Pinceladas cruzadas: mujeres que pintan sobre mujeres
- Tres pintoras con mirada feminista nos cuentan su aproximación a las vivencias de las mujeres
- 'Pinceladas cruzadas' estará en el Centro Cultural Fuente del Berro de Madrid durante todo el mes de julio
Nuria Mejías Ruiz, Katt Tamayo y Beatriz Martínez Ríos tienen varias cosas en común. Las tres son pintoras, han crecido como artistas en el taller de Carmen Mansilla y son feministas. Por lo demás, cada una procede de un mundo distinto: el derecho, el periodismo, la cooperación internacional... Mansilla, su maestra y mentora, forma parte del colectivo basado en Estados Unidos 'Women painting women' (Mujeres que pintan mujeres), que organiza exposiciones con artistas que -como la misma Mansilla- toman a la mujer como motivo principal de su obra. En una versión más reducida eso es 'Pinceladas cruzadas'. Y es que estas tres artistas también beben en su inspiración de las mujeres, sus sentimientos y sus realidades.
"Carmen Mansilla es una genia, es una de las mejores pintoras figurativas actualmente. Ella, como maestra, nos he enseñado a que cada una tengamos nuestra voz", nos dice Nuria Mejías. Katt añade: "Te enseña una base, pero rompes con los esquemas y es a eso a lo que vamos, a derribar paredes con cosas que nos impiden mirar más allá o avanzar. Estamos todas unidas con un hilo y cada una va encontrando su camino".
Obra de la serie 'El hilo rojo' de Kat Tamayo
Kat: sororidad con la violencia
Kat Tamayo viene de una vida profesional ligada al derecho. Ha trabajado con mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia y víctimas de violencias machistas en España. Con sus cuadros intenta abordar la violencia desde otra perspectiva: "Busco mostrar desde otro punto las vivencias de las mujeres y cómo las mujeres siendo amigas, familiares, conocidas, siendo de una organización... nos vamos salvando, nos volvemos familia, nos volvemos refugios".
“Quería plasmarlo desde otro punto, desde las amistades, desde los familiares... Incluso siendo una misma la que se salva“
Es la autora de la serie 'El hilo rojo', que reinterpreta la leyenda oriental que habla de un hilo rojo invisible que une a las almas gemelas más allá de las circunstancias. Tamayo convierte este mito del amor romántico en un símbolo de sororidad: "Quería plasmarlo desde otro punto, desde las amistades, desde los familiares, desde cualquier otro vínculo. Incluso siendo una misma la que se salva, la que teje, siendo la musa, haciendo que cada person pueda hilar esto".
Sus cuadros se pueden ver de forma individual o leer como párrafos de un libro, engarzando ese hilo rojo de un lienzo a otro, de una mujer a otra, de una historia a otra. Paleta oscura y ocre en la que resalta precisamente ese rojo brillante e intenso que teje supervivencia y reparación, redes y caminos de sanación.
'A diez centímetros de la lluvia', de Nuria Mejías Ruiz
Nuria: la poesía de los sueños
También hay mucho de resiliencia y de reparación en la obra de Nuria Mejías. Se reconoce inspirada por el Kintsugi, una filosofía japonesa que, a través de una imagen poderosa, nos enseña a amar nuestras cicatrices: una cerámica rota se puede recomponer y ser más bella aún tras ser reparada, poniendo en valor las marcas de sus grietas. Mejías habla de feminismo emocional: Un feminismo emocional para mí es representar a las mujeres que estoy representando, que podemos ser niñas o maduras, que somos mujeres imperfectas, mujeres que sufrimos y nos rompemos. A través de este acercamiento al arte, muestro esa vulnerabilidad".
“Estas mujeres están intentando ir al mundo de sus sueños para volver a las realidad más empoderadas“
Pero las mujeres de Nuria se recomponen como la cerámica del Kintsugi: "En mis cuadros hay una lucha, una tensión entre la ficción y la realidad. Estas mujeres están intentando ir al mundo de sus sueños para volver a las realidad más empoderadas". Nuria Mejías define su estilo como de realismo onírico. Ella es poeta además de periodista y su desarrollo en la pintura bebe precisamente de la poesía: "Me gusta mucho crear mundos que dialoguen entre sí: Jugar con las palabras y crear imágenes con la escritura. Y la escritura me ha llevado a crear mundos físicos. Claro, en mis obras hay un diálogo constante con la poesía".
'El Grito', de Beatriz Martínez
Beatriz: clásicos con mirada de mujer
Pocas mujeres aparecen en los libros de historia de la pintura. Aunque ellas cogieran los pinceles, sus nombres han sido oscurecidos o silenciados. Por eso los grandes maestros de la pintura que recordamos son hombres. De esos clásicos parte Beatriz Martínez Ríos: "Empecé a jugar con los clásicos, haciendo obras que estaban basadas en mis propias vivencias, en lo que yo quiero expresar y en sentimientos de mi vida. Así se inició toda esta serie. Me divertía sustituir esos momentos tan antiguos, tan tradicionales y mujeres más clásicas por un momento moderno".
Beatriz nos descubre el significado de algunos de sus cuadros, como el que reinterpreta "El Grito", de Munch: "Yo soy una persona muy independiente y luchadora. He ido encontrándome con obstáculos en mi vida, he sentido violencia estructural que expreso como un grito ahogado, cuando por ejemplo tú sientes que quieres avanzar, que quieres decir algo y nadie te está escuchando. Estás haciendo cosas que chocan con lo tradicional y suponen un sobreesfuerzo".
Beatriz recrea por ejemplo el cuadro de la maternidad de Sorolla, una obra que reconoce que ya de por sí es feminista, al retratar a una mujer recién parida descansando con su bebé. En su versión, en el lecho aparece un gato. "Yo creo que es algo bellísimo ser madre, pero el patriarcado habla muchas veces de la maternidad como algo perfecto y necesario para desarrollarte como mujer. No es así desde mi punto de vista. Lo he querido expresar hablando de la independencia, de lo feliz que puede estar una mujer sola con sus gatos", explica. Otros de sus cuadros reinterpretan retratos de Da Vinci o Vermeer que representan a mujeres fuertes y con personalidad, pero con protagonistas de hoy.
“Somos una familia de mujeres llamando la atención sobre que todos podemos sacar esa parte artística que muchas veces nos es negada“
Tanto Beatriz, como sus compañeras, recuerdan que la pintura se reproduce y re-crea en los ojos de quien la observa. "La pintura es una forma de expresión, un canal de comunicación, y todo lo que pintemos se lo estamos transmitiendo a los demás", nos dice. "Al final somos una familia de mujeres celebrando nuestras fracturas, nuestras alegrías y sobre todo, llamando la atención sobre que todo el mundo, todas las mujeres, podemos sacar esa parte artística que muchas veces nos es negada", concluye Nuria.
'Pinceladas cruzadas' estará en el Centro Cultural Fuente del Berro de Madrid durante todo el mes de julio.