El camino para salvar una vida: así viaja un órgano desde la donación al trasplante
España es líder mundial en donaciones, con un sistema coordinado por la Organización Nacional de Trasplantes que hace posible que una persona reciba un órgano trasplantado en horas. Sin embargo, las listas de espera siguen siendo una asignatura pendiente.
Cuando Andrea Garrido tenía diez años, se desmayó jugando al baloncesto. Al día siguiente empezó a ponerse amarilla y su familia la llevó corriendo al hospital para saber qué le pasaba. "Lo primero que me dijeron fue que era cáncer de hígado. A mí me impactó muchísimo porque yo tenía diez años. Fue un shock", cuenta a RTVE Noticias.
Tras una biopsia, los médicos descubrieron que no era cáncer, sino adenomiomatosis hepática múltiple, una enfermedad rara en la que el hígado se llena de tumores que alteran su funcionamiento. "En lista de espera para el trasplante estuve muy poco tiempo porque yo era código cero [situación de máxima prioridad]. Uno de mis tumores estaba comprimiendo la vena porta, que es la principal vena que pasa por el hígado; si la perforaba, yo era una bomba de relojería", rememora Andrea, que ahora tiene 34 años y recibió un trasplante de hígado con 14.
Como ella, miles de personas viven cada año pendientes de una llamada que puede cambiar sus vidas. Hace unas semanas, España volvió a superarse al efectuar hasta 75 trasplantes en solo 48 horas, un nuevo récord. En 2025 contabilizó un total de 6.334 trasplantes, casi un 17% más que hace cinco años, según datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). También aumentó la tasa de donantes: 2.547 fueron donantes fallecidos y 408 vivos, alcanzando los 51,9 donantes por millón de habitantes, muy por encima de la media europea y por delante de Estados Unidos (49,7).
Detrás de cada trasplante existe una cadena perfectamente coordinada que comienza mucho antes de entrar al quirófano y que moviliza en muy pocas horas a decenas de profesionales trabajando a contrarreloj para conseguir que un órgano llegue a tiempo y pueda salvar una vida. Cuando una persona fallece en muerte encefálica y se confirma la viabilidad de sus órganos, se activa un protocolo en el que intervienen coordinadores hospitalarios, cirujanos, anestesistas, equipos de transporte y personal sanitario de distintos hospitales.
Entre las personas trasplantadas existe una expresión que todos reconocen: "la llamada". Es el momento en el que el teléfono suena y alguien al otro lado dice que ha aparecido un órgano compatible. "Para nosotros es súper importante porque es el día que te llaman y te dicen: tienes que venir a que te hagamos el trasplante".
Andrea recuerda una operación muy larga, de más de 16 o 18 horas, pero sin complicaciones durante el postoperatorio. "Desde que me operaron hasta que llegué a casa pasaron más o menos 20 días. No pasó más porque mi recuperación fue muy rápida. Normalmente, sería el tiempo que cada paciente necesite para tolerar los alimentos y ponerse de pie. Te suelen enviar a casa porque va a ser el sitio donde menos enfermedades puedas coger, porque en ese momento te tienen que volver a vacunar de todo y no tienes ningún tipo de defensa".
Con el paso del tiempo, aparecen cambios metabólicos y pequeñas limitaciones. Andrea asegura que hoy lleva una vida normal. "Salgo a la calle, de fiesta, trabajo, viajo… Intento llevar una vida normal, a pesar de que siempre estás más cansada y tienes más frío. Es como que nos han tocado el termostato metabólico", explica.
Muchos donantes, pero también largas listas de espera
Una de las claves de que España lidere el ránking mundial de donaciones es que aquí impera lo que se denomina consentimiento presunto, un principio recogido en la Ley de Trasplantes, que dicta que todos somos donantes a menos que se haya expresado lo contrario en vida, y basta con haber comunicado este deseo a algún familiar para poder donar tus órganos. El perfil de donante se mantiene similar al de años anteriores: el 60% superó los 60 años, el 32% tenía más de 70 y un 5% más de 80. La principal causa de fallecimiento fue el accidente cerebrovascular, que representa el 52% de los casos.
Con ocasión del Día Nacional del Donante, que se celebra el primer miércoles de junio, se puso en marcha la campaña #DiloEnCasa, una llamada a la acción para fomentar la conversación en familia del deseo de ser donante, ya que hablar con la familia multiplica casi por dos las posibilidades de donación. Un reciente estudio de la ONT y la Fundación Mutua Madrileña concluye que, si las familias conocen la voluntad favorable de la persona fallecida, el 90,1% autoriza la donación de órganos. Sin embargo, cuando se desconoce ese deseo, solo autoriza la donación el 54,9%.
Pese al alto número de donaciones que se hacen al año, la lista de espera sigue siendo desorbitada, casi al mismo nivel que el número de trasplantes realizados. Estadísticamente, señala la ONT, en un grupo de 100 personas que necesitan un trasplante, solo 10 lo consiguen, lo que provoca que muchos pacientes fallezcan esperando un órgano.
Por comunidades autónomas, Cantabria lidera el ranking de donaciones por millón de población, con una tasa de 286,4 donantes por millón de personas, seguida de Cataluña (166,9) y Galicia (165,8). Entre las comunidades autónomas más pobladas, destacan la Comunidad Valenciana (57,5) y Andalucía (54,4).
Pero las donaciones y trasplantes no solo funcionan de manera aislada dentro de cada comunidad autónoma. Existe un intercambio de órganos entre territorios que en 2025 alcanzó los 1416 intercambios. La Comunidad Valenciana fue la que más envíos realizó, con 210, seguida de Andalucía y Castilla y León, ambas con 132. Madrid recibió 380 órganos, Cataluña 333 y Galicia 95.
El trasplante renal, el más frecuente
En 2025 se realizaron en España 6.334 trasplantes de órganos, y no fue el año que más se practicaron. El trasplante renal lidera prácticamente todos los indicadores: es el que más se realiza, el órgano del que más donaciones hay y también el más demandado por los pacientes en lista de espera. Por otra parte, el trasplante intestinal es el menos frecuente, debido a la existencia de tratamientos alternativos, mientras que el pulmonar continúa siendo el más complejo y exigente por la escasa tolerancia del órgano a la conservación.
Además de los trasplantes de órganos, existen otros procedimientos que no requieren un grado tan alto de complejidad quirúrgica. Por un lado, las células madre pueden obtenerse a través de la donación de médula ósea, de sangre periférica o de sangre del cordón umbilical, que pueden proceder de la propia persona receptora (1.982) o de un donante (1.637). España cuenta ya con más de 521.000 donantes de células madre inscritos, 24.829 de los cuales se incorporaron en el último año, en el que se hicieron 3.619 donaciones. A diferencia de los órganos, no requiere cirugía porque se infunden y migran hacia la médula ósea, donde se implantan para formar nuevas células sanguíneas.
Por otro lado, los tejidos pueden almacenarse desde días hasta años en bancos especializados antes de ser implantados. Entre los tejidos se encuentran los osteotendinoso, ocular, cutáneo, cardiaco, vascular y placentario para uso oftalmológico. El último informe de la ONT contabilizó 53.921 implantes gracias a 2.888 donaciones.
El futuro de las donaciones y los trasplantes
"Yo me siento muy orgullosa de estar trasplantada en España", afirma Andrea, que hoy en día forma parte de la Junta Directiva de la Federación Española de Hígado (FEH) y es miembro de Hepatozetas, donde junto a otros jóvenes representa la transición de una niña enferma a una mujer trasplantada. "Creo que somos un referente mundial por el voluntariado que tenemos y por la salud pública. Cada día están saliendo nuevas noticias de que hemos batido el récord de trasplantes diarios, ya no mensuales ni anuales, sino diarios. Y cada vez estamos llegando a una mejor calidad y esperanza de vida, menos rechazos y menos medicación".
Este año arranca una nueva estrategia nacional de la ONT hasta 2030 con el objetivo de normalizar la donación, reducir las negativas familiares y potenciar la donación en vivo. El crecimiento de los trasplantes en España y de las listas de espera también obliga a ampliar recursos humanos y mejorar el seguimiento de los pacientes.
Además, persisten grandes retos científicos, especialmente en la respuesta del cuerpo al posible rechazo, la inmunosupresión: los tratamientos actuales han permitido mejorar la supervivencia del injerto, pero continúan debilitando el sistema inmunitario y no evitan la pérdida del órgano a largo plazo. Al mismo tiempo, avances como el xenotrasplante (órganos de cerdos modificados genéticamente), los órganos bioartificiales y la inteligencia artificial abren una nueva etapa para la medicina y para el futuro de miles de pacientes.
Personas como Andrea, que resume su experiencia con el proceso de trasplante con una frase: "Las mariposas son la prueba de que en la segunda vida podemos volar. Cuando te diagnostican un trasplante, eres una oruga. Te metes en tu caparazón, te hundes en la miseria, no eres capaz de ver el regalo que te están dando, pero cuando ves que todas esas personas son capaces de unirse para que tú sigas viviendo. Lo único que puedes hacer es brillar, soltar tus alas y volar".
Mari Carmen Fernández es alumna del Máster Universitario en Documental y Reportaje Transmedia de la Universidad Carlos III de Madrid. Este artículo ha sido supervisado por el editor José Ángel Carpio.