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La Fiscalía pide 12 años de cárcel para las siete exmonjas de Belorado por maltrato a cinco religiosas ancianas

  • "Lo que estamos viviendo supone una persecución y un castigo por desafiar a la autoridad eclesiástica", dicen las acusadas
  • Las monjas mayores, con entre 87 y 101 años, fueron desalojadas del monasterio de Orduña en diciembre de 2025
Cinco exmonjas de Belorado caminan en fila por una calle urbana mojada bajo la lluvia, dirigiéndose a una comparecencia judicial el 4 de mayo de 2025.
Las exmonjas de Belorado, el 4 de mayo de 2025 a su llegada al Juzgado de Instrucción 5 de Bilbao para declarar en el procedimiento judicial abierto por un supuesto caso de trato degradante a las cinco religiosas de avanzada edad EFE/Luis Tejido
RTVE.es

La Fiscalía y la acusación particular han pedido 12 años de cárcel para las siete monjas cismáticas de la localidad burgalesa de Belorado acusadas de seis delitos por el supuesto maltrato a cinco religiosas ancianas, según han hecho público este miércoles las propias acusadas.

La juez del Tribunal de Instrucción 5 de Bilbao emitió en mayo pasado un auto con el que cerraba la fase de instrucción y se continuaba con el procedimiento para que las partes presentaran los escritos de acusación y la solicitud de apertura de juicio oral.

En un comunicado de la que se ha hecho eco la agencia EFE, las exmonjas han indicado que tanto el Ministerio Público como la acusación particular solicitan un total de 12 años de prisión para cada una, contra lo que han mostrado su "desacuerdo". Aseguran que viven una "caza de brujas" y se declaran "plenamente inocentes" y niegan haber cometido los hechos que se les imputan.

"Todo lo que estamos viviendo supone una persecución y un castigo por haber desafiado a la autoridad eclesiástica", aseguran respecto a las acusaciones de Fiscalía y el Arzobispado de Burgos.

Aseguran que las "cuidaron" y trataron "con cariño" durante "toda la vida"

Las exmonjas, que residen entre La Puebla de Montalbán (Toledo) y el monasterio de Orduña (Bizkaia) tras ser desahuciadas del convento burgalés, están acusadas de abandono a las cinco religiosas ancianas, omisión del deber de socorro, trato degradante, coacciones, administración desleal y apropiación indebida.

Agentes de la Guardia Civil trasladaron el pasado 18 de diciembre, por orden del Juzgado, a las cinco monjas de avanzada edad que vivían en el monasterio de Orduña al hospital de Basurto después de que un informe cuestionara las condiciones higiénico-sanitarias en las que se encontraban.

Con edades comprendidas entre 87 y 101 años, las religiosas se encontraban bajo el cuidado de las monjas cismáticas de Belorado, aunque sus familiares habían elevado quejas por la imposibilidad de visitarlas. A Orduña las habían trasladado desde Burgos a finales de julio de 2025, unos días antes de que el Juzgado de Briviesca dictara sentencia de desahucio del monasterio burgalés.

Las acusadas declararon en los juzgados el 13 de febrero pasado. Allí negaron haber maltratado a las religiosas de avanzada edad y aseguraron que las "cuidaron" y trataron "con cariño" durante "toda la vida". Confiaron entonces que "enseguida" se archivara el caso.

"Hemos centrado en ellas nuestros horarios, nuestras preferencias... y ahora nos acusan de maltrato. Venimos a desmentirlo y ver si alguien nos hace caso", aseveraron.

Un largo periplo judicial

Las exmonjas cismáticas rompieron en mayo de 2024 con la Iglesia Católica y fueron excomulgadas. Tras un novelesco periplo en agosto del año pasado, la jueza de Primera Instancia e Instrucción de Briviesca dio la razón a la Iglesia en su demanda de desahucio contra ellas y las condenó a abandonar el monasterio. La orden religiosa de las clarisas consideró que las monjas habían perdido el derecho de uso del inmueble —propiedad de la Iglesia— y presentó una demanda civil para recuperarlo.

No fue hasta el pasado marzo que las mujeres iniciaron su salida del monasterio ante el inminente lanzamiento judicial.

"Estamos agotadas. De todas las situaciones que estamos viviendo ésta es la más dura porque nos toca lo más central de nuestra vida que era el cuidado de las hermanas mayores a las que hemos dedicado toda la vida", afirmaron dos de ellas este febrero al llegar a los juzgados.