Siete mil cabezas de ganado se mudan a los puertos de Sejos donde pastarán libremente todo el verano
- Proceden de los valles bajos de la Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga, en Cantabria
- Los ganaderos aprovechan la muda para hacer el mantenimiento de sus explotaciones
‘La muda’ es una tradición ancestral que va cambiando de forma pero mantiene su esencia. Los ganaderos de la Mancomunidad Campoo-Los Valles (Ruente, Cabuérniga, Los Tojos y Campoo de Suso) comparten el aprovechamiento de 7000 hectáreas de pasto de alta montaña, en un modelo histórico de gestión compartida que data de 1497.
Tradicionalmente, cada 16 de junio, coincidiendo con el inicio del verano, los ganaderos de los valles bajos suben a los animales a los puertos de Sejos, a unos 1500 metros de altitud, donde pastan libremente todo el verano, hasta su regreso en otoño. Este año, cayó en martes, así que los vecinos comenzaron el ascenso el fin de semana anterior. Hay quien sube a los animales en transporte, "ya no es como antes" dice apenado Adrián Vega, un estudiante de Veterinaria, hijo de ganadero, para quien esta tradición "supone arraigo a la tierra".
Ernesto San Juan recuerda que tenía 9 años la primera vez que subió con el ganado a Sejos, acompañaba a su padre, y hasta hoy sólo ha faltado a 'la muda' el año que prestó el servicio militar. Afirma orgulloso que sus tres nietos siguen la tradición. A su lado, en el poyete de su cabaña de pastor, se sienta el mayor de sus nietos, Carlos Rebanal. Explica que él no ha faltado a la muda desde que tenía tres meses y que seguirá celebrando esa tradición mientras pueda. Ayer vino de Lugo, donde estudia Veterinaria y hoy ha madrugado para subir el ganado a Sejos. "Luego vendrá mi madre con la comida, siempre celebramos este día" nos cuenta mientras a lo lejos se acerca un grupo de niños provistos de varas, "son mis primos con mi hermana".
Ernesto y su nieto Carlos en su cabaña de Sejos. RTVE Cantabria RTVE Cantabria
'La muda' es un ancestral modelo de trashumancia interna por la que el ganado de los cuatro pueblos de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga comparte el nutritivo pasto de alta montaña que crece en los puertos de Sejos. César Fernández, Agente del Medio Natural, asegura que una sola hierba de la pradera de Sejos equivale en valor nutricional a una palada de hierba de la explotación en la que vive el ganado el resto del año. Tampoco es muy científico, pero igual de elocuente lo que explica Ernesto sobre el pasto: "no sé que tendrá pero estén donde estén las vacas, a medida que se acerca el 16 de junio, las vacas arrancan solas hacia el puerto".
En otoño vuelven a casa
Mientras los animales disfrutan del verano pastando libremente por los seles de Sejos, los ganaderos siguen trabajando, meten la hierba en las cuadras y preparan la explotación para que todo este listo cuando, en otoño, el ganado regrese. Para octubre, si la nieve no se adelanta, los animales vuelven a casa.
La presencia del ganado en el puerto se convierte en un mecanismo de prevención de incendios natural, uno de los peligros que siempre acecha, aunque el más temido por los ganaderos es el lobo. La Presidenta de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, Belén Ceballos, explica que en primavera los lobos han estado en los montes bajos que es donde estaba el ganado y ahora que los animales suben, el lobo también subirá. El ganadero teme sobre todo por los jatos y por los terneros y es que, según Ceballos, para los chiquitines "está peligroso".