Paquita, de 82 años y con parkinson, en vilo por el anunciado desahucio del piso donde vive desde hace casi tres décadas
- Afirma que paga religiosamente los 1.150 euros mensuales de alquiler y que quieren echarla para abrir una vivienda turística
- El desalojo estaba previsto para este miércoles, pero un juzgado lo ha suspendido de forma cautelar
"Soy Francisca López Ruiz. Vivo en la calle Santa Ana número seis. Me quieren desahuciar. Tengo 82 años y tengo parkinson". Así explica Paquita su propia historia.
Y este miércoles era un día clave para ella. A las 11 de la mañana. Esa era la hora a la que estaba programado el desalojo forzoso de la vivienda del barrio madrileño de La Latina en la que vive junto a su hijo Carlos desde 1998, que pertenece a una empresa inmobiliaria que, según afirma la anciana, quiere echarla para convertir el inmueble en piso turístico. "Nosotros hemos pagado toda la vida 1.150 euros y no hemos faltado nunca. Y ahora vienen y nos echan. ¿Por qué si yo no he dejado de pagar?. Porque quieren meter los turistas y ganar más dinero".
"Yo quisiera seguir en mi casa. A ver si se puede hacer", narra emocionada la octogenaria en el video con el que la Asociación Vecinal La Chispera había convocado a manifestarse ante la vivienda en el momento en el que las autoridades llegaran para sacar a la mujer de su casa. Sin embargo... en el último momento una repentina 'buena noticia' ha dado a Paquita un respiro: el 'lanzamiento' finalmente no se ha producido y podrá seguir -de momento- en el piso hasta que se encuentre una alternativa.
Francisca López Ruiz, Paquita, de 82 años, se dirige este miércoles ante las personas que se han congregado ante el piso en el que vive en Madrid para protestar contra su desahucio EFE/ Nahia Peciña
El Juzgado de Primera Instancia número 36 de la capital ha decidido suspender el desahucio de forma cautelar a la espera de que las autoridades en materia de vivienda y asistencia social autonómicas y locales puedan verificar si existen una situación de vulnerabilidad y, de ser así, presentar de forma urgente una propuesta de vivienda digna en alquiler social y posibles ayudas para la anciana una vez deje la vivienda.
Una resolución que no ha impedido que varias decenas de personas -movilizadas por diversas agrupaciones vecinales y sindicales- se congregaran ante el portal para acompañar a la mujer y seguir exigiendo que se encuentre una solución definitiva para ella y su hijo. "Como esto es solo un suspiro, mantenemos la concentración", había comunicado la Chispera, que ayuda a ambos en la visualización de su caso y en la búsqueda de apoyo legal y de servicios sociales.
"No me ha respondido nadie nunca"
Paquita tiene un grado III de dependencia reconocido por la Comunidad de Madrid. Además, se encuentra en proceso de recuperación de una reciente intervención en una pierna.
En el salón de su casa, en declaraciones al programa Mañaneros 360 de TVE, la anciana se ha mostrado agradecida por el apoyo, a la espera de un final feliz. "De momento, aguantar aquí hasta a ver lo que deciden. Porque claro, que te digan que te vas de repente y no tienes donde ir.. ¿cómo lo haces? Hay que esperar una solución, a ver qué deciden y, mientras, buscar un piso si nos tenemos que marchar definitivamente", ha expresado.
Hace dos años, según La Chispera, la sociedad propietaria del piso ganó un juicio a Paquita que derivó en la orden de desahucio de hoy. Y fue el 1 de julio pasado cuando la mujer recibió la notificación. "En 20 días, ¿quién busca una casa?", ha lamentado.
Paquita, emocionada este miércoles ante las muestras de apoyo por la orden de desalojo del piso en el que vive en Madrid EFE/ Nahia Peciña
Cuando se mudó a este inmueble, empezó a pagar poco más de 800 euros mensuales de alquiler, que actualmente asciende a 1.150 euros. Pero reconoce que su caso no es una cuestión de no poder pagar, sino que lo traumático es tener que dejar una vivienda en la que ha hecho su vida durante casi tres décadas. Con sus muebles, sus fotos, todo. "Los recuerdos de tantos años y de estar aquí toda la vida luchando por ella, porque mi madre falleció pero estuvo siempre con nosotros. (...) Y mi marido ha estado muy enfermo y murió aquí también en su cama", ha indicado mientras se oían desde la calle las proclamas "¡Estamos contigo, Paquita no estás sola!" o "¡no toleramos ni un desahucio más!" lanzadas por los manifestantes.
Con tal de poder quedarse en la vivienda, la mujer propone incluso "pagar algo más", aunque "no exagerado". Pero afirma que no le ha respondido nadie nunca.
Y es que es muy difícil localizar a la empresa. En internet no hay teléfonos de contacto.
En la puerta del edificio, muy emocionada, Paquita ha agradecido personalmente el respaldo a las personas concentradas. “Soy el pueblo de Madrid”, ha dicho entre aplausos, y se ha dirigido a Administraciones y pedido “al Ayuntamiento, al alcalde y a todos lo que no miran por los vecinos” que tengan “un poquito de corazón”.