una de las consecuencias principales de este mercado de los afectos es la inestabilidad y la incertidumbre... y, así, el caos emocional. "Y ya me ha pasa'o que me han ilusiona'o / Y ya me ha pasa'o que me han abandona'o / Y ya me ha pasa'o que no está' a mi la'o / Y ya me ha pasa'o".

"Insatisfechos con un sistema que interpreta la libertad sexual como libertad del consumismo"

Illouz nos dice que habitamos un mundo relacional en el cual se han separado las esferas de lo sexual y de lo romántico, divido también en lo afectivo y lo relacional: una cosa es el goce del cuerpo y otra la satisfacción que tengamos con nuestras vidas. Y esa insatisfacción es algo que Bad Bunny refleja constantemente en sus letras. Se acerca al emo trap en temas como "TE DESEO LO MEJOR", con referencias constantes a sus discos anteriores, o lleva el desamor a su cumbre en "HACIENDO QUE ME AMAS". Bad Bunny no es el rapsoda del sexo desenfrenado o del goce sin límites: es también, y cada vez lo ha ido mostrando más, la voz ambivalente de las insatisfacciones que producen las formas en las que nos relacionamos hoy en día; la añoranza de un amor que dure, pero en el cual ya no se cree. Porque "Uno nace solo y solo se muere"; porque Bad Bunny dice haber viajado en el tiempo, conocido el espacio... y no encontrar a nadie que sustituya a quien le rompió el corazón. Así estamos nosotros: insatisfechos con un sistema que interpreta la libertad sexual como libertad del consumismo. Deseamos lo que al mismo tiempo repudiamos, como Bad Bunny desea y repudia la fama, el lujo, la élite, los excesos, el sexo, el amor: la vida.

Todo esto condensa las características, estructuras y relaciones de una época dada, que es la nuestra; es lo que da sentido a las subjetividades de quienes la vivimos. Y a eso podemos llamar Zeitgeist. Vendrán señores con gesto serio a pedirnos que dejemos de exagerar con Bad Bunny, que tampoco es como para emplear conceptos adyacentes al idealismo alemán para describir a un reggaetonero (sic) puertorriqueño: minucias. Como escribía hace poco el poeta Pablo Velasco, "cualquier hit de Bad Bunny me emociona más que un poema de Francisco Brines. Pido perdón a mis seis años de formación filológica". Una última pregunta: "¿Y de nosotro' quién va a hablar?". Pues el yerno favorito de tu mai': ninguno ha subido como él subió.

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ELIZABETH DUVAL (Alcalá de Henares, 2000) estudia Filosofía y Filología francesa en París. Publicará, en marzo de 2021, el ensayo 'Después de lo trans' (La Caja Books, 2021). Ha publicado la novela 'Reina' (Caballo de Troya, 2020) y el poema largo 'Excepción' (Letraversal, 2020). Es colaboradora en el programa Gen Playz de Playz (RTVE).