Raphael Inphinito: un universo de canciones
Raphael es un artista —mucho más que un intérprete— que ha atravesado décadas y generaciones. Voz portentosa de canciones de nuestra vida e himnos actuales. El cantor del amor y el desamor. El “niño mimado” del franquismo y el artista “indie” cabeza de cartel en Sonorama. Clásico y contemporáneo, historia y leyenda. El cantante que más veces ha actuado en TVE en sus 70 años de historia. Un venerado patriarca de la música española. Todo un icono pop.

La canción del trabajo
El cantante más prolífico
Miguel Rafael Martos Sánchez (Linares, Jaén, 1943) encarna la epopeya del hombre hecho a sí mismo con tesón, voluntad, toneladas de trabajo y una enorme profesionalidad. Por encima de todo, en una carrera de fondista de la música, Raphael ha erigido una obra de magnitud monumental.
DatosRTVE ha contabilizado un total de 205 lanzamientos musicales publicados en España en diferentes formatos a lo largo de la carrera de Raphael: 60 álbumes de estudio, 50 recopilatorios, 30 EP y 65 singles. Al margen de la multitud de compilaciones y de todo lo publicado fuera de nuestras fronteras, hay una cadencia de casi un disco original al año, que en los primeros tiempos de su carrera traía cosechas anuales de dos o tres obras. En palabras del propio cantante, “el disco ‘normal’ de Manuel Alejandro, más el disco de la película de turno que estaba haciendo, más el disco para Latinoamérica que siempre he hecho”.
La web El Mundo de Raphael, inventario colaborativo de la obra raphaelista, registra 390 singles, 490 álbumes, 315 recopilatorios y 26 discos de directo en todo el mundo desde 1962 hasta hoy. En total, 1.221 trabajos publicados en 33 países, que abarcan casi todo el continente americano y Europa occidental, pero también Turquía, Rusia, Japón, Angola, Sudáfrica y Mozambique.
Raphael ha publicado discos en 33 países
Y pese a las múltiples ediciones y colecciones de sus mayores éxitos, año tras año ha enriquecido su cancionero incorporando a los discos que lanzaba en España obras nuevas, sean originales compuestas para él o sus personalísimas versiones de las canciones de otros, porque Raphael también es un pródigo intérprete de covers.
Un repertorio de décadas que no deja de incorporar canciones nuevas
Fuente:

Ave fénix
Un cantante imperecedero
Raphael es el aprendiz de sastre en el barrio madrileño de Carabanchel que se compró una casa en Miami en la que había vivido Richard Nixon. El hijo de un ferrallista y una ama de casa que se casó con la nieta del conde de Romanones. De cantar los cuatro temas que componían su repertorio en La Galera, un club nocturno cerca de la Puerta de Alcalá en Madrid, a colgar el ‘sold out’ en el Madison Square Garden de Nueva York y actuar para 20.000 personas tan solo ocho años más tarde.
Una vida consagrada a la música, desde que a los tres años empezó a cantar en la escolanía del colegio al que iba su hermano. Desde que a los nueve se convierte en la mejor voz infantil de Europa en el festival de Salzburgo. Desde que le empiezan a llamar ‘el ruiseñor de Linares’ o ‘el niño de Linares’, aunque lo cierto es que solo vivió allí los primeros nueve meses de su vida. Desde que al firmar su primer contrato a los 16 años con la discográfica Philips adoptó la “ph” para internacionalizar su nombre artístico.
Desde que en su primera actuación de “El tamborilero” en TVE en las navidades de 1965 tuvo que aparecer con un peluquín, porque estaba haciendo la mili y le habían rapado la cabeza. Todo ocurrió a un ritmo frenético en una trayectoria de una longevidad casi sobrenatural.
Una de las carreras musicales más longevas
Fuente:
Más de 65 años sobre los escenarios, casi siempre con un éxito continuo, sin dejar de reinventarse para seguir vivo y deseado en un mundo y una industria cambiantes. Un trabajo constante, disciplinado, aferrado a la ética del trabajo y al cobijo de la familia, únicamente interrumpido en 2003 para someterse a un trasplante de hígado, en 2020 por la pandemia del coronavirus y en 2025 por un linfoma cerebral.
En las dos primeras ocasiones, su reaparición fue todo un acontecimiento. Tras su trasplante de hígado, su regreso a los escenarios, en septiembre de 2003, tuvo lugar en el Teatro de la Zarzuela, el mismo lugar donde casi cuatro décadas atrás había dado su primer recital en solitario. El 19 de diciembre de 2020, el primero de dos conciertos de Raphael en el WiZink Center de Madrid reunió a cerca de 5.000 personas y se convirtió en el espectáculo más multitudinario en un espacio cerrado en España durante la pandemia de COVID-19, no exento de polémica por coincidir con las severas restricciones que limitaban las reuniones familiares y sociales en plenas fechas navideñas.
El 17 de diciembre de 2024 sufrió un accidente cerebrovascular mientras grababa un especial navideño en La revuelta, de TVE. A comienzos de 2025, Raphael hizo público un diagnóstico de linfoma cerebral. El artista que siempre afirmaba que se mantendría en los escenarios mientras tuviese fuerzas hubo de hacer una parada obligada y centrarse de nuevo en su salud por encima de todo, con casi 82 años. Cinco meses después, lo que hizo en su primera entrevista fue anunciar su regreso a los escenarios con una nueva gira, Raphaelísimo, con 55 conciertos programados hasta diciembre de 2026.
Raphael ha reconocido que la música le ha dado y le ha quitado todo. Lo primero es obvio; con lo segundo se refiere a una juventud que se le fue trabajando sin descanso y, en ocasiones, hasta el puro agotamiento, en una concatenación de discos, películas, giras, actuaciones y promoción, para convertirse en lo que siempre quiso ser, un artista para el público.

Loco por cantar
Un cantante universal
Raphael ha cantado en nueve idiomas diferentes. Por supuesto, en español, su lengua materna, con ese característico seseo que no tiene en su hablar cotidiano, pero con el que conecta con su raíz andaluza y con el público latinoamericano. Y después en inglés, francés, italiano, alemán, portugués, catalán y hasta hebreo y japonés. Lo de cantar en japonés, más que una rareza, constituye un testimonio del éxito vertiginoso del artista andaluz. Durante su tercera gira por Japón en 1976 (que fue la más extensa que realizó en el país, con 15 conciertos), Raphael grabó "Amor mío", uno de sus grandes hits, en japonés, aunque, presionado por la discográfica, tuvo que hacerlo a toda prisa y sin apenas preparación.
Tal versatilidad, al margen de la calidad de la dicción, hace de él uno de los artistas más osados para conquistar audiencias globales en su propio idioma, sobre todo en las décadas de los 60 y los 70, las más intensas de su carrera, en las que compaginaba ser cantante, actor y hasta presentador en programas de radio y televisión.
"Eran unos años en los que me atrevía con todo", rememoraba Raphael en una entrevista en RNE. "Hasta que un día me levanté y me dije: '¿Yo por qué tengo que hacer todas estas memeces?'. Decidí que mi idioma era el español porque todas las empresas y todo el mundo me ven como la persona que representa un idioma y el mío es el español; entonces era absurdo todo lo que estaba haciendo. Me decía Brian Epstein, el mánager de Los Beatles que me llevó primeramente a Estados Unidos: '¿Para qué te molestas en hacer todas esas cosas? Tú canta, nosotros queremos oírte en español'".
La discografía de Raphael en España, año a año
La fama mundial de Raphael se labró muy pronto, desde mediados de los 60. Tras utilizar el escaparate de Eurovisión en 1966 y 1967 con dos de sus temas más icónicos, “Yo soy aquel” y “Hablemos del amor”, Raphael irrumpió en la escena internacional como un ciclón, en una época en la que triunfar en el extranjero era una quimera para un cantante español.
En Francia, donde ya había sorprendido a Eddie Barclay (dueño de la discográfica Barclay) en 1963, Raphael terminó de coronarse en octubre de 1967 al llenar hasta la bandera el emblemático Olympia de París. El Reino Unido también cayó a sus pies: brilló en la televisión británica junto a Petula Clark y Tom Jones, encadenó llenos en el hotel Savoy y en el célebre Talk of the Town, en el que grabó un histórico álbum en directo.
Y en América, donde ya había estado antes de Eurovisión, se convirtió en un fenómeno de devoción multitudinaria: Argentina, Chile, México… hasta conquistar también Estados Unidos. En 1969 vendió todas las entradas en el Madison Square Garden de Nueva York, arrancó elogios entusiastas en The New York Times y entró en millones de hogares a través del Ed Sullivan Show en televisión, para luego instalarse en los escenarios de Las Vegas.
El capítulo más insólito y fascinante de su inacabable gira planetaria lo escribió al cruzar el Telón de Acero y abrir las puertas de la URSS merced al éxito de su película “Digan lo que digan”, que vieron 40 millones de personas en 1970. Fue tal su impacto en un país cerrado al mundo al que no habían llegado ni los Beatles que miles de jóvenes soviéticos empezaron a estudiar español por su cuenta para entender sus canciones. Tras varias estancias en esa década, volvería a Rusia en 1997, 2009, 2011, 2012 y 2019. Una decena de giras en ese país, y una historia que TVE cuenta en su programa documental Imprescindibles.

Qué sabe nadie
Un éxito inconmensurable
¿Pero cuántos discos ha vendido Raphael? La respuesta corta es que es imposible saberlo. Según su web oficial, Raphael acumula 326 discos de oro y 49 discos de platino a lo largo de su carrera. Además de estas reconocidas certificaciones, cuya equivalencia en copias vendidas ha menguado con el tiempo, el artista español fue merecedor de un exclusivo Disco de Uranio, por las ventas mundiales de más de 50 millones de discos bajo el sello Hispavox hasta 1980.
La información sobre quién más posee un disco de uranio es confusa. Según diversas fuentes, solo cinco artistas habrían alcanzado esta distinción mítica: Raphael, Queen (por Greatest Hits), Michael Jackson (por Thriller), AC/DC (por Back in Black) y U2 (por The Joshua Tree). Sin embargo, el de Raphael es el único cuya existencia física está documentada y se puede visitar. Está expuesto en una vitrina del Museo Raphael de su Linares natal, tal si fuera una pieza arqueológica de la era dorada del vinilo.
Volviendo a la pregunta inicial, comparar las ventas de Raphael con otros gigantes musicales es relativo. Los Beatles, que oficialmente han vendido más de 600 millones de discos, tuvieron una carrera de apenas ocho años. Elvis Presley, con 500 millones estimados, dominó principalmente el mercado anglosajón. Madonna es la mujer más exitosa de la historia de la música, con unos 400 millones de copias vendidas. Más abajo, con unos 300-350 millones, se encontraría el español más internacional, Julio Iglesias.
Lo que marca la diferencia con Raphael es su escala geográfica y temporal: mientras otros grandes artistas se centraron en mercados específicos durante períodos relativamente cortos, él lleva saltando entre continentes más de seis décadas. Precisamente, al publicar discos en tantos países —cada uno con sus propias maneras de medir las ventas— y en tantos formatos —desde los vinilos de 45 rpm hasta las plataformas digitales de hoy en día—, resulta prácticamente imposible poner una cifra exacta a su impacto comercial, que, de todas formas, se ha estimado en torno a los 80 millones de discos vendidos.

De tanta gente
Un cantante para el público
Pero más allá del estudio de grabación, la radio o la televisión, el alcance musical de Raphael se mide en sus giras y conciertos. Raphael fue pionero en hacer largas giras por América. Su éxito internacional fue el pasaporte para muchos otros cantantes españoles después de él: Rocío Jurado, Rocío Dúrcal, Camilo Sesto o Joan Manuel Serrat son deudores del camino que abrió el de Linares.
Raphael ha puesto en pie a auditorios de 43 países y ha cantado en 363 ciudades y poblaciones distintas, desde Mojácar (Almería) hasta Adelaida (Australia). Madrid (328 conciertos), Ciudad de México (144) y Barcelona (122) son las ciudades donde más recitales ha protagonizado el artista andaluz, a lo largo de 40 giras o series de espectáculos que ha dado desde que ganó el Festival de Benidorm en 1962. Pero también es asiduo de los escenarios más emblemáticos de Nueva York (85 conciertos), Londres (71), Buenos Aires (57) y Lima (56). En total, ha celebrado en su carrera unos 2.500 conciertos, en una gira sin fin que continúa este 2026.
Todas las ciudades donde Raphael ha actuado en sus giras
Espectáculos extensos, de más de dos horas y media en la mayor parte de su carrera, con una treintena larga de canciones en el repertorio. Incluso en los últimos años, cuando su voz se ha debilitado, las grandes bandas con las que se ha rodeado han seguido brindando espectáculos memorables.
Un concierto tipo de Raphael empieza con una apertura fuerte, con canciones con energía, como "Ahora", "La noche" o "Yo sigo siendo aquel", que dan paso a un bloque de sus clásicos obligatorios, incluyendo sus mayores éxitos. Por supuesto, hay cabida para las variaciones según dónde se encuentre o el disco que esté girando, antes de un cierre por todo lo alto con canciones del tipo de “Como yo te amo” o "Yo soy aquel" entre los últimos temas. Un listado, con el hilo conductor propio de su cancionero: historias de amor, desamor y reflexión vital.
Raphael ha llegado a introducir más de 300 canciones diferentes de su repertorio en sus conciertos, según los datos disponibles, pero hay un puñado de temas irrenunciables que siempre han viajado con él. Son, como él mismo las denomina, las “joyas de la corona”, las canciones a las que siempre vuelve y que el público anhela escuchar en sus recitales. Temazos conocidos por raphaelistas y no raphaelistas, entre los que descuellan sus primeros éxitos de los 60, como “Yo soy aquel”, “Cuando tú no estás”, “Mi gran noche”, “Qué sabe nadie”, “Estuve enamorado”, “La noche” y “Como yo te amo”, el más ‘reciente’ entre sus tesoros, de 1980.
Joyas de la corona: el 'top' de canciones en sus giras
Como es lógico, el paso de los años le ha obligado a depurar y, en la última década, Raphael ha condensado sus conciertos hasta quedarse con lo esencial, aunque eso sigan siendo 30 temas y conciertos de dos horas, necesariamente en un tono más contenido e intimista para que el artista, hoy octogenario, pueda seguir siendo “de tanta gente” un poco más de tiempo.

Yo soy aquel
Evolución musical
Dijeron de Raphael en 1962: "Ha ganado el festival de Benidorm un chico que se pasa la canción desenroscando bombillas con los dedos". No solo fue su voz; su expresividad, sus gestos, sus manierismos con las manos, destacaron desde el principio, pero no siempre para bien. Gesticulaba y bailaba, entre lo dramático y lo histriónico, con unos gestos amanerados y muy marcados, y no pocas veces fue insultado como “maricón”. No era diferente a un David Bowie de la época, en un símil audaz del cantautor Iván Ferreiro, pero Raphael había nacido en Linares en la posguerra, no en un Londres democrático y punk.
“Las canciones para mí son comedias en tres minutos”, decía Raphael, que al mismo tiempo negaba ser un “artista de espejo”. Tuvo personalidad desde el primer día para instaurar un estilo propio e innegociable de cantar, tanto en lo vocal como en lo actoral. Convencido de su protagonismo como intérprete en ambos sentidos de la palabra, fue el primero en instaurar recitales de más de dos horas, con el público sentado, cantando en solitario, arropado por una orquesta. Como un torero que se encierra en la plaza con seis astados: puerta grande o enfermería. Ni en su discográfica le tomaron en serio cuando lo planteó. Pero, en 1965, con 22 años, el concierto en el madrileño Teatro de la Zarzuela es el primer gran exitazo de Raphael.
Desde entonces, no ha parado y, pese a la tentación de darle cada cierto tiempo por acabado, se ha rebelado siempre contra la obsolescencia. Pero Raphael nunca fue el creador de sus propias canciones, así que para dirigir el rumbo de su acervo musical ha dependido del acierto en la elección de letristas, músicos, arreglistas y productores. El legado musical de Raphael es la obra colaborativa y en sucesión de unos cuantos compositores insignes.
Compositores que más canciones han escrito para Raphael
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De todos ellos, Manuel Alejandro ha sido para Raphael "el compositor más grande que he tenido y el más importante en lengua española en este tipo de canciones". La figura más determinante en su carrera, miembro del clan fundacional del cantante, junto a su mánager, Paco Gordillo, y el empresario Francisco Bermúdez. “Manolo sabe perfectamente dónde me suena la flauta, dónde no suena o suena menos, las palabras que sé decir de una manera más rotunda que otras y las canciones de amor que yo puedo acometer con toda credibilidad”, ha dicho Raphael de su amigo de tantos años, con el que fue de la mano en sus primeras dos décadas, y al que volvió en 2012 para firmar de nuevo un álbum, El reencuentro. En muchos de sus temas desde los años 70, el compositor jerezano añade la firma de Ana Magdalena, el seudónimo tras el que estaba Purificación Casas Romero, su esposa e inspiración de sus temas más románticos.
En los 80, cuando Manuel Alejandro empieza a componer para otros artistas, Raphael pide canciones a José Luis Perales, que escribiría para él dos LP completos. El segundo, Yo sigo siendo aquel (1985), contenía la canción del mismo título, una introspección de su carrera al cumplirse 25 años del jienense en la música. El argentino Roberto Livi y el nacionalizado mexicano Bebu Silvetti se suman para intentar modernizar el estilo de Raphael en discos como Las apariencias engañan (1988), el primero que sacó en formato CD, y Maravilloso corazón, maravilloso (1989).
Fueron obras de transición hasta el bombazo de Ave Fénix, resurrección literal en ventas y repercusión, con un giro estilístico. En este disco de 1992, el cantautor cubano Willy Chirino compuso “Escándalo”, un arriesgado tema con rap incluido que se convirtió en uno de los grandes hits de la carrera de Raphael, canción obligada en sus conciertos desde entonces y un ‘meme’ antes de que se inventaran.
Entrado en el siglo XXI, Raphael supo sintonizar con compositores contemporáneos: Enrique Bunbury, con el que creó una relación profesional y personal de mutua admiración desde que adoptó el famoso “Maldito duende” del zaragozano; Dani Martín, Vanesa Martín, Iván Ferreiro, Vega. Estos autores crean para él piezas a medida y adaptadas al siglo XXI, respetando su histrionismo y añadiendo toques alternativos.
Y así, hasta dar con su compositor de referencia en los últimos años: Pablo López, una versión actualizada de Manuel Alejandro y su piano. Contó por primera vez con el cantante malagueño en el álbum Infinitos bailes (2016) y compuso y produjo íntegramente Victoria (2022), grabado entre Madrid y Londres en los míticos estudios de Abbey Road.
“Tiene ese pellizco que yo buscaba. Le vi por televisión y se me quedó en la retina y, sobre todo, en el oído. Y me dije: ‘Este me tiene que hacer discos’”, explicaba Raphael sobre su nuevo escribidor de cabecera, con el que tuvo largas conversaciones íntimas para alumbrar sus últimas canciones originales, adaptadas a su voz actual. “Puedo hacer mucha historia alrededor de la canción; no son canciones de despacho, son canciones que hay que sacar de las tripas para enseñarlas al público”, afirmaba sobre su conexión con el compositor.

A mi manera
Raphael en TVE
En los 70 años de historia de Televisión Española, Raphael es el cantante que más veces ha actuado en ella. Ha aparecido en unos 90 programas, entre conciertos y recitales, especiales navideños, programas musicales e incluso su propio programa en los años 70, El mundo de Raphael. De esta manera, el archivo de RTVE contiene unas 560 actuaciones musicales de Raphael a lo largo de más de 60 años, desde su primera aparición en 1965, a las que se sumarán las de su especial de Nochebuena el próximo 24 de diciembre.
Entre todas ellas, la canción que más veces ha interpretado en TVE (24 hasta ahora) es “Qué sabe nadie”, uno de los trajes a medida que le confeccionó Manuel Alejandro. Una letra que, en la voz de Raphael, se convierte en una poderosa reivindicación de libertad individual, impregnada de la intensidad, dramatismo y desesperación característicos de su presencia escénica.
Sin duda, a Raphael se le identifica con la balada romántica y la canción melódica. Seis de cada diez canciones de Raphael pertenecen a estos géneros musicales; 461 de las 731 piezas de su cancionero, incluyendo versiones y reediciones de temas. Pero ha tocado otros muchos palos. Abundan en su repertorio las canciones narrativas (que cuentan una historia, como “A veces llegan cartas”, “Le llaman Jesús”, “Cosas de la vida”), unas 59. Y, en conexión con América Latina, ha gustado de interpretar boleros, tangos, rancheras y música del folclore latinoamericano (82 canciones en total en estos géneros), sin renunciar a sus raíces y dedicando algún disco a la música tradicional española y andaluza.
Por otra parte, uno de los géneros donde más se reconoce a Raphael es el de los villancicos y las canciones navideñas. Todo empezó en 1965, con un EP titulado Raphael canta a la Navidad, que incluyó por primera vez su mítica versión de “La canción del tamborilero”, todo un éxito tras su interpretación en un especial de TVE en 1965, la primera vez que actuó en la televisión pública.
Raphael publicó años más tarde otros dos discos de villancicos, Vuelve por Navidad (2004) y Ven a mi casa esta Navidad (2015), pero “El tamborilero” es su canción navideña por antonomasia; aparece hasta 26 veces en su discografía publicada en España, e inauguró un clásico de las navidades en TVE, el especial de Raphael. El primero fue en 1969, con ocasión del Año Nuevo, pero fue el siglo XXI el que lo convirtió en una tradición cada Nochebuena. Entre 1999 y 2022, el cantante de Linares protagonizó 14 especiales navideños en Televisión Española. Y cuando no fue el anfitrión, apareció en los especiales de otros cantantes, o hizo doblete en el mismo año con su especial propio y como invitado con Vanesa Martín (2020) y Pablo López (2022). Tras el problema de salud que sufrió en 2024 cuando grababa un especial navideño, vuelve por Nochebuena en este 2026 a las pantallas de la pública.

Yo sigo siendo aquel
Sus múltiples colaboraciones
Curioso por naturaleza, Raphael ha dialogado con varias generaciones de autores, productores e intérpretes. En total, en sus discos publicados en España o en discos de otros artistas en los que ha participado, ha cantado con 59 cantantes o grupos diferentes, en especial a partir del año 2000. En 6.0, para celebrar sus 60 años de carrera, se lanzó a un disco de duetos con todo tipo de artistas españoles, demostrando que su repertorio pervive más allá de él mismo.
Con mayor frecuencia, ha actuado con diversidad de intérpretes en sus centenares de actuaciones en TVE. Así, entre colaboraciones discográficas y actuaciones televisivas, todas en el ámbito español, Raphael ha compartido micrófono con 122 cantantes diferentes, nacionales e internacionales, entre los que destacan artistas como Rocío Jurado, Pablo López, Alaska, Pastora Soler, David Bisbal y Paloma San Basilio, aquellos con los que más veces ha cantado. El propio Raphael coloca en su ‘top’ sus duetos con Tom Jones (en la televisión británica), Rocío Jurado y Rocío Dúrcal.
En tan larga nómina, hay casos variopintos, como su propio hijo Manuel Martos —productor y directivo musical que probó suerte como artista durante un tiempo—, actuaciones en vídeo con artistas ya fallecidos (Nino Bravo, Carlos Gardel, Édith Piaf), cómicos como Lina Morgan, Cruz y Raya y Carlos Areces, e incluso personajes televisivos como Los Lunnis. Más allá de lo anecdótico, cantar con Raphael suponía una experiencia inolvidable y un hito para todos, muchos de ellos grandes estrellas.
Quiénes cantaron con Raphael en sus discos en España y actuaciones en TVE
Raphael ha manifestado afinidad y admiración con muchos otros cantantes de su tiempo. Su último disco, Ayer aún (2024), no es sino un homenaje a la chanson francesa y a quienes fueron sus ídolos, como Édith Piaf, Charles Aznavour o Jacques Brel. Aunque también ha tenido —y se le han atribuido— relaciones tempestuosas con otros iconos de su tiempo, algunos competidores evidentes, otros amigos personales. Es el caso de figuras como Julio Iglesias, Rocío Jurado, Camilo Sesto o Joan Manuel Serrat.

En carne viva
El secreto de sus grandes temas
El ADN musical de Raphael es una mezcla de canción española, bolero, canción francesa, teatro musical… con una puesta en escena que trasciende la escuela del crooner tipo Sinatra o Aznavour. Por medio del dramatismo de las letras, el sello personal de Raphael se basa en una gestualidad intensa, pausas medidas al milímetro y unos finales apoteósicos. Bien envuelta en una música orquestal, su interpretación es el centro de unas canciones convertidas en pequeñas funciones teatrales.
Paradigma de todo ello es “Yo soy aquel”, la canción que más veces ha interpretado en sus conciertos y con la que se presentó por primera vez en el Festival de Eurovisión en 1966, celebrado en Luxemburgo. La canción más emblemática del dúo Raphael-Manuel Alejandro, en la que el compositor cuenta su propia historia de amor con la que sería su segunda mujer, Purificación Casas, a la que conoció en 1964. “Yo soy aquel” es una balada ejemplar, con unos arreglos pensados para reforzar la emoción de la letra, que Raphael interpreta con gran expresividad y virtuosismo, como analiza en el siguiente vídeo Manuel Vicente Fernández, tenor del Coro de RTVE.
El otro gran himno de Raphael es “Mi gran noche”, sin ninguna duda su canción más popular. No solo por ser el tema del cantante que más escuchas tiene en plataformas musicales (unos 136 millones de reproducciones en Spotify), sino porque es el tema de Raphael más reconocido hoy por los jóvenes. Prueba de ello es que fue la canción que adoptó la selección española de fútbol para celebrar sus triunfos en la pasada Eurocopa de 2024.
No todo el mundo sabe que “Mi gran noche” es una canción original del italo-belga Salvatore Adamo de 1965, cantada en francés, cuya letra original versaba sobre un obrero que quería ligar con una chica en un bar de copas. La adaptación para Raphael hecha por Rafael de León y que interpretó por primera vez en 1967 aligeró el tema y lo convirtió en un himno a la noche, al amor envuelto en misterio, un tema vitalista y festivo asociado hoy a las celebraciones. Las claves de su éxito las desgrana en el siguiente vídeo Vicente Alario, fagotista de la Orquesta de RTVE.

Digan lo que digan
De qué hablan las canciones de Raphael
Si hubiera que resumir a Raphael en una emoción, casi todo el mundo diría el dramatismo. Pero, al analizar las más de 700 canciones de su catálogo, la imagen se carga de matices. Por encima de todo, Raphael canta al amor y el desamor, de una forma intensa y a menudo desatada. El propio intérprete ha reconocido que el desamor suele dar mejores canciones, y es verdad que la tristeza es el motivo al que más canta, pero no es el que más pesa. El amor, la esperanza y la alegría equilibran el balance: en el análisis de DatosRTVE, el 50% de las canciones caen en un lado luminoso y el 40% en el oscuro, desde el punto de vista de la tonalidad emocional. Raphael canta al sufrimiento, pero no se regodea en él.
Su gran asunto, en realidad, es la dualidad de amor y dolor, que se reparten casi a medias la mitad del cancionero de Raphael, un 24% y un 25% de las grabaciones analizadas, respectivamente. Es el territorio de la balada: allí el amor manda (el 36% de las canciones románticas contiene esta emoción) sobre la tristeza (24%) y el desamor (16%), y por si acaso, acude como refuerzo la esperanza (13%).
Raphael cambia de registro emocional según cambia de música, y viceversa. El tango es casi pura pena: 11 de sus 17 canciones giran en torno a la tristeza. La ranchera añade el desamor, y el bolero es el género más enamorado, pero viene igualmente repleto de aflicción. Cada género trae un molde diferente, y a cada uno Raphael le saca una voz emocional propia.
Y, tras los estribillos dominantes, destacan también algunas ausencias. La alegría es un elemento relativamente escaso —es una emoción presente en solo el 9% de sus canciones—, y sus filones se hallan en la canción melódica y el pop. Fuera de esos espacios, pese a ser el intérprete de “Mi gran noche”, el Raphael festivo es una rareza. Pero también lo es el Raphael nostálgico y melancólico; con casi siete décadas de carrera a su espalda, no hay tiempo para mirar atrás.

Bonus track: Escándalo
Las canciones censuradas
Durante la dictadura franquista, ni siquiera Raphael, con toda su popularidad y carisma, se vio libre de la censura oficial. Tres de sus canciones, “Los amantes”, “Nada” y “Un muñeco de madera”, todas del disco Algo más (1971), fueron víctimas de las tijeras del régimen, obligando al artista y a su compositor, Manuel Alejandro, a modificar letras que supuestamente transgredían la moral de una España aún reprimida y represiva.
La letra de “Los amantes" tuvo que modificarse para eliminar una supuesta defensa de una unión fuera del matrimonio o, incluso yendo más allá, cualquier atisbo de que se refiriese a un presunto amor entre dos hombres. En definitiva, una estrofa entera fue censurada en la versión grabada en el álbum.
En “Nada”, los censores consideraron que la frase original hacía una apología sexual demasiado explícita, aun en el contexto de una relación de pareja, y el verso tuvo que cambiarse para que la canción pudiese publicarse.
De igual modo, la primera estrofa de “Un muñeco de madera” fue retocada cuidadosamente para no difundir en las emisoras de radio o en los tocadiscos prácticas asimilables con el fetichismo.
Raphael transigía para poder grabar, aunque en los conciertos, sobre todo fuera de España, cantaba las letras originales. Visto con perspectiva histórica, ha considerado incluso un honor ser objeto de la censura franquista. “Se me decía: ‘No, esa canción no’. Yo protestaba y preguntaba por qué; me contestaban que no estaba claro, que parecía decir otra cosa. Para mí era divertido y me decía: ‘Me han censurado’. ¿Entro en el saco de los malditos? Son medallitas que me he llevado”, afirmaba con humor en una entrevista.
Lo que la censura no vio fueron otras canciones con contenido social e incluso político, de nuevo de la mano de Manuel Alejandro, quien en contadas ocasiones deslizaba temáticas divergentes de su sello clásico de amor, desamor o nostalgia. “Costumbres” (1972) es un tema que podría haber firmado cualquier autor de canción protesta de la época, con un alegato contra el inmovilismo: “Costumbres, viejas costumbres / no dejan al mundo correr, / costumbres, viejas costumbres / nos atan de manos y pies”.
En “Un, dos, tres, cuatro y cinco” (1973), también hay una crítica al sistema establecido: “Al hombre dale primero un dios, / después caminos, después caminos, / después conciencia, después un juez, / después castigo, después castigo. / Un, dos, tres, cuatro y cinco, / orden natural, orden preciso”. La desigualdad social presente en el tema “Van a nacer dos niños” (1974), al confrontar la realidad de un recién nacido rico frente a uno pobre, también podría despertar ánimos revulsivos: “Dos mujeres del mundo / están pariendo a distancia, / una en un hospital de lujo, / la otra en su misma cama” (...) A una le dan remedios / pa’ que la leche no salga, / la otra cuida su pecho / como si fuera de plata”.
Y, por encima de todo, los mensajes en defensa de la libertad individual en “Qué sabe nadie” y “Digan lo que digan”, que en su momento podían ser poco más que una reivindicación personal de Rafael Martos en la voz de Raphael, son considerados hoy como himnos de reafirmación y resistencia para el colectivo LGTBIQ+.
Porque en más de 65 años de carrera musical, hay muchos Raphaeles en Raphael. Canciones que han cambiado con el tiempo, que han acompañado distintas vidas y que todavía conectan con quien las escucha por primera vez. Toda una memoria musical y sentimental en un universo de canciones que descubrir.
Sobre el proyecto
Raphael Inphinito es un proyecto digital interactivo que celebra y redescubre el legado musical de Raphael, el intérprete musical en activo más longevo de España, y un icono de RTVE en el contexto del 70.º aniversario de las primeras emisiones de TVE. El propósito es acercar la figura de Raphael a públicos intergeneracionales combinando el análisis musical, la narrativa visual y la exploración interactiva.
El contenido recorre la trayectoria musical de Raphael a través de sus canciones: 731 grabaciones de 642 temas únicos, a lo largo de toda su trayectoria musical. En este recuento de canciones se considera que una misma canción grabada varias veces (el original, una nueva versión, un dúo, una adaptación sinfónica) cuenta como una canción con varias grabaciones, no como canciones distintas.
El repertorio, la discografía y las portadas han sido recopilados por DatosRTVE, a partir de la investigación en varios sitios web, como Discogs, elmundoderaphael.com y otras fuentes. Para la discografía, solo se han tenido en cuenta los discos publicados en España y puestos a la venta al público desde 1962. Que algún disco de Raphael publicado en España no aparezca aquí no significa que no exista; significa que no se ha hallado en las fuentes empleadas.
Para el listado antológico de canciones se han considerado las que aparecen en los citados discos publicados en España, y también aquellas publicadas exclusivamente en otros países, además de las que grabó como invitado en discos de otros artistas o colaboraciones en otras obras colectivas. En estos casos, no se han incluido las canciones donde Raphael no cantaba.
Los datos sobre las giras, su repertorio musical, las ciudades donde se han celebrado los conciertos y el total de conciertos celebrados se han extraído de la web elmundoderaphael.com.
Se ha usado inteligencia artificial (IA) para analizar las letras de las canciones y describir lo que cuentan: emoción principal, emociones secundarias, intensidad, temas, voz narrativa, desenlace y géneros musicales, además de un resumen de cada canción. Los detalles sobre la metodología y el uso de la IA en este proyecto se pueden consultar en este enlace.
Créditos
Coordinación
José Á. Carpio
Análisis y desarrollo IA
María Escobar Lara
Infografía y maquetación (Hiberus)
Dirección de arte: Pedro Jiménez
Infografía: Jorge Moreno, Víctor Meneses, Pedro Jiménez
Maquetación: José Javier Ramos
Desarrollo: Nacho Díaz, Nicolas Schmidt
Vídeo
'Yo soy aquel' y 'Mi gran noche'
Redacción: Lucía Montilla Rodríguez
Montaje: Laura Yela y Carlos Gutiérrez
'Qué sabe nadie'
Montaje: Eveline Pérez
Archivo RTVE
Carmelo Martín de la Calle
Raúl Domínguez Carretero
Gema Trigueros Fernández
Bárbara Salas García
Jorge Gala Diez
Sonsoles Martín Jiménez
Agradecimientos
Pablo Noguera (GTS), Víctor Peña, Sergio Pascual (Archivo RTVE), Nicolás Fabelo (RTVE Play), Montse González (RTVE), Manuel Vicente Fernández (Coro RTVE), Vicente Alario (Orquesta RTVE), Manuel Ventero (director gerente de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE)