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La guerra de los mapas: Togo lleva a la ONU el fin del plano Mercator en las aulas

  • El país africano solicita la ONU y la UNESCO el reemplazo de la proyección cartográfica del siglo XVI por la "Equal Earth"
  • Argumenta razones de justicia científica y geopolítica
Proyección de Mercator: el tamaño de los países en los mapas no es el real

El mundo tal y como nos lo han enseñado en las escuelas durante casi 500 años fue trazado por el cartógrafo flamenco Gerardo Mercator. Togo se ha propuesto desmantelar ese paradigma cartográfico y llevar el debate hasta la máxima instancia diplomática mundial: la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La iniciativa, impulsada bajo la campaña Correct The Map ("Corrige el mapa") con el respaldo de los 55 Estados miembros de la Unión Africana y organizaciones como Speak Up Africa y Africa No Filter, busca sustituir la histórica proyección por la denominada Equal Earth (creada en 2018). El objetivo principal es que este último modelo sea adoptado por la ONU, la UNESCO y los sistemas educativos internacionales para erradicar a Mercator de los libros de texto escolares y universitarios.

La diplomacia del plano: entre el Sur Global y las viejas potencias

El ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, defiende que la propuesta no responde a un enfrentamiento geopolítico, sino a un imperativo científico: "Esta lucha no está dirigida contra nadie; no es contra ningún Estado ni contra ningún individuo. Es una lucha por la humanidad y por la ciencia. Las antiguas potencias coloniales deberían ser las primeras interesadas en apoyar esta iniciativa de la Unión Africana, porque es una verdad científica. Y frente a la ciencia, hay que aceptar los hechos", afirma Dussey.

El objetivo de la iniciativa de Togo es claro: proyectar la dimensión real de África, un continente que en los mapas tradicionales se ve equiparado en tamaño a Groenlandia, cuando en la práctica es 14 veces mayor.

La disputa diplomática se enmarca en un momento de reconfiguración del poder en el planeta donde los países del Sur Global demandan mayor protagonismo. Mientras resoluciones recientes impulsadas por África en la ONU sobre reparaciones históricas han contado con el rechazo de Estados Unidos y la abstención del bloque europeo, el resultado de la votación sobre la cartografía medirá el peso del bloque africano. Países como Estados Unidos suelen oponerse aduciendo razones metodológicas y de estandarización técnica. Aunque, en el terreno doméstico, administraciones como la de Trump no han dudado en renombrar sus golfos y lagos fronterizos apelando al nombre del propio continente.

El desafío técnico: la esfera arrugada

Más allá del enfoque político, la cartografía sostiene que la controversia es el resultado inevitable de un problema geométrico irresoluble. Pasar de un cuerpo tridimensional a dos dimensiones implica perder fidelidad.

Para entender por qué se distorsionan los mapas, la clave está en la física del papel. "La superficie de la Tierra es una esfera o una aproximación a una esfera. Si queremos representarla en un plano y cogemos una hoja de papel para envolver esa esfera, siempre habrá dobleces. Esas dobleces son precisamente las deformaciones que se producen en la cartografía", aclara Alejandra Staller, profesora de Topografía en la ETSI de la Universidad Politécnica de Madrid.

La especialista detalla que no existe intencionalidad ideológica en el origen del problema, sino funcional: "Todos los mapas tienen una finalidad. Normalmente en cartografía se prima la conservación de las formas para que no haya una deformación en ellas; por eso son mapas conformes, como la proyección Mercator. Pero hay otras cartografías que quieren conservar las superficies, donde se prima el área y las formas quedan distorsionadas. Depende de la finalidad: hay miles de proyecciones cartográficas y cada una cumple un objetivo", explica la docente.

En el caso de Mercator, creada en el siglo XVI, su propósito fundamental era facilitar la navegación conservando los rumbos marítimos. "En la proyección Mercator, al ser una proyección cilíndrica directa en contacto con el Ecuador, todo lo que está en contacto con esa línea no tiene deformación. Pero a medida que me voy separando, la diferencia entre el cilindro y la superficie de la Tierra es mayor. Por eso hay más deformación hacia los polos —donde se ven enormes áreas como Groenlandia o la Antártida— que en el Ecuador", precisa la experta.

Respecto a si la reclamación de Togo tiene sentido técnico, la especialista lo deja claro: "Si el propósito es representar los países con su área correctamente, hay que utilizar una proyección equivalente. Me parece bien que si quieren representar un mapamundi con la superficie de África correctamente representada, utilicen un mapa equivalente como el que proponen".

Sin embargo, matiza que ese mapa no servirá para aplicaciones de navegación o herramientas como Google Maps, que requieren mantener los rumbos conformes. La decisión que tome las Naciones Unidas determinará si la cartografía de las aulas del futuro seguirá guiándose por los rumbos de los navegantes del siglo XVI o por la proporcionalidad territorial del siglo XXI.