El movimiento estudiantil 'Las Cucarachas’ desafía en toda la India a Modi pese al diálogo con el Gobierno
- El presidente del Supremo definió así a los jóvenes desempleados que hoy protestan por la falta de oportunidades
- Es el mayor desafío juvenil que afronta Narendra Modi desde que llegó al poder hace doce años
El movimiento juvenil indio Cockroach Janta Party (CJP), conocido popularmente como las “Cucarachas”, ha convocado para este viernes una jornada nacional de protestas contra la brutalidad policial, días después de que las fuerzas de seguridad reprimieran en Nueva Delhi una multitudinaria marcha que exigía la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, por las supuestas filtraciones de exámenes nacionales.
Las movilizaciones han escalado esta semana: miles de personas mantienen una acampada permanente en Jantar Mantar, en el centro de la capital, y las manifestaciones se han extendido a Mumbai —la antigua Bombay—, Bengaluru, Pune, Kolkata y otras ciudades. Al mismo tiempo, los líderes del CJP se reunirán este viernes con varios ministros en un lugar neutral, aunque no suspenderán las protestas durante las negociaciones.
Durante las conversaciones de este viernes, el Gobierno indio ha pedido de plazo hasta la tarde del sábado para responder a la principal exigencia del movimiento: la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, según han informado los representantes de los manifestantes. El CJP mantendrá mientras tanto las protestas en todo el país.
Saurav Das, portavoz del Cockroach Janta Party (CJP), se dirige a los medios de comunicación al salir tras reunirse con los ministros del gobierno de Modi en el "Constitution Club" de Nueva Delhi AFP
El Gobierno accede a dialogar tras la huelga de hambre de un educador
Antes del encuentro, el portavoz del CJP, Saurav Das, había expresado su esperanza de que el Gobierno acudiera “con una mentalidad abierta”. "Esperamos que el Gobierno acuda con una mentalidad abierta y escuche a la gente de este país que lleva tanto tiempo en las calles", declaraba a Reuters. El dirigente ha asegurado que explicarán sus demandas "con mayor detalle", pero también ha advertido: "No nos echamos atrás. El verdadero despertar empieza desde las bases".
El Gobierno de Narendra Modi no ha revelado de momento los detalles del encuentro, aunque uno de sus ministros afirmó el jueves que el Ejecutivo estaba dispuesto a dialogar para resolver el mayor desafío juvenil que afronta Modi desde su llegada al poder en 2014.
El anuncio de la reunión llegaba horas después de que el educador y activista Sonam Wangchuk, de 59 años y galardonado con el premio Ramon Magsaysay, pusiera fin a una huelga de hambre de 26 días iniciada el 28 de junio en solidaridad con los estudiantes. El activista rompió el ayuno en presencia de dos ministros, tras una larga negociación, aunque no ha detallado las condiciones acordadas.
Wangchuk había sido trasladado por la fuerza a un hospital y después a una clínica privada por orden del Tribunal Superior de Delhi, tras denunciar su esposa que estaba retenido ilegalmente. Había condicionado el fin del ayuno a que los manifestantes no sufrieran represalias por sus demandas.
Una crisis educativa que concentra el malestar juvenil
El detonante de las protestas fue la anulación del Examen Nacional de Elegibilidad y Acceso (NEET), la única vía de entrada a los estudios universitarios de Medicina en la India. Cerca de dos millones de estudiantes realizaron la prueba el 3 de mayo, pero tuvo que cancelarse y repetirse en junio después de descubrirse la filtración de las preguntas.
La competencia es extrema: unos dos millones de aspirantes se disputan menos de 150.000 plazas. Muchos se preparan durante meses o años en academias privadas que pueden endeudar a sus familias, por lo que la anulación les hizo perder tiempo, dinero y oportunidades.
Medios locales han relacionado con el caso el suicidio de alrededor de una docena de estudiantes. El CJP reclama diez millones de rupias -unos 90.000 euros- para cada familia, además de la dimisión de Pradhan, una reforma integral del sistema y responsabilidades por las cargas policiales.
Partidarios del Cockroach Janta Party (CJP) sostienen pancartas y corean consignas xigiendo la dimisión del ministro de Educación de la Unión, Dharmendra Pradhan EFE
El escándalo ha encauzado un malestar mucho más amplio. Más de la mitad de los 1.420 millones de habitantes de la India tiene menos de 30 años y la tasa de paro entre los jóvenes de 15 a 29 años alcanzó el 9,9% el año pasado, más del triple que el 3,1% del conjunto de la población, según datos oficiales.
El CJP ha conectado las deficiencias educativas con la falta de empleo, la inflación, el coste de la vida y la sensación de que una buena formación ya no garantiza un futuro profesional.
Las filtraciones son frecuentes. En 2024 ya se detectó una fuga parcial de preguntas del NEET, aunque no se ordenó repetir la prueba, y también han resultado afectados exámenes para contratar policías, profesores y otros empleados públicos. Para muchos jóvenes, el último caso evidencia una corrupción estructural en un sistema en el que millones de personas compiten por muy pocas plazas universitarias y empleos públicos.
El Gobierno asegura que actuó al conocer las irregularidades y que trece personas han sido arrestadas y encarceladas. Modi ha anunciado tribunales especiales y el Consejo de Ministros debatirá este viernes una reforma legal para endurecer las penas y acelerar su aprobación parlamentaria.
Sin embargo, los manifestantes consideran insuficientes estas medidas: sostienen que castigar a los responsables una vez cometida la filtración solo aborda una parte del problema y exigen reformar los mecanismos de custodia y organización para impedir nuevos fraudes.
Agentes de la policía india detienen a partidarios del Cockroach Janta Party (CJP) mientras se reúnen para una protesta en Bombay, India, el 22 de julio de 2026 EFE
Cerca de 180 heridos y restricciones en Nueva Delhi
La tensión se disparó el lunes, cuando decenas de miles de personas intentaron marchar hacia el Parlamento, coincidiendo con el inicio de la sesión parlamentaria del monzón, pese a la prohibición de las autoridades. La Policía empleó gases lacrimógenos y porras, mientras algunos participantes lanzaron piedras contra los agentes. Las Fuerzas de Seguridad cifraron los heridos en cerca de 180: 118 policías y 60 manifestantes.
El CJP sostuvo que más de 150 de sus seguidores recibieron atención hospitalaria, sin que por el momento se hayan podido verificar esas cifras de forma independiente. El miércoles, además, hubo nuevos incidentes después de que más de 10.000 personas se congregaran en Jantar Mantar; según la Policía, algunos lanzaron piedras y botellas y varios agentes resultaron heridos.
Por el momento, las autoridades han cerrado 16 estaciones de metro y este viernes han clausurado otras 17 hasta nuevo aviso. También han bloqueado o reducido el acceso a Internet en el centro de la capital y restringido la actividad comercial en partes de la ciudad. Los cortes han perjudicado a miles de viajeros y a negocios que dependen de aplicaciones y pagos electrónicos, mientras comerciantes y taxistas denuncian fuertes caídas de ingresos.
De seis palabras en X a 25 millones de seguidores
El CJP nació el 16 de mayo como una sátira en internet. Su impulsor, Abhijeet Dipke, un estratega de comunicación política de 30 años, publicó en X: "¿Y si todas las cucarachas se unieran?" Respondía al presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, que había comparado con "cucarachas" a algunos jóvenes desempleados que, según dijo, terminaban quejándose en las redes o convertidos en activistas contra el sistema. Kant sostuvo después que fue malinterpretado y que se refería a personas con títulos “falsos o fraudulentos”.
El insulto se convirtió en una identidad compartida por toda una generación. La cuenta del CJP acumuló inicialmente 22 millones de seguidores en Instagram y otras fuentes elevaron esta semana la cifra a unos 25 millones; a comienzos de junio, cerca de 800.000 personas habían firmado una petición para exigir la dimisión de Pradhan.
Dipke regresó de Boston, donde estudiaba relaciones públicas, para encabezar las protestas. Procede de una familia dalit —comunidades históricamente excluidas del sistema de castas y antiguamente conocidas de forma despectiva como "intocables"—, reivindica la influencia de B. R. Ambedkar —defensor de los dalits y arquitecto de la Constitución— y pasó por el equipo de redes del partido opositor Aam Aadmi, aunque ya no está vinculado a esa formación.
En sus primeras semanas, el Gobierno bloqueó la cuenta del CJP en X y Dipke denunció un pirateo temporal de su Instagram. El ministro Kiren Rijiju acusó al movimiento de buscar seguidores en Pakistán y aproximarse a grupos "antiindios". Dipke regresó pese al temor de su familia a que fuera detenido.
Un desafío político para Modi
El politólogo Sumit Ganguly advertía en junio en la revista Foreign Policy de que aún no estaba claro si el fenómeno se convertiría en un movimiento social pleno, pero señalaba que la falta de respuesta al malestar económico podía provocar una agitación nacional.
Por su parte, Michael Kugelman, experto en Asia meridional, considera que el CJP mantiene reivindicaciones concretas y moviliza a menos personas que las protestas contra la corrupción de 2011 o contra la violencia sexual de 2012. El analista también señala que Modi conserva, además, más apoyo que los gobiernos derribados por movilizaciones juveniles en Sri Lanka, Bangladesh o Nepal. Aun así, lo sitúa entre las pocas campañas antigubernamentales de gran alcance surgidas durante sus doce años en el poder, junto con las protestas contra la reforma de la ciudadanía y las de los agricultores que obligaron al Ejecutivo a retirar tres leyes agrarias.
La movilización ha dado una oportunidad a una oposición debilitada. Rahul Gandhi y otros dirigentes del Congreso fueron detenidos brevemente frente a la residencia de Modi. Al día siguiente, diputados opositores vestidos de negro interrumpieron las dos cámaras del Parlamento para exigir la dimisión de Pradhan, responsabilidades por las cargas y una disculpa del primer ministro.
Pradhan, de 57 años, forma parte del Gobierno desde 2014, ha ocupado varias carteras y ha sido mencionado como posible futuro dirigente del BJP. El Ejecutivo ha evitado responder directamente a las peticiones de dimisión, una resistencia que los analistas atribuyen a su peso en el partido.
La crisis llega después de que el BJP lograra en 2024 un tercer mandato consecutivo, pero perdiera la mayoría absoluta y tuviera que gobernar en coalición. Las generales no deben celebrarse hasta abril de 2029, aunque Uttar Pradesh —el estado más poblado y gobernado por el BJP—, Gujarat, tierra natal de Modi, y Punjab votarán el próximo año. El aumento de memes, críticas y burlas contra el primer ministro también indica algo: una disminución del miedo a cuestionar públicamente al todopoderoso mandatario indio.