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Incendios activos, controlados y estabilizados: claves para entender la evolución de los incendios

Claves para entender la evolución de los incendios
Un hidroavión realiza una descarga de agua en los alrededores de la ermita de Santa Bárbara en Onda, Castellón. EFE/Manuel Bruque
RTVE.es

Este verano de 2026 será recordado por muchos habitantes como uno de los más voraces en incendios forestales en España. Tan solo en la primera mitad del periodo estival, los fuegos del centro y este del país han arrasado miles de hectáreas, obligando a desalojar y confinar decenas de municipios.

Una situación sin precedentes que ha llevado a declarar por primera vez la emergencia nacional por las llamas en Madrid y Ávila, seguida unos días por Toledo. Con más de 55.000 hectáreas arrasadas, el de Burgohondo, Ávila, ya se ha convertido en el más devastador desde que hay registros, mientras que en la comunidad madrileña se han quemado unas 28.000. También queda la huella del foco en La Mierla, Guadalajara, con unas 32.000, Vall d'Uixó con más de 10.000 o Almorox, Toledo, con más de 2.000.

Pero estos son solo algunos de los nombres de una larga lista: la superficie calcinada en todo el país ya supera las 200.000 hectáreas en lo que va de año. Son seis veces más que 2025, un año que ya fue catalogado como complicado por esta causa.

¿Activo, estabilizado o extinguido?: fases del incendio

Estos días se han escuchado términos como incendio "activo" o "estabilizado" de boca de las autoridades. Estos conceptos hacen referencia a su clasificación en función de la fase en la que se encuentren las labores de extinción. Son las siguientes:

Activo: las llamas avanzan y el incendio se extiende. Puede presentar varios frentes activos y requiere todos los medios de extinción disponibles, además de un seguimiento continuo.

Estabilizado: avanza dentro de las líneas de control (cortafuegos, zonas húmedas o quemadas), y no hay frentes activos fuera de ellas. La situación es más favorable, pero aún no está controlado, por lo que puede reactivarse. En este sentido, continúan las técnicas de control y vigilancia intensiva.

Controlado: hay llamas, pero solo dentro del perímetro, que ya está bajo control. Mientras no se dé oficialmente por extinguido, continúan las tareas de refresco y vigilancia para evitar que se reavive.

Extinguido: el fuego está totalmente apagado, sin puntos calientes, humo o riesgo de reactivación.

¿Cómo se clasifican los fuegos?: niveles de emergencia

Para gestionar los incendios, las autoridades emplean un sistema de clasificación basado en la peligrosidad, el alcance y la necesidad de recursos empleados en su extinción. Dentro de él, se establecen cuatro niveles operativos (0, 1, 2 y 3) en función de la gravedad, la amenaza a la población o infraestructuras y la capacidad de control. Indican, ademá, precaución, prealerta, alerta y emergencia, según sea el caso.

Los niveles 0 y 1 se gestionan a nivel autonómico, mientras que el nivel 2 implica cooperación entre autonomías y el Estado; y el nivel 3 activa el mando directo del Gobierno central. Hasta los incendios de Ávila y Madrid, no se había llegado nunca al nivel 3.

Nivel 0: Es de precaución menor, con un riesgo bajo. No suponen ningún peligro para personas ni bienes no forestales. Pueden controlarse con los medios del plan autonómico respectivo y afectan exclusivamente a terreno forestal.

Nivel 1: Funciona como una prealerta e indica un riesgo moderado. Se incrementan las medidas preventivas, comienzan a movilizarse más recursos y se intensifica la vigilancia. También se advierte a la población sobre el peligro potencial, ya que puede haber riesgo para zonas habitadas, bienes o infraestructuras no forestales, o se pueden llevar a cabo algunas evacuaciones. Siguen estando gestionados por el plan regional.

Nivel 2: Es ya una alerta y refleja un riesgo alto. Puede haber daños significativos o riesgo para la vida humana, propiedades o entornos naturales valiosos, por lo que puede haber evacuaciones. La comunidad autónoma sigue liderando las labores de extinción, pero al superar su capacidad de respuesta, requiere un refuerzo de medios estatales, como la Unidad Militar de Emergencias (UME) o las brigadas BRIF del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).

Nivel 3: Se trata del nivel más alto e indica una emergencia nacional declarada por el Gobierno, que toma el mando a través del Ministerio del Interior y el Plan Estatal de Protección Civil. Su riesgo extremo supone una grave amenaza para vidas humanas y bienes a gran escala. Por ello, se toman medidas extraordinarias para protegerlos y se coordinan las fuerzas y cuerpos de seguridad, militares, protección civil estatal y otros efectivos.

Conato o gran incendio: los términos para conocer su tamaño

El tamaño de los incendios forestales se expresa en hectáreas quemadas o el perímetro que lo rodea. Hay tres categorías principales: conatos, incendios y grandes incendios forestales (GIF).

  • Conato: es el fuego de menor preocupación y el más pequeño, con una superficie afectada menor de una hectárea (10.000 m²).
  • Incendio: se trata de fuegos cuyo tamaño está comprendido entre 1 y 500 hectáreas.
  • Gran incendio forestal (GIF): es el que afecta a más de 500 hectáreas.

En este punto, cabe destacar otros términos relacionados, como pueden ser las pavesas (pequeñas partículas que saltan de una superficie ardiendo y acaban convirtiéndose en ceniza), muy nombradas estos días ante su dispersión en el aire; y los fuegos de sexta generación. Este último hace referencia a incendios que generan tal cantidad de energía que son capaces de alterar las condiciones meteorológicas de su entorno. Dichas circunstancias los convierten en especialmente complejos y difíciles de predecir, por lo que suelen superar las capacidades tradicionales de extinción y gestión y poner en peligro los ecosistemas y las zonas habitadas.