Flávio Bolsonaro, el hijo predilecto que ha pasado de candidato a la presidencia de Brasil a prófugo

  • El hijo del expresidente convicto Jair ha huido a Estados Unidos sin entregar su pasaporte
  • Bolsonaro ha sido derrotado por Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil
Flávio Bolsonaro, el hijo pródigo que ha pasado de candidato a la presidencia de Brasil a prófugo de la justicia

El candidato presidencial de derechas y senador brasileño Flávio Bolsonaro hace un gesto durante una rueda de prensa en BrasiliaEvaristo SA / AFP

El conservador Flávio Bolsonaro ha sufrido en las últimas horas una repentina caída a los infiernos: partía como favorito para proclamarse como presidente de Brasil, y la jornada electoral se vaticinaba como la noche de la vuelta del bolsonarismo al Palacio de Planalto. Sin embargo, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro cayó derrotado ante el presidente izquierdista Lula da Silva, y ha huido del país rumbo a Estados Unidos, acorralado por causas judiciales.

El pasado lunes, tras confirmarse su fracaso en los comicios, Flávio recibió una orden judicial que le obligaba a entregar sus pasaportes en 24 horas, ante un posible riesgo de huida por una investigación de blanqueo de capitales en la que está involucrado.

El candidato derrotado recibió esta notificación mientras salía del domicilio de su padre, que actualmente cumple condena bajo arresto domiciliario por haber intentado un golpe de Estado en 2022, cuando perdió las elecciones contra Lula. Flávio prometió que si ganaba le liberaría porque había sufrido todos estos años una "persecución policial".

"Nunca pensé en abandonar el país. Entregaré mis pasaportes y me defenderé de esta aberración”, afirmaba el líder conservador el pasado lunes en un video en redes sociales, la última vez que ha hecho una aparición pública. No obstante, el plazo de 24 horas venció, la Policía Federal canceló sus documentos y su paradero fue desconocido durante varias horas. En primera instancia, los focos apuntaron hacia Argentina, cuyo Ejecutivo había sido el único en América Latina que no había reconocido a Lula como presidente. Sin embargo, el Gobierno del ultraliberal Javier Milei descartó que Bolsonaro hubiese entrado en su territorio. Más tarde, varias fuentes de su partido y funcionarios estadounidenses han confirmado lo que las autoridades brasileñas temían: Flávio se encontraba en un avión rumbo a EE.UU.

Esta huida sigue los pasos históricos de su progenitor, que hace cuatro años no reconoció la derrota de Lula y viajó al país estadounidense tras conocer su derrota. Finalmente, Jair volvió a Brasil, pero fue condenado por conspirar un golpe de Estado. En esta ocasión, tanto Flávio como su partido han denunciado un supuesto fraude en el balotaje final. Una hipótesis sostenida en la aprobación de un juez del Tribunal Supremo de extender el horario de votación en nueve estados federales, a petición del Partido de los Trabajadores de Lula.

Tras la rabieta inicial, el Partido Liberal (PL) publicó un comunicado en el que "reconocía el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral", aunque pedía que los "cuestionamientos planteados" fuesen "debidamente esclarecidos".

Su travesía ha sido una odisea de subidas y bajadas: su candidatura vino acompañada a un escepticismo evidente bajo la pancarta de "hijo de", que no convencía incluso a los bolsonaristas acérrimos. Mientras una investigación por posible financiación irregular del documental sobre su padre seguía su curso, Flávio llegó a la primera vuelta con tres puntos de desventaja respecto a Lula. Sin embargo, la noche del 4 de octubre Flávio dio la sorpresa, superando al mandatario sindicalista y logrando el 47% de los votos. A partir de ahí, el optimismo de su campaña dio un giro radical.

Su derrota implica que Washington se queda sin un nuevo aliado, dentro de la oleada de gobiernos derechistas que ha emergido en Latinoamérica. En apenas tres años, casi una decena de líderes conservadores han asaltado el Ejecutivo. Algunos, como el argentino Javier Milei, acompañaron a Flávio en campaña. No obstante, el líder del PL no fue capaz de contagiarse de esta vorágine conservadora de la región.

Un viaje difícil que casi acaba en el Palacio de Planalto

No ha sido un camino de rosas para Flávio, cuya carrera política ha estado ensombrecida por causas judiciales y escándalos. En su etapa como diputado en Río de Janeiro, la Fiscalía de Río de Janeiro lo investigó por presuntamente liderar una trama de contrataciones irregulares con malversación de fondos públicos. Finalmente, todas sus causas quedaron archivadas hasta este último año.

El candidato opositor a la presidencia, el senador Flávio Bolsonaro, levanta los puños en señal de celebración al término de un debate presidencial televisadoAndre Penner / AP

Una victoria electoral habría cambiado su situación judicial y podría haber frenado las investigaciones, dado que el presidente de Brasil goza de inmunidad durante su mandato frente a procedimientos anteriores a su mandato. Sin embargo, el triunfo de Lula ha cambiado las tornas.

Los dos casos que le amenazan actualmente parten de dos entramados diferentes. Por un lado, está siendo investigado por un supuesto lavado de dinero, en el que también estaría involucrado su abogado Willer Tomaz, la mente pensante de un entramado societario relacionado con el mundo de las apuestas deportivas.

La otra investigación viene derivada de la película Dark Horse, un biopic sobre la vida de su padre que presuntamente habría obtenido financiación irregular. Supuestamente, bajo el pretexto de esta película, Flávio habría recibido transferencias millonarias del banquero Daniel Vorcaro, involucrado en el desfalco que costó la quiebra del Banco Master, el mayor fraude financiero de la historia de Brasil. Aunque la Policía Federal continúa investigando el caso, él asegura que fue un patrocinio privado y legal.

Una vida dedicada a la política

Nació en 1981 en la ciudad fluminense de Resende, fruto del primer matrimonio de Jair. Licenciado en Derecho en la Universidad Cândido Mendes, inició su trayectoria a los 21 años como diputado regional en Río de Janeiro. Su hermano Carlos Bolsonaro, a pesar de ser más joven, se le adelantó y con 17 años era concejal de la capital carioca. La relación entre ambos ha estado marcada por desencuentros y diferencias públicas. Carlos es más radical, con un lenguaje más provocador y un comportamiento similar al del patriarca.

Michelle Bolsonaro (dcha.) habla junto a su marido, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro (izda.), y sus hijos Carlos (segundo por la izda.), Flávio (centro) y RenanMIGUEL SCHINCARIOL / AFP

A lo largo de sus años como político, se unió a diversas fuerzas políticas de centroderecha, como el Partido Social Cristiano, el Partido Social Liberal o el Partido Patriota. Finalmente, en 2021, tanto él como su padre se unieron al Partido Liberal (PL), que decidió acoger el movimiento bolsonarista y viró ideológicamente a la extrema derecha católica y ultraliberal. Dos años antes, Flávio se convirtió en senador.

Pero Flávio no solo ha tenido que lidiar con problemas judiciales, sino que también se ha enfrentado a tensiones familiares. Antes del anuncio de su candidatura, protagonizó una serie de disputas con su madrastra, Michelle Bolsonaro, esposa de Jair y una pieza clave en el PL, popular entre el electorado femenino y evangélico. Michelle, que en algunos momentos llegó a coquetear con la candidatura electoral, afirmó en un video de redes sociales haber sido "humillada y maltratada" por su hijastro en una discusión sobre "estrategia política".

Con el objetivo de calmar las aguas, Flávio se disculpó públicamente en redes sociales e invitó a Michelle, que había abandonado la presidencia de la sección femenina del partido, a "trabajar juntos". Desde entonces, ambos parecen haber pactado una tregua. En las elecciones de la primera vuelta, la madrastra y ex primera dama obtuvo un asiento como senadora.

Actualmente, Flávio está casado con una dentista, tiene dos hijas y abandera su devoción evangélica.

De padre a hijo

"Puedo ser más tranquilo y moderado, pero llevo sangre de los Bolsonaro" afirmaba en su campaña. Si bien es cierto que Flávio ha tratado de mostrar un temperamento más calmado y menos radical que su padre, su objetivo es que su mandato suponga un continuismo de su legado. Esta dualidad le ha permitido aglomerar tanto el voto ultracoservador del país como el de la derecha tradicional. Afirmaba que Jair sería su "brújula" durante su mandato, y lo nombraba en su programa electoral un total de 22 veces.

Durante el mandato de su padre, Flávio defendió a capa y espada al nuevo presidente, retratándolo como un mesías salvador de un país a la deriva por la corrupción y la criminalidad. En 2017 publicó un libro titulado Jair Messias Bolsonaro: Mito ou Verdade, donde narraba y elogiaba la trayectoria de su padre. En 2023, cuando miles de bolsonaristas asaltaron la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia ante el fracaso electoral, Flávio condenó tenuemente los hechos. Sin embargo, negó que su padre fuese la mente pensante del asedio. Desde entonces, ha calificado de "farsas" los juicios y las condenas contra Jair y sus subordinados políticos por ese episodio.

El candidato presidencial brasileño de derecha, Flávio Bolsonaro, sostiene una fotografía de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenadoSergio Lima / AFP

Es el mayor de los cinco hijos del líder ultraderechista. Durante la campaña, sustituyó su habitual atuendo formal por camisetas de la selección de Brasil, como solía hacer su padre.

Su ideario político, bajo el lema Para o Brasil vencer o atraso, se asemejaba notablemente al de su progenitor, centrándose mayoritariamente en la seguridad ciudadana, al igual que el resto de candidatos conservadores de la región. Para aplicar "mano dura" contra la delincuencia y el narcotráfico, proponía la reducción de la responsabilidad hasta los 14 años y planteaba un modelo carcelario del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con cinco nuevas prisiones federales de máxima seguridad. Además, proponía reforzar la vigilancia militar de las fronteras, la castración química para los violadores y el endurecimiento de penas, como la de ocho años por robar un móvil.

En materia económica, buscaba suprimirle poder al Estado, eliminar al menos una decena de ministerios para disminuir el gasto público (tesouraço) y privatizar empresas públicas. Con esto, prometía bajar impuestos y abaratar el costo de vida. Pretendía convertir el Amazonas en "riqueza", al igual que se hizo durante el mandato de su padre, cuando la tala de árboles de la selva alcanzó niveles nunca registrados.

Su acercamiento a la Casa Blanca está sustentado por su hermano Eduardo Bolsonaro, residente en Estados Unidos. Aunque Trump no se pronunció de forma directa en favor del PL durante la campaña, las relaciones entre el mandatario republicano y el clan Bolsonaro han sido óptimas.

Sin embargo, existen ciertas medidas que lo diferenciaban levemente de su padre, como su idea de poner fin a la reelección presidencial o ciertos proyectos que buscan la independencia económica de la mujer. Cuando fue senador, promulgó una serie de proyectos de ley de tipo sanitario, como la de garantías del diagnóstico precoz del autismo, que le ayudaron a reforzar ese perfil de bolsonarista "apaciguado", que poco a poco se ha mitigado.

Mayoría parlamentaria

A pesar de haber perdido en el balotaje final, el Partido Liberal de Flávio contará con una mayoría notoria en la Cámara de Diputados. De los 513 escaños que la componen, el Partido Liberal contará con 121 asientos, 23 más que en el anterior mandato y más que cualquier otro partido desde 1989. En total, el PL y sus aliados controlarán al menos 280 escaños, lo que supondrá un importante impedimento para el Gobierno de Lula.

Además, varios candidatos conservadores que fueron derrotados en la primera vuelta, como el exgobernador de Minas, Gerais Romeu Zema, o el exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, mostraron su apoyo.