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Cuándo una deuda impulsa tu futuro y cuándo te puede ahogar

  • Economía de bolsillo analiza la diferencia entre una deuda buena y una deuda mala
  • Los expertos advierten que pedir dinero no se puede convertir en una extensión de los ingresos mensuales
Colección de billetes y monedas de euro.
Colección de billetes y monedas de euro. IA
RTVE.es

Comprar una casa o cursar un máster suelen ser inversiones de futuro. En cambio, comprar ropa o pagar una deuda con otra puede desencadenar un bucle difícil de frenar. La deuda es como una moneda, tiene dos caras.

En Economía de bolsillo de RNE, Lourdes Castro intenta encontrar la respuesta a una pregunta: ¿Cuándo merece la pena endeudarse?

María Vega, periodista especializada en economía y autora deToda la cultura financiera que no te enseñaron en el colegio, defiende que no debemos "demonizar" la deuda.

"Yo creo que gracias a la deuda buena, muchos españoles tienen una casa". La cautela, sin embargo, es imprescindible y recuerda que "las deudas siempre se pagan".

¿Tiene sentido endeudarse?

Jordi Martínez Llorente, del Instituto de Estudios Financieros y autor del libro Finanzas para frikis, cree que "hay momentos en que endeudarse puede tener sentido". Para él hay dos momentos claros: uno cuando sustituyes un gasto y otro cuando nos va a permitir generar ingresos.

"Por ejemplo, no tengo vehículo y me sale un trabajo en un polígono y no hay transporte. Si me pido un préstamo para comprarme una moto o un coche... en ese caso, tiene sentido", reconoce.

Nunca habría que endeudarse cuando...

"Yo en general, no me endeudaría para adquirir cosas que voy a usar menos tiempo del que voy a estar pagando ese préstamo", asegura Roberto España, jefe de Educación Financiera del Banco de España.

"Imagínate que te compras un coche de segunda mano y lo financias con un crédito a 15 años. Es poco probable que el coche te dure 15 años. Te estás condenando a pagar un coche que ya no vas a tener en los últimos años de ese préstamo", explica.

Si lo llevamos a nuestro día a día, España habla de deuda buena cuando es para formación, para financiar nuestros estudios. "Te va a dar beneficios durante el resto de tu vida", recuerda.

También hay zonas grises. José Trecet, periodista especializado en finanzas personales, recuerda que no solo estamos hablando de números.

"Un máster en el extranjero puede ser más caro que uno en la ciudad en la que vivimos, pero igual, hacerlo fuera nos va a abrir una experiencia diferente y contactos diferentes", explica.

La cara menos amable...

La gestora de fondos Elena Moya recuerda con crudeza cuando tuvo que pedir un crédito para estudiar. Tras pedir un préstamo para pasar un verano como universitaria en Estados Unidos, tardó años en devolverlo.

"En los dos años que me pasé devolviendo aquel préstamo que, por supuesto, pagué muchísimo más de lo que me dieron, me quedó muy claro que aquí no hay que endeudarse porque esto es una cruz que hay que devolver", asegura.

La parte emocional de la deuda

El experto en economía conductual Pedro Rey Biel cree que una deuda puede tener sentido si se puede pagar y su tipo de interés es bajo. Eso sí, cree que la angustia de deber dinero es un problema.

"Yo en particular me angustio mucho cuando tengo deudas y me gusta pagarlas lo antes posible, aunque financieramente no sea lo que más me convenga", reconoce.

¿La clave? La planificación

La planificación aparece como un gran requisito para que una deuda no se convierta en un problema.

"Cuando hay planificación hay control. Cuando hay control, tengo más seguridad. Cuando tengo más seguridad, tengo menos miedo", explica Elisabet Ruiz-Dotras, asesora financiera y profesora universitaria.

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Una bola de nieve convertida en tsunami

El riesgo aumenta cuando los préstamos pequeños se acumulan.

"Mucha gente utiliza muchos créditos por los ahogos del día a día. Yo lo entiendo, pero eso hay que evitarlo", recuerda José María Camarero, periodista especializado en economía y autor de Crisisfobia.

Cada cuota puede parecer asumible por separado, pero la suma de varias "pequeñas bolitas de nieve" puede acabar formando un "tsunami que te puede arrasar".

Camarero recomienda revisar siempre el coste del crédito, especialmente los intereses, y no alargar el préstamo más allá de la vida útil del producto adquirido.

Reducir pequeños gastos para lograr grandes ahorros

La señal de alarma

Una de las señales que nos deberían preocupar es cuando se pide un préstamo para pagar otro.

Patricia Suárez, presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros, advierte de que eso se puede convertir en "un bucle muy grande".

"Hay mecanismos de reunificación de deudas que lo que hacen, en lugar de ayudarte, es estrangularte más, porque se te acumulan", explica.

Así, ante una dificultad real de pago, Suárez aconseja negociar con la entidad financiera una reestructuración antes que asumir nuevas obligaciones.

Como hemos visto, la deuda no depende solo del objeto que se compra. Esta también depende de la necesidad, del plazo, de un plan para devolverla...