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Armarse para la paz: cómo Europa invierte en disuasión

  • Gobiernos e industria retoman el viejo axioma de la Guerra Fría: acumular capacidades para desalentar al enemigo
  • Los presupuestos de Defensa en Europa escalan como nunca en décadas, el 14% en solo dos años
Armarse para la paz: cómo Europa invierte en disuasión Preparativos para el despegue de un Eurofighter de la fuerza aérea alemana en la base de Manching, Alemania
Preparativos para el despegue de un Eurofighter de la fuerza aérea alemana en la base de Manching, Alemania. Aitor Lourido RTVE

Da igual el informe que se consulte: nacional o internacional, público o privado. De 'think tank', de ONG o de la propia industria. Todas las cifras van en la misma línea. El mundo está multiplicando el gasto militar a un ritmo sin parangón desde hace décadas. Y algo todavía más inédito: Europa lidera ese crecimiento

Según el reciente informe del SIPRI (Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz), sus compras han aumentado un 14% desde 2024. En España, el año pasado la subida llegó al 50%, hasta los 34.265 millones de euros. Es casi 14 veces el presupuesto de becas para estudios. La situación geopolítica, los conflictos de Ucrania y Oriente Próximo y las exigencias de una OTAN agitada por Donald Trump empujan los presupuestos militares hasta cifras impensables hace solo un lustro.

Una carrera armamentística pero también industrial

Una prueba de que la industria militar se encuentra en plena ebullición la encontramos en la base aérea de Manching, Alemania. Un equipo de RTVE ha tenido acceso a una cumbre organizada por Airbus, el gigante europeo del sector aeronáutico, una empresa privada con significativas participaciones estatales de Alemania, Francia y España. Al encuentro de Manching acuden unos 300 asistentes, cuidadosamente seleccionados por su conocimiento e influencia en los sectores de defensa y seguridad. Citas así, hasta ahora, han estado poco abiertas a la prensa. Pero el contexto internacional actual parece invitar a un cambio de enfoque en el que la industria se abre a mostrar sus productos y capacidades

"El año pasado tuvimos un pedido récord de helicópteros. Cien aparatos, 4.000 millones de euros". Nos lo cuenta, a pie de aeronave, Fernando Lombo, uno de los ejecutivos de Airbus España presentes en la reunión de Manching. En un gran hangar, la compañía expone todo su catálogo: simuladores, drones, misiles, helicópteros y, por supuesto, la joya de la corona, una de las últimas versiones del cazabombardero Eurofighter. En otra zona de la base, y con colaboración de las fuerzas armadas alemanas, asistimos a algunas exhibiciones de vuelo y simulacros de las posibilidades operativas de las diferentes aeronaves, algunas aún en pleno desarrollo, especialmente en el ámbito de los drones.

Armarse para la paz: cómo Europa invierte en disuasión Simulacro de actuación antiterrorista de las fuerzas alemanas en la base de Manching, Alemania

Simulacro de actuación antiterrorista de las fuerzas alemanas en la base de Manching, Alemania Aitor Lourido RTVE

Y los pedidos van en aumento. Los países buscan nuevas aeronaves para expandir o modernizar sus flotas o bien apuestan por una tendencia al alza: transformar aviones comerciales en militares. Airbus lo hace realidad, entre otros lugares, en San Pablo, en Sevilla, donde los A330 de pasajeros se reconvierten en aviones cisterna (de los que reabastecen en vuelo, por ejemplo, a los cazas). Recientemente, la compañía ha anunciado una ampliación de sus instalaciones para 2027 para lograr el reacondicionamiento de hasta siete aeronaves al año. Medidas que intentan responder a una demanda creciente, para la que los Estados hacen cola y, normalmente, reciben sus equipamientos por estricto orden de encargos. Sucede lo mismo con las empresas norteamericanas Boeing o Lockheed Martin, las principales competidoras de Airbus al otro lado del Atlántico. Para los países que encargan ahora el caza F-35, la lista de espera para recibir la primera unidad se alarga hasta prácticamente los 10 años. 

La disuasión, un concepto de la Guerra Fría que resurge con fuerza

El mundo se rearma porque los conflictos adquieren una intensidad inédita desde la Segunda Guerra Mundial o Vietnam. O porque los Estados temen que se extiendan. O porque los países vecinos, amigos o enemigos, cada vez invierten más en maquinaria bélica y eso empuja a terceros a plantearse hacer lo mismo, por mero miedo al atraso. Por unas razones u otras, la escalada armamentística existe. 

Y ante ello, en los foros militares y de seguridad como el que asistimos en Manching una palabra se repite con frecuencia: disuasión. Un clásico concepto militar que recuerda a los años álgidos de la Guerra Fría, en los 60 y 70 del siglo pasado. Entre ejecutivos de la industria, ingenieros aeronáuticos, asesores militares o incluso algunos representantes de las "juventudes" de la OTAN, se nos insiste: no nos armamos para agredir ni conquistar, sino para protegernos. Una tesis que se aferra al complejo contexto geoestratégico mundial. "Con la nueva administración en Estados Unidos, el mensaje a Europa ha sido claro: tenéis que ser autónomos. Para tener de nuevo una defensa y una protección y reaccionar bien de aquí a cinco o seis años, tenemos que invertir ahora", comenta a RTVE María Ángeles Martín, ejecutiva de la división militar de Airbus España. 

Armarse para la paz: cómo Europa invierte en disuasión Exposición de la última versión del cazabombardero Eurofighter de la fuerza aérea alemana en la base de Manching, Alemania

Exposición de la última versión del cazabombardero Eurofighter de la fuerza aérea alemana en la base de Manching, Alemania Aitor Lourido RTVE

Cada fuente consultada identifica amenazas diferentes para justificar el mayor salto en gasto militar en décadas. Mencionan a los sospechosos habituales: Rusia, China, ataques híbridos, tensiones por los recursos, la incógnita del impacto de la IA y hasta un Estados Unidos más anárquico y que aparenta ir por libre. Nuestras fuerzas armadas, insisten, podrían ser un garante "para mantener nuestras democracias y estilo de vida". Disuadir, en esencia, implica que un potencial enemigo se piense dos veces si le merece la pena una hipotética agresión. Obligarle a ponderar costes y beneficios y que concluya que los primeros son superiores a los segundos.

Para lo que no hay respuesta clara es si la pretendida disuasión funciona con todos los escenarios y actores. Ni cuánto tiempo dura. Nadie parece en condiciones de afirmar que sea permanente. Así que solo el tiempo dirá si acumular armas garantizará nuestra paz o, por el contrario, desatará una guerra peor.