Pedro Moreno, figurinista con dos Goyas en la Biblioteca Nacional: "Si no hay riesgo, no quiero saber nada"
- Pedro Moreno. Pro domo sua. Arte teatral y cinematográfico puede verse hasta el 10 de enero
- La BNE acoge la exposición sobre el artista que creó los trajes de El perro del hortelano
Cumple en octubre 84 años y bromea con que su próximo proyecto es "seguir viviendo", pero al figurinista Pedro Moreno le queda cuerda para rato. Se desplaza en una silla de ruedas eléctrica que maneja como si fuera un bólido de carreras, con unos movimientos que reflejan la agilidad de su mente y sigue trabajando en una serie contemporánea de la que no ha desvelado más detalles.
Artista multidisciplinar, al que le gusta contravenir las normas: "Si no hay riesgo, no quiero saber nada, asegura. Pasó de la alta costura al diseño de vestuario en cine, teatro y ópera. Ahora la Biblioteca Nacional de España (BNE) y el Museo Nacional de Artes Escénicas (MNAE) le dedican la exposición Pedro Moreno. Pro domo sua. Arte teatral y cinematográfico, que puede verse en la Sala Hipóstila hasta el 10 de enero.
Moreno no nació entre algodones, sino entre vellones de lana de la fábrica familiar de Riaza que cardaba el tejido y hacía mantas. Niño de la postguerra franquista, era monaguillo y recuerda el altar de la iglesia de la localidad segoviana como una vía de escape, una escenografía "donde pasaban cosas, había luces, incienso, una ropa peculiar". Destaca que "ahí se transmitían emociones. La gente lloraba, reía, para mí era el teatro de esta época todos los días", incluso se planteó ser cura.
Muchas vidas
Repartidor de un colmado con las mercancías en una cesta, pintor de caras de muñeca que luego vendía, extra en Doctor Zhivago, maestro en un centro de protección de menores, confiesa que "ha hecho muchas cosas y ha aprendido de todas". Su trato con aquellos chavales afianzó su conciencia social y siempre ha considerado "los suyos" a los desfavorecidos.
En la danza, trabajó con Antonio Gades en Fuenteovejuna. El coreógrafo le dijo "quiero al pueblo español en el escenario", la elección de Moreno fue vestir a los bailarines de pana "el terciopelo de los pobres".
En un apartado del recorrido, los visitantes pueden tocar un muestrario de tejidos y aprender sobre cada tela y su uso sobre las tablas. También un panel permite seleccionar entre nueve colores (azul, rojo, amarillo, violeta, verde, marrón, gris, blanco y negro) su significado y lo que evoca en un personaje, con imágenes de sus obras.
El perro del hortelano
En la última película de Pilar Miró El perro del hortelano, por cuyo vestuario Moreno ganó su primer Goya, la condesa de Belflor iba cambiando el color de su vestido en función de su estado de ánimo: "Era algo completamente personal y bastante caprichoso. Decidí que el amarillo era un color de interrogación, de búsqueda, de inseguridad... Luego había un rojo que era pasión contenida, frustración. Había un azul de sospecha, de celos. Había un vestido morado que era de resignación, de despedida al proyecto de ligar con el criado. Y luego, el cómico da la vuelta a la situación y viene un color naranja fuego, que es el final".
Detalle de un figurín de Pedro Moreno para 'El perro del hortelano'. BNE
El figurinista subraya la intuición de Emma Suárez que de forma natural colocó los brazos en la posición adecuada para vestirse el traje. En un vídeo, la actriz señala que "todo era de época, lo que se veía y lo que no se veía", incluso las medias de seda o los zapatos, ocultos bajo el vestido, pero forrados con la misma tela.
El artista se inspiró en el Museo de Capodimonte con Tintoretto, Veronés y los manieristas italianos para adaptar el texto de Lope de Vega, cuya acción transcurre en Nápoles. Para la producción, se fue a buscar tapicerías de seda ligeras a Florencia y como curiosidad compró en Prato kilos del vestuario descartado de El último emperador de Bertolucci para vestir a los criados.
Pendiente de los más mínimos detalles, como El perro del hortelano se rodó en varios palacios portugueses en los que predominaban los azulejos blancos, azules y amarillos, escogió uniformar a los sirvientes de origen árabe con estos colores para que "se confundieran con la pared".
Alta costura
Tras estudiar Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando y antropología en la Univerdidad parisina de La Sorbona, en los años sesenta, Moreno vio por casualidad un desfile de alta costura y quedó prendado del espectáculo: "Esas señoras vestidas con sombreros, unas ropas, unos trajes extraordinarios que parecían hadas etéreas sobrevolando la pasarela".
Conoció a Elio Benhayer, empezó de chico para todo con el modisto y fiel a sus convicciones acabó siendo enlace sindical, aunque era del equipo directivo. Moreno aprendió del diseñador el rigor, la exigencia y el afán por buscar la perfección. Como anécdota, cuenta que a veces desaparecía, no estaba en su casa, ni en el hospital y lo encontraba dormido en un banco del Retiro, aterrado por no saber qué diseñar para su colección, hasta que empezaban una tormenta de ideas y iban depurando los bocetos.
Premio Nacional de Teatro en 2015, su desembarco en el mundo de las artes escénicas coincidió con la llegada del prêt-à-porter y el propio Benhayer le animó a dedicarse al vestuario teatral. Su primera ópera fue Macbeth en el Teatro de la Zarzuela en 1985. Moreno reconoce que una de sus figuras favoritas es Lady Macbeth "no es un único personaje, cambia y, al final, la consecuencia del cambio es la locura".
Ángel turiferario de Pedro Moreno para una exposición sobre Zurbarán. BNE
De esclava a reina
Como asunto pendiente, cita a Aida, otro personaje de ópera al que le gustaría vestir: "Una esclava que se convierte en el reina, ya que es un personaje que tiene varias lecturas que me encantaría hacer", indica a RTVE.
La exposición, de la que el propio Pedro Moreno es comisario, permite acercarse a su proceso creativo, sobre fondo rojo aparecen los figurines, los bocetos o las telas y sobre un fondo negro el resultado final, varios trajes espléndidos de películas, óperas, obras teatrales o danza. Uno de sus últimos hallazgos son unas piedras pintadas con rostros, superpuestas a fotografías de personas o cuadros famosos que le permiten jugar con mucho sentido del humor y que "le encantan a los niños".
Con la muestra, Pedro Moreno "cierra un círculo" porque en la Biblioteca Nacional empezó a documentarse y aprender sobre imágenes e ideas: "Pasé años aquí buscando en los anaqueles, en los ficheros... Y lo fascinante era que no solo encontraba lo que buscaba, cada encuentro suponía como diez búsquedas más que te sugerían otras cosas y nunca paraba de buscar".
Pedro Moreno. Pro domo sua. Arte teatral y cinematográfico puede verse en la Sala Hipóstila de la BNE en Madrid hasta el 10 de enero.
"Mil veces que volviera a nacer querría hacer lo mismo. Me lo he pasado muy bien", Pedro Moreno.