Hace 25 años se acuñó la última peseta, la moneda oficial de España durante más de 130 años
- La moneda de 100 pesetas fue la última que emitió la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre
- La peseta acompañó a los españoles desde el 19 de octubre de 1868 al 19 de mayo de 2001
- De la "perra gorda" a la "rubia", fue reflejo de gran parte de la historia contemporánea de España
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) acuñó por última vez pesetas -moneda oficial de España durante más de 130 años- hace 25 años, el 19 de junio de 2001, a falta de algo más de medio año para que el euro entrara en circulación. Meses antes, el 21 de noviembre de 2000, el billete de 10.000 pesetas había sido el último en abandonar las líneas de impresión de la FNMT.
La moneda de 100 pesetas fue la última en salir de las máquinas y con ella terminaba definitivamente la producción de una divisa nacida en el siglo XIX y estrechamente ligada a la modernización económica de España.
La FNMT fabricó 140 millones de ejemplares para poner en circulación. En ella se recuperó la imagen de Hispania que había aparecido en la primera emisión de pesetas de 1869. La figura femenina aparece recostada sobre los Pirineos y sostiene una rama de olivo, un diseño inspirado en monedas de época romana.
En paralelo emitió una moneda conmemorativa de plata de 2.000 pesetas para coleccionistas.
Los troqueles, planchas y herramientas que se usaban para fabricar pesetas se convirtieron en piezas de museo, mientras la Real Casa de la Moneda iniciaba una nueva etapa vinculada al euro, la moneda común que compartirían entonces doce países de la Unión Europea.
De la peseta al euro
La peseta fue la moneda de curso legal en el Estado español y en los que fueron sus territorios coloniales desde el 19 de octubre de 1868, en que fue establecida por un decreto el Gobierno, hasta la introducción del euro como moneda oficial de la UE once países, entre ellos España, el 1 de enero de 1999.
En esa fecha la moneda europea entró en vigor para los mercados financieros y contables, aunque las monedas y billetes de euro no entraron en circulación hasta tres años después, el 1 de enero de 2002.
La peseta y el euro convivieron dos meses, hasta el 28 de febrero de 2002, un periodo en que se podían usar indistintamente ambas monedas. Después y hasta el 30 de junio de ese año, se fijó un periodo de canje de las monedas y de los billetes en pesetas en las oficinas bancarias, y desde julio de 2002 los que conservaran pesetas tenían que ir a cambiarlas a las sucursales del Banco de España.
La fecha límite para cambiar las pesetas por euros era inicialmente el 20 de diciembre de 2020, pero el Gobierno extendió el plazo en noviembre de ese año por seis meses, hasta el 30 de junio de 2021, por las restricciones a la movilidad y apertura de establecimientos que ocasionó en 2020 la pandemia.
Se calcula que los españoles guardamos aún el equivalente a 1.500 millones de euros en pesetas en algún lugar.
Historia de la peseta, "anhelada, aborrecida, idolatrada"
Instituida en 1868 como moneda de España por el Gobierno Provisional surgido tras el derrocamiento de Isabel II. Mediante un decreto la convirtió en la unidad monetaria española, frente al casi centenar de monedas que había en curso en esos años.. Las primeras monedas se acuñaron en 1869 por la ceca (establecimiento oficial donde se acuña y fabrica moneda) de Madrid, núcleo de la actual Fábrica Nacional de Moneda y Tmbre.
El primer billete denominado en pesetas se emitió el 1 de julio de 1874, coincidiendo con la concesión al Banco de España de la exclusividad para emitir billetes.
La peseta estuvo presente en tres siglos distintos y sobrevivió a monarquías, repúblicas, guerras, dictadura y transiciones políticas. Por sus monedas y billetes desfilaron las efigies de Amadeo I, Alfonso XII, Alfonso XIII, Francisco Franco y Juan Carlos I, además de representaciones alegóricas de Hispania, figuras históricas, escritores, artistas y científicos.
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre definió a la peseta como "una pieza clave de la iconografía popular española". En el folleto editado para conmemorar su despedida la definió como "anhelada, aborrecida e idolatrada", además de destacar su papel de testigo y reflejo de gran parte de la historia contemporánea de España a través de las imágenes grabadas en monedas y billetes.
De la "perra gorda" a la "rubia"
A lo largo de los años la peseta a recibido todo tipo de nominaciones populares. Entre las más conocidas están las de 'perra gorda' y 'perra chica', sobrenombres que recibieron las monedas de diez y cinco céntimos del siglo XIX. El origen estaba en el león representado en el reverso, que muchos ciudadanos confundían con un perro.
Otro de los sobrenombres más extendidos fue el de 'la rubia' para la peseta de latón introducida en 1937 durante la Guerra Civil en sustitución de la peseta de plata. A lo largo de las décadas circularon, además, monedas perforadas, piezas fabricadas en aluminio e incluso billetes de una sola peseta en los años de escasez de la posguerra.
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre
Los talleres del Banco de España y distintas empresas extranjeras se encargaron de la fabricación de los billetes desde el 1 de julio de 1874 hasta el 21 de octubre de 1940, en que ya pasó a hacerlo la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), nacida en 1893 con la fusión de la Casa de la Moneda y la Fábrica del Sello.
La FNMT tiene en la actualidad una amplia y diversa actividad, que incluye la fabricación de papel de seguridad, impresión de billetes de banco, sellos de correo, precintos fiscales, etiquetas de seguridad, documentos de identificación, pasaportes, entradas de espectáculos, acuñación de monedas circuladas y de colección y desarrollo y fabricación de tarjetas.
En su fábrica de Burgos, la FNMT produce desde hace más de 50 años papeles de seguridad y fabrica papeles euro para diversos países de la UE, así como para billetes o sellos destinados a imprentas de todo el mundo.