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El mando de la Guardia Civil de Ceuta informó de la presencia de seis embarcaciones marroquíes la noche anterior

  • El teniente coronel de la Guardia Civil en la ciudad dice "tomó las decisiones operativas" durante la entrada masiva
  • El jefe de la Policía Nacional "había reclamado medios" pero afrontó los hechos "sin alerta previa ni dispositivo extraordinario"
Agentes de la Policía Nacional con cascos y uniformes antidisturbios en el agua, junto a civiles de diversas edades, algunos con flotadores, en una playa. Se observa el escudo de la Policía Nacional y el texto "POLICIA NACIONAL" en los uniformes.

Las pesquisas de la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón sobre la entrada irregular y masiva de migrantes en España desde Marruecos los pasados 30 y 31 de julio, han proseguido este lunes con el interrogatorio de dos mandos de fuerzas de seguridad en la ciudad de Ceuta. En concreto, un inspector jefe de la Policía Nacional destinado en Ceuta en el momento de los hechos, y el jefe de Operaciones de la Guardia Civil en la ciudad. A ambos se les vio discutir durante la entrada masiva de unas 70.000 personas el pasado verano en Ceuta

Según ha podido saber RTVE por fuentes jurídicas presentes en la declaración, el mando de la Guardia Civil ha declarado que el delegado del Gobierno no le dio instrucciones durante la entrada masiva en Ceuta. Ha explicado que le informó de lo que le estaba ocurriendo, pero fue él quien tomó las "decisiones operativas" y optó por no cerrar la frontera. De haberlo hecho, asegura, se hubiese formado un tapón con aplastamientos.

También ha desvelado que la noche anterior a la entrada masiva a través de la frontera del Tarajal, la Guardia Civil informó al delegado de "la presencia de seis embarcaciones marroquíes", entre las que se identificó a "dos interceptoras, dos patrulleras y dos embarcaciones pequeñas".

La frontera se reabrió para evitar aplastamientos

El alto mando de la Guardia Civil ha subrayado que le llamó la atención que precisamente un día de niebla hubiera seis barcos de la Armada de Marruecos y ha aseverado que hubo autoridades marroquíes dando órdenes, a la vez que ha relatado que los militares del país vecino estaban de brazos caídos.

Al otro lado de la frontera, los militares y autoridades marroquíes solo observaron la situación pero no hicieron nada, según la versión del mando, que ha añadido que vio que pequeñas embarcaciones marroquíes recogían a personas y las dejaban en la playa.

Asimismo, el teniente coronel ha asegurado que la puerta fronteriza siempre está abierta y ha insistido en que si se hubiera cerrado, como pidió la Policía, habría podido crear un tapón con aplastamiento.

El testigo ha relatado que, tras escuchar dos pelotazos por parte de la Policía Nacional, mantuvo una discusión con los mandos de este cuerpo, que la cerraron durante unos minutos, pero el Instituto Armado reabrió la entrada por el riesgo a que se produjese un tapón humano, al mismo tiempo que ha insistido en que la competencia en esa zona restringida es de la Benemérita.

Por otro lado, ha asegurado que era imposible parar los 2.500 o 5.000 migrantes que entraban por hora en aquellos días de finales de julio con los efectivos que eran.

Agentes marroquíes uniformados y de paisano "daban paso"

Por su parte, el jefe de la Policía Nacional en Ceuta ha declarado que "agentes marroquíes daban paso hacia Ceuta durante la entrada masiva". Según su descripción, había "uniformados y personas de paisano" que hacían gestos "para facilitar el avance".

Tal como ha relatado el responsable de seguridad, afrontó la entrada masiva "sin alerta previa ni un dispositivo extraordinario", aunque ha afirmado que "había reclamados medios" y que el protocolo de la Policía Nacional "no se activó".

El mando de la Policía ha asegurado que consideró que debía cerrarse la frontera ante la riada de personas y ha relatado que, aunque estuvo cerrada brevemente, la Guardia Civil les obligó a abrirla de nuevo porque si se producía un tapón los migrantes se hubieran lanzado al agua y se hubieran ahogado.

A su modo de ver, hay un problema de autoridad en la frontera. También ha señalado que no hubo coordinación previa con la Guardia Civil, aunque sí a posteriori.

El policía ha definido el suceso como una avalancha descontrolada con bastante mezcla de gente y ha precisado que muchos de ellos eran de complexión atlética y parecían entrar tranquilos.

Las declaraciones seguirán martes y miércoles

Además de los responsables de las fuerzas de seguridad, la jueza Tardón interrogará, el martes, a tres consejeros del Gobierno de Juan Jesús Vivas: Alberto Ramón Gaitán Rodríguez, Nabila Benzina Pavón y Alejandro Ramírez Magaña. Los tres fueron identificados en la declaración del presidente de la Ciudad Autónoma como miembros de su Ejecutivo que tuvieron "presencia directa en las zonas afectadas o participación activa en la gestión de la crisis".

El miércoles continuarán las declaraciones con tres agentes de las fuerzas de seguridad.

La instructora fijó estos interrogatorios tras recibir un "fotograma" sobre momentos claves de la avalancha, en los que puede identificarse a agentes que intervinieron para hacer frente a la entrada masiva de personas. Además, justifica las testificales por "la necesidad de determinar la información disponible en cada nivel de responsabilidad institucional".

Con estas declaraciones, la magistrada pretende conocer la actuación de las Fuerzas de Seguridad y el Gobierno ceutí durante la avalancha de julio y profundizar en las alertas que había de que se podía producir una entrada masiva de personas desde Marruecos.