Las palas, seña de identidad de las playas cántabras
- La práctica deportiva de las palas nació en la Playa de la Magdalena en torno a 1930
- Tok Pok las rediseña, modificando ligeramente su forma, para adaptarlas a todos los públicos
Una pala de madera danza por el aire en busca de una pelota de tenis que golpear, un movimiento al que corresponde otra pala de madera y que se repite hasta que, en un traspiés, la pelota termina cayendo al suelo. Se trata de una práctica deportiva centenaria que tuvo su origen en la Playa de la Magdalena de Santander.
"Una vez, un señor me dijo: niño, ¿tú sabes de cuál es el origen de las palas cántabras? Y me dijo: la envidia. Y bueno, tenía una cierta razón, porque al final la gente veía al rey y al séquito jugando en el club de tenis cuando pasaba por la playa de Los peligros. Y claro, la gente quería jugar, pero no tenía raquetas de tenis. Entonces, ahí hubo una evolución desde cómo iban adquiriendo raquetas de tenis, luego cómo las iban adaptando, hasta que llegamos a la pala cántabra". Así explica su origen Millán Castellano, fundador de Tok Pok, la marca bajo la que diseña y elabora artesanalmente palas cántabras, que después exporta a otras regiones de España y del mundo.
El taller y las herramientas con las que se elaboran las palas Tok Pok Laura Odene / RTVE Cantabria
Unas palas más adaptadas
Castellano fabrica palas con diferentes tipos de madera - entre 40 y 50 variantes, aunque las más comunes son de madera de haya - y con diferentes pesos, tamaños y diseños. Las hace personalizadas y calcula que habrá elaborado ya cerca de 40.000, desde que fundó su marca en el año 1999. Sus diseños han llegado hasta México, Japón o Los Ángeles.
Pero su propósito cuando empezó a fabricar palas no solo se centraba en una intención estética para embellecer su aspecto, sino también y especialmente en una función práctica: "Yo me he dedicado toda la vida al mundo del tenis y de la raqueta, en diversas facetas. Además, la madera me fascinaba. Hubo momentos en los que la pala cántabra con la que jugaba me destrozaba el brazo, porque es una herramienta muy grande y muy pesada, así que empecé a plantearme elaborar una pala más adaptada. Nosotros hacemos diversos tipos de palas y yo siempre digo que las hemos hecho evolucionar. Hemos hecho algunas mejoras estéticas muy importantes y luego también físicas, que permiten y facilitan mucho el juego a diversos tipos de gente con condiciones físicas muy distintas".
Millán Castelano explica a los niños cómo se coloca el puño de la pala, una de sus mejoras Laura Odene / RTVE Cantabria
La pala cántabra tradicional pesa alrededor de 600 gramos y existen dos variedades, el modelo en forma de pera y en forma de piruleta. Lo que hacen en Tok Pok es darle una vuelta de tuerca a los materiales y formatos, para mejorar su utilidad y su accesibilidad, pero sin faltar a su esencia: "Para mí, todo lo que se salga de esa forma y de unas medidas mínimas no es pala cántabra. Puede ser pala de playa, y puede ser estupenda, pero no sería pala cántabra. Una pala cántabra tradicional está hecha con madera de haya, es maciza, son de tres piezas y normalmente pesan, como muy ligeras, en torno a los 600 gramos", explica Castellano. Pero 600 gramos "no es cualquier cosa"; de ahí su intención de renovarlas: "hemos modificado los puños, los pesos y su manejabilidad, reduciendo su peso hasta los 500 gramos, aunque también hacemos las originales (más pesadas)".
Una intención que fue disruptiva en sus comienzos y a la que muchos y muchas practicantes de este deporte eran reticentes: "Yo era como el anticristo, porque lo que yo hacía era distinto de lo que se conocía y la gente no lo aceptaba, era un mercado muy inmovilista. De hecho, las primeras palas que comencé a vender, las vendía todas fuera de Cantabria. Pero luego, mucha gente que lo criticaba empezó a venir aquí". El creador de Tok Pok apuesta por un equilibrio entre tradición y modernidad: "al final yo siempre digo que hay que preservar la pala cántabra, pero también digo que hay que hacerla evolucionar. Manteniendo una cierta línea, su esencia, su autenticidad... pero de esa forma conseguiremos que durante muchos años se juegan las palas. Si no tenemos palas adecuadas para cualquier tipo de persona es muy posible que cada vez menos gente juegue... y, al final, lamentablemente, irían desapareciendo."
Millán Castellano explicando el origen de las palas durante un taller con un colegio Laura Odene / RTVE Cantabria
Perpetuar la tradición
Precisamente, además de dedicarse a su elaboración, Millán Castellano ejerce como embajador de esta tradición cántabra. Poco después de fundar el proyecto empezó a hacer talleres en el lugar desde el que fabrica las palas: su casa, ubicada en Mogro. Un enclave rodeado de naturaleza, prácticamente a pie de playa, donde dispone de todas las herramientas para elaborarlas. Cada año, imparte formaciones y cursos, tanto para adultos como para niños. Cientos de alumnos, de diferentes edades y centros educativos de la región, asisten a su taller, donde les habla de la historia y el origen de las palas cántabras y les enseña a elaborar su propia pala, que luego se llevan a su casa.
"Es importantísimo que haya estas propuestas para que el alumnado conozca algo muy nuestro, como es el juego de las palas. Además, el entorno, de la manera que lo hace Millán, explicando el origen, la fabricación, de una forma sostenible... Es una actividad completísima y una forma de motivar al alumnado a hacer deporte fuera del entorno escolar", explica Paz Gómez, profesora especialista de Educación Física del CEIP Cisneros de Santander.
Un deporte que es seña de identidad de Cantabria y que no tiene ganadores ni perdedores, sino un único objetivo compartido: mantener la pelota en juego.