Espeluy, referente del "Orgullo rural" por fomentar la diversidad sexual entre sus vecinos
- En la localidad jiennense se promueven actividades constantemente para reivindicar los derechos del colectivo
- Destacan la importancia de expresar la identidad en los pueblos para hacer frente al sexilio
La situación del colectivo LGTBIQ+ en entornos rurales ha cambiado en las últimas décadas, aún así quedan pasos por dar. Para muchos y muchas convivir en comunidades pequeñas a veces es complicado. Es común que la sensación de sentirte diferente y señalado se haga más fuerte. La idea de esconderte y de no contar tu realidad está ahí, hasta que en algún punto puedas encontrarte en un lugar donde puedas ser libre.
Más allá de las trabas que se encuentran los que residen en localidades pequeñas, Argelio Gallego, activista y sexólogo, plantea una cuestión al respecto: "¿Es que en las ciudades esto no pasa? Pasa, y más de lo que creemos. La diferencia, desde mi punto de vista, radica en la posibilidad de anonimato que la ciudad otorga a las personas. Es por ello que celebrar el orgullo rural, y ser abiertamente diverso en los pueblos no solo crea ambientes más amables, sino que tiene un componente educativo para aquellos que en la ciudad tampoco se atreven".
Además, Gallego defiende la importancia de expresar el orgullo más allá de este mes, en actividades cotidianas: "Expresar nuestro orgullo en los pueblos significa poder expresarme tal y como soy cuando voy a la peluquería, en el supermercado del pueblo, o con la vecina de toda la vida que me vio crecer". Es lo que se respira en Espeluy, un municipio jiennense que con tan solo 600 habitantes ha conseguido postularse como un referente para otros pueblos de cómo debe entenderse la diversidad y la tolerancia.
Espeluy es el primer municipio de la provincia de Jaén en declararlo LGTBI-friendly. Sebastián Lijarcio, alcalde de la localidad se siente muy orgulloso de dar este paso: "Lo aprobamos por mayoría absoluta en el pleno". Además fue el primer municipio pequeño en recibir la distinción de municipio de LGTBIfobia por parte de la Junta de Andalucía. Lijarcio, llegó al consistorio con 32 años y desde el minuto uno tiene claro cuál es su enmienda: fomentar la diversidad sexual y la identidad de género entre sus vecinos. "El día del orgullo no solamente hay que llevárselo a un acto institucional sino que tenemos que llevarlo a todos los días del año y trabajarlo con todas las personas del municipio", sostiene.
A lo largo del mes de junio se celebran actividades en torno al colectivo especialmente en las ciudades. En cambio, en localidades con menos población es habitual que se limiten a la lectura de un manifiesto y al izado de bandera. En ocasiones pintan los bancos con los colores de las banderas del colectivo. Para el equipo de gobierno que lidera Lijarcio no es suficiente, por ello impulsan un programa de actividades como cines fórum, encuentros intergeneracionales en las que congregan a multitud de personas. Romualdo León, es uno de los jóvenes de Espeluy que participa activamente en las actividades: "No habríamos llegado a la normalidad que la mayoría dan por hecho en el pueblo si no se hubiese incentivado la participación de esta forma".
Antes del sexilio
Una de las misiones de muchos municipios pequeños es fijar a los vecinos en el territorio para evitar la despoblación. Este obstáculo se acrecienta frecuentemente cuando una persona pertenece al colectivo. Se conoce como sexilio. Es probable que hayas escuchado este término que se ha acuñado para definir el fenómeno por el que una persona cambia su lugar de residencia, en el que ha crecido, por sentir que se le rechaza, discrimina o debe invisibilizarse por ello.
Para Argelio Gallego expresar nuestra identidad en los pueblos "es un acto de reparación para aquellas personas mayores que en algún momento no tuvieron la posibilidad del sexilio, sino la violencia de ocultarse". Una realidad que a muchos se les escapa: la gente mayor no tuvo ni siquiera esa oportunidad de irse. O resistió o se ocultó. "Y por esas personas, debemos hacerle sentir que incluso con 70 años es buen momento para ser y sentir quien uno verdaderamente es".
Cuando muchas personas se desplazan a las grandes ciudades para celebrar el Orgullo, el activista hace hincapié en la importancia de reivindicar el orgullo rural: "es visibilizarnos como comunidad en todos los territorios, y apoyar a aquellas personas que, en su momento, no tuvieron la oportunidad"
El primer edil de Espeluy, Sebastián Lijarcio, considera que la única vía para frenar el sexilio es trabajar en la diversidad en zonas rurales, "es un elemento fundamental para dar aliento a aquellos que sientan que para poder ser libres tienen que irse a una ciudad". A menudo se producen comentarios o injusticias que dificultan la convivencia en las grandes urbes, sin embargo, en los pueblos se conocen todos y eso hace que muchos se sientan respaldados y no se empañe la convivencia. "No por ser un pueblo tiene que existir esa exclusión o marginación, es un tópico injusto", apostilla frente a los que sugieren ese estigma.