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Merz admite que la CDU está "profundamente conmocionada" tras el triunfo de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt

  • El canciller reconoce que el resultado le afecta personalmente, pero descarta cualquier colaboración con AfD
  • La ultraderecha logra el 43,8% de los votos y se queda a tres escaños de la mayoría absoluta
La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merz reacciona a la victoria de la ultraderechista AfD
Un cartel electoral del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), con el lema "Berlín necesita orden»", está colocado frente a la sede del partido conservador alemán Unión Demócrata Cristiana (CDU), donde aparece la palabra "Rechtsruck?" (¿Giro a la derecha?) AFP
RTVE.es

El canciller alemán y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, ha admitido este lunes que su partido está "profundamente conmocionado" por su debacle en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde ha perdido más de la mitad de sus apoyos ante el avance histórico de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

"No esperábamos un resultado de esta magnitud", ha reconocido Merz en una comparecencia en la sede de la CDU en Berlín, tras reunirse con la dirección del partido para analizar una derrota que ha descrito como la peor sufrida por los conservadores alemanes en décadas.

El canciller ha asumido, además, que el revés no puede atribuirse únicamente al candidato regional o a las particularidades del este del país. El resultado, ha señalado, afecta a toda la CDU y también a él "personalmente". Aunque ha subrayado que se trata de una decisión democrática que debe ser aceptada, ha advertido que ni el partido ni el Gobierno federal pueden continuar como si nada hubiera ocurrido.

En una intervención previa ante la ejecutiva, recogida por medios alemanes, Merz habría definido la victoria de AfD como una sacudida "tectónica" del sistema político y habría admitido que la CDU no ha sido capaz de establecer una conexión emocional suficiente con los votantes. "Esto sacude a nuestro partido hasta sus cimientos", aseguró, según el diario Bild.

Friedrich Merz durante la comparecencia en la sede de la CDU en Berlín tras las victoria de la AfD

Friedrich Merz durante la comparecencia en la sede de la CDU en Berlín tras las victoria de la AfD AFP

Pese a la magnitud del desastre electoral, Merz ha vuelto a cerrar la puerta a cualquier cooperación con AfD. El dirigente conservador ha defendido que existen diferencias fundamentales entre ambas formaciones y ha acusado a la ultraderecha de perseguir la destrucción política de la CDU.

La dirección democristiana ha tratado también de cerrar filas en torno al canciller. La secretaria general del partido, Franziska Hoppermann, y otros miembros de la cúpula han rechazado por el momento abrir un debate sobre su liderazgo. El candidato regional y actual jefe del Gobierno de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, se ha mostrado “enormemente decepcionado”, pero ha asegurado que la CDU acepta el veredicto de las urnas.

Klingbeil descarta cualquier entendimiento con la AfD

Por su parte, el copresidente de los socialistas de la SPD, Lars Klingbeil, también ha cerrado de manera tajante la puerta a cualquier cooperación con la ultraderecha. "No tenderemos la mano a la AfD", ha asegurado, antes de reclamar que el centro democrático permanezca unido y advertir a la CDU de que también debe extraer las lecciones de la historia.

Klingbeil ha vinculado esa posición con su propia trayectoria. Su decisión de afiliarse al SPD en 1996 estuvo marcada por la movilización contra un centro neonazi en la región de Luneburgo. Por ello, ha reconocido que el resultado de las elecciones en Sajonia-Anhalt ha sido especialmente amargo para él.

En el ámbito regional, el candidato del SPD, Armin Willingmann, ha reiterado que una coalición con la AfD resulta impensable, pero se ha mostrado dispuesto a estudiar la fórmula planteada por el BSW para desbloquear la formación de gobierno: investir como ministro-presidente a una personalidad independiente. Willingmann ha aclarado que no sería la opción preferida por los socialdemócratas, aunque considera que tampoco debería descartarse si permite superar el bloqueo político.

El ministro de Finanzas y vicecanciller alemán Lars Klingbeil, también colíder del Partido Socialdemócrata (SPD), asiste a una rueda de prensa tras una reunión de la dirección del SPD en Berlín el 7 de septiembre de 2026 AFP

Una derrota sin precedentes

La conmoción en la CDU se explica por la dimensión de las cifras. AfD ha ganado las elecciones con el 43,8% de los votos, 23 puntos más que hace cinco años, mientras que los democristianos se han desplomado desde el 37,1% hasta el 17,2%.

El partido ultraderechista se convierte así en la primera formación de este espacio político que gana unas elecciones regionales en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Su candidato, Ulrich Siegmund, dispondrá de 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, tres menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.

La CDU se queda con 15 diputados. El SPD obtiene el 9,3%, los Verdes el 8,9% y La Izquierda el 8,6%, con ocho escaños cada uno. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), con el 5,3%, logra cinco representantes y queda situada en el centro de cualquier posible solución parlamentaria. La participación ha rozado el 78%, un nivel inusualmente elevado en el estado.

Los primeros análisis electorales muestran además que AfD consiguió arrebatar alrededor de 83.000 votantes a la CDU y movilizó a unos 160.000 ciudadanos que se habían abstenido en los anteriores comicios.

AfD busca apoyos para gobernar

Su líder, Siegmund, ha reivindicado un mandato para formar gobierno, pero ha condicionado su candidatura a la presidencia regional a disponer de una mayoría estable. AfD ha comenzado a tender puentes hacia votantes y diputados conservadores, aunque la dirección de la CDU insiste en que su veto a la ultraderecha permanece intacto.

La posición de BSW puede resultar decisiva. Mientras su copresidenta federal, Amira Mohamed Ali, ha rechazado apoyar tanto a Siegmund como al candidato de la CDU y ha sugerido buscar una figura independiente, dirigentes regionales de la formación habían planteado la posibilidad de abstenerse en una tercera votación. Esa fórmula podría facilitar la elección de un presidente de AfD sin que exista un acuerdo formal de coalición.

La aritmética deja a los partidos tradicionales ante un escenario extremadamente complejo. CDU, SPD, Verdes y La Izquierda suman 39 diputados, cinco menos que el conjunto formado por AfD y BSW. Cualquier alternativa exigirá pactos, abstenciones o fórmulas de gobierno en minoría entre partidos que hasta ahora han descartado colaborar entre sí.

El principal candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, el copresidente del partido, Tino Chrupalla, y la copresidenta del partido Alice Weidel, durante una rueda de prensa en Berlín EPA

Otras reacciones en Europa

El resultado ha provocado también inquietud fuera de Alemania. En Francia, el ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure, lo ha calificado de señal “muy preocupante” y ha pedido responder a la oleada populista que recorre Europa. El ministro francés para Europa, Benjamin Haddad, ha hablado de un momento “muy grave” para el continente y ha advertido de que el nacionalismo y la xenofobia no pueden ser la respuesta al malestar ciudadano.

Desde Polonia, el primer ministro Donald Tusk ha reaccionado con especial dureza. "Solo los idiotas o los traidores pueden alegrarse del triunfo de AfD en Alemania", ha escrito en las redes sociales. El ministro polaco de Exteriores, Radosław Sikorski, ha coincidido en que el resultado constituye una señal muy preocupante.

La onda expansiva de Sajonia-Anhalt amenaza ahora con extenderse a las próximas elecciones regionales de Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, previstas para el 20 de septiembre, y eleva la presión sobre una coalición federal que deberá decidir si el voto de castigo exige algo más que un cambio de tono.