Docentes, ante el reto de llamar la atención de los alumnos en un mundo tecnológico: "Ya no les motivan las mismas cosas"
- RTVE habla con docentes veteranos y noveles sobre la evolución de la enseñanza con los móviles y la IA
- Los educadores apuntan a que tanto la imagen del profesorado como sus condiciones han mermado con los años
A sus horas de clase y ‘papeleo’ diario, Aarón debe dedicar algunas más cada semana fuera de su jornada a preparar nuevas ideas que hagan las lecciones más atractivas a sus alumnos. Es profesor de Matemáticas en un instituto público madrileño con estudiantes cada vez más pegados a las tecnologías y las redes sociales y reconoce que es difícil mantener su atención durante 55 minutos en el aula.
“Suelo empezar la clase con algo que les llame la atención, algún tipo de dinámica de juego que me dé pie a la conversación con ellos; o me toca inventarme un pequeño truco de magia matemático o introducir alguna cosa digital que sé que les va a llamar la atención", cuenta a RTVE Noticias con motivo del Día Mundial de los Docentes, ante uno de los grandes retos de la profesión. "Y una vez todos están un poco en la dinámica, empieza esa parte de explicación que igual le resulta un poco más tediosa y luego vienen los ejercicios. La clave está en ir alternando", añade este joven gallego con cinco años en la enseñanza.
En esta línea se expresa, asimismo, José Luis, también docente en dicha asignatura en un instituto, pero con más de 25 años de experiencia. “Aunque se cambien los métodos, nuestro objetivo sigue siendo enseñar a pensar”, reivindica. Algo muy importante, agrega el también presidente de la Sociedad Madrileña de Profesores de Matemáticas, ya que, aunque la inteligencia artificial (IA) y los ordenadores pueden almacenar el conocimiento, “los procesos y cómo los usamos siguen siendo una función humana”.
Desde Cantabria, María ha dado clases tanto en Secundaria como en Primaria y dice que sí ha notado el cambio en el rendimiento. “Ya no les motivan las mismas cosas. El esfuerzo ha decaído mucho comparado no solo con mi época de estudiante, sino con las últimas décadas. Mucha gente no ha tenido rutina de estudio o interés”, relata, por su parte, esta maestra que, tras llevar años en el mercado laboral, ha dado el salto a la educación hace poco.
Reconoce que cada vez hay más apoyos, como la codocencia o desdoble de aula, pero también alumnado con necesidades y niveles muy dispares. “Lo primero es conocer al grupo. Igual tienes 20 estudiantes en clase, pero es que en ocasiones no hay manera y tienes que llamar la atención de los 20 de forma distinta”, lamenta María. “Lo que funciona con unos, con otros, no. Voy probando técnicas: trabajos en grupo, apelo a sus intereses diarios como deportes para que vean que las cosas tienen una aplicación real, modulo la voz para no sonar monótona…”, enumera.
Para el presidente del Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunitat Valenciana, Enrique Castillejo, la clave es adaptar la manera de enseñar “a los objetivos del siglo XXI, con las herramientas del siglo XXI y que le van a ser provechosas en su vida, en su vida particular, social y profesional”. “Y, por tanto, la metodología, la didáctica y la evaluación deben ser adaptadas a los nuevos retos que se nos presentan”, afirma, sobre un debate muy presente en las aulas y con el batacazo en los resultados de comprensión lectora, matemáticas y ciencias en el informe PISA de educación aún reciente.
Integración tecnológica y deberes, en el punto de mira
Sobre el uso de las nuevas tecnologías en el aula, María ve con preocupación cómo hasta los alumnos de Primaria ya hacen uso de móviles y de la IA sin control. "Los padres, muchas veces, trabajan, entonces por su tranquilidad les dan un móvil para poder tenerles localizados, pero el teléfono tiene muchos otros usos”, advierte. “Intentamos hablar con las familias para que tengan un control parental. Hay mucha labor de tutoría, pero hay padres que ni siquiera dan feedback. A veces es como luchar contra una pared", agrega.
“Lo fundamental es que el centro y las familias remen en el mismo sentido“
En cuanto a las clases con adolescentes, José Luis asegura que “no oculta la tecnología” y habla con sus alumnos sobre la inteligencia artificial o los móviles. “Trato de transmitir que la IA puede ser un buen aliado si se usa bien, es decir, como asistente y no como sustituto: por ejemplo, para que te explique cosas, pero siempre después de haberlas hecho por uno mismo”, señala, tras indicar que en clase a veces piden a la IA que dé un contraejemplo de un problema y valoran juntos si está bien. “Se muestran también más participativos porque es su medio. Cuando intentas adaptarte ellos también lo agradecen”, dice. Respecto a los móviles, recuerda que está prohibido su empleo en los centros madrileños, salvo que “se usen bajo la tutela del profesor y guía didáctica”.
Aarón, por su parte, utiliza la IA de manera distinta: "Tenemos muchos alumnos de países diferentes que a veces no controlan completamente el idioma, así que las usamos para traducir, por ejemplo. Por lo que supone una medida de accesibilidad que de otra manera sería muy difícil".
“La IA puede ser un buen aliado si se usa como asistente y no como sustituto“
Ante ello, el pedagogo Enrique Castillejos apuesta por introducir las tecnologías “con una metodología adaptada a las nuevas herramientas”. “La tecnología está para que el alumno aprenda a utilizarla de manera limitada, supervisada y en algunos aspectos debe estar prohibida”, indica, y apunta en este último aspecto a las redes sociales y a las iniciativas para vetar su uso a menores de 16 años. “No se trata, como se ha hecho, de darle a un alumno una tableta o un dispositivo y ya. Se trata de modificar toda nuestra programación, nuestra metodología, nuestra didáctica, nuestros objetivos a las nuevas realidades”, opina.
Otro de los puntos que generan división son los deberes. Mientras María considera que son buenos para el refuerzo de contenidos y el esfuerzo personal en casa, para José Luis deben orientarse al razonamiento o la abstracción e insistir en que se evite “ponerlo en una máquina” sin ningún tipo de supervisión. "Estamos un poco en ese proceso de cambio de los deberes tradicionales, porque hoy por hoy tienen muchas herramientas digitales en casa con las que pueden copiarlo todo sin haber hecho nada. Pero hasta entonces hay que ir concienciando a los alumnos de que si no trabajan al final se verá en el examen", señala, por su parte, Aarón.
En este ámbito, Castillejo apunta a que no son útiles tal y como se formulan en algunas ocasiones y que a veces también hay que dejar descansar al niño o niña o que aprenda otras aficiones.
Merma de la imagen del profesorado y sus condiciones
Las estrategias y esfuerzos por parte del profesorado y expertos en educación no siempre se acompañan del apoyo de la ciudadanía al completo. “La profesión está muy devaluada en comparación con cuando yo era niño, se nos cuestiona todo y la Administración tampoco nos cuida mucho, la verdad”, apunta José Luis sobre una situación laboral que considera que ha ido empeorando, al menos en su comunidad, Madrid.
“Al aumento de horas lectivas se une la burocracia. Entre informes, adaptaciones, planes… es una montaña de papeles que te quita tiempo para preparar las clases y nuevas maneras de enseñar”, dice el presidente de la Sociedad Madrileña de Profesores de Matemáticas.
Los profesores de Madrid empezarán una huelga indefinida el próximo 14 de octubre para exigir mejoras en las condiciones laborales y educativas. Entre las reivindicaciones, se exige "la bajada de ratio para todas las etapas educativas" y "la recuperación de poder adquisitivo perdido durante estos años desde los recortes". Además, reclaman "la reducción de horas lectivas: 17 para Secundaria y 22 para Infantil y Primaria" y de burocracia.
“Una montaña de papeles que te quita tiempo para preparar las clases“
La maestra cántabra María dice que, por el momento, no ha vivido que se ha haya rechazado su opinión por parte de familias o compañeros, pero sí ha sentido cómo algunos alumnos en Secundaria “actúan como si fueran los dueños del lugar”. Preguntado sobre ello, Enrique Castillejos apunta a un problema multifactor que genera que "el menor cada vez tiene menos claros los límites de dónde está”. “Por un lado, los padres nos hemos convertido en un centro de quejas en los centros educativos y a veces no les dejamos trabajar. Por el otro, la formación en España necesaria para ser docente es absolutamente deficitaria, se fía todo al master y no a una formación previa sólida”, considera este pedagogo cordobés.
Aarón, por su parte, coincide en la devaluación de la imagen del profesor y un aumento de la "desconfianza" hacia ellos, tanto en tertulias sobre temas educativos como en las familias que, en casos extremos, acaban intimidando a los docentes. No obstante, ve algo de luz en el futuro: "Entre todos, podemos intentar reconstruir un poco esa imagen y trabajar en el tema de las tecnologías juntos. Lo fundamental es que el centro y las familias remen en el mismo sentido, sino este barco se hunde”.