Toñi, la orca más longeva del Estrecho de Gibraltar, aparece con heridas de posibles perdigones
- El Gobierno investiga las marcas que presenta el animal tanto en su aleta dorsal como en el lomo
- Las sanciones por dañar o molestar a esta especie pueden derivar en multas de hasta los dos millones de euros
La orca ibérica conocida como Toñi, la más longeva del Estrecho de Gibraltar, ha aparecido esta semana con heridas en su marca dorsal compatibles con disparos de perdigones.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográico (MITECO), liderado por Sara Aagesen, ya ha abierto una investigación para esclarecer los hechos.
El avistamiento fue registrado por la organización conversacionista WeWhale que informó directamente al Gobierno de la situación. A partir de ahí, se iniciaron las actuaciones para tratar aclarar lo ocurrido y, si es necesario, iniciar un expediente sancionador a los posibles autores del daño.
La investigación está en manos de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del MITECO, competente en la gestión y conservación de las especies marinas protegida, que no ha confirmado todavía que las lesiones sean causadas por disparos aunque es su principal hipótesis.
Las heridas no estaban en las últimas semanas
La alerta sobre el estado de la orca fue dada por las asociaciones WeWhale e Iberian Orca Guardians tras ser conscientes, a través de su trabajo de campo, que las heridas no estaban presentes en fotografías tomadas semanas antes y que ahora pueden observarse múltiples marcas tanto en la aleta dorsal como en el lomo.
"Conocemos a Toñi. Estuvimos con ella hace unas semanas y estas heridas no estaban ahí. Ahora estamos viendo múltiples heridas de impacto en su aleta dorsal y su lomo que, según nuestra valoración, son compatibles con que haya recibido un disparo de escopeta", así lo explico Janek Andre, fundador y presidente de WeWhale y de Iberian Orca Guardians.
Aagesen, por su parte, a través de la red social Bluesky, ha confirmado que la orca apareció con "marcas compatibles con disparos de perdigones" y recalcó que estas orcas son una especie vulnerable y que "cualquier daño" contra ellas son considerados "un delito grave".
¿Qué dice la ley?
La población de orcas ibéricas del Estrecho de Gibraltar y del golfo de Cádiz están catalogadas como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA), y además, es objeto de seguimiento por parte de organizaciones científicas y conservacionistas debido a su reducido número y a las amenazas que afronta.
Para las especias incluidas en el CEEA, el artículo 57 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y la Biodiversidad prohíbe "cualquier actuación hecha con el propósito de darles muerte, capturarlos, perseguirlos o molestarlos".
La normativa de protección de cetáceos establece además una serie de prohibiciones para evitar molestias o daños. Entre ellas se encuentran acercarse con una embarcación a menos de 500 metros, entrar en contacto con los animales, bañarse con ellos, alimentarles, impedir su trayectoria, separar a los grupos o producir sonidos fuertes para atraerlos o alejarlos.
La población cuenta también con un plan específico de conservación. En el área crítica de la Ensenada de Barbate, Conil y Banco Majuán, está prohibido realizar avistamientos de cetáceos con orcas entre el 1 de marzo y el 31 de agosto.
El incumplimiento de estas medidas puede acarrear multas de hasta dos millones de euros y responsabilidad penal, según el MITECO.
Recomendaciones si se produce una interacción
Desde el año 2020 han aumentado las interacciones de esta especie con embarcaciones que navegan cerca del Estrecho y el Golfo de Cádiz. Por eso, El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de la Dirección General de la Marina Mercante, y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, por medio de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, ofrecen una serie de recomendaciones y pautas para todos los navegantes en caso de avistamiento o interacción.
Las pautas son claras: no navegar en esa zona entre abril y agosto, y en caso de interacción, navegar hacia la costa, no realizar conductas que dañen al animal, evitar que las personas a bordo se acerquen al borde de la embarcación y notificar al Centro de Coordinación de Salvamento (CCS).
El caso de Toñi vuelve a poner el foco en estas especies protegidas y las organizaciones se unen para recordar que estos animales "necesitan protección, no represalias".