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De la vida salvaje en Doñana a la feria de ganado: la Recogida de las Yeguas en Hinojos

  • La tradición se remonta a 1253, cuando Alfonso X les concedió la propiedad de la Marisma Gallega, en el corazón del actual Parque Nacional.
  • A través de pinares y caminos polvorientos, los yegüerizos trasladan a más de 400 animales en "tropa" hasta la feria ganadera del pueblo.
La Recogida de las Yeguas de Hinojos muestra la vigencia de la ganadería tradicional en Doñana
EDUARDO DEL CAMPO | Hinojos (Huelva)

Cada primer domingo de septiembre, en el pueblo onubense de Hinojos celebran la Recogida de las Yeguas, una tradición ganadera que se remonta al año 1253, cuando el rey Alfonso X les concedió la propiedad de la Marisma Gallega, en el corazón del actual Parque Nacional de Doñana. Desde el alba, los jinetes llamados yegüerizos agrupan a las yeguas y sus potros nacidos durante el año en esta marisma, donde viven en libertad en estado casi salvaje. Durante todo el domingo, a través de pinares y caminos polvorientos, trasladan a más de 400 animales en "tropa", todos juntos, hasta el recinto de la feria ganadera de Hinojos, que se celebra en los días siguientes coincidiendo con las fiestas patronales por la Virgen del Valle. Allí los exponen para su venta, antes de su regreso al campo.

Cada primer domingo de septiembre, en el pueblo onubense de Hinojos celebran la Recogida de las Yeguas, una tradición ganadera que se remonta al año 1253, cuando el rey Alfonso X El Sabio les concedió la propiedad de la Marisma Gallega, en el corazón del actual Parque Nacional de Doñana. Ese territorio les ha servido durante ocho siglos para criar caballos destinados al transporte y las faenas agrícolas.

El día anterior, los jinetes pastores llamados yegüerizos agrupan en corrales a las manadas de yeguas y sus potros nacidos durante el año en esta marisma, donde viven en libertad en estado casi salvaje. Luego, durante todo el domingo, a través de pinares y caminos polvorientos, trasladan a los más de 400 animales en "tropa", todos juntos, hasta el recinto de la feria ganadera de Hinojos, que se celebra en los días siguientes coincidiendo con las fiestas patronales por la Virgen del Valle.

Diferencia con la Saca de Almonte

Una de las paradas en su recorrido campo a través de más de 30 kilómetros entre la marisma y el pueblo está en el antiguo Pino de los Mil Duros, junto a la carretera Villamanrique de la Condesa-El Rocío. El pino murió, pero con su madera hicieron una escultura de la Virgen del Rocío que sirve como hito en este peregrinaje ganadero.

Mientras esperan la llegada de la tropa, dos puristas explican la diferencia entre la famosa y más numerosa Saca de las Yeguas del vecino Almonte, que pasa a finales de junio delante de la ermita del Rocío, y la menos conocida Recogida de las Yeguas de Hinojos.

En ambos sitios la faena es la misma: retirar, sacar o trasladar las yeguas y potros que viven sueltas en las marismas de Doñana para su saneo anual y su posible venta. Pero mientras que en Almonte los ganaderos propietarios están 'sacando' sus animales de fincas en diversos términos municipales, los de Hinojos 'recogen' los suyos en la marisma perteneciente a su propìo pueblo, sin salir de su extenso término.

La Marisma Gallega

Aclarado este punto, la alcaldesa de Hinojos, Joaquina del Valle (PP), recuerda que esta tradición ganadera se remonta al siglo XIII y que desde la década de los años 50 del siglo XX lo promueve institucionalmente el Ayuntamiento. La organización corre a cargo también de la Asociación de Yegüerizos Vetacarrizosa, la Asociación Ganadera Marismeña de Hinojos y la Cooperativa Ganadera Las Marismas de Hinojos.

"La Marisma Gallega de Hinojos tiene 9.000 hectáreas de superficie y es la zona más virgen del Parque Nacional de Doñana", dice con orgullo la alcaldesa.

Marisma Gallega de Hinojos (Huelva), en Doñana.

Un grupo de flamencos en la Marisma Gallega de Hinojos (Huelva), en el corazón de Doñana. JULIÁN PÉREZ / EFE

Este año de cría en la marisma ha sido complicado, por las copiosas lluvias del invierno que inundaron la zona y obligaron a los ganaderos a mover a sus yeguas de un sitio a otro. Ese estrés hizo que algunas hayan "malparido", con abortos o nacimientos de potros y potras débiles, o que los sementales las hayan dejado preñadas más tarde de lo habitual, dice el yegüerizo y propietario Antonio Manuel Prieto.

Prieto cabalga hacia Hinojos con cinco yeguas en total, "cuatro madres y una potra" nacida este año. En la feria, una potra buena (futura madre desde los tres años) se puede vender por entre 500 y 2.000 euros, añade el joven ganadero junto a su amigo Sebastián, que ha venido desde Málaga para ayudarlo.

Yegüerizos en la Recogida de las Yeguas de Hinojos, el 6 de septiembre de 2026. EDUARDO DEL CAMPO

El relevo

Lo bueno de las lluvias es que han creado en la marisma más alimento en forma de pasto. "Las yeguas están más gordas este año", se felicita el ganadero de Hinojos Emilio Jesús Alfonseca. Ha conseguido el pleno: sus tres yeguas le han dado otros tantos potros sanos. Los busca con la mirada entre las centenares de cabezas que pacen durante el breve descanso bajo los pinos.

¿Goza de buena salud esta ganaderia tradicional equina de Doñana? ¿Tiene futuro? Alfonseca responde con seguridad que sí, que hay muchos jóvenes que participan en la cría y conducción de las yeguas. Y, mirando alrededor, se constata por las decenas de yegüerizos jóvenes que el relevo está asegurado.

La manada ha llegado por el camino de arena bajo el sol, envueltos yeguas, potros y jinetes a caballo en la blanca polvareda que levantan al trotar juntos. Es una imagen natural, atemporal, surreal incluso. Hombres y animales unidos en el corazón de Doñana. Tras cruzar la carretera y pastar al otro lado, continúan su camino hasta Hinojos, donde vecinos y visitantes los recibirán a la caída de la tarde.

En el recinto ganadero municipal, expondrán a yeguas, potros y sementales para su venta. La Feria del Ganado se celebra del 9 al 13 de septiembre e incluye, el jueves 11, el Concurso de Yeguas de la Marisma de Hinojos. Acabado el comercio, las madres no vendidas emprenderán el regreso a la Marisma Gallega. El ciclo de la vida sigue galopando.

Yeguas y potros avanzan por un camino polvoriento, guiados por jinetes con sombreros de ala ancha. Un caballo se alza en pleno galope, añadiendo dinamismo a la escena rural.

La tropa de yeguas y potros avanzan en Hinojos guiada por los yegüerizos. EDUARDO DEL CAMPO